Crecimiento Personal

Somos seres sociales

El poema que aparece a continuación del argentino Federico García Hamilton puede darnos una nueva perspectiva sobre la amistad y las relaciones personales. En Su Sabiduría, Dios mismo nos indica que:

Con este poema, que presentamos a continuación, podemos identificarnos y hasta podemos imaginarnos que en algún momento, hemos pasado por una situación similar:

LA CUESTA DE LA VIDA

(Federico García Hamilton)

Si un día el camino, que venía liviano/

Se te vuelve oscuro, y encima empinado/

Buscá a tus amigos, tomales sus manos/

Apoyate en ellos, para repecharlo.

No lo intentes solo, no podrás lograrlo/

Y si lo lograras, será a un costo alto/

Con los que te quieren, se hará más liviano/

Y todo lo oscuro, un poco más claro.

Cuando el cuerpo afloje, te sientas cansado/

Cuando la tristeza, a tu alma haya entrado/

Buscá a tus amigos, buscá a tus hermanos/

Contá con nosotros, que para eso estamos.

Lo oscuro permite, distinguir lo claro/

Se conoce el dulce, probando lo amargo/

Tras subir la cuesta, se disfruta el llano/

Así es nuestra vida, te lo juro hermano.

En los tiempos duros, encontrarás manos/

Abiertas, tendidas, de amigos, de hermanos/

Ya para empujarte, ya para un abrazo/

Y al fin de la cuesta, disfrutá del llano!

Photo by Duy Pham on Unsplash

Podríamos concluir que las relaciones personales sanas nos brindan la oportunidad de contar con personas a nuestro lado, sinceras y preocupadas por nosotras.  Si bien es cierto, en algunas ocasiones, el desafío puede ser mayor, pues las circunstancias nos imposibilitan vislumbrar a lo lejos la salida o la luz. Pero lo maravilloso de tener al Señor Jesucristo en nuestras vidas es que no debemos olvidar quien es nuestro más grande e importante amigo . Porque como dice el Evangelio de San Juan 8:12, otra vez dijo Jesús:

Un abrazo a ti, valiosa amiga.

Nilda

Crecimiento Personal

“A la cama no irás sin saber algo más”

Photo by Jessica Da Rosa on Unsplash

 Aunque el significado de este refrán español puede parecer muy transparente; hace unas semanas me llegó de una entrañable amiga colombiana la historia que comparto más adelante.  Cuando iniciamos  nuestra relación personal con Cristo, todas vamos aprendiendo  y conociendo cada día más de Nuestro Salvador y Redentor Jesucristo. En efecto, es una acción nueva que añadimos a nuestra vida; por lo tanto, es un ejercicio diario que implica esfuerzo, voluntad y deseo., para forjar nuestra salud y belleza interior.

Historia real que sucedió en la Universidad de Antioquía, Medellín, Colombia:

El primer día de clase en la Universidad, el profesor se presentó a los alumnos y desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía.

Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombre.

Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser.

Dijo: “Muchacho… Mi nombre es Rosa. Tengo ochenta y siete años de edad. ¿Puedo darte un abrazo?

Me reí y respondí: “¡Claro que puede!”. Y ella me dio un gigantesco apretón: “¿por qué está usted en la Facultad en tan tierna e inocente edad?” pregunté

Respondió juguetona: “Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar”.

“Está bromeando”, le dije.

Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad; y ella dijo: “siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno!”.

Después de la clase caminamos hasta la cantina, y compartimos una malteada de chocolate. Nos hicimos amigos instantáneamente.

Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clases juntos y hablábamos sin parar. Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella “máquina del tiempo” compartir su experiencia y sabiduría conmigo.

En el curso de un año, Rosa se volvió un icono en el campus universitario y hacía amigos fácilmente dondequiera que iba. Adoraba vestirse bien y se reflejaba en la atención que le daban los estudiantes … Estaba disfrutando la vida.

Photo by Les Anderson on Unsplash

Al final del semestre, invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol. Fue presentada y se aproximó al pódium.

Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer unas hojas al suelo.

Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente: “Discúlpenme, ¡Estoy tan nerviosa! Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablarles sobre aquello que sé”.

Pasados unos segundos , ella despejó su garganta y comenzó: “No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar”.

“Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito:

– Se necesita reír y encontrar humor en cada día.

-Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere.

¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!

-Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer.

Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años

SI yo tengo ochenta y siete años y me quedo  en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedará con ochenta y ocho años….

Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad.

La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad

Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer

Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos”.

Al fin de ese año, Rosa terminó el último periodo de la facultad que comenzó tantos años atrás. Una semana después de recibirse, Rosa murió tranquilamente durante el sueño.

Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno probablemente espera ser”

Estas palabras han sido divulgadas por amor y en memoria de Rosa:

“Envejecer es obligatorio, crecer es opcional”.

Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás

Sirva también esta imagen que encontré en Pinterest para que nos brinde estímulo y motivación.

Con  mucho cariño para todas,

Nilda

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TRABAJANDO DE CORAZÓN

(Foto de un antiguo tren que transportaba carbón de la mina; ubicado al inicio de la Vía Verde en Villablino, León)

Hace un tiempo llegó a mis manos una revista sobre temas familiares, asuntos que a todos nos interesan porque en cierto modo, como creyentes fieles a Dios, nos gusta verificar que muchos de nuestros pensamientos o planteamientos de la vida están corroborados en la Palabra de Dios. En general, aquellas personas que prefieren y deciden no creer en Dios, muestran su sorpresa y extrañeza. Para muchas de estas personas el concepto de Dios, tener fe en Dios, leer la Biblia, entre otras cosas, son costumbres obsoletas, anticuadas y demasiado conservadoras para este siglo XXI. Solo nos queda orar por estas personas, para que la inmensa misericordia Dios Padre Celestial y Eterno les alcance y antes de que no sea muy tarde como decía el Predicador, puedan reconocer al Señor Jesús como su Salvador y Redentor .

En efecto, la oración es parte de nuestra  vida diaria en todo tiempo  por nosotros y aquellos que nos rodean; pero también por el desempeño diario en el trabajo que estemos desarrollando; como dice en Colosenses:  “ hacerlo todo como para el Señor Jesús”.








Photo by Ben White on Unsplash

Por este motivo, me llamó mucho la atención el artículo que leí en esa revista, escrito por  David Barceló (www.porGracia.es) sobre principios bíblicos dentro de una serie de sermones predicados en abril de 2012 en la Iglesia evangélica de la Gracia en Barcelona, España. Ante todo, quiero agradecer desde Dulce Fragancia a David Barceló por otorgarme el permiso para citar su artículo sobre la Verdad n 10 ¡Trabaja para el Señor!

A continuación, presento lo que David Barceló llama: “Diez verdades sobre el trabajo”

1.- Dios creó el trabajo (Génesis 1:28)

2.- El trabajo es penoso por cause del pecado (Génesis 3: 17-18)

3.- Huye de la pereza (Proverbios 6:6-9)

4.- Huye del trabajo fácil (Proverbios 28:20)

5.- No hay un trabajo más digno que otro (1 Timoteo 6:8)

6.- No comprometas tu integridad (Proverbios 22:1)

7.- Trabajo duro y con excelencia (Proverbios 22:29)

8.- ¡Cuidado con la adicción al trabajo! (Filipenses 4:6)

9.- Guarda el Día del Señor (Éxodo 20:8-11)

10.- ¡Trabaja para el Señor! (Colosenses 3: 22-24; Juan 6:27)

Puede parecer sencillo llevar a la práctica estas diez verdades cuando nos desenvolvemos en actividades de nuestra comunidad de iglesia; pero cuando lo comparamos con nuestro trabajo diario secular, ya sea con jefes o subalternos o con compañeros de clases, ahí la cosa cambia un poco. Nuestra mente justiciera humana nos hace pensar que debemos reclamar por todo y que no merece la pena esforzarse, ya que por lo general no se reconoce mi valía, ni mi entrega. Sin embargo, nuestra identidad nos compromete a agradecer a Dios cada día por el trabajo, a servirle, adorarle y alabarle con nuestro desempeño diario. ¡Marquemos la diferencia!

Pero trabajar para el Señor va más allá, David Barceló nos reta con lo que él denomina ¡Trabaja para el Señor en tu trabajo espiritual! Muchas son las ocupaciones diarias que tenemos en la vida; muchas las excusas que vamos poniendo por falta de tiempo; pero no dejemos de esforzarnos ni de confiar en Dios. Por muy pequeño que sea el momento de intimidad con nuestro Padre Celestial, recordemos que sea un tiempo de calidad y en excelencia.

“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5: 17)

Nilda