Crecimiento Personal, Familia

La comunicación en familia

¿Os ha pasado alguna vez que queriendo decir algo, acabais por decir una cosa diferente?  Pues, enhorabuena, ¡eres humana!

El arte de comunicarse adecuadamente es algo que se puede aprender.  Hay pequeños pasos y técnicas que nos pueden ayudar para una mejor comunicación. 
Desafortunadamente, las personas que más queremos, son las que más sufren con nuestras palabras, porque están a nuestro lado en los momentos de mayor estrés, cuando hemos recibido noticias no deseadas o cuando hemos sido maltratados por alguna circunstancia. 
Nuestra tendencia es decir lo que en verdad no deseamos, pero no podemos contenernos.

Quisiera compartir algunos pasos/consejos para mejorar la comunicación, encontrados en Educación Emocional:
1. Lo que vas a decir … ¿soluciona algo?
2. Trabaja el auto control: momento, escribe, enfría y apaga. 
3. Sugiere, no ordenes.  Sustituye el “tienes que” por “¿qué te parece?”
4. No es “te lo dije”, sino “¿en qué te puedo ayudar?”
5. A la basura con “jamás, siempre, nunca”.
6. Sustituye “eres un” por “me molesta cuando …”
7. Baja el altavoz y el tono agresivo. 
8. Necesitas argumentos y razones, en lugar de agresividad e ironía. 
9. Recuerda que quien está contigo es una persona. 
10. La calidad de tus relaciones personales depende de tu comunicación.

Os dejo también algunas referencias Bíblicas que ayudan a las relaciones humanas…


Santiago 1:19″Mis queridos hermanos y hermanas, sed prontos para oír, tardos para hablar y lentos para la ira”

Proverbios 15:1″Una blanda respuesta ahuyenta la ira, pero la palabra áspera provoca la cólera”.

Efesios 6:4″no provoquen a sus hijos con la ira, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”

Mara

Crecimiento Personal, Espiritualidad, Familia

Estar

Desde hace tiempo y, especialmente, en las últimas semanas, he recibido mensajes y hablado con mamás en distintas partes del mundo que comparten el dolor de ver a sus hijos apartados del Señor y viviendo en pecado y desobediencia.
En mi propia iglesia son muy pocos los jóvenes entre 18 y 30 años que se congregan habitualmente y tratan de llevar una vida piadosa. Y, de esos pocos, la mayoría ha vuelto después de haberse apartado del Señor.
Una vez que son mayores de edad y empiezan a tomar sus propias decisiones, la mayoría de ellos decide mal.
Y me duele porque conozco muchos de esos hogares y son hogares piadosos, de familias que aman a Dios, en los que esos muchachos han visto a sus padres orar, congregarse fielmente y servir al Señor.
Son hogares como el mío. Y me hace pensar en mis hijos y en su futuro.
El viernes pasado regresé de un viaje de dos semanas de duración que hice a Dallas, Tx, con el equipo internacional de Ama a Dios Grandemente. Cuando estaba por volar a casa lo único en lo que podía pensar era en llegar lo antes posible. El Señor había puesto una palabra en mi corazón cada vez que pensaba en mi regreso: estar.
Estar. Estar presente. Buscar de manera intencional formas de estar con mis hijos. Estar del todo, sin una pantalla cerca. Estar en aquello que ellos disfrutan.
Y, quizás… ¡ojalá! Esa sea la clave para ayudar a mis hijos a que vayan por el buen camino y para que, una vez que sean adultos, amen al Señor con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas.
Para mí, en este momento en el que mis hijos son pequeños, “estar” de manera intencional implica cosas sencillas como…

cocinar con Nahiara. A mi hija le gusta la cocina y, aunque hay muchas cosas que podrían salir mejor o más rápido si las hiciera yo sola, pasar ese tiempo con ella nos está ayudando a las dos a disfrutar de la compañía, a entablar conversaciones y a, simplemente, estar juntas.
leer en voz alta. Un hábito que ha “ido y venido”. Casi siempre he sido consistente con eso porque me encanta leer. Pero ahora he sido intencional en buscar libros de temas que sé que les gustan especialmente. Ahora mismo estamos leyendo la historia de Gladys Aylward, misionera en China y lo próximo que tengo es una biografía de Amelia Earhart para niños.
utilizar las mañanas para todo lo que tenga que ver con la computadora. Trabajo desde casa por internet y buena parte de mi ministerio es online también. La computadora ha sido siempre para nosotros un arma de doble filo que hemos tenido que aprender a manejar. Utilizo las mañanas que ellos pasan en la escuela para hacer todo lo que pueda y ser lo más efectiva posible en lo que tengo que hacer en la compu y eso me permite pasar las tardes sin lista de tareas pendientes. Siempre hay pequeñas cosas que me quedan pendientes pero que no interfieren con la dinámica de las tardes en casa.
…orar con ellos y por ellos. Mucho. No solamente orar por su presente y, desde ya, por su futuro, sino mostrarles cómo oro por ellos y pedirles que ellos oren también. 

involucrarlos en la iglesia local. Les gusta cantar, así que buscamos oportunidades para que lo hagan en la iglesia. Los llevamos al club de niños, no solo como participantes, sino como ayudantes. Tratamos de llevarlos también lo más posible a los viajes que hacemos a la selva para que vivan de primera mano la experiencia de servir a Dios. 
restringirles los electrónicos. Otro arma de doble filo. Si yo estoy ocupada, lo más fácil (para mí) es darles permiso para jugar en electrónicos o ver la tele. Pero lo más fácil no siempre es lo mejor. Que ellos pasen menos tiempo en electrónicos supone que yo tenga que hacer un esfuerzo extra y pasar más tiempo con ellos. Pero, de eso se trata, ¿no?
tener un pequeño devocional. Que no termine el día sin que hayamos leído y meditado en un versículo. Ahora mismo estamos haciendo juntos el estudio de Ama a Dios Grandemente en 1 y 2 Timoteo, que trae una guía para niños también. Cada día ven un pequeño devocional y hacen una manualidad sobre el pasaje bíblico. Otras veces es solamente la lectura de un versículo e iniciar una conversación sobre qué significa y cómo podemos aplicarlo a nuestra vida. No tiene por qué ser complicado.
ver una peli con ellos. Aunque me quede dormida, que es lo que sucede habitualmente. Las películas me aburren y suelo dormirme a la mitad, pero, oye, lo que cuenta es “estar” ¿cierto? En lugar de ponerles la peli para yo poder hacer algo, se la pongo para pasar ese tiempo con ellos.
risas, muchas risas. Bromas, cosquillas y, en general, restarle gravedad e importancia a las cosas, especialmente a los cientos de accidentes que suceden a lo largo del día.

No sé qué pasará con mis hijos el día que tomen sus propias decisiones. No tengo fórmulas mágicas ni un manual del tipo “si haces esto… entonces sucederá esto”. Pero debo, al menos, intentar de todas las formas posibles que, una vez que sean adultos, sigan teniendo la hermosa fe que tienen ahora como niños. Que sigan emocionándose al comprender la Palabra de Dios. Que sigan queriendo servirle. 

“Estar” significa para mí hacer que se sientan amados con mi presencia y mostrarles de todas las maneras posibles cómo Dios los ama también.
¿Qué significa para ti “estar presente”? ¿De qué manera intencional puedes estar con tus hijos y encaminarlos en el Señor? Si te animas, comparte tus ideas.
Contenta en Su servicio,

Edurne

Familia

Esposa vs mamá, el dilema

“Yo soy primero madre y después esposa”,  eso es lo que muchas veces, muchas veces he escuchado y el criterio que escuchan también muchas niñas al crecer y luego repiten al madurar.

Sé que estas palabras pueden crear discrepancias pero hoy quiero hablarte al corazón, con la verdad de Dios, y así quisiera que las recibieras.Uno de los versículos más leídos en las bodas es Génesis 2.24: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser”. Todas lo conocemos pero por alguna razón solo lo aplicamos a la idea de que ya no viviremos más con los padres, en el sentido físico, de la casa. Sin embargo, entiendo que también tiene implicaciones para nuestra tarea de madres.

Al casarnos empezamos una nueva familia, una familia donde aunque no desechamos a nuestros padres ni los descuidamos {eso nunca está respaldado por la Biblia}, ahora nuestra responsabilidad principal está en ese pequeño núcleo que comenzamos con nuestro esposo y al que luego se añadirán los hijos.

Pero esos hijos, un día dejarán a su padre y a su madre y se unirán a su esposa o esposo, según corresponda. Formarán su propia familia. Y nosotras seguiremos junto a nuestro esposo, tal y como comenzamos.  El ciclo continúa.

Hace años leí en un libro de Bárbara Johnson que los hijos son un préstamo que Dios nos hace por 18  o 20 años más o menos, y así es. Aunque siempre serán nuestros hijos y estaremos a su lado para amarles, apoyarles y ayudarles, tenemos un espacio de tiempo limitado para criarlesPero en ese tiempo, a pesar de que tenemos que dedicar gran parte de nuestras fuerzas, energías y tiempo a ellos, no podemos descuidar la relación principal y que dio origen a nuestra familia, nuestra relación con el compañero que Dios nos dio. 

Es ahí justamente donde viene el problema. Muchas mujeres deciden ser primero madres y luego esposas, alterando el orden que Dios dio y el matrimonio comienza a sufrir. Si en esos 18 o 20 años de los que hablé antes no cultivamos nuestra relación, no buscamos tiempo para compartir con ellos, para disfrutar las cosas que nos gustan, etc., cuando los hijos se vayan de casa y el nido quede vacío como dicen, miraremos a ese hombre que está a nuestro lado y solo será un extraño, alguien con quien hemos convivido pero nada más. Puede parecer muy radical lo que te digo pero lo he visto demasiadas veces. Mujeres que han sido madres súper dedicadas, excelentes dueñas de casa pero descuidaron su relación con el esposo y, o terminaron con un matrimonio mediocre o lo perdieron.

Mi amiga lectora, no me malentiendas. Para nada estoy promoviendo que seamos madres descuidadas ni que no nos ocupemos de nuestro hogar. ¡Al contario!  Mi anhelo es que aprendamos a ser mamás como Dios lo diseñó. Pero si mostramos a nuestros hijos un matrimonio precioso donde sus padres se aman, se cuidan, se dan prioridad, les estaremos dejando una herencia muy valiosa, un patrón que la sociedad no sabe mostrarles. Y cuando ellos tengan sus propios matrimonios, sabrán qué hacer para tener éxito.

Mira lo que dice Dios en Tito 2: “Esas mujeres mayores tienen que instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos,  a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar, a hacer el bien y a someterse a sus esposos. Entonces no deshonrarán la palabra de Dios”.  Ahí está el orden bien claro: esposo primero, hijos después.

Tu esposo es el compañero que Dios te regaló para toda la vida. Tienes responsabilidad ante él de amarlo, respetarlo, cuidarlo. Es una bendición que debemos atesorar. Todo este asunto de la familia fue idea de Dios, y él en su inmensa sabiduría estableció un orden, seamos mujeres sabias y sigamos sus instrucciones. El diseño de Dios es perfecto, no lo podemos superar.

Bendiciones,

Wendy

{Publicación original en wendybello.com}

Cosas de Casa, Familia

Baby Shower: fiesta del bebé

Que alegria es poder celebrar la vida! Si!!! La llegada de un bebé es siempre motivo de gran alegría!

¿ Por que no celebrarla con una bonita fiesta ?

Reunir los amigos y familiares, pasar un buen rato juntos y traerle regalitos para ayudar a la familia que recibirá un nuevo miembro!

Con sencillas ideas podemos hacer una bonita mesa.

 Los hijos son una herencia del Señor,los frutos del vientre son una recompensa.

Salmos 127:3.

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!

Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido.

Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.

Salmos 139.13-16

Sueli

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8 mentiras que nuestros adolescentes creen sobre el sexo

Publicación originalmente publicada por Edurne en su blog  EL VIAJE DE UNA MUJER

Como padres, sabemos que, a medida que nuestros hijos crecen, el sexo comienza a estar presente de una manera u otra. Vivimos en una sociedad híper sexualizada en la que, por mucho que queramos protegerlos, el sexo es omnipresente. En aras de la libertad, queramos o no, nuestros hijos reciben información. A veces buena, a veces mala.

¿Lo mejor? Que tus hijos puedan tener la información sobre el sexo que ellos necesitan de ti, que puedas ayudarles a comprender qué dice la Palabra de Dios sobre las relaciones, sobre el sexo, sobre qué hacer o qué no hacer conforme a lo que Dios dice.

Mucha de toda esta información que reciben es falsa o está tergiversada y les hace tener ideas equivocadas. Por eso hoy voy a hablarte sobre 8 mentiras que nuestros jóvenes creen sobre el sexo, con la idea de que puedas usarlas en una conversación abierta con tus hijos y conocer su punto de vista.

Una vez que sabemos lo que piensan, podremos ayudarles a ver el sexo tal y como Dios lo ve y ayudarles a sacar estas idea falsas que tienen sobre él.

1. Todo el mundo lo hace

No. No todo el mundo lo hace. No todo el mundo tiene sexo antes del matrimonio ni hay ninguna ley no escrita que dice que, si algo está mal, deja de estarlo tan solo por el hecho de que todos lo estén haciendo. Hay muchos jóvenes que esperan hasta el matrimonio, hay muchos jóvenes que no ceden a la presión de los amigos para tener sexo a edad temprana. Pero se necesita ser fuertes para decir “no”. Y se necesita aún ser más fuertes para decir “no, porque no es esto lo que Dios quiere que haga”. Ayudemos a nuestros hijos a fortaleceré en el Señor y en el poder de Su fuerza para resistir.

2. No es para tanto.

Sí, sí lo es. Involucrarse físicamente con otra persona no sale gratis. Siempre hay consecuencias físicas, emocionales y espirituales. Y es precisamente por eso por lo que Dios puso tanto énfasis en el marco adecuado (y, consecuentemente, la edad y la madurez apropiadas) para tener cualquier tipo de contacto sexual. Nuestros jóvenes tienen que tener claro que tener sexo fuera del matrimonio siempre trae consecuencias y es nuestra obligación recordárselo.

3. La virginidad solo se pierde cuando hay una relación con penetración

Hay jóvenes que piensan que siguen siendo vírgenes sin importar lo que hagan o cuánto se toquen mientras no haya coito. La virginidad, sin embargo, va más allá. Es una elección consciente de no involucrarse en ningún tipo de práctica sexual hasta el matrimonio. Dejemos claro en caso qué es la pureza y qué significa para la vida de una persona.

4. El sexo y el amor son lo mismo.

No, no son lo mismo, son un complemento. Que estés enamorado no significa que esa sea una razón para acostarte con alguien. El amor es una decisión y el sexo también. Muchas veces nuestros jóvenes piensan que, si sienten amor por alguien, lo lógico es que tengan sexo con esa persona. Ayudémoslos a separar ambas cosas y a que tomen buenas decisiones.

5. El sexo es un pecado menor.

El pecado no tiene medida. No hay grande pecado grande ni pecado pequeño. ¿Es matar lo mismo que contar una mentira o tener sexo con alguien fuera del matrimonio? Quizás a nuestros ojos no, pero a los ojos de Dios, sí. Hablemos con nuestros hijos para dejarles claro que pecado es pecado en todo momento.

6. Mi fuerza de voluntad es mayor que cualquier tentación

Eso es lo que pensamos en todas las áreas de nuestra vida… y eso es lo que nos hace fallar en muchas de ellas, incluyendo el sexo. La tentación muchas veces es mucho más fuerte de lo que nosotros pensamos. Ayudemos a nuestros hijos a mantener sus ojos fijos en Dios y a que puedan poner límites que les ayuden a resistir la tentación.

7. Ver porno o masturbarse no cuenta como sexo.

El sexo no tiene que ver solo con lo físico, sino también con lo mental. De aquello que llenemos nuestra mente hablará nuestra vida. Llenar nuestro corazón de pornografía o masturbarse son el primer paso para que el sexo se convierta en algo “normal” o “habitual” y a que banalicemos su importancia.

8. Ya he tenido sexo, así que todo esto no me importa.

Nunca es tarde. Dios siempre perdona al que se arrepiente (=pide perdón y cambia su conducta) y da nuevas oportunidades cada mañana. Si nuestros hijos ya se han involucrado en cualquier tipo de relación sexual con otros, deben tener claro que pueden comenzar de nuevo y que Dios los está esperando con los brazos abiertos si quieren hacer Su voluntad.

Hablemos con nuestros hijos de todos estos temas aunque para algunas pueda ser difícil. El sexo es algo natural, es algo creado por Dios. No lo hagamos un tabú ni pretendamos que nuestros jóvenes tomarán decisiones adecuadas aunque no tengan dirección alguna sobre el tema.

¿Qué piensas sobre el tema? ¿De qué manera has abordado o piensas abordar el tema del sexo con tus hijos? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Contenta en Su servicio,

Edurne

Crecimiento Personal, Familia

Explorando el mundo en la sobremesa

Hola, soy Susie … con una idea para cuando recibas invitados en casa. Ahora que el tiempo es mejor, es un buen momento para recibir en casa a nuevas familias o personas que hayas conocido este año.  En España hay personas de todo el mundo, y te animo a invitar a casa los amigos internacionales que tengas o que quieras conocer mejor.

Uso un atlas mundial como un registro de invitados. Esto funciona entre familias y parejas, y es genial para solteros.  Después de comer, en la sobremesa, sacamos el atlas e invitamos a cada persona a mostrarnos en el mapa ese lugar donde nació o se crió. ¿A quién no le gusta hablar de su historia personal?  Los demás pueden preguntar y comentar, y es un tiempo de aprender mucho de primera mano sobre otra cultura. 

Luego, pido que cada invitado esriba su nombre y lugar de origen en un papel que guardo dentro del atlas en la página del mapa de su país. Es una manera simple de mostrar interés en mis invitados y profundizar en el conocimiento de su familia y cultura; además, sirve para recordar momentos gratos de compañerismo. 

Este atlas funciona como registro de invitados, y es un recordatorio para mi familia de que cada persona y cada cultura tienen valor, porque somos creados por el mismo Dios quien ama a todos.  

Porque Dios amó al mundo y envió a Su Hijo … Evangelio de Juan 3:16 

Susie

Familia

¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

Recuerdo que de pequeña escuché esta pregunta con frecuencia. Era una de esas preguntas típicas que los mayores nos hacían a los pequeños. Yo detestaba oírla.

Es curioso cómo involuntariamente los adultos podemos alistar a los niños a nuestra guerra de sexos, más o menos declarada.

Pero más allá de esta anécdota que guardo en mi memoria, ¿por qué a veces hombres y mujeres pareciera que estamos en guerra? Una posible respuesta es porque, sencillamente, somos diferentes. No me refiero, claro, a derechos u obligaciones, eso es evidente. Lo que a veces no resulta tan evidente es que somos diferentes física y biológicamente. Este es el origen de muchos conflictos en nuestras parejas. Esto no se podrá evitar, pero si somos conscientes de cuáles son esas diferencias y cómo manejarlas, el número de conflictos será menor y además se resolverán más fácilmente.

El psicólogo norteamericano John Gray habló de estas diferencias en su best seller Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Tal magnitud tienen esas diferencias, que él nos presentó como pertenecientes a planetas diferentes…

Nuestra capacidad para comunicar, para expresar sentimientos; nuestra respuesta a la hora de enfrentar los problemas; de hacer varias cosas a la vez; de relacionarnos con nuestro entorno y de expresar afectividad; y también, claro, nuestra sexualidad. Todo esto, y mucho más, se ve afectado por el hecho de proceder de “dos planetas diferentes”.

Lo mejor de todo esto es que hombre y mujer, como polos opuestos que somos, nos atraemos y nos complementamos. Pero como les ocurre a los erizos al llegar el otoño, que se preparan para hibernar y se unen abrazándose para darse calor, si no ponemos atención y cuidado, en lugar de hallar un refugio en nuestra pareja, nos haremos daño, provocándonos heridas con nuestras púas.

Acabo con un ejemplo: Las mujeres nos quejamos mayoritariamente de que nuestras parejas no nos hablan y que se comunican con monosílabos con nosotras, sobre todo al final del día. Muchos hombres se quejan de que sus mujeres los quieren cambiar…….

¿Estás de acuerdo? ¿Te sientes identificada? Os animo a leer el libro de Gray, o cualquier otro que hable de las diferencias entre hombres y mujeres.

Goyi Mejino