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Para cuando la vida es difícil

Ha sido una semana agotadora. No porque esté muy cansada físicamente. El cansancio es más bien mental y emocional.

Esta semana he visto, bastante de cerca, a tres familias sufrir por seres queridos: una abuela, un esposo y padre, un hijo… Y aunque no conocía a ninguna de estas tres personas, de algún modo me pude unir al clamor de sus familias. Hoy en la mañana las tres han partido. Sé que al menos dos de ellas eran cristianas, de modo que sabemos que su eternidad está garantizada junto al Salvador. Sin embargo, no fuimos creados para morir, y la muerte siempre nos disminuye, como dijera aquel poeta inglés. En Cristo no sufrimos como los que no tienen esperanza, pero la separación nos duele y nos saca las lágrimas.

El país donde vivo está sumido en la mayor división política de su historia, división que incluso ha llegado a las iglesias. El caos parece reinar rampante en muchas ciudades. El futuro luce tan incierto como nunca para esta nación.

Criar hijos es siempre un reto y, cuando son adolescentes, todavía más. Esta semana tuvo de eso también.

Por otro lado, ha sido una semana desafiante a nivel mental porque después de muchos años regresé a la escuela. Comencé a estudiar en un seminario teológico. La noticia de la aceptación fue emocionante y provocó en mí ese entusiasmo de lo nuevo. En verdad llevaba muchos años considerando la idea, pero por una razón u otra la posponía. Este año surgió la oportunidad y, en medio de una pandemia, me lancé a la aventura de los libros, los exámenes, ¡y los trabajos de curso! Sin embargo, estudiar en esta etapa de la vida es muy diferente a cuando fui a la universidad por primera vez. Ahora soy esposa, soy madre, tengo varias responsabilidades de ministerio… ¡y ya no soy tan joven!

Decir que es desafiante sería el eufemismo del año. Para comenzar, es un mundo donde la mayoría de los estudiantes son hombres. Eso en sí ya lo hace medio intimidante. De ellos, la gran mayoría también son pastores. ¡Más susto todavía! Las lecturas asignadas requieren toda concentración, porque leer a teólogos es cosa seria. Y, aunque parezca irónico, lo que más me aterra es escribir los ensayos requeridos. Digo irónico porque, aunque soy escritora, este es un mundo diferente, con requisitos y estilos muy específicos. De cualquier modo, aunque lo estoy disfrutando, ha provocado en mí cierto nivel de estrés.

Quizá al llegar a este punto de la lectura te preguntes por qué estoy contando todo esto. Bueno, sin dudas no es para añadir a las cargas que de seguro ya llevas. Tampoco para desanimarte si estás considerando comenzar a estudiar alguna carrera nueva, incluso el seminario. No, no es mi propósito. Mi propósito es compartir contigo el pensamiento recurrente que me ha servido de ancla, incluso en los momentos en que me he visto tentada a «tirar la toalla». ¿Cuál es? ¡Cristo es suficiente!

Cuando veo el dolor de otros, y siento que no puedo hacer nada, Cristo es suficiente.

Cuando me pregunto hacia dónde nos dirigimos como nación y qué futuro aguarda aquí a nuestros hijos, Cristo es suficiente.

Cuando como madre creo que se me agotan las fuerzas, la paciencia, la sabiduría… ¡Cristo es suficiente!

Cuando un nuevo desafío llega a mi puerta, o en este caso a mi computadora, ¡Él es suficiente!

Cuando mis temores amenazan y las inseguridades gritan muy fuerte, ¡Él es suficiente!

Amiga lectora, a veces nos hemos creído la mentira de que tenemos que ser mujeres fuertes, que en nosotras tenemos todo lo que se necesita para salir adelante en la adversidad o la prueba. Tal vez te han vendido la idea de que porque eres cristiana no puedes sentirte débil o asustada. Quizá puedas recordar aquella noche, en un jardín de olivos, cuando nuestro Salvador sufrió angustia. Cuando la perspectiva de una muerte dolorosa le sacó gotas de sangre. Él, en su humanidad, ¡también experimentó nuestra debilidad! Y por eso ahora puedo decir, ¡Cristo es suficiente! Él conoce, Él entiende, Él sostiene, Él abraza, Él perdona, Él da fuerzas, Él me regala su gracia. Sí, en toda mi debilidad, mi insuficiencia, ¡Cristo es suficiente!

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:15-16)

No sé cómo será la próxima semana, pero dadas las circunstancias que vivimos, es muy probable que se parezca mucho a esta. El sufrimiento de este lado del sol es seguro. La tarea de ser madre no termina. La política es una bomba de tiempo. Mis clases continuarán. Pero, más cierto que todo eso, es la presencia de Cristo, en todas y cada una de nuestras circunstancias. ¡Él es suficiente! 

Wendy

Este artículo fue publicado originalmente en wendybello.com

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Bizcocho de Zanahorias

Esta receta es ideal para que los niños merienden después del cole. Lo preparaba antes de recoger a los niños y cuando entraban en casa y sentían el olor a chocolate caliente corrían a la cocina gritando – ¡Bien! ¡Bizcocho de zanahoria con chocolate! 

Bolo de Cenoura com Cobertura de Brigadeiro - Uma Delícia de Receita

Ingredientes:

3 zanahorias medianas

3 huevos

½ taza de aceite de oliva

1 ½ taza de azúcar 

1 ½ taza de harina de trigo

1 cuchara sopera de levadura Royal

Cobertura:

½ taza de azúcar

3 cucharas de leche

2 cucharas de chocolate en polvo (Colacao)

Fideos de chocolate (opcional)


Preparación: Precalentar el horno.  Lavar y pelar a las zanahorias, cortándolas en rodajas. En el vaso de la licuadora poner los huevos, añadir el aceite, la zanahoria y el azúcar en este orden. Batir hasta licuar los ingredientes. En un bol, tamizar la harina y la levadura, verter la mezcla de zanahorias sobre la harina con levadura y mezclar bien. Untar un molde con mantequilla y espolvorearlo con harina, sacudiendo para que caiga la harina sobrante. Verter la masa en el molde y llevar a hornear a 180cº durante 30 a 35 minutos.  Al pinchar con un palillo debe de salir limpio. Dejar enfriar por 10 minutos y desmoldarlo sobre un plato.
Llevar al fuego una olla con los ingredientes de la cobertura, dejar que hierva para espesar. Verterla caliente  sobre el bizcocho, y decorar con los fideos. ¡Qué aproveche!

Bolo de cenoura com cobertura de chocolate e granulado! ️ - Picture of Casa  de Bolos - Campo Belo, Sao Paulo - Tripadvisor

Esta receta me recuerda mucho a la crianza de mis hijos. Cada día preparábamos el  desayuno mi marido y yo mientras los niños se preparaban  para  ir al cole o al  Instituto y cuando terminaban se incorporaban a nosotros  en los preparativos. Desayunábamos todos juntos y agradecíamos la noche de descanso y pedíamos por los exámenes  y por algún amigo o profesor que pasaba por dificultades. Les abrazábamos  y les decíamos a cada uno de ellos  “¡Te amo, hijo mío!   Nunca te olvides, ¡Eres muy importante para mí!”. Buscábamos a cada día infundir  en nuestros hijos confianza y certeza de que eran obras primas de un Dios vivo.  Estos hábitos demandaban de nosotros  disciplina y esfuerzo, pero sabemos que esta actitud  ha marcado positivamente nuestra vida y la vida de nuestros hijos, que crecieron con un auto estima y un auto concepto muy equilibrado.


“Instruye  al niño en el camino correcto y aun en su vejez no lo abandonará”

Proverbios 22:6

Rosa

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¿Inteligente o sabia?

Una mujer sabia

Sabiduría e inteligencia son dos cosas muy diferentes, la Real Academia de la Lengua Española nos lo demuestra:

inteligencia. (Del lat. intelligentĭa).

  1. f. Capacidad de entender o comprender.
  2. f. Capacidad de resolver problemas.
  3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender.

sabiduría.

  1. f. Grado más alto del conocimiento.
  2. f. Conducta prudente en la vida o en los negocios.

De manera que se puede ser muy inteligente, con gran capacidad para entender o comprender, pero la sabiduría va más allá de la capacidad, está presente en nuestro actuar. Nuestro mundo está lleno de mujeres inteligentes, pero lamentablemente tenemos una escasez de mujeres sabias. Yo quiero pertenecer a ese segundo grupo, y espero que tú también.Llegar a ser una mujer sabia es una especie de viaje, pero un viaje de todos los días. Lo bueno es que tenemos una garantía excelente porque Dios nos promete en su Palabra que si se lo pedimos, nos dará sabiduría. Y no en una medida estrecha, sino amplia (Santiago 1:5). 

Ese es el paso inicial, pero hay mucho más.

Fue justo como parte de ese viaje que me dediqué a explorar el libro de Proverbios, porque en sus páginas se encierra todo un caudal de consejos sabios. De esa búsqueda surgió este libro, “Una mujer sabia”.  En él vamos a explorar los diferentes rasgos que caracterizan a esa mujer: cómo maneja su hogar, cómo se relaciona con su familia y sus amistades, cómo organiza sus finanzas, su tiempo, etc., y todo entretejido con experiencias de la vida que cualquiera de nosotras pudiera haber experimentado. 

La meta de alcanzar la sabiduría pudiera parecer difícil, pero en este libro descubrirás que con la ayuda de Dios, y la disposición a seguir sus principios, sí puede lograrse. En este enlace puedes ver el video promocional del libro. Y para adquirirlo, haz clic aquí. Muchas bendiciones,

Wendy

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Nuestra colaboradora, Vania

Queremos presentar a nuestra colaboradora:  Vania Heringer

Es brasileña y va a participar con nosotras compartiendo no solo ideas para la organización de la casa, sino también recetas y otros tips para fiestas, etc.

Podéis acompañarla aquí en Instragran y en su Facebook

Aquí os dejamos con Vania:

¡Orden en la casa, placer en la vida!

Es tan bueno llegar a una casa limpia, que huela bien y organizada. Es así, pero sabemos lo difícil que es mantenerla en estas condiciones, porque el trabajo necesario es cansino, repetitivo y muchas veces, desvalorizado.

No podemos desanimarnos: podemos hacerlo  con cariño y dedicación. Además de trasmitir estos valores a toda la familia, para que vean la diferencia y el esfuerzo que supone y que lo valoren debidamente.

La Biblia habla de la mujer virtuosa y sus valores.  Nosotras tenemos que buscar ser esta mujer ejemplar en nuestro hogar. 

Proverbios 31:10

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

    Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

Los detalles marcan la diferencia: una cama recién hecha, que huela de maravilla, las toallas limpias y suaves, los armarios ordenados, una comida recién hecha y deliciosa ¡¡para toda la familia y amigos!!

¿Tratamos de hacerlo juntas?

Por lo tanto, iré enviando algunas ideas de mi casa para vosotras.  Quizás vosotras tenéis otras ideas y podréis compartirlas.  Aprenderemos juntas a mejorar nuestras vidas en familia.


Salmo 33:12

Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor.”

Queda claro que esta misma verdad se traduce a nuestro hogar: 

Feliz es el hogar que tiene a Dios como Señor. 

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Cómo hago cuando me toca esperar

No nos gusta esperar. Eso creo que ha quedado establecido claramente en nuestra cultura, no importa dónde vivamos. En una u otra medida preferimos, si podemos, evitar la espera. Pero el otro día, mientras leía un pasaje muy conocido de la Biblia, saltaron a mi vista dos cosas que Dios nos dice para los tiempos de espera.

El pasaje en cuestión es Salmos 27:14.

“Espera al Señor;

esfuérzate y aliéntese tu corazón.

Sí, espera al Señor.”

Este es un salmo de David, alguien que vivió de primera mano la experiencia de tener que esperar en Dios. A veces se nos olvida que entre el momento en que Samuel lo ungió como próximo rey de Israel y su llegada oficial a ese puesto, pasaron años. No días, no meses, ¡años! Aproximadamente 15 años. En ese lapso le tocó seguir lidiando con hermanos que lo menospreciaban, pastoreando ovejas, huir como fugitivo víctima de los celos de Saúl, y muchas otras cosas más.

Me pregunto cuántas veces batalló porque su corazón se desanimaba ante la espera que no terminaba. Supongo que fue justo en uno de esos momentos cuando escribió las palabras que hoy conforman este salmo y donde encontré las dos piedras preciosas que quiero compartir contigo. ¡Veamos!

El versículo que cité contiene cuatro verbos en forma imperativa, es decir, como una orden. Uno de ellos se repite dos veces: espera (2 veces), esfuérzate y aliéntese. Normalmente cuando repetimos algo es porque queremos que quede claro, que la otra persona lo recuerde o que podamos nosotros mismos memorizarlo. Así que dos veces nos dice: ¡Espera! Pero no es esperar por esperar, no, el pasaje dice “espera al Señor”. En la vida cristiana no esperamos a que “el tiempo todo lo resuelva”, ni a que “las cosas caigan por su propio peso”. Cuando conocemos a Dios sabemos que él tiene su propio horario y, por tanto, esperamos en él: en su soberanía, en su sabiduría, en su provisión, en su cuidado, en su protección.

Cuando la Biblia te diga “espera en Dios”, es un recordatorio de que él está pendiente de tu situación porque el Padre no se olvida de los hijos (Hebreos 13:5).

Sin embargo, el versículo continúa indicándonos otras dos acciones; la primera, esfuérzate. ¿Parece contradictorio? Por un lado, nos dice que esperemos, y por otro, que nos esforcemos. Creo que si vemos el pasaje en otra versión podemos tener una idea más clara. Mira cómo lo dice la Reina Valera Contemporánea:

“¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento!”

En los tiempos en que nos corresponde esperar nuestro corazón es propenso a desanimarse, a perder fuerzas, pero la Palabra nos dice, y hago una paráfrasis: inyecta a tu corazón de ánimo, dale aliento. Mi querida lectora, es posible que ahora mismo tú estés necesitando una dosis extra de estas dos medicinas. ¿Cómo puedes animarte y cobrar aliento si todo a tu alrededor luce sombrío? ¡Corre a la Palabra de Dios! Ahí está la medicina, y en dosis abundantes. El mismo salmo 27 está lleno de ánimo y aliento. Mira, por ejemplo, los versículos 1 y 13:

El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién temeré?

El Señor es la fortaleza de mi vida;

¿de quién tendré temor?

Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que

había de ver la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Esfuérzate recordando las promesas de Dios; buscando su consuelo, su esperanza, su fuerza. Dale aliento a tu corazón con ese combustible que nunca se agota. Cualquier otra cosa a la que acudas en los momentos de espera o dificultad resultará temporal o insuficiente, pero la Palabra del Señor es nuestro sustento seguro (Salmos 119:28).

Vivir como Dios lo diseñó es aprender a esperar en él.

Bendiciones,

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

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Percha decorada

Materiales:

– Una percha de madera.
– Pintura blanca
– Pinceles 
– Barniz al agua.
– Flores de fieltro o flores de papel o de tela.
– Lazo.
– Pegamento.
– Lija.

Realización :



– Pintamos la percha de blanco, y cuando seque le daremos la segunda mano.

– Lijamos los cantos de la percha simulando un desgaste.



– Limpiamos el polvo, y barnizamos.

– Decoramos con las flores de papel o de tela y en el caso de tener troquel los haremos de fieltro.

– Colocaremos unas hojitas y lo pegamos todo a la percha.



– Y por último colocaremos un lacito en el gancho metálico de la percha.

Recomendamos la lectura de estos pensamientos …

En el límite

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. —Filipenses 4:19

La escritura de hoy: Filipenses 4:10-20

En los jardines Frederik Meijer, en Grand Rapids, Michigan, las mariposas se desarrollan en un paraíso tropical cubierto y perfectamente equipado para suministrarles todo lo que necesitan. La temperatura y la humedad son perfectas, y la comida contiene un equilibrio preciso de calorías y nutrientes para conservarlas saludables. No necesitan salir de allí. Sin embargo, algunas (Continuar leyendo)

Ana

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Receta de Gnocchi o Ñoquis … y como poner en práctica nuestra fe

(Mara:  Una receta riquísima presentada en una de sus participaciones en la televisión)

Gnocchi o Ñoquis con Relleno

Ingredientes:

2 cubos de caldo de pollo

2 cucharadas de margarina o mantequilla

3 tazas de harina de trigo

1/2 kg de patata cocida y en puré

queso mozzarela cortado en cubos

650 ml de agua

Prepara:  hervir el agua con el caldo, margarina, y patata. Retirar del fuego y añadir la harina de una sola vez.  Poner en una superficie limpia para trabajar la masa. Trabajar con las manos por unos 2 minutos. Haga bolitas de unos 3 cms de diámetro, rellenando con la mozzarela.  Ir poniendo las bolitas en un recipiente de horno.  Al terminar, cubrir con la salsa de tu preferencia y llevar al horno para derretir el queso.  Servir acompañado con queso parmesano. 

¡Espero que os guste!

Unos pensamientos …

Se lee en la Biblia:

18 Se puede también razonar de esta manera: tú dices que tienes fe; yo, en cambio, tengo obras. Pues a ver si eres capaz de mostrarme tu fe sin obras, que yo, por mi parte, mediante mis obras te mostraré la fe. 19 ¿Tú crees que hay un único Dios? De acuerdo; también los demonios creen y se estremecen de pavor. 20 ¿No querrás enterarte, presuntuoso de ti, que la fe sin obras es estéril?  

Santiago 2:18-20

He pensado  mucho en esto últimamente, evaluando lo que tengo hecho para ayudar a mi prójimo.  Algunas veces cuando vemos a algunas amigas en situación de necesidad y sencillamente le damos una palabra de apoyo, decimos que rezaremos u oraremos por ella y seguimos adelante con nuestra vida.

Me pregunto, ¿será solamente esto suficiente?  No digo que nuestra oración no tenga poder, por el contrario, Dios es el que puede ayudar a cualquiera en necesidad.  Lo que digo es que también nosotros debemos aportar nuestro granito de arena, algo palpable, que nos saque de nuestra zona de comodidad.  Quizás nuestra amiga esté debilitada y no puede hacer alguna tarea doméstica, o preparar una comida … ¿solo nuestros buenos pensamientos ayudan?  No, hay que ir, hacer, ayudar en verdad.

¿Cómo nos evaluamos?

Positivo: con fe acompañada de obras, o Negativo: solamente hemos quedados en buenas intenciones.

Pido a Dios que seamos motivadas a “ir” y “hacer” … somos las manos y los pies de Jesús en esta tierra.

Un consejo práctico: póngase en el lugar de la otra persona, quizás no puedas afrontar la idea de pasar por lo que pasa ella. Allí empieza la motivación que necesitas para ayudar. Pregúntese de qué maneras prácticas podrías ayudarla.  “La fe sin obras es estéril”.

Debora

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El amor de una madre

Hoy es el día de la Madre en muchos países. Queremos celebrar juntas. Os dejamos con una publicación de



….el amor se filtra como el agua dejando humedad para siempre….Un artículo en National Geographic varios años atrás mostraban una foto impactante de las Alas de Dios.

Después de un incendio forestal en el Parque Nacional de Yellowstone, los guardabosques iniciaron una larga jornada montaña arriba para valorar los daños del incendio.

Un guardabosque encontró un pájaro literalmente petrificado en cenizas, posado cual estatua en la base de un árbol.
Un poco asombrado por el espeluznante espectáculo, dio unos golpecitos al pajarillo con una vara.

Cuando lo hizo tres diminutos polluelos se escabulleron bajo las alas de su madre ya muerta.

La amorosa madre, en su afán de impedir el desastre, había llevado a sus hijos a la base del árbol y los había acurrucado bajo sus alas, instintivamente conociendo que el humo tóxico ascendería.
Ella podía haber volado para encontrar su seguridad, pero se había negado a abandonar a sus bebés.

Cuando las llamas llegaron y quemaron su pequeño cuerpo, ella permaneció firme.
Porque había decidido morir para que aquellos que estaban bajo sus alas pudiesen vivir.

Salmo 91:4 “Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro”

Ser amado de esta manera debería marcar una diferencia en tu vida. ¡Gracias Dios por haberme dado una madre que sabe amar de esta manera!

Os dejamos con Manuel Carrasco y este homenaje tan bonito a las mujeres de las mil batallas, las mamás.

Mari Cruz

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Cintas de calabacín con pesto de alcachofa

Hummmm…

Cuando ví esta receta en el blog Love Cook Eat me he decidido traducirla y compatirla con vosotras.  Me parece muy rica, light y fresca, ideal para estos días más calurosos. 

Ingredientes

300 corazones de alcachofa congelados, descongelados. Exprimir el exceso de agua
2-3 calabacínes grandes
1 cucharada de zumo de limón
1 taza de perejil picado
pizca de sal y pimienta
1/2 taza de queso parmesano reggiano rallado
ralladura de 1 limón
2 dientes de ajo, picados
1/4 taza de nueces
1/4 taza de aceite de oliva extra virgen

Instrucciones:

Retire los tallos de los calabacines.
Cortar el calabacín haciendo cintas largas de aproximadamente 1/4 cm de grosor.
Espolvoree ambos lados con sal y pimienta.
Poner el calabacín a la plancha a fuego alto por alrededor de un minuto o poco menos, reservar en un plato.
Utilice un procesador de alimentos para picar la cáscara de limón, corazones de alcachofa, ajo, jugo de limón, nueces, perejil, una pizca de pimienta y sal.
Procesar 20 segundos. Añadir un poco de aceite y picar durante 5 segundos más, hasta que esté bien mezclado.
Desplazar y colocar en un bol y luego agregue el queso parmesano rallado.
Poner una cucharada de la mezcla en cada cinta de calabacín y enrolle.

¡Servir!

Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.

Santiago 1:17

Mara

Día del Trabajo, Uncategorized

Día del Trabajo … ¡y muchos sin él!

Al querer escribir algo que pudiera animar y ayudar estuve pensando en temas relacionados con el trabajo. Me di cuenta que en estos momentos el tema no es la actitud que tenemos delante del trabajo, no es el cuánto estamos preparados para hacerlo, no es cuándo nos van dar el reconocimiento que merecemos o reajustarnos el sueldo …

La dinámica del momento es que muchos se quedarán sin ello.  ¿Qué puedo publicar yo que solucione esta situación?  Mis recursos personales son limitados, pero creo en el poder de la oración.

Quisiera ofreceros que participéis de la cadena de oración por trabajo en la página de Mujeres de Oran, en Facebook.  Pasad por allá y dejad vuestro nombre.  Centenares de personas hoy mismo alrededor del mundo estarán orando por todos los nombres que encuentren allí. 


En segundo lugar quisiera compartir esta ilustración que descubrí y quizás pueda traer una palabra de ánimo a todos los que lo están pasando mal por falta de trabajo y recursos.  La he encontrado en el blog http://chrismaralondra.com/

¿Zanahoria, Huevo o Cafe?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?” -”Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?” Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. 

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija.

“Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

 ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? 

¿O eres como un grano de café? El café cambia por el agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cuál de los tres eres?

Queda este pensamiento en este Día del Trabajo durante esta crisis económica.  

Salmos 43: 5¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Mara