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La hospitalidad de Lidia

Lidia es la  mujer inspiradora de este mes en el blog. Una mujer impresionante, de verdad; valiente, inteligente, práctica y exitosa. Lidia trabajaba como vendedora de telas de púrpura, una mercancía muy exclusiva. En primer lugar, era una mujer “temerosa de Dios”, eso significaba que no era del pueblo judío, pero se había adaptado a las prácticas judías, como por ejemplo: Lidia participaba en el servicio judío dedicado a Dios en la sinagoga y también cumplía la ley de Moisés. Un día Pablo y Silas llegaron donde ella solía reunirse con las mujeres para orar; y ocurrió un gran encuentro que cambió su vida por completo. 

Lidia escuchó las buenas noticias de  la salvación y Dios hizo lo que solo Él podía hacer: abrir sus ojos y corazón para que ella creyera en Cristo. En ese momento, Lidia fue la primera mujer en Europa en convertirse al Cristianismo. Después de su conversión y bautismo, su más fuerte deseo fue invitar a Pablo a su casa para que se hospedera allí.

Parece que la comunidad cristiana de Filipos se reunía en su casa y que había una comunidad muy diversa, con todo tipo de clases económicas y multiétnicas. Lidia abrió las puertas de su casa por completo para incluir a los amigos en su familia. Por ejemplo: algunas familias romanas de clase media, el médico Lucas, la joven que solo había tenido experiencias de esclavitud y explotación y el resto de personas que estaban con Pablo. Sin embargo, nada le impedía servir a Dios y a los demás, ni los disturbios en la ciudad por la desaprobación de lo que Pablo y Silas estaban haciendo, tampoco por el miedo de hablar y vivir a lado de personas diferentes a ella. Su hospitalidad brindó un lugar para que la comunidad cristiana pudiera transformar su ciudad y apoyó la expansión del reino de Dios. Su ejemplo de hospitalidad me inspira. 

Este mes en el blog hablaremos largo y tendido sobre el tema de la hospitalidad, que es un tema ampliamente importante. Vamos a hacer un breve resumen basado en la Biblia, sobre la hospitalidad. La palabra hospitalidad lleva varios significados hoy en día, pero en griego (el idioma original del Nuevo Testamento) es <filoxenia> y significa amar a los extranjeros. Léxicos: filein (amar), xenos (extranjeros) y el sufijo – “ia” (cualidad). 

En la Biblia hospitalidad es: 

  • Una orden.

 Cuando un extranjero resida en vuestra tierra con vosotros, no lo oprimáis;  deberá ser considerado como un nacido en el país y lo amarás como a ti mismo, porque también vosotros fuisteis extranjeros en el país de Egipto. Yo soy el Señor, vuestro Dios.” – Levítico 19:33-34

  • Una virtud apreciada

“el forastero no durmió al sereno, porque abrí mis puertas al viajero.”               – Job 31:32

  • Una característica de los cristianos y de las comunidades cristianas.

“Practicad de buen grado la hospitalidad mutua.” –1 Pedro 4:9

“Solidarizaos con las necesidades de los creyentes; practicad la hospitalidad” -Romanos 12: 13

“Que no decaiga vuestro amor fraterno. No echéis en olvido la hospitalidad…” Hebreos 13:1-2

  • Un requisito del liderazgo de la Iglesia y líderes cristianos, en general. 

“Ahora bien, es preciso que el obispo, sea un hombre sin tacha, marido de una sola mujer. Debe ser sobrio, equilibrado, cortés, hospitalario, con capacidad para enseñar.” – 1 Timoteo 3:2

“debe ser hospitalario, amante del bien, sensato, de vida recta, piadoso y dueño de sí.” – Tito 1:8

Así que la Biblia pone un gran énfasis en la importancia de “amar a los extranjeros” porque es una orden de Dios, una virtud, una característica importante y un requisito. Pero no me puedo imaginar que esa fuera la única razón por la que Lidia fue hospitalaria. O sea que cuando nos enfocamos en la gracia que Dios nos dio a través de Jesucristo, la extraordinaria misericordia que nos concede día tras día y momento tras momento nos va invitando servir a los demás y amar a los extranjeros de una manera más fluida. Lidia podía hacer esto porque claramente sintió y entendió la gracia y el amor que recibió de Jesucristo, lo cual la impulsó a hacer lo mismo por los demás. Servimos a otros, porque tenemos gratitud por lo que Dios nos ha dado, pero también cuando servimos a los demás, servimos a Jesús. 

“Porque estuve hambriento, y vosotros me disteis de comer; estuve sediento, y me disteis de beber; llegué como un extraño, y me recibisteis en vuestra casa; no tenía ropa y me la disteis; estuve enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y fuisteis a verme”. – Mateo 25:35-36

“Os aseguro que todo lo que hayáis hecho en favor del más pequeño de mis hermanos, a mí me lo habéis hecho”. – Mateo 25:40

“Amar a los extranjeros” es un estilo de vida que refleja los atributos de Dios, de su compasión, misericordia, paciencia, bondad, amabilidad y es un símbolo del amor y de la gracia de Dios

Hace unos años, escribí los versículos de Hebreos 13:1-2 en mi Biblia, con mis propias palabras: “Continuad amando a vuestros hermanos en Cristo y no os olvidéis de amar a los extranjeros.” Siempre pienso en Lidia cuando leo estos versículos, porque hizo las dos cosas muy bien. Es decir que ella amaba a sus hermanos en Cristo y a las personas que eran diferentes a ella. 

No soy una mujer que trabaja en una mercancía tan exclusiva como Lidia, ni tengo una casa tan grande, pero puedo ser hospitalaria como Lidia en mi ciudad. Puedo abrir mi casa y adaptar mi horario para incluir a personas que son diferentes a mí. Puedo amar a los extranjeros y a los hermanos de Cristo. Tenemos una gran oportunidad de “amar a los extranjeros” con todos los refugiados que llegan a nuestro país. ¿Y tú? ¿Conoces algunas chicas como la joven esclava en Hechos 16, que están atormentadas, lidiando con el dolor o el abuso? Estas jóvenes necesitan misericordia, consejo y libertad. ¿Conoces a algunos obreros como el carcelero? Son situaciones muy prácticas, pero que pueden parecer indiferentes; sin embargo, estas personas necesitan ver un estilo de vida que refleje a Jesús. ¿O quizás conoces otras “Lidias”? Personas que se han mudado a tu ciudad por negocios y tienen “temor de Dios” pero necesitan conversar sobre quién es Jesucristo. Existen muchas oportunidades para practicar la hospitalidad y el amor a los extranjeros en nuestra ciudad y en nuestro día a día. Lidia y su hospitalidad me infunden mucho ánimo para poder impactar mi ciudad y el mundo entero.

Chrystal

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