Crecimiento Personal

Estad quietas

Nota de la editora: este texto fue enviando antes de esta pandemia. Interesante es que puede ser totalmente adaptado para este momento, mientras afrontamos este gran reto:

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. –Salmo 46:10

Soy la peor en “estar quieta”. No solo soy una mujer normal que tiene un millón de cosas en mente en un momento dado, sino que también tengo TDAH de adultos, soy una pensadora extrovertida y apenas puedo terminar un pensamiento una vez que lo comienzo.

Me preocupo y pienso demasiado en casi todo lo que podrías poner delante de mí. En un día típico, me pierdo cien veces, y al final de cada día me encuentro con una lista completa de cosas por la mitad, porque en medio de cada nueva tarea me distraigo y empiezo una tarea diferente.

Últimamente, me encuentro agotada, sintiéndome improductiva, cobarde e inútil. En lugar de mantenerme firme y pelear la buena batalla, recurro a un estado paralizante, escondiéndome detrás de cualquier razón que se me ocurra para no ser audaz. Es asqueroso. Parece que el diablo y el ángel, uno en cada uno mis hombros, están constantemente luchando para salirse con la suya.

Esto me hace sentir culpable y no importa cuántas veces mi marido (tan majo) me recuerde que no hay condenación en Cristo y que la próxima vez que vea una oportunidad necesito aprovecharla. Cada una de esas oportunidades perdidas parece dejar una cicatriz.

En los meses más recientes, me encuentro delante del Señor desesperada por saber de Él lo que pretende hacer conmigo. Me he encontrado gritando: “¡Señor! ¡Soy un desastre! ¿Qué puedo hacer para complacerte cuando mi corazón está agotado? No tengo nada y me encuentro vacía. No sé a dónde ir desde aquí y no sabría cómo llegar incluso si lo supiera. ¿Cual es tu propósito? Porque siento que me estoy equivocando “. Me pongo muy nerviosa teniendo esta conversación con Dios una y otra vez. No es de extrañar que esté agotada. Entonces … alivio.

Es cuando oigo este susurro:

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. –Salmo 46:10

Escuchar este recordatorio generalmente me deja sin palabras, en un estado de plena humildad … Mientras estoy tan ocupada, todo lo que Él quiere que haga es estar quieta ante Él. Este versículo me sorprende porque no se limita a que Él me pida que “esté quieta” ante Él, sino que sigue con la esperanza de que Él sea exaltado entre la tierra. Él se dará a conocer. Recibirá toda la gloria que se le debe y cumplirá su propósito global. Sobre todo, Él lo hará con o sin mí. Esto me da esperanza porque me recuerda que realmente solo tengo que tomar una decisión, y es, “¿Estoy en su equipo o no?”.

Deseo desesperadamente ser parte de su propósito y de lo que está haciendo, sea lo que sea que eso signifique. Entonces, cuando se trata de tomar decisiones, ¿realmente importa lo que elijo? Porque si confío en que Él me está guiando, entonces todas, o al menos la mayoría de las cosas que se me presentan pueden ser filtradas por esa pregunta: “¿Es esto para su gloria o la mía?” Si es para su gloria, la respuesta es “sí”, y si es para la mía, la respuesta es “no”. Al menos, DEBE ser tan simple como eso. ¿Cierto?

En los próximos meses, estaré segura de “estar quieta” y elegir las cosas que le traen gloria. Nuestra familia ha estado enfrentando una agitación a la que no podemos dar palabras y en cada esquina hay más decisiones que tomar. Afortunadamente, Dios es Soberano y cuento con que intervenga.

Pase lo que pase, a través de todos mis éxitos y fracasos como madre y como esposa, rezo/oro para que mi familia esté firme en la verdad de que nuestro Creador se deleita en nosotros y tiene un plan para nosotros. Él ya conoce el final desde el principio; y al final es glorificado. Entonces, con fe en el Señor, continuamos en este viaje hacia la quietud. Nos convertiremos en mejores padres al tratar de proteger, enseñar, consolar y amar a nuestros hijos. Nos convertiremos en mejores cónyuges al tratar de protegernos, enseñarnos, consolarnos y amarnos. Nos volveremos terriblemente conscientes de lo humanos que somos y seremos desafiados profundamente por los deseos de nuestra carne.

Sobre todo, seguiremos necesitando desesperadamente de nuestro Salvador para satisfacer todas nuestras necesidades. El caos adquirirá un significado completamente nuevo. Tendremos que esforzarnos aún más para elegir ser pacientes los unos con los otros, amarnos, respetarnos y luchar por los demás. Comenzaremos un capítulo completamente nuevo en nuestro viaje hacia “estar quietas”, y continuaremos preguntándonos, “¿es esto para Su gloria o la nuestra?”.

Mi oración por cada una de vosotras mientras buscáis hacer crecer a vuestra familia en la paz, el amor, el conocimiento y la verdad del Señor es la siguiente: que sean maleables con sus enseñanzas, una esponja al recibir su gracia y un vaso para su gloria. Rezo/oro para que intentéis ser de la misma opinión con vuestro cónyuge para que juntos puedan criar hijos que sepan realmente “estar quietos” ante el Señor Todopoderoso y confiar en Él para satisfacer todas sus necesidades. La verdad que todos podemos sacar es que Dios será exaltado. Así que empieza con Él siendo exaltado en cada uno de nuestros hogares y continúa cuando aprendemos, a pesar de todo, sencillamente “estar quietas”.

Anna

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, La Biblia

Coronavirus, malas noticias ¿cómo reaccionamos?

Hace unos años hubo una tragedia en un cine de los Estados Unidos a consecuencia de un tiroteo; algunos muertos y varios heridos, entre ellos niños. Horrible. A los pocos días algo similar ocurre en una escuela. Murieron muchas más personas. 

En aquel entonces mi hija tenía nueve años y en la escuela escuchó algo sobre esas noticias y vino con su carita preocupada a hacerme preguntas. Esas preguntas que nunca quisiéramos escuchar porque nos recuerdan el mundo caído e imperfecto en que vivimos.

Nos recuerdan que aunque queramos, nuestros hijos no pueden vivir en una burbuja y están expuestos al pecado y a sus consecuencias.  Preguntas para las que quisiéramos tener respuestas fáciles, pero no es así.

Hoy las noticias son diferentes, las noticias son acerca de un virus que se ha convertido en pandemia y para la cual todavía no hay muchas respuestas. Sin querer minimizar lo que está sucediendo, sí creo que el hecho de tener un acceso inmediato a tanta información ha sido determinante al crear un estado de pánico en muchas personas. Y te confieso que la ansiedad también ha querido atraparme por momentos. 

El asunto es dónde estamos poniendo la mirada. ¿Cuál es nuestro sentido de seguridad? Voy a compartir contigo lo que compartí con mi hija en aquel momento porque creo que es válido para todas. 

Aquel día me senté con ella e hice lo único que con certeza podría darle una respuesta verdaderamente sabia y tranquilizadora. Busqué mi Biblia y le mostré el versículo en los Salmos que durante tantos años ha dado paz a mi corazón en medio de muchas tormentas de malas noticias: 

“Ellos no tienen miedo de malas noticias; confían plenamente en que el Señor los cuidará.” Salmos 112:7

“¿Y quiénes son ellos?”, le expliqué yo a mi hija. “El Salmo nos da la respuesta un poquito antes: los justos (v. 4)”. Lo que nos llevó a otra pregunta: ¿Quiénes son los justos?  La misma Palabra nos da la definición: “sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo” (Gálatas 2:16). 

¿Será que somos más fuertes que los demás? ¡Para nada! Pero la Palabra de Dios nos enseña que si hemos puesto nuestra fe en Jesús, no debemos tener miedo de malas noticias porque confiamos plenamente en que el Señor es soberano sobre nuestras vidas, y sea lo que sea, estamos en sus manos. 

El temor es un sentimiento humano, y es válido, siempre y cuando no dejemos que nos domine. Una mala noticia puede hacer que nuestro corazón dé un vuelco  y sintamos esta sensación incómoda en el estómago. Pero es ahí donde la Palabra de Dios, se convierte en nuestra ancla, sustento, esperanza. Es  entonces cuando recordamos que aunque la situación puede producir temor, como “justos que hemos creído en Cristo”, no nos quedamos en el temor sino que confiamos. Recordar el amor que Dios nos tiene, y que ha hecho evidente en Jesús, tiene que echar fuera el temor de nuestras vidas.

Lamentablemente no puedo decirte que vivirás una vida exenta de malas noticias, pero sí puedo decirte que al ser declarada “justa” delante de Dios, al ser su hija por medio de la fe en Jesús, ya no tienes que vivir esclava del temor: “Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15).

Si ponemos nuestros ojos en la prensa, o si dejamos que nuestra imaginación cobre alas, es muy probable que suframos un ataque de pánico o por lo menos que nos inunden la ansiedad y el temor. Debemos reconocer que tenemos un enemigo que anda buscando a quién devorar y nuestra mente es un campo fértil si nosotros le seguimos el juego. 

Tú y yo estamos viviendo en espera de que llegue la nueva creación. Ahora mismo no podemos disfrutar de todos los beneficios que la obra de Cristo en la cruz hizo posible. Un día sí será así para siempre, como nos revela Ap. 21:1-5. Así que podemos vivir con la esperanza, ¡y debemos vivir de esa manera! 

¿Cómo lo hacemos? Te quiero recordar el pasaje que mi esposo me recordó a mí cuando la ansiedad estaba amenazándome, 1 Pedro 5:7. 

“…echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes”

Dos cosas claras ahí: dejar la carga de la ansiedad en manos de quien es el único tiene control y soberanía sobre todo, Dios. Y, segundo, sabiendo que ÉL cuida de nosotros, incluso cuando pasamos por incertidumbre, enfermedad, dolor, coronavirus, o lo que sea. ¡En verdad la Palabra de Dios es nuestra esperanza y sostén!

En estos tiempos de incertidumbre, seamos luz, vivamos el evangelio, ¡hablemos de Cristo a un mundo que tanto lo necesita! Y cuando la ansiedad y el temor quieran atraparnos, corramos a los pies de nuestro Señor y revistamos nuestra mente de Su Palabra.

(Un buen artículo que explica sobre el virus, escrito por un pastor y especialista en enfermedades infecciosas: haz clic aquí).

Bendiciones,

Wendy

Familia

Entreteniendo a los niños en casa

Os prometo que estas ideas funcionan, probadas por mí.  

Ya hace algunos años que las he utilizado, pero creo que en su esencia, los niños no han cambiado.  Todavía son estas adorables criaturas con tanta capacidad y creatividad. 

Así que me gustaría compartir hoy algunas ideas que espero os ayude.  Hay otras publicaciones que siguen en las semanas siguientes.  Yo aconsejaría que elijas algunas de las ideas y que empieces a planear.  

Os prometo que estas serán unas vacaciones o fin de semana inolvidables para vuestros hijos.  Es ideal también para días de lluvia. 

1. Hacer un picnic en el salón. Haz todo como si fuera un picnic afuera, una alfombra, cestos, comida de picoteo. Siéntate en el suelo y juega de imaginar que estáis en el bosque. Yo veo … Es muy divertido si todos participan.

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2. Construye un fuerte con mantas, utilizando sillas, cuerdas, almohadas, etc.). Lee un libro utilizando una linterna. Si tienes una tienda pequeña de camping, la puedes utilizar para eso. Todo vale, es solamente utilizar vuestra imaginación y oír lo que sugieren los chicos, siempre tienen ideas inesperadamente creativas.

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3. ¿Tienes calcetines sin pares? Utiliza estos calcetines para hacer marionetas con retales de fieltro, papel, lentejuelas, etc. Les encantará “actuar” para la familia.

4. Haz plastilina casera y juega de hacer figuritas.

Receta para plastilina: aquí

5. Baila con tus niños. Les encanta ver sus padres actuando como perfectos locos bailando a sus canciones favoritas.

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Dejad vuestro comentario si habéis hecho algo semejante.  

Os dejo un versículo que habla de la educación de los hijos …

Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él. 

Proverbios 22:6

La educación del niño es nuestra responsabilidad como padres.  Pasar tiempo de calidad con ellos nos permite pasar nuestros valores de generación a generación. 

Mara

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, Organización, Salud y Belleza, Uncategorized

7 maneras de vivir con intencionalidad

¿Sabías que en el siglo XXI estamos padeciendo de un problema general? Se llama falta de atención. Y no me refiero a la enfermedad desde el punto de vista clínico. No, me refiero al fenómeno que cada vez se expande más por la sociedad aplastada por el peso de la tecnología.

Varios estudios han demostrado cuánto ha disminuido la productividad de las personas porque sus cerebros están cambiando constantemente de actividad: correo electrónicos,  alerta de mensajería instantánea, mensajes de texto, varias ventanas abiertas en el navegador de internet y un ratón que hace clic aquí y clic allá, actualizaciones en Facebook, llamadas telefónicas… solo de pensarlo me agota pero sé que así vivo yo también.

El resultado de todo esto es primero, como dije, poca productividad. El famoso mito de la multitarea quita más de lo que da.  Muchas tareas comenzadas, pocas terminadas. Agotamiento físico y mental.

Y últimamente Dios ha estado llamando mi atención al respecto. Aparentemente estamos en muchas cosas y lugares a la vez, pero nuestra mente no está en ninguno. No de manera completa.

Esa no es la vida abundante que Dios quiere para ti y para mí. Una vida de torbellino, agotada, con la mente corriendo de aquí para allá, ese no es el plan de Dios. El plan de Dios es una vida con prioridades, una vida con paz en medio del caos, una vida en la que aprovechemos el tiempo. Pero aprovechar el tiempo no es hacer varias cosas a la vez durante el mismo período de tiempo sino vivir a plenitud cada período de tiempo…porque nuestros días son muy cortos en esta Tierra. El plan de Dios es que vivamos con intención. 

intención.(Del lat. intentĭo, -ōnis).f. Determinación de la voluntad en orden a un fin.

¿Qué vamos a determinar? Bueno, empecemos por hacer lo que leí una vez (lamento no recordar el libro): donde estemos, estemos allí 100%.  Y no me refiero solamente a un lugar físico, me refiero a la tarea que estemos haciendo, a la conversación que entablemos, etc.

Así que hoy te propongo otra lista de “7”, para vivir con intención la semana y ver qué tal nos va.

  1. Aparta al menos 30 minutos para darle tu atención completa a Dios. {Si esta meta es muy alta para empezar, dedica menos tiempo, pero con toda intención.} Ese será sin duda el momento más importante de tu día.
  2. Cuando tu esposo llegue a casa en la tarde, o los niños regresen de la escuela, conversa con ellos mirándoles a los ojos, escuchando de veras. No trates de combinar ese momento con otro para ganar tiempo. Estas son las personas más importantes en tu vida. Lo demás puede esperar.
  3. Besa y abraza. En la vorágine del siglo XXI hasta esto se ha vuelto escaso. Dicen los que saben que los matrimonios que se besan y abrazan todos los días, son más felices. Y los niños que reciben besos y abrazos de sus padres se sienten más seguros y queridos.
  4. Usa un reloj o temporizador. Dividir las tareas por tiempo ayuda a concentrarnos mejor. Veinticinco minutos es un buen número. Y al terminar los 25, toma agua, camina un poco, haz algo que implique cambio de actividad. Y vuelve a empezar con otros 25 minutos.
  5. Alimenta tu alma. Cambia un poco de televisión por un buen libro. Y si no eres de las que gusta mucho de la lectura {gracias de paso por dedicar unos minutos a esta}, entonces “escucha” un libro. Esta era de tecnología nos da esa ventaja. Leer, o escuchar, un buen libro nos desafía a pensar, y así ejercitamos el cerebro, que a fin de cuentas también es un músculo.
  6. Cuida de tu cuerpo. El templo del Espíritu. Sé que nos cuesta…a mí me cuesta. Pero somos responsables de él. ¿Media hora de ejercicios cada día es mucho? Comienza por menos, quizá tres veces por semana. El asunto es ser intencionales con los ejercicios, con lo que comemos.
  7. Cena en familia. Este es otro de los hábitos casi extintos de nuestra era post-moderna. Pero, ¿sabías que las familias que cenan juntas son más saludables emocionalmente? ¿Y que los hijos que cenan con sus padres son más abiertos y menos propensos a conductas dañinas? Los horarios a veces chocan, el tráfico nos demora, etc. Pero no es imposible. Si no todos los días, busca que sea la mayoría.

Podríamos añadir otras cosas, pero voy a empezar por estas siete. Sí, para mí misma. Tal vez tú las quieras hacer tuyas.

Quiero vivir con intención mis días y así traer al corazón sabiduría.

¡Esa es la vida que Dios diseñó!

Wendy

Cosas de Casa, Familia, Recetas

Pastel mousse de chocolate en familia

La cocina provee un espacio ideal para convivir en familia.  Cocinando, los niños aprenden, experimentan, y crean memorias que quedarán con ellos por toda la vida.  

Me gustan mucho los programas de Canal Cocina:  Cocina de Familia  – y lo recomiendo.

Cuando cocinas ¿consideras las preferencias de tus hijos?

Cuando cocinas ¿tratas de proveer un menu equilibrado?

Cuando cocinas ¿incluyes a tus hijos en las preparaciones?

Estas son algunas preguntas para reflexionar y quizás cambiar algunas costumbres para mejorar las relaciones familiares.  Crea memorias inolvidables en familia … en especial preparando este pastel de Debora.  Aprovecha para hablar de cosas importantes como valores y principios para la vida.  La Biblia dice:

Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

Deuteronomio 6:6-7

Base:

500 grs de harina 

250 grs de mantequilla sin sal 

150 gramos de azúcar 

2 yemas de huevo 

50 gramos de harina de almendras 

Mezclar bien hasta que quede suave, reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente Estirar la masa con 0,5 cm y acomodar la masa en una forma con fondo desmontable (25 cm de diámetro) Hornear hasta que esté ligeramente dorada.

Relleno: Caramelo de Sal 

180 gramos de azúcar 

90 g de mantequilla 

5 gramos de sal 

150 gramos de nata líquida 

Lleve el azúcar a caramelizar, agregar la crema agria, mantequilla y sal. Volver al fuego para formar una crema. 

Mousse trufado:

360 grs de chocolate semidulce 

350 gramos de nata líquida

200 g de crema ligeramente batida

Derretir el chocolate, añadir la nata y añadir la crema batida 

Montaje: 

En la base asada, distribuir 100 gramos de frutos secos (nueces, almendras a su gusto), por encima añadir el caramelo de sal y sobre ello la mousse trufado.  Llevar a la nevera hasta cuajar. 

Espolvorear con cacao y decorar al gusto.

Debora

Crecimiento Personal, Finanzas

Comienza el año con tus finanzas organizadas

Una de las metas que generalmente establecemos para el año es organizar nuestras finanzas. Puede ser que para lograr algunos de tus objetivos para este año, se necesiten algunos ahorros. De cualquier manera, administrar bien nuestro dinero puede permitirnos lograr objetivos muy importantes al largo de nuestras vidas y también nos posibilita ayudar a otras personas. Compartiré 3 consejos básicos sobre cómo comenzar a organizar su vida financiera. Para ponerlos en práctica, comience con lápiz y papel, o un odenador con un programa Excel.

1 – Tienes que calcular cuánto ganas

 Si recibes un salario fijo de manera regular, esta tarea se vuelve mucho más fácil, pero hay que considerar solo la cantidad neta, es decir, ya deducir impuestos y otros valores que su empleador descuente de ti. Pero si no tienes ingresos fijos, como es el caso de aquellos que poseen una empresa o trabajan como autónomos, por ejemplo, puedes ver cuánto has recibido en los últimos 6 meses y hacer un promedio.

2 – Tienes que calcular cuáles son sus gastos actuales

Enumera tus gastos mensuales separándolos por categorías. Por ejemplo: vivienda, alimentación, ocio, estudios, donaciones, transporte, agua, luz, internet, móvil, etc. Comienza enumerando los gastos fijos y luego los esporádicos. Para ayudar a identificar, puedes consultar tu extracto bancario y las facturas de tarjetas de crédito de meses anteriores. Lo importante es no olvidar ningún tipo de gasto que tengas.

3 – Planifica tus gastos en cada categoría

Para los artículos con valores fijos, hay que identificar los que realmente se necesitan y eliminar a los superfluos. Para aquellos que son variables, por ejemplo, el mercado, la ropa y el ocio, puedes establecer un límite basado en el promedio de gastos anteriores, o si te das cuenta de que hayas gastado más de lo que debería, establezca una meta, un límite de gasto por mes. Una categoría muy importante para incluir, si aún no la tienes, es el ahorro, una reserva mensual que pagarás a ti mismo. Esta reserva puede tener objetivos como: pagar una deuda anterior, hacer una reserva de emergencia si aún no la tienes, o incluso cumplir un sueño como comprar un coche, hacer un curso de capacitación o un viaje familiar especial.

Con toda esta información en papel, podrá montar una hoja de cálculo y monitorear mes a mes lo que se ha hecho en comparación con tu planificación, haciendo los ajustes necesarios. La primera vez que preparas esta hoja de cálculo puede ser un poco laborioso, pero luego será fácil de actualizarla.

En la Biblia hay un texto que muestra un muy buen ejemplo sobre la planificación financiera:

“Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla? Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14: 28-30)

Es decir, la planificación financiera es una herramienta esencial para ayudarnos a completar nuestros proyectos con éxito. Comienza con metas pequeñas y luego pasa a las más grandes. Esto pronto se convertirá en parte de su vida y traerá muchos beneficios.

Marília

Familia

El complejo de Cenicienta

El otro día, estuvimos con un grupo de adolescentes en casa, ¡una  tarde de princesas!

Hicimos juntas dos  tartas, las rellenamos con dulce de leche, fresas, Nocilla y las  decoramos con rosas de Buttercream color rosa.  Después de degustar las tartas entre risas  y comentarios de  “¡Hmmm que delicia!”, nos sentamos para ver la peli   “La Cenicienta” entre susurros y suspiros!!!

Elegimos La Cenicienta  porque les encanta a las chicas y no es necesario en ningún momento decir -¡Poner Atención!  Este tipo de peli entra  directamente en el mundo emocional del subconsciente. Las leyendas siempre tienen  enseñanzas escondidas  del inconsciente colectivo.

La fotografía bien cuidada, las canciones, los  vestidos  maravillosos, el Príncipe Azul, el castillo, la naturaleza, todo  nos adentra en un  mundo mágico que llevamos dentro, dónde todos los problemas se resuelven de modo mágico, ayudada por una  hada madrina que aparece del modo que una menos espera.  ¡Al final ella sale victoriosa!  ¡Es rescatada por  el Príncipe Azul!    Sólo mirar el cartel de la chica con vestido azul y  el pelo suelto bailando con el viento, ya hace suspirar a nuestras bellas durmientes que llevamos dentro!   La Cenicienta (Hermanos Grimm, Alemania 1812) se llamaba Ela, pero se deja llamar Cenicienta por sus hermanastras y madrastra (nunca se quejó del malvado apodo resultado de la envidia de su hermanastras). Pone a relieve  dos mitos universales: El amor a primera vista y el mito del Príncipe Azul.  

Cenicienta, en relación con los  demás era una chica muy educada pero muy pasiva, todo lo que es mucho es demasiado, debemos buscar el equilibrio es más sano. Ella  aceptaba todo sin quejarse, sin defenderse, incluso de los maltratos.  

En relación consigo misma Cenicienta era agresiva, pues no sabía amarse a si misma buscando hacer respetar sus derechos, no tuvo ayuda para que aprendiera a reconocer su propios sentimientos como: pérdida y dolor (pérdida de la madre y del  padre, de su posición de hija), tristeza (por el sufrimiento que pasaba y  maltrato de su supuesta familia), rabia (por la forma como la trataban), ira contenida (el maltrato duró años), decepción (por no dejarla ir al baile), auto valor (se sentía desdichada), culpada porque muchas veces asumía la culpa que no era suya (se culpaba de que la trataran mal).

Era muy muy joven y todavía no había aprendido a distinguir sus emociones y las críticas destructivas y las manipulaciones emocionales que la madrastra y sus hermanastras le infligían. Tampoco tenía fe en Dios, puesto que la fe en Dios nos sustenta y nos ayuda a sobrellevar las situaciones más difíciles de la vida.

Con la ayuda de otros, Cenicienta podría haber aprendido a ser asertiva, a valerse por sí misma, a hacer frente a la madrastra, a no ser sumisa a sus hermanastras, al final la casa era suya y no tenía razón de servir como criada, tenía el derecho de ser tratada como una igual por su familia. Cenicienta podría aprender a ser libre y a no tener que esperar un Príncipe azul para liberarla. Ella poseía capacidades y habilidades, era responsable, pero no se daba cuenta de su valor. Era alegre, sabía auto motivarse cantando, hablando mentalmente, buscando animarse recordando a su madre (ser generoso y tener valor). Se encontraba muy sola, no tenía amigos (a no ser los animales, que tampoco la podía aconsejar y enseñar). Esto es un problema actual, nuestros adolescentes muchas veces no tienen buenos amigos y nosotros padres tenemos que ayudarles a traer amigos a casa para que disfruten y compartan sus vidas.

Unas de las frases de película que me gustó: “Si hacen lo que hacen, no es razón para hacerlo”. Es bueno poder recurrir a una frase así porque los adolescentes siempre nos dicen:- Si todos mis amigos van a esta fiesta, ¿por qué yo no?  Todos mis amigos la usan, ¿por qué yo no?

Ahora que ya contáis con esta sugerencia de guión, llamen a los amigos de vuestros hijos  a casa y  ¡hagan una sesión de cine en casa!!!!  ¡Va a ser muy divertido!!!

“Ama a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo” – Lucas 10.27

Rosa

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: ser antes que hacer

Mi esposo salió ayer a un viaje a la selva con un grupo de hermanos. Algunos de ellos llegaron desde Argentina para ver “en directo” el ministerio que se está haciendo entre los indígenas de la selva de Venezuela. Y uno de ellos compartió algo que me ha dado que pensar:

Ser antes que hacer.

Los cristianos comprometidos con la obra de Cristo estamos siempre ocupados en hacer. Soñamos y oramos por hacer cosas grandes para Dios, en hacer un impacto a nuestro alrededor, en conseguir las metas que nos hemos trazado en nuestro servicio al Señor.
Ministerio. Servicio. Hacer.

Pero, muchas veces, nos olvidamos del ser. Nos olvidamos de que antes de hacer cosas para Dios tenemos que ser discípulos. Tenemos que ser adoradores. Tenemos que ser estudiosos de la Palabra. Tenemos que ser parte de una relación entre nosotras y Dios.

Comunión. Adoración. Ser.

La única manera de tener un ministerio efectivo es siendo. Ser antes que hacer.
Mis hijos están acostumbrados a vernos hacer muchas cosas, a servir a Dios de muchas maneras y de hacer ministerio hasta el agotamiento. Tienen en casa un ejemplo continuo de trabajo para el Reino y estoy muy contenta por eso. Creo que es algo que está forjando su carácter y les está dando una idea clara y práctica de cómo ser adultos que aman y sirven a Dios.

Pero me puse a pensar si también están recibiendo de nosotros la instrucción en el “ser”. ¿Estamos siendo ejemplos en comunión? ¿Estamos siendo ejemplos en nuestro tiempo de oración, de alabanza y de estudio de la Palabra de Dios? ¿Estamos enseñándoles a ser discípulos como lo más importante de todo?

No siempre. No de manera constante ni intencional al menos.

¿Cómo ayudarlos a entender que “ser” siempre tiene que venir antes que “hacer”? ¿Qué disciplinas espirituales necesitamos enseñarles y, sobre todo, en qué aspectos de nuestra relación con Dios debemos ser ejemplo a nuestros hijos? ¿De qué manera lo hacemos?

Oración

Desarrollar la disciplina de la oración lleva tiempo y esfuerzo. Lo primero que tienes que enseñarles es que no hay oraciones “correctas” o “incorrectas”. Orar no es nada más que hablar con Dios. Ayúdalos a entender que pueden hablar con Él de cualquier cosa: preocupaciones, cosas que les gustan, cosas que no les gustan, peticiones, acciones de gracias… Enséñales a orar versículos de la Biblia, ayúdales a perder el miedo de orar en público, ora por ellos y con ellos. Anota las peticiones de oración de los miembros de la familia y amigos para que puedan estar todos orando por eso.Lectura de la Palabra
Enseñemos a nuestros hijos a leer una porción de la Biblia todos los días. No solamente a leerla, sino también a pensar en ella, en qué dice, y, sobre todo, a buscar cómo aplicar a su vida diaria lo que han leído. Anímalos también a memorizar la Palabra de Dios. Puedes encontrar planes de lectura para ti y para tus hijos (con devocionales y actividades específicas para ellos) en Ama a Dios Grandemente.

Alabanza y adoración

Asociamos la alabanza al “tiempo de canto en la iglesia” y poco más. Pero esto no debe ser así. Seamos ejemplo de adoración para nuestros hijos. Enseñémosles que cualquier momento y lugar es bueno para adorarle, que no se trata de las canciones que cantas, del tono que usas o de que haya instrumentos o no. Que la alabanza y la adoración a Dios son una actitud del corazón.

Ayudemos a nuestros hijos (y a nosotras mismas en el proceso) a ser antes que hacer.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia, Organización

La paz y la tranquilidad en el hogar

Estos dos temas van juntos, como causa y efecto.  Si hay tranquilidad, hay paz; si hay paz, hay tranquilidad.  Los abordaremos juntos. 

La paz en el hogar viene, en primer lugar, como resultado de las buenas relaciones.  Podríamos escribir varios libros sobre este tema.  Obviamente no podremos cubrir todas las causas para las relaciones difíciles.  Aquí dejaremos algunas que a nuestro parecer son muy comunes:

1) El orgullo 

2) La falta de flexibilidad

3) La falta de empatía

Creo que todo tiene solución si uno se dispone.  No nos engañemos, cuesta mucho, así que sugerimos hacer pequeños cambios hacia la dirección correcta.  Son actitudes relativamente fáciles que en muchas ocasiones no somos capaces de tenerlas por las emociones.  

Hoy dejamos 3 pasos-bebe, pequeños pero eficaces.

PASSOS PRÁCTICOS:

1) La próxima vez que te equivoques, no tardes en pedir perdón.

2) La próxima vez que un plan no salga a tu manera, toma la actitud de evaluar y no reaccionar. Quizás hay otros caminos mejores que el tuyo.  

3) La próxima vez que discutas con tu pareja o hijos, deja de hablar, oye y trata de ponerte en su lugar antes de dar tu opinión.  En vez de opinar en todo, haz preguntas y escucha.  Si uno tiene la oportunidad de explicar su punto de vista se calma y puede recapacitar.

Estos tres pasos están reflejados en lo que nos enseña la Biblia:

Filipenses 2:3:

No hagáis nada por egoísmo o vanagloria; al contrario, sed humildes y considerad que los demás son mejores que vosotros.

La paz y tranquilidad también pueden fluir del ambiente de la casa, la limpieza y el orden.  Son pequeños detalles que hacen del ambiente acogedor y llenos de paz.  La organización de los horarios, de las finanzas, de las vacaciones – todo en su debido lugar y tiempo promueve la paz.  

Os dejamos una página de la internet que puede ayudaros en la tarea de organizaros y promover el bienestar en vuestras casas.  

Fly Lady en Español

Y para terminar una foto de Vania que nos relaja solo de mirar …

¿Verdad que esta mesa puesta para un té relaja?  Pues es un ejemplo que podemos seguir, aún que no instamos a la perfección del hogar, hay momentos en que los detalles pueden hacen maravillas.  Probad a preparar un desayuno especial o un té inglés para charlar sobre los problemas.  Seguramente podréis tener más buenos resultados en vuestras relaciones familiares. 

Mara y Vania

Familia, Salud y Belleza

El frasco de la calma para niños

¿Habeís hecho ya el frasco de la calma, llamado también botella relajante?

Es una técnica de control de estrés en niños, creado por la prestigiosa pedagoga Maria Montessori.

Si tienes niños y aún no has hecho este tarro, frasco o botella relajante, te recomiendo que lo hagas para calmar a los niños en momentos de llantos, rabietas o cualquier tiempo de estrés.

Este invento de Montessori promete tranquilidad a estos niños.

Necesitamos:

-un frasco de cristal o botella de plástico resistente y con tapa

-pegamento transparente o glicerina líquida

-purpurina de colores que prefieras

-purpurina en gel o purpurina con pergamento (opcional)

-agua caliente

-colorantes, (si prefieres darle un color más intenso)

– cuchara o palito para remover.

En el frasco ponemos 1/4 de agua caliente y ponemos el pegamento liquido transparente o la purpurina en gel(purpurina con pegamento) y removemos con la cuchara, agregamos la purpurina en polvo del color que tú quieras y la cantidad que tú quieras, Remover y mezclar todo muy bien y llenar con más agua caliente. Puedes sustituir el pegamento transparente por glicerina, aceite de almendras o aceite de bebé que sea transparente.  Esto es sólo para darle densidad, así que perfectamente puedes usar cualquiera de éstos o un poco de cada uno.  Es para hacer el agua más densa y que la purpurina se mueva y flote. 

Cierra bien el frasco y agítalo vigorosamente, Listo!

En este caso yo usé la purpurina naranja y agregué unas gotas de colorante naranja para que el color fuera más intenso. 

En este del océano, metí algunos pececillos. 

Y vosotros padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.  Efesios 6:4

Sonia