Equipo, Espiritualidad

¿Qué quieres de mí?

En esta época de verano donde hay más descanso, podemos leer más, podemos ver lo que Dios quiere de nuestras vidas.

Una buena pregunta que nos propone nuestra colaboradora Edurne en su blog EL VIAJE DE UNA MUJER.

¿Qué quieres de mí?
¿Alguna vez has levantado los ojos al cielo y le has preguntado a Dios qué es lo que quiere de ti?
No entiendo. No aguanto. No sé por qué está sucediendo esto. No te siento cerca.
¿Qué quieres de mí? 

Yo le hago esa pregunta cada vez que sucede algo “extra” en nuestra vida. Señor, he renunciado a todo para servirte. Señor, mira todo lo que estamos sufriendo…y encima ¿esto? 
¿Qué más quieres de mí?  Esa misma pregunta se la hizo el pueblo de Israel a Dios en el libro de Miqueas. El capítulo 6 nos muestra un diálogo entre Dios y el pueblo de Israel. En ese diálogo, Dios les dice:
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.” (Miqueas 6:3)
Dios no había hecho más que bien a Israel, pero el pueblo le había pagado con rechazo y rebelión. ¿Te suena de algo? ¿No se parece a la época en la que estamos viviendo? Hoy en día incluso los creyentes en Cristo se rebelan contra Dios y lo rechazan.
Israel responde con gran amargura e ironía:
¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” Miqueas 6:6-7

¿Qué quieres de mí? Le dice Israel. ¿Qué haga holocaustos? ¿Qué traiga ofrendas en un número imposible o que te dé mi primer hijo? ¿Qué más quieres de mí?
Es esta una pregunta hecha desde el resentimiento, desde la amargura. Israel está diciéndole a Dios: “pides demasiado de mí, es imposible satisfacerte”.
Y Dios, con Su infinita misericordia, se vuelve a Israel y le dice:
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8
En otras palabras: no hace falta que inventes nada, que busques nada o que hagas nada.
Te quiero a ti. Quiero tu corazón.
Eso es lo que Dios quería de Israel. Eso es lo que Dios quiere de ti hoy.
El Señor quiere que le amemos y vivamos conforme a Su Palabra. Fíjate qué específico es en Su requerimiento a Israel:
1 – Quiero que hagas justicia
Actuar de manera justa con respecto a los demás o, lo que es lo mismo, tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros.Mateo 7:12“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos
2 – Quiero que ames misericordia
Que des a otros la medida de misericordia que esperas recibir de Dios y que ames hacerlo, que no lo hagas por compromiso o por obligación, sino con un corazón genuino.
Colosenses 3:12“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia
3 – Quiero que te humilles ante tu Dios
Que recuerdes quién es Dios y quién eres tú. Que tengas un corazón humilde que impregne toda tu vida y que surja de manera espontánea en cada aspecto de tu existencia.Solo cuando amamos a Dios y queremos agradarle y someternos a Su voluntad para nuestra vida podemos vivir con un corazón humilde y entregado.Filipenses 2:3-4“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros

Muchas veces vivimos frustradas haciendo una cosa y la otra y la de más allá intentando agradar a Dios cuando, en realidad, lo que Dios quiere es que permanezcamos cerca de Él, en comunión con Él.
Intentamos hacer la obra de Dios sin tener relación con el Dios de la obra. En nuestra fuerza, a nuestro criterio, según nuestra opinión.
Con un corazón lejos de Él.
Con una vida de oración vacía o inexistente. Leyendo la Biblia por obligación más que por el deleite de ver lo que Dios tiene para nosotras cada día.
Hoy te animo a que puedas hacer lo que Dios quiere de ti y que lo hagas de todo tu corazón. Él está más preocupado de Su relación contigo que del millón de cosas que puedas hacer en Su nombre.
Contenta en Su servicio,

Edurne

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Tiempo Devocional efectivo

En cualquier epoca del año es importante tener en vista un devocional con Dios que sea efectivo, incluso ahora en esta etapa de verano, vamos a ver los consejos que nos da nuestra colaboradora Edurne Mencia en su Blog  El Viaje de una Mujer.  


Y, por si en esos objetivos estás intentando ser más intencional en tu tiempo con Dios, te dejo un plan de lectura para un mes. La idea es que cada día puedas leer uno de estos versículos, meditar en él y aplicarlo a tu vida diaria. 
Voy a dejarte el plan de lectura y también explicarte cómo puedes tener un tiempo devocional diario en caso de que no estés acostumbrada a hacerlo. 
PARA TENER UN TIEMPO DEVOCIONAL EFECTIVO…
Antes de comenzar:  


       1.- Escoge un horario en el que tengas tiempo suficiente para estar a solas con Dios. La duración del  devocional depende de ti y de los horarios que tengas en tu día.  

2.-Escoge un lugar tranquilo y sin distracciones para que puedas concentrarte en tu devocional.   

¿Cómo estudiar la Palabra de Dios? 
1. Ora y pídele a Dios que hable a tu vida a través de lo que vas a leer. Que pueda estar abriendo tu entendimiento para Su Palabra (Efesios 1:17-19). Puedes tener un tiempo de alabanza y adoración en este punto. Para ello utiliza tu himnario, tu libro de coros, un CD de música cristiana, etc. y prepara tu corazón para la Palabra y el tiempo con el Señor.

 
2. Lee el pasaje – En primer lugar, averigua cuál es el contexto: en qué libro se encuentra, cual es la finalidad del libro y qué dicen los versículos inmediatamente anteriores y posteriores. Después, lee el versículo o el pasaje que vas a estudiar con detenimiento varias veces. Fíjate en las palabras que conectan los versículos, en las palabras que se repiten y, en general, toma nota de aquellas partes que llaman tu atención. Si cuentas con algún comentario o diccionario bíblico, busca las palabras y su significado. Si no, puedes ir a la concordancia de Tu Biblia, buscar el término y leer otros versículos en los que aparece para que tengas una mayor perspectiva de lo que significa.  


 3. Haz las siguientes preguntas para sacarle todo el jugo al versículo: • ¿Quién está hablando? • ¿Qué está diciendo? • ¿A quién se lo está diciendo? • ¿Dónde sucede la acción? • ¿Cuándo, en qué momento se ubican estos versículos? • ¿Qué personajes aparecen? • ¿Por qué y para qué se escribieron estos versículos?

 
4. Piensa cómo puedes aplicar lo que has aprendido a tu vida diaria. Ese es el objetivo principal de hacer un devocional – aplicar la verdad bíblica a nuestra vida diaria. No ser sólo “oidoras” sino “hacedoras” (Santiago 1:22). Para ello puedes preguntarte: 
• ¿Hay algún mandamiento para obedecer? • ¿Hay alguna advertencia o algo que deba evitar? • ¿Me está mostrando algún pecado que deba confesar o algo que debo cambiar? • ¿Qué puedo aprender sobre Dios en este pasaje?   • ¿Hay alguna promesa en la que deba confiar?  • ¿Hay algún ejemplo que pueda seguir?  • ¿Qué puedo aprender de este pasaje? ¿Cómo puedo ponerlo en práctica? • ¿Cómo se relaciona este pasaje con mi vida?   

5. Memoriza un versículo que hable especialmente a tu vida Escribe un versículo que te haya hablado especialmente en una tarjeta, un cuaderno o un pedazo de papel. Llévalo contigo durante el día, léelo a menudo e intenta memorizarlo. Puedes ponerlo en un sitio visible para ir leyéndolo durante el día: en la nevera, sobre el fregadero, en el baño… donde puedas verlo continuamente.   


Déjame explicarte también el sencillo (y tremendamente efectivo) método de estudio que usamos en Ama a Dios Grandemente 

para hacer nuestros estudios diarios de la Palabra de Dios:


– Escritura – Escribe los versículos. Te sorprenderás de lo que Dios te revelará solo con tomarte el tiempo de escribir lo que estás leyendo. 
– Observaciones – Anota lo que ves en los versículos que estás leyendo, los datos como la audiencia, repeticiones de palabras, significados de términos, personajes…
– Aplicaciones – Piensa en cómo puedes aplicar el versículo de hoy a tu vida. ¿Qué has aprendido de Dios con ese versículo? ¿De qué manera te habla el versículo a ti? ¿Qué te está diciendo Dios en el día de hoy? ¿Cómo puedes aplicar lo que acabas de leer a tu vida personal? ¿Qué cambios necesitas hacer? ¿Hay alguna acción que debas realizar?
– Oración – Ora teniendo en mente las cosas que has aprendido. Si te ha revelado algo durante tu tiempo en Su Palabra, dale gracias. Si te ha revelado algún pecado en tu vida, confiésalo.

Y recuerda, Él te ama. 

PLAN DE LECTURA para un mes:

DÍAESCRITURADÍAESCRITURA
1Efesios 3:17-1917Lucas 17:3-4
2Deuteronomio 10:12181 Tesalonicenses 4:1
3Josué 24:1519Salmo 46:1-3
4Salmo 4:320Colosenses 4:2-4
5Proverbios 3:27-3121Job 42:1-5
6Isaías 41:17-2022Tito 2:3-5
7Juan 6:2723Jeremías 29:11-14
8Mateo 5:3-1124Gálatas 5:22-26
9Romanos 8:31-32251 Pedro 4:7-11
10Miqueas 7:18-2026Apocalipsis 2:2-5
112 Corintios 1:527Eclesiastés 9:10
12Nehemías 9:24282 Timoteo 4:1-2
13Salmo 121291 Juan 1:6-7
141 Timoteo 2:9-1030Salmo 103:13-14
15Hebreos 3:12-1431Filipenses 1:6
16Habacuc 3:17-19

¡Contenta en Su servicio!

Edurne

Crecimiento Personal, Espiritualidad, La Biblia

Bella a los ojos de quién más importa…

Nataly, nuestra experta en belleza, comparte unos pensamientos que son muy contra-corriente en nuestra sociedad de hoy en día.  Os invito a leer y evaluar vuestras vidas.  Yo lo he hecho mientras lo leí por primera vez.  –Mara…

¡Hola Mujeres!
¿Cómo estáis?
Hoy quiero daros el mejor consejo de belleza que podemos encontrar: 

ser una mujer virtuosa, llena de valor.


Esta mañana yo estaba orando y hablando con Dios cuando decidí seguir el consejo de un buen amigo y meditar  en  Proverbios 31,

que habla de la mujer virtuosa.

Foto: Pinterest

Me gustaría de compartir algunos pensamientos con vosotras.  
He investigado el significado de la virtud, es el siguiente:


 1. Un hábito de hacer el bien, lo que es justo, la excelencia moral, probidad, rectitud. 

2. Buena calidad moral.

3 El conjunto de todas las buenas calidades morales.

4 Austeridad verdadera.

5 Fuerza moral, valor, valentía, coraje.

6 Acción virtuosa.

Foto: Pinterest

En la Biblia, Dios nos dice que calidades son más importantes en una mujer,

¡para que todo le vaya bien!  

¿Qué tal si dejamos un poco de escuchar lo que nos dicen las revistas de moda? 

Muchas de ellas tratan de dictar nuestro comportamiento basados en valores cuestionables.

   ¿Qué tal ver lo que Dios espera de nosotras?

Foto: Pinterest

Así que aquí están 18 calidades de una mujer conforme al corazón de Dios, extraídas de Proverbios 31:10-31:
1 – Nunca permite que nada falte a su marido;

2 – Es fiel y devota;

3 – Quiere beneficiar a su marido buscando siempre su bien y nunca su mal;

4 – Provee todo lo necesario para el hogar;5 – Proporciona alimentación;

6 – Despierta temprano y prepara el desayuno;

7 – Planifica su día y sus tareas;

8 – Ella sabe cómo trabajar y negociar

9 – Está siempre disponible y nunca es perezosa;

10 – Saber organizar y administrar un hogar;

11 – Ayuda a los pobres y necesitados;

12 – Es prevenida;

13 – Tiene energía y es honrada;

14 – Ella no se preocupa por el futuro – ella descansa en el Señor;

15 – De su boca sale sabiduría, y enseña con amor;

16 – Sus hijos y su marido reconocen su esfuerzo;

17 – Su belleza real no está en lo que lleva, en el maquillaje y en los accesorios, o en el hecho de estar en la última moda o no, o si tiene el cuerpo perfecto. Su verdadera belleza es temer y honrar al Señor;

18 – Una mujer que es así tendrá su merecido recompensa.

Foto: Pinterest

La Biblia nos enseña qué clase de mujer debemos ser. Tal vez podrías decirme que no eres así porque no tienes ayuda, porque la situación no es buena o por otra razón parecida.
Pero tenemos que hacer nuestra parte y ser como el Señor nos ha enseñado.  Debemos entregar nuestros hijos y esposos en las manos del Señor.  Solamente Él puede transformarles a ellos también. Puede que no sea fácil …. Pero, ¿quién dijo que lo sería?
No estamos solas, Dios está con nosotros, y si damos el primer paso con la decisión de obedecerle,  Él nos ayudará.


Así que, en definitiva, a Dios lo que importa es la belleza que hay dentro de nuestro corazón, que fluye de nuestras decisiones y  de nuestro carácter.

Foto: Pinterest

¿Hay truco de belleza mejor que esto?  ¡Sed bellas a los ojos de Dios!

Nataly

Espiritualidad, La Biblia

La Meditación Cristiana

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Todas fotos: Pinterest

Me gustaría compartir algunos de los pensamientos.


Primeramente, estuve leyendo mucha información de otros tipos de meditación.  Hay muchas maneras de meditar de acuerdo con diferentes ritos o religiones.  Algunas te dicen que elimine todos los pensamientos, vaciarse a si mismo.  Otros que te llenes de cosas buenas.  Muchas te direccionan a un estado de trance físico en que “dejas de existir” para liberarse y relajarse.


Me gustaría detenerme en la meditación dentro del contexto cristiano.
Por tanto me gustaría mencionar lo que la Biblia dice acerca de las disciplinas relacionadas a la meditación.


Romanos 12:2 Y no os conforméis a este mundo, mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 


La Biblia nos enseña de la importancia de los pensamientos que “permitimos” en nuestra mente.  Deja el control en nuestras manos.  Hay que renovar, hay que quitar los pensamientos malos y traer los buenos.  Pero ¿en qué pensar?


Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. 


La gratitud a Dios por las cosas de nuestra vida, puede facilitar que nuestra mente esté llena de estos pensamientos.  También traer a memoria las bendiciones del pasado facilita esta disciplina. ¿Cuándo hacerlo?


Josué 1:8 Este libro de la ley nunca se apartará de tu boca, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 


Es un proceso constante, o debe de serlo.  El creer y tener fe no es un momento en la semana, no es una parte de nuestra vida, ¡es nuestra vida!  De la misma manera, debemos disciplinarnos en controlar nuestra mente para que estos pensamientos inunden nuestro ser por completo, así también se solidifica nuestra fe. 


Ahora comparto mi experiencia personal en la disciplina de Meditación:


1. Aislarse de todo:  aún que debemos controlar nuestros pensamientos constantemente, yo creo que es importante que en un momento dado del día nos aislemos y concentremos en Dios, hablando con Él, leyendo su Palabra, y pensando en lo que leemos, llenando nuestra mente de estas verdades.  

2. Inspiración Bíblica: aún que hay muchos libros de inspiración cristiana muy buenos, la Biblia debe de ser el libro principal.  Hay libros que facilitan el entender y leer la Biblia dándonos citas con ilustraciones. 

3. Actitud de Agradecimiento: como lo he mencionado, la actitud de agradecimiento nos lleva a enfocar en lo bueno, y llenar nuestros pensamientos de cosas positivas.  Las cosas pequeñas de la vida pasan a ser inspiración. 

4. Naturaleza: Yo encuentro muy inspirador un paseo por un parque, el observar un jardín, el mirar al cielo o a las montañas, el observar los animales, etc.  Todo esto me lleva a tener una percepción física de Dios, pues todo es Su creación.  Mis mejores momentos de meditación fueron en nuestras tradicionales vacaciones familiares en Asturias.  ¡Imposible ver la naturaleza y evitar pensamientos de Dios!

5. Hacerlo a diario: Imaginaos que somos un vaso. Al pasar por un tiempo de meditación, este vaso se llena.  Durante el día situaciones estresantes pueden empezar a vaciar este vaso.  Es importante hacerlo a diario, a ser posible, por la mañana para empezar bien el día y siempre tener lo suficiente ánimo para nosotros y para compartir con la familia y amigos. 

6.  Memorización de versos bíblicos: Puede que en algún momento del día encuentres el hueco para meditar.  La memorización nos puede facilitar por si no tenemos la Biblia en manos.  El propio proceso de memorización facilita la meditación. 

7. Asociarlo a una actividad: A mi me encanta caminar y meditar.  Suelo caminar en un parque pues el estar cerca de árboles y plantas me ayuda a concentrarme en Dios.  Se puede hacerlo mientras lavas los platos o planchas la ropa.  Durante los trabajos un tanto mecánicos se puede meditar muy bien.  La música es muy importante, tanto clásica, como Gospel.  Siempre que oigo algún autor clásico, se me hace imposible no pensar en Dios y en los talentos que Él ha dado al ser humano. 

Mara

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Después de la Cuaresma…

Os invitamos a seguir celebrando la Cuaresma con nosotras.  Queremos seguir con días que sean un acercamiento genuino a nuestra fe. 

Cada una de nosotras nos encontramos en una etapa del camino espiritual; por consiguiente necesitamos diferentes informaciones para tomar pasos en la dirección correcta.  
Esperamos poder contribuir en favor de estar en el buen camino, con la información pertinente encontrada en la Biblia.  
Serán 5 minutos cada día, disponible en nuestra página diariamente. Síguenos en esta página: mujeres que oran  El camino de la fe se hace mejor juntas.  
Os dejamos los 5 minutos de hoy, escucha esta preciosa canción y medita.


5 Minutos para empezar el día .Os invitamos a escuchar a Marcela Gandara y meditar en este versículo de la Biblia, que nos invita a prepararnos y acercarnos al Señor:

Santiago 4:8
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros

. Pecadores, limpiad las manos;

y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

EQUIPO DULCE FRAGANCIA

Espiritualidad

Confiando a ciegas

Cuando nuestros planes no se concretan y los sueños parecen más quimeras, nuestro corazón se encoge. Es difícil imaginar que al final todo saldrá bien. Muchas veces es incluso imposible sonreír hacia la incertidumbre de un futuro que nos es imposible controlar.
De vez en cuando, quizás traigamos a la mente que el andar por fe obedece precisamente a esto: caminar sin ver. Confiar sin conocer que va a pasar. Trabajar y planificar pero sin depender de lo que nosotros hagamos sino de la soberanía del Señor.
Pero esto no es fácil y la espera lo complica aún más. No resulta sencillo ver como un hijo sufre, o como un pariente sucumbe ante la enfermedad. Quizás sea un trabajo que no se cristaliza o la espera de un noviazgo que no llega. Y el orar se dificulta porque al no contar con resultados positivos, nuestra fe empieza a tambalearse. En nuestra debilidad desconfiamos de que Dios escucha nuestras peticiones y en un despliegue de arrogancia puede ser incluso que pensemos que no tiene caso elevar nuestras plegarias porque de cualquier forma nuestros planes no se harán.
Pero ahí, en una extraordinaria muestra de misericordia, nuestra altivez es recompensada con un torbellino de gracia, donde aún sin merecerlo Dios nos recuerda: «…yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza» (Jer 29:11). Y su voluntad es mucho mejor que lo que nosotros pudiésemos imaginar.
Y esa voz poderosa es capaz de acallar nuestras dudas recordando que quien nos salvó de la muerte segura tiene a bien llevarnos a una eternidad perfecta a su lado. Con compasión nos dice que en la incertidumbre de lo que pasará mañana, está la certeza de su presencia en nuestras vidas. Un amor que sacrificó todo en el madero para que pudiéramos tener una nueva vida. La promesa de que a pesar del sufrimiento y de los planes frustrados, él está trabajando en nosotros y para nuestro bienestar eterno.
Nuestra dependencia en él se hace más necesaria aún. Entonces, empezamos a comprender que incluso en esa espera agotadora hay siempre unos brazos fuertes que nos sostienen cuando no podemos levantarnos. Doblegamos el orgullo entendiendo que al rendir nuestra autosuficiencia podemos descansar en su regazo. Nuestros planes palidecen y aun así nos gozamos ante lo que Dios hace y desea para nuestra vida.
George Muller, el gran predicador y director de hogares para huérfanos, entendió esto cuando dijo: «Este es uno de los grandes secretos para servir de manera exitosa al Señor. Trabajar como si todo dependiera de nuestra diligencia y sin embargo, no confiar en que todo se llevará a cabo debido a nuestras propias habilidades sino gracias al Señor, porque solo él puede hacer que nuestros esfuerzos fructifiquen».[1] En la batalla del día a día, con sinsabores y conflictos, podremos decir como el salmista, unos «confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios» (Sal 20:7-8).  Con diligencia nos prepararemos para la batalla pero siempre teniendo en cuenta que la victoria es dada por la mano poderosa del Señor.
Así pues, cuando la incertidumbre aceche nuestra mente y la ansiedad quiera cobijarse en nuestro corazón, haremos bien en recordarnos quien es el Dios al que pertenecemos y disipemos con su presencia el temor. Los propósitos de Dios se cumplirán en nuestra vida y los murmullos de miedo y de angustia se calmarán con la persona de Jesús.
En los días nublados y turbulentos, cuando la negrura de la noche no nos permita ver, abracemos la luz de Cristo y recordémosle a nuestra alma: «Pon tu esperanza en el Señor, ten valor y cobra ánimo. ¡Pon tu esperanza en el Señor!» (Sal 27:14).


[1] A narrative of some of the Lord´s dealings with George Muller, written by himself (Muskegon, Mich. Dust and Ashes 2003) in www.desiringgod.org  «George Muller strategy for showing God» [traducción propia].


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Ellelein Kirk, es esposa y madre de dos chicos geniales. Le encanta discipular y enseñar a mujeres a través de la palabra escrita y por medio de charlas. Junto a su esposo plantaron la Iglesia Anglicana Pablo Apóstol en Valparaíso, Chile y fueron misioneros en ese país desde el 2005-2018. Son parte de la red Acts29 y su deseo es que más personas vivan, se deleiten y le den gloria a nuestro maravilloso Dios.

Del blog: accesodirecto.org

Rocío

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TRABAJANDO DE CORAZÓN

(Foto de un antiguo tren que transportaba carbón de la mina; ubicado al inicio de la Vía Verde en Villablino, León)

Hace un tiempo llegó a mis manos una revista sobre temas familiares, asuntos que a todos nos interesan porque en cierto modo, como creyentes fieles a Dios, nos gusta verificar que muchos de nuestros pensamientos o planteamientos de la vida están corroborados en la Palabra de Dios. En general, aquellas personas que prefieren y deciden no creer en Dios, muestran su sorpresa y extrañeza. Para muchas de estas personas el concepto de Dios, tener fe en Dios, leer la Biblia, entre otras cosas, son costumbres obsoletas, anticuadas y demasiado conservadoras para este siglo XXI. Solo nos queda orar por estas personas, para que la inmensa misericordia Dios Padre Celestial y Eterno les alcance y antes de que no sea muy tarde como decía el Predicador, puedan reconocer al Señor Jesús como su Salvador y Redentor .

En efecto, la oración es parte de nuestra  vida diaria en todo tiempo  por nosotros y aquellos que nos rodean; pero también por el desempeño diario en el trabajo que estemos desarrollando; como dice en Colosenses:  “ hacerlo todo como para el Señor Jesús”.








Photo by Ben White on Unsplash

Por este motivo, me llamó mucho la atención el artículo que leí en esa revista, escrito por  David Barceló (www.porGracia.es) sobre principios bíblicos dentro de una serie de sermones predicados en abril de 2012 en la Iglesia evangélica de la Gracia en Barcelona, España. Ante todo, quiero agradecer desde Dulce Fragancia a David Barceló por otorgarme el permiso para citar su artículo sobre la Verdad n 10 ¡Trabaja para el Señor!

A continuación, presento lo que David Barceló llama: “Diez verdades sobre el trabajo”

1.- Dios creó el trabajo (Génesis 1:28)

2.- El trabajo es penoso por cause del pecado (Génesis 3: 17-18)

3.- Huye de la pereza (Proverbios 6:6-9)

4.- Huye del trabajo fácil (Proverbios 28:20)

5.- No hay un trabajo más digno que otro (1 Timoteo 6:8)

6.- No comprometas tu integridad (Proverbios 22:1)

7.- Trabajo duro y con excelencia (Proverbios 22:29)

8.- ¡Cuidado con la adicción al trabajo! (Filipenses 4:6)

9.- Guarda el Día del Señor (Éxodo 20:8-11)

10.- ¡Trabaja para el Señor! (Colosenses 3: 22-24; Juan 6:27)

Puede parecer sencillo llevar a la práctica estas diez verdades cuando nos desenvolvemos en actividades de nuestra comunidad de iglesia; pero cuando lo comparamos con nuestro trabajo diario secular, ya sea con jefes o subalternos o con compañeros de clases, ahí la cosa cambia un poco. Nuestra mente justiciera humana nos hace pensar que debemos reclamar por todo y que no merece la pena esforzarse, ya que por lo general no se reconoce mi valía, ni mi entrega. Sin embargo, nuestra identidad nos compromete a agradecer a Dios cada día por el trabajo, a servirle, adorarle y alabarle con nuestro desempeño diario. ¡Marquemos la diferencia!

Pero trabajar para el Señor va más allá, David Barceló nos reta con lo que él denomina ¡Trabaja para el Señor en tu trabajo espiritual! Muchas son las ocupaciones diarias que tenemos en la vida; muchas las excusas que vamos poniendo por falta de tiempo; pero no dejemos de esforzarnos ni de confiar en Dios. Por muy pequeño que sea el momento de intimidad con nuestro Padre Celestial, recordemos que sea un tiempo de calidad y en excelencia.

“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5: 17)

Nilda

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Enseña a tus hijos a tener su tiempo diario con Dios

Proverbios 22:6
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Como padres, tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos a tener su tiempo diario con Dios. Mientras todavía son pequeños y no saben leer bien, lo ideal es que compartan ese tiempo con papá o con mama; que los padres puedan leer con ellos una porción corta de la Biblia cada día y juntos traten de explicar el significado del pasaje y la aplicación práctica para la vida del niño.
Pero, a medida que van creciendo, tenemos que animarlos a que puedan tener su tiempo diario con Dios de manera independiente y ayudarlos a que puedan formar el hábito de tener su devocional.

Para ello, hay varias cosas que puedes hacer: 

1. Escoger el momento del día y la porción de lectura  

Escojan un momento al día para que tenga su tiempo a solas con Dios: puede ser en la mañana si tiene suficiente tiempo antes de ir al cole, en la tarde justo antes de comenzar su tarea escolar, antes de acostarse… echen un vistazo al horario del día y decidan qué momento es mejor. Escojan también qué libro de la Biblia va a ir leyendo (es mejor leer un libro seguido que porciones sueltas) y cuántos versículos va a leer por día dependiendo de su edad.

2. Proveer los materiales necesarios

Por supuesto tiene que tener una Biblia, un cuaderno y un lápiz. Puede tener también algunos recursos extra como libros de historias bíblicas, videos, música de alabanza… de nuevo, depende de su edad. Recuerda es que la intención es que tengan este tiempo solos. Así que pon a su alcance todo lo que pueda necesitar para su tiempo devocional sin que tú tengas que intervenir.

3. Explicar el proceso del devocional

La forma más habitual de hacer un devocional es:
– Orar para que Dios nos ayude a entender el versículo- Leer el versículo varias veces para saber lo que dice- Pensar cómo se relaciona ese versículo con nuestra vida.
Para ayudar, especialmente a los más pequeños a hacer esto, escribe en su cuaderno la porción que van a leer junto a algunas preguntas que le ayuden en el proceso del devocional –

Ejemplo 1 

Ejemplo 2 –

4. Incentivar a compartir lo aprendido

Dale un tiempo para que te cuente lo que ha aprendido en su tiempo devocional, contestar sus preguntas, explicar cosas que no haya entendido, ayudarle a buscar una aplicación si no ha encontrado ninguna… No olvides que el aprendizaje es un proceso.

5. Predicar con el ejemplo 

Si tu hijo no te ve tener tu tiempo devocional con el Señor, si no te ve orar, no te ve leer la Biblia… no esperes que él lo haga. Siempre será más fácil que ellos imiten lo que los padres hacen así que tu ejemplo va a ser vital para que ellos aprendan a tener su tiempo con Dios.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Espiritualidad, Familia

Por tu bien y el de tu familia decide “estar”

No fue solo la belleza del mar ni su olor cautivante, ni la suavidad de la blanquísima arena o la brisa refrescante  cargada de sal en medio del ardiente verano. Sí, disfruté todo eso, y mucho… pero lo que realmente me llevé de esas vacaciones fue mucho más duradero.

Esto lo anoté en mi diario en el último día:

“Sin dudas uno tiene que ser intencional para disfrutar las bendiciones, jugar con los hijos, reír con ellos, y sacar lo mejor de cada momento que se nos regala de este lado de la eternidad.”

Algo intencional es algo deliberado, es decir, que se hace a propósito, se decide. Y justo eso fue lo que marcó mis vacaciones aquel año: la decisión de “estar” en el momento. ¿Sabes? Podemos estar físicamente en un lugar pero no estar realmente. Nuestra mente puede divagar, la tecnología puede distraernos (¡y mucho!). Le pedí al Señor en esas vacaciones que me ayudara a ser intencional para “estar allí”, de verdad.
¡Y qué diferente fue! Estar para ver la sonrisa de mis hijos, para nadar y encontrar bizcochos de mar, para construir muñecos de arena y levantarnos temprano en busca de caracoles. Estar para abrazar  y besar a mi esposo una y otra vez, y disfrutar su compañía, y caminar de la mano. Estar para contemplar la magnificencia del atardecer, para darnos un chapuzón en la piscina y esperar que el cielo pasara de azul a negro con estrellas, matizado por el rojo y naranja del atardecer.
Dios me habló mucho en esos momentos. Me recordó que en un abrir y cerrar de ojos ya mis hijos crecerán. Que el mañana no es garantía, solo el hoy. Que para escuchar su voz tengo que bajar la marcha, que las relaciones necesitan tiempo no planificado; que nuestras familias crecen hacia arriba y hacia abajo, echando raíces profundas, cuando decidimos “estar” y dejar que el mundo siga girando mientras nosotros escogemos nuestro propio ritmo.
Esa fue nuestra tercera visita a esa playa, pero sin dudas, y por consenso familiar, fue la mejor. ¿Qué marcó la diferencia? Me atrevo a decir que fue la decisión de “estar”, de no apurarnos, de disfrutar la compañía mutua, de no llenar el horario de actividades, de decir sí a todo lo que verdaderamente lo meritaba y dejar pasar el resto.
Lamentablemente no podemos vivir en ese lugar para siempre, ni estar siempre de vacaciones, pero sí podemos escoger una actitud de “estar”. Una actitud intencional a favor de aquello que es en verdad importante.
En ese mismo día que te comenté al principio anoté:

“Señor, ayúdame para que al regresar yo pueda esconder todo esto y seguir actuando con un corazón agradecido… que pueda balancearlo todo.”

Vivir con la intención de “estar” es justo eso, vivir en equilibrio. Aprender que, como dice Eclesiastés: “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” (3:1). 
Muchas cosas reclaman a gritos nuestra atención, pero no todas nos corresponden. Leí esto hace un tiempo y te lo quiero compartir: “No todas las oportunidades están a destinadas a ser mi tarea”. Lysa TerKeurst.
Mi querida lectora, escojamos “estar”, de verdad. Busquemos una vida de equilibrio, con prioridades en las relaciones, en lo que de verdad importa. No aglomeremos tanto nuestra agenda que la vida se nos vaya de una tarea en otra, de un compromiso en otro. Recuerda, solo hoy puedes “estar” y disfrutar ese momento único que se convertirá en los dulces recuerdos de mañana.
Esa es la abundancia de vida que Dios diseñó, ¡disfrútala!  
Bendiciones,

Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com 

Espiritualidad, Familia, Uncategorized

Los niños durante el sermón

No sé cómo dividirán los tiempos de estudio en tu iglesia, pero en la mía, se comienza con un tiempo de alabanza, sigue la división de clases en la escuela dominical, un pequeño receso y después un devocional en el que todos estamos juntos, adultos y niños.
Cuando mis hijos eran más pequeños mi bolso era una sucursal del trastero de casa: cuentos, libros para colorear, pinturas, juguetes, algo para comer, algo para beber, una mantita por si se quedaban dormidos… cualquier cosa que ayudara a que estuvieran entretenidos y no molestaran durante el servicio en común.
Pero, a medida que iban creciendo, llegó un momento en el que empecé a sentirme incómoda con eso. No quería que el tiempo de estudio que compartimos en la iglesia fuera un simple “recreo”, así que empecé a pensar en qué hacer para que los niños fueran prestando atención al mensaje y que, al mismo tiempo, se fueran acostumbrando a estar en la iglesia “de mayores”.
Busqué por otras webs y páginas y empecé a ver algunas ideas de hojas para que los niños fueran coloreando (cuando no sabían leer) o anotando ideas (una vez que estaban cómodos escribiendo). Yo misma comencé a hacer mis propias hojas para los niños porque las que encontraba solían estar en inglés.
Para los más pequeños que aún no saben leer y escribir es algo tan sencillo como que marquen en su hoja cada vez que escuchan la palabra Dios, Jesús, Biblia… alguna que, sí o sí, sepamos que se va a mencionar en el sermón, y un espacio en blanco para que puedan hacer un dibujo sobre algo de lo que están escuchando. Te dejo un ejemplo para que puedas imprimirlo y usarlo si lo deseas o para que te pueda servir como inspiración –

Para mi hijo mayor, que va a pasar a tercer grado, hago algunas hojas un poco más complicadas para que él anote aquellas cosas que va escuchando, las palabras que no entiende o dudas y preguntas que puedan surgirle durante la predicación. Después, en casa, tenemos un tiempo para ver lo que cada uno hemos anotado y responder cualquier pregunta que tenga. Este es un ejemplo de una de las hojas que he hecho para él –

Lo que estoy pensando hacer, en lugar de ir imprimiendo hojas cada domingo, es hacer varias, imprimirlas a medio folio para que no sea demasiado grande y que ellos puedan manejarlo bien y encuadernarlas para que tengan su “cuaderno de apuntes de la iglesia”.
Si tus hijos todavía son demasiado pequeños para algo así, no desesperes, todas hemos pasado por ahí. A medida que vayan creciendo los domingos dejarán de ser una cuestión de mera supervivencia, te lo aseguro. Pero si tienes hijos más grandes, en edad escolar, que ya sepan leer y escribir bien, quizás esta idea te sirva para que los domingos comiencen a tomar sus propias notas en el sermón y puedan formar así, este hábito tan beneficioso para nuestra vida espiritual.
¡Espero que te sea de ayuda!
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Edurne