Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Uncategorized

Cómo hago cuando me toca esperar

No nos gusta esperar. Eso creo que ha quedado establecido claramente en nuestra cultura, no importa dónde vivamos. En una u otra medida preferimos, si podemos, evitar la espera. Pero el otro día, mientras leía un pasaje muy conocido de la Biblia, saltaron a mi vista dos cosas que Dios nos dice para los tiempos de espera.

El pasaje en cuestión es Salmos 27:14.

“Espera al Señor;

esfuérzate y aliéntese tu corazón.

Sí, espera al Señor.”

Este es un salmo de David, alguien que vivió de primera mano la experiencia de tener que esperar en Dios. A veces se nos olvida que entre el momento en que Samuel lo ungió como próximo rey de Israel y su llegada oficial a ese puesto, pasaron años. No días, no meses, ¡años! Aproximadamente 15 años. En ese lapso le tocó seguir lidiando con hermanos que lo menospreciaban, pastoreando ovejas, huir como fugitivo víctima de los celos de Saúl, y muchas otras cosas más.

Me pregunto cuántas veces batalló porque su corazón se desanimaba ante la espera que no terminaba. Supongo que fue justo en uno de esos momentos cuando escribió las palabras que hoy conforman este salmo y donde encontré las dos piedras preciosas que quiero compartir contigo. ¡Veamos!

El versículo que cité contiene cuatro verbos en forma imperativa, es decir, como una orden. Uno de ellos se repite dos veces: espera (2 veces), esfuérzate y aliéntese. Normalmente cuando repetimos algo es porque queremos que quede claro, que la otra persona lo recuerde o que podamos nosotros mismos memorizarlo. Así que dos veces nos dice: ¡Espera! Pero no es esperar por esperar, no, el pasaje dice “espera al Señor”. En la vida cristiana no esperamos a que “el tiempo todo lo resuelva”, ni a que “las cosas caigan por su propio peso”. Cuando conocemos a Dios sabemos que él tiene su propio horario y, por tanto, esperamos en él: en su soberanía, en su sabiduría, en su provisión, en su cuidado, en su protección.

Cuando la Biblia te diga “espera en Dios”, es un recordatorio de que él está pendiente de tu situación porque el Padre no se olvida de los hijos (Hebreos 13:5).

Sin embargo, el versículo continúa indicándonos otras dos acciones; la primera, esfuérzate. ¿Parece contradictorio? Por un lado, nos dice que esperemos, y por otro, que nos esforcemos. Creo que si vemos el pasaje en otra versión podemos tener una idea más clara. Mira cómo lo dice la Reina Valera Contemporánea:

“¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento!”

En los tiempos en que nos corresponde esperar nuestro corazón es propenso a desanimarse, a perder fuerzas, pero la Palabra nos dice, y hago una paráfrasis: inyecta a tu corazón de ánimo, dale aliento. Mi querida lectora, es posible que ahora mismo tú estés necesitando una dosis extra de estas dos medicinas. ¿Cómo puedes animarte y cobrar aliento si todo a tu alrededor luce sombrío? ¡Corre a la Palabra de Dios! Ahí está la medicina, y en dosis abundantes. El mismo salmo 27 está lleno de ánimo y aliento. Mira, por ejemplo, los versículos 1 y 13:

El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién temeré?

El Señor es la fortaleza de mi vida;

¿de quién tendré temor?

Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que

había de ver la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Esfuérzate recordando las promesas de Dios; buscando su consuelo, su esperanza, su fuerza. Dale aliento a tu corazón con ese combustible que nunca se agota. Cualquier otra cosa a la que acudas en los momentos de espera o dificultad resultará temporal o insuficiente, pero la Palabra del Señor es nuestro sustento seguro (Salmos 119:28).

Vivir como Dios lo diseñó es aprender a esperar en él.

Bendiciones,

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

Cosas de Casa, Crecimiento Espiritual

Podada (Jardín de Hadas)

¿Qué bendiciones inesperadas te han sucedido debido a la cuarentena de Covid-19?

En California, nuestro gobierno nos ordenó “refugiarnos en casa”. Se nos permitía salir, pero hasta este fin de semana, no podíamos ir a lugares públicos excepto por necesidades “esenciales”. Es un sistema más basado en el deber cívico que en la supervisión de la policía.

He oído que a mis amigos en España, Italia, China y otros países ni siquiera se les permitió salir hasta hace poco, y que la policía podían multarlos o arrestarlos por no respetar las normas. Nos hemos quedado en casa, por supuesto.

Aunque he derramado muchas lágrimas por extrañar a mis padres, mis planes cancelados, mi soledad y mi hijo mayor que tuvo que abandonar la escuela, el Señor nos ha bendecido durante este tiempo. De repente, nuestra familia ha tenido mucho tiempo para estar juntos.

Aprendí a editar vídeos y publicarlos en la red para nuestra iglesia, ya que no podemos reunirnos en persona. Tenemos un nuevo gatito: Mi dieta ha sido más saludable que antes, mi casa está casi organizada y mi jardín se ve mejor que nunca en mi vida.

Uno de los proyectos en los que mis hijos y yo trabajamos juntos fue crear un Jardín de Hadas. Utilizamos piedras planas, tres arbustos y una área que de otro modo no se usaría para crear este jardín juntos.

En los últimos meses, hemos visto los pequeños arbustos hojear pequeños árboles en miniatura, y cavamos un sinuoso “arroyo” para regar el jardín. Podamos los arbustos para mantenerlos bonitos y saludables.

El jardín en marzo, cuando todo empezó.
Mi hija Juanita de 5 años al lado del jardín en mayo.
La “corriente” que trae agua a nuestros pequeños arbustos como la palabra de Dios riega nuestras vidas en el Salmo 1: 3

Creo que quizás Dios también me está podando durante este tiempo. Él usa cuarentenas, tragedias, dolor y lágrimas para convertirnos lentamente en las personas que Él quiere que seamos.

Y una y otra vez me recuerda que Jesús es suficiente. Le agradezco sus bendiciones durante la cuarentena, le agradezco por podarme y le agradezco por hacernos a mí y a mi familia como un árbol plantado por corrientes de agua.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
    Ni estuvo en camino de pecadores,
    Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley del Señor está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

Salmo 1:1-3

Sandra

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia

La fuerza en los momentos difíciles

Hola mi amiga, soy Nataly. Soy brasileña, casada, madre de dos niñas, una de 6 años y otra de 3 años. Como profesión, elegí el camino de la belleza: he sido maquilladora profesional durante 10 años. Sin embargo, desde el nacimiento de mi primera hija, he optado por darle a mi carrera un poco de tiempo para aplicarme plenamente al cuidado de mi familia.

Confieso que no ha sido un viaje fácil. Es un viaje aparentemente solitario, en la mayoría de las veces. Podemos parecer prácticamente inútiles a los ojos de los extraños. Ser una madre a tiempo completo es dedicarte a una ocupación que no muestra resultados inmediatos. Sin embargo, veo cuánto he aprendido sobre el ser humano, sobre mí y sobre Dios mismo, mientras observo el crecimiento físico, emocional y espiritual de mis hijas.

Siempre he sido realista sobre los grandes desafíos que la maternidad impone. El más grande fue el descubrimiento de una infección asmática de mi hija mayor a principios de 2018, lo que llevó a un ingreso en el hospital durante 4 días. Entró en una crisis grave y llegó al hospital sin poder respirar sola, y fue hospitalizada allí durante 4 días.

Creo que fue uno de los momentos más difíciles de mi vida donde me sentí tan sola. Eso fue al principio, porque poco a poco vi a Dios a mi lado dándome la fuerza que necesitaba y protegiendo a mi hija de lo peor. Ella tenía cuatro años y medio, y yo estaba aterrorizada, llena de incertidumbre, no tenía respuestas a muchas de las preguntas que le hice a los médicos. Todo lo que dijeron fue: no sabemos cuándo podrá volver a casa. Me destrozó el corazón.

Creo que hoy, en todo el mundo, frente a esta pandemia que se ha desatado, estamos buscando respuestas, estamos buscando explicaciones, estamos buscando algo que nos dé paz. Sin embargo, parece que nadie tiene la respuesta, de hecho, parece que nadie puede calmar nuestros corazones.

Así que me gustaría decirles que en ese hospital, en medio del caos encontré paz en la palabra de Dios: la Biblia. Encontré paz cuando cerré los ojos y le pedí que se quedara allí conmigo, que me diera sabiduría, protegiera a mi hija y nos diera fuerzas para vivir lo que teníamos que vivir.

En este momento donde todo el mundo enfrenta el caos, tú y yo podemos volvernos a Dios nuevamente. Habla con El … pongamos nuestros miedos, ansiedades, incertidumbres ante Él, y sepamos que hay un Dios que nos ama, y que está dispuesto a comunicarse con nosotras.

Quiero dejar aquí un texto bíblico que me alienta en tiempos difíciles como la hospitalización de mi hija, como la que estamos viviendo en todo el mundo, o en cualquier otro momento difícil que se presente en nuestra vida.

Mientras callaba, envejecían mis huesos
de tanto gemir todo el día,
pues noche y día me abrumaba tu mano,
se extinguía mi vigor entre intensos calores. [ Pausa]
Pero yo reconocí mi pecado, no te oculté mi culpa;
me dije: “Confesaré mi culpa ante el Señor”.
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. [ Pausa]
Por eso todo fiel te implora
en los momentos de angustia;
y aunque a raudales se desborde el agua,
no les podrá dar alcance.
Tú eres para mí un refugio,
tú me proteges de la angustia
y me rodeas de cantos de salvación. [ Pausa]
Yo te instruiré y te enseñaré
el camino que debes seguir,
te aconsejaré y pondré mis ojos en ti.
No seáis como caballos o mulos que nada entienden:
con el freno y las riendas hay que dominar su brío,
pues de otro modo no se acercarán a ti.
10 Muchos son los sufrimientos del malvado,
pero el amor rodea al que confía en el Señor.
11 Alegraos en el Señor los justos, regocijaos,
gritad de gozo los de corazón recto.

Salmo 32:3-11

Nataly

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

La mujer sabia y sus amigas

(Tomado de “Una mujer sabia”)

La mayoría de las mujeres disfrutamos tener amigas, nos gusta compartir con ellas, hacer cosas divertidas juntas, las necesitamos. Sin embargo, tenemos que aprender a ser sabias a la hora de escoger nuestras amigas. Y una vez más, el libro de Proverbios nos va a ayudar. 

Lo primero, si quieres tener buenas amigas, sé tú una amiga excelente.  En el capítulo 11 del libro te comparto siete puntos o consejos para ser mejores amigasToma notas para ti y para compartir con otras.

Lo segundo, escoge bien. Muchas veces nos apresuramos a concederle el título de “amiga” a una compañera de escuela o de trabajo a quien conocemos solo en ese contexto. Tener amigos verdaderos toma tiempo, años. Las amistades reales se forjan al vivir experiencias, pasar juntos momentos buenos y sobre todo malos, tener altas y bajas.
Una hija de Dios necesita entender esta verdad: puedes tener muchas amistades pero tus amigas del alma tienen que ser hijas de tu mismo Padre. ¿Por qué soy tan categórica? Porque 2 Corintios 6:14-15 aplica a todo, no solo al matrimonio. ¿Estoy diciendo que no puedes tener amistades que no sean cristianas? ¡Claro que no! Pero una amiga, alguien a quien puedas ir a contarle tus luchas, dudas, problemas, tiene que ser alguien que pueda darte un consejo de la Palabra de Dios, que pueda orar contigo, que te anime cuando tu fe flaquee, que te inspire a vivir la vida como Dios la diseñó. ¿Me entiendes? Tenemos un llamado a ganar almas pero eso es una cosa y otra muy diferente nuestras relaciones más íntimas. Mira el modelo de Jesús y entenderás lo que digo.

¿Quiere eso decir que tus amigas cristianas serán perfectas? ¡Claro que no! Tú y yo tampoco lo somos.  Tendremos muchas oportunidades para crecer, para mostrarnos unas a otras amor y perdón y juntas aprender a ser mujeres sabias, conformes al corazón de Dios.

Algunos pasajes sobre escoger los amigos:


Hay quienes parecen amigos pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano. (Pr 18:24, NTV)

No te hagas amigo de la gente irritable, ni te juntes con los que pierden los estribos con facilidad. (Pr. 22:24, NTV)

Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo. (Pr 27:17, NTV)
Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.(Pr 13:20, NTV)

Sé que quizá estás leyendo esto y te sientes sola, quizá anhelas una amiga así. ¿Sabes qué? Pídesela a Dios. Él es tu Padre celestial que sabe todo lo que necesitas y te dice que puedes pedirle cualquier cosa. Y claro, haz tu parte. Busca acercarte a las hermanas de tu congregación y estoy segura de que poco a poco irás descubriendo que sí es posible tener una buena amiga.

Así que la mujer sabia decide ser una amiga excelente y sabe escoger sus amigas. ¡Seamos como ella!

{Este artículo forma parte del libro “Una mujer sabia”. ¿Quieres adquirir una copia? Haz clic aquí.}

Wendy

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

El sufrimiento de los justos

Una de las experiencia más desoladora en mi vida ha sido experimentar:
“El Silencio de Dios”

A menudo los salmistas protestaron porque Dios parecía darles la espalda ¿Por qué, entonces a veces siento que Dios calla  y que Dios  no actúa cuando más le necesito?

San Juan de la Cruz  describió esta sensación llamándola “la oscura noche del alma”.

Me puedo identificar con Jesús, cuando sintió una  gran soledad diciendo: “Padre, porque me has abandonado”.

Job me enseña que es posible desilusionarse de Dios y  ver el poder de Él en mi vida .Y me  enseña el modo más elevado de responder ante lo “irreparable”. El Señor lo dio. Cuando Dios le privó de todo, lo primero que dijo Job fue: “el Señor lo dio”. Job pudo recordar en medio de la desolación que todo lo que había tenido y disfrutado no fueron derechos que podía exigir, sino regalos que Dios en Su bondad le había obsequiado por un tiempo. Eligió dirigirse a Dios en términos de reconocimiento.“La gratitud llenaba su alma con tranquila tristeza, y se despidió de todo con amistad y mansedumbre”. El Señor lo quitó . Responsabiliza a Dios. El Dios de la Biblia es todopoderoso y soberano. “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?”. Precisamente porque Dios es soberano Job no teme la furia de la tormenta o la violencia de los hombres: “No eres tú, tú nada puedes; es el Señor quien lo ha quitado.”[1] Ante mi desgracia pienso : “Dios podía (guardarme), pero en su soberanía decidió no hacerlo”

¿Pero qué pensar entonces de este Dios? Sea el nombre del Señor bendito. Es cuando Job dice: ‘Bendito sea Dios’, quiere decir que acepta lo que Dios le manda.” Job “no le echó la culpa a Dios”.

Job demostró que es posible adorar a Dios y confiar en Él, aún sintiéndose en la noche más oscura del alma.

Mayo 2013, Basado en un artículo de Emmanuel Buch

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, y diplomado en Magisterio por la Universidad de Valencia. Se graduó en el Seminario Teológico Bautista Español, donde actualmente es profesor de Ética Cristiana, y pastor evangélico.

Bibliografía:http://www.actualidadcristiana.com.es/2010/06/el-silencio-de-dios.html

Mari Cruz

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Teresa de Ávila

Aunque pueda parecer, hoy no hablo de religión. Si quieres darme una etiqueta, profeso una fe en Cristo y soy parte de una Iglesia Protestante Evangélica. Sin embargo, no creo en la “religión” en sí, creo en una persona, Jesús. Creo que me gusta más la etiqueta menos conocida: Seguidora de Cristo.  

Siempre me ha interesado conocer la biografía de hombres y mujeres que fueron instrumentos a lo largo de sus vidas.  Muchos de ellos fueron tenidos como excéntricos, raros. Así son todos considerados, cuando van contra corriente. La vida cristiana es así, es nadar hacia una dirección cuando todo te invita a ir hacia otra dirección.

Me gusta leer que vez tras vez, Teresa de Ávila volvía a la disciplina de la oración y allí encontraba paz. Dios nos habla a través de la Biblia y de la oración.  Cultivemos estas disciplinas para oír a Dios y encontrar paz.  

Me gusta mucho lo que he leído en este trabajo de disertación de un cristiano protestante estudiando la vida de Teresa de Ávila:     

“La cruz de Cristo nos descubre como hijos de la misma gracia, y como amigos de la misma comunión del Espíritu.  En esta comunión, bajo la cruz, Teresa de Ávila no es solo una “santa” o una “doctora” española, sino, y sobretodo, hermana de todos los amigos de Dios en la tierra.”
Trabajo completo AQUÍ

Algunos de los escritos de Teresa de Ávila: 


“En la cruz está la vida, y el consuelo, y ella sola es el camino, para el cielo.”
“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, La paciencia,  todo lo alcanza, Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.”
“Vivo sin vivir en mí, Y tan alta vida espero, Que muero porque no muero.”

LA CRUZ

La Cruz

En la cruz esta la vida. Y el consuelo,

Y ella sola es el camino para el cielo.

En la cruz esta el Señor de cielo y tierra

Y el gozar de mucha paz, aunque haya guerra,

Todos los males destierra en este suelo,

Y ella sola es el camino para el cielo.

De la cruz dice la Esposa a su Querido

Que es una palma preciosa donde ha subido,

Y su fruto le ha sabido a Dios del cielo,

Y ella sola es el camino

Para el cielo es una oliva preciosa

La santa cruz, que con su aceite nos unta y nos da luz.

Toma, alma mía, la cruz con gran consuelo,

Y ella sola es el camino para el cielo.

Es la cruz el árbol verde y deseado

de la Esposa que a su sombra se ha sentado

Para gozar de su Amado, el Rey del cielo,

Y ella sola es el camino para el cielo.

El alma que a Dios está Toda rendida,

Y muy de veras del mundo desasida

La cruz le es árbol de vida y de consuelo,

Y un camino deleitosoPara el cielo.

Después que se puso en cruz El Salvador,

En la cruz esta la gloria y el honor,

Y en el padecer dolor, vida y consuelo,

Y el camino seguro para el cielo.

Espero que este texto te pueda infundir el deseo de conocer más de Cristo, quien nos invita a todos a una vida de devoción, a ser diferentes, y a mirar a la cruz.

Mara

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Confianza

Nota editorial: El otro día Mara presentaba a su hija Sarah que escribió un artículo: El cuidado personal durante la cuarentena. HOY os presentamos a Elizabeth (Eli), hija de nuestra colaboradora Angela. Estamos super orgullosas de una nueva generación que quiere compartir sus experiencias con el Señor. Gracias Eli (fotos de ella abajo), por escribirnos este mensaje. Nos llega al corazón.

Un saludo desde Texas, soy Elizabeth. Mi Madre, Angela, me ha invitado a compartir algo de lo que estoy aprendiendo del Señor aquí en Estados Unidos durante estos tiempos de incertidumbre.

Así que os comparto estas líneas para recordaros la promesa en Hebreos 13:8, que dice que “Jesucristo es el mismo ayer hoy y siempre”. Quiero alentarte a que te aferres a esa verdad en momentos cuando luchas con emociones con las que tal vez nunca hayas tratado antes o si estás intentando encontrar soluciones a problemas que nunca pensaste que estarías enfrentando.

Pon tu esperanza en Jesús, tal como los discípulos pusieron su esperanza en Él cuando estaban en medio de la tormenta. El mismo Dios que llamó a las aguas a estar quietas es el mismo Dios que llamará a las aguas y a las olas en tu vida a estar quietas ahora. Espero que sepas que no estás sola y que Dios nos está llamando a todos a permanecer firmes en Su presencia. Según Romanos 8:37 “No, a pesar de todas estas cosas, la victoria abrumadora es nuestra por medio de Cristo, que nos amó”.

No dejes que lo que no puedes controlar, te controle a ti. Mantente firme en la Presencia de quien posee todas las cosas. Recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios, NI SIQUIERA EL COVID19. Entonces, dicho esto, quiero desafiarte a que permanezcas anclada en la Palabra de Dios y todas las cosas que le honran a Él. Deshazte de las cosas que te pesan. Sube el volumen de la música de alabanza y adoración donde quiera que estés, contacta y conecta con tu segunda familia, la iglesia local, recuerda todo lo que Él ya ha hecho por ti y espera lo que está por venir.

Saludos cariñosos,

Eli

Crecimiento Espiritual

El Maravilloso Mundo de un Devocional Diario con Dios

El hábito que tengo cada mañana de leer y meditar acerca de un pasaje de la Biblia me ha llenado de fuerza y paz constante a lo largo de mi vida.

Por esos momentos de quietud cada día he tenido la fuerza que necesito para enfrentar cualquier situación que pueda surgir.

Algo sobrenatural sucede cuando cada día aparto un momento por la mañana para respirar, meditar y escuchar la voz de Dios.

Mi tiempo a solas es exactamente eso, un momento para dirigirme a Dios y escucharle a través de la lectura de la Biblia, de la meditación en un tiempo de oración, recibiendo la guía del mejor maestro, Jesús.

Es increíble como durante estos momentos Jesús se hace sentir en mi medio a través de la obra del Espíritu Santo. 

Mi tiempo devocional refleja las distintas formas que la Biblia enseña que podamos conectar con el Dios del universo desde la intimidad de nuestra habitación.

  • La Biblia me enseña que podemos ver la mano de Dios a través de la naturaleza. En cada amanecer que veo desde mi ventana, mis plantas, la risa de un bebé, incluso en una taza de café junto a mi Biblia, me conecto con el creador a través de Su creación.  (Salmos 19)
  • La Biblia me enseña que puedo conocer a Dios estudiando la vida de Jesús. Cuando leo todo lo que está escrito en la Biblia acerca de la vida de Jesús y todo lo que se ha documentado acerca de lo que Él dijo, me acerco al mensaje de Dios para mi vida.  (Hebreos 1:1-4)
  • La Biblia enseña que puedo conocer a Dios leyendo Su Palabra. La Biblia en su totalidad, desde el Génesis al Apocalipsis, nos habla del plan divino de un Creador, de un mundo caído y de mi necesidad de un Redentor que me ama, que me perdona y que me restaura.  (2 Timoteo 3:16-17)
  • La Biblia me enseña que cuando Jesús cumplió Su propósito, muriendo y resucitando al tercer día, también nos dejó a todos lo que íbamos a creer el Él un Ayudador. El Espíritu Santo por el cual también puedo distinguir entre lo bueno y lo malo y conocer el camino que me lleva a mi Creador y me guía cada día. (Juan 14:16)

Hace años, hice a Jesús Rey y Señor de mi vida, le pedí perdón por mis pecados y el me llenó de una vida nueva. En ese momento entendí que quería caminar de Su mano, así que el propósito de tener un tiempo íntimo con Dios todos los días es precisamente ese, verdaderamente CAMINAR DE LA MANO DE JESÚS cada día de mi tiempo aquí.

Hay muchas estrategias y ayudas para leer la Biblia, tu iglesia local es el lugar idóneo para ayudarte con consejos en esta área de tu vida de crecimiento espiritual. También debes saber que es algo personal y que en última instancia, dependerá de ti si realmente lo haces o no. Como el ejercicio físico, nadie lo puede hacer por ti.

Puedes estudiar la Biblia libro por libro, por temas, usando guías de lecturas, en grupo, individualmente o con grupos bíblicos de tu iglesia… todos son de gran bendición, y como el ejercicio físico, a menudo el cambio de rutina y de estrategia o de formas puede ser muy bueno para mantenerte entusiasmada con ello, pero lo esencial permanece,

Que cada día apartes un tiempo a solas con Dios para:

La lectura, la observación y la reflexión, la oración y la meditación, la escritura y la aplicación práctica a tu vida diaria.

Hay un blog de mujeres muy bueno que provee grupos para el estudio devocional de la Biblia en muchos idiomas con el fin de ayudarte a tener un tiempo devocional personal.

Durante varios años he seguido sus guías de lecturas y hoy te las comparto aquí, el ministerio se llama Ama A Dios Grandemente.

Si quisieras conocer este Maravillo Mundo de un Devocional con Dios aquí puedes conocer un ministerio ¡con un corazón que late por esa razón!

Este curso empieza el lunes, 27:

Creciendo cada día en Su Presencia,

Angela

Crecimiento Espiritual

Acompañando en el Duelo

Nota Editorial: texto previamente publicado por Protestante Digital. Fue escrito por la colaboradora Gina Campalans para circunstancias “normales” de la vida. Nos resta encontrar maneras de acompañar el duelo desde el confinamiento. Escríbenos en los comentarios algunas ideas que hayas utilizado o visto en práctica en estos días de cuarentena. Esto sería una gran ayuda para todas, mientras estamos cercadas de personas que han perdido un ser querido.

¿Qué hacer con quien sufre la pérdida de un ser querido? ¿Cómo podemos ayudarle? ¿Cómo hemos de comportarnos?

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El desafío que supone el duelo, implica nada más y nada menos que, aprender a vivir con la ausencia del ser querido y encontrarle un nuevo sentido a la existencia. Este camino puede ser muy largo y doloroso para unas personas y no lo será tanto para otras. La mejor manera de ayudarlas es acompañarlas en su camino y respetar el tiempo que necesiten para recorrerlo. 

Es muy importante transmitir a las personas en duelo que lo mejor que pueden hacer por ellas mismas durante el período de duelo es permitirse atravesarlo completamente a su manera. Y es que no existe una manera correcta ni una cantidad de tiempo concreta. El dolor que cada persona siente por la pérdida de un ser querido, no se lo podremos evitar, aunque si lograremos, con nuestra compañía, nuestro amor y compartiendo con ellos sus lágrimas, aliviarles su pena. Y de esta manera estaremos cumpliendo uno de los llamamientos que tenemos como cristianos: vendar a los quebrantados de corazón y consolar a los enlutados,(Isaías 61: 1-3).

¿Qué hacer con quien sufre la pérdida de un ser querido? ¿Cómo podemos ayudarle? ¿Cómo hemos de comportarnos? Cuando alguien cercano pierde un ser muy querido, solemos decir: “si me necesitas llámame, para lo que sea”. Seguro que lo decimos de verdad y desde el corazón, pero lo primero que tenemos que saber es que los dolientes no tienen apenas voluntad ni fuerza siquiera para pedir ayuda. Resulta bastante ilógico pensar que alguien sumido en la mayor de las tristezas, sin apenas fuerzas para vivir y sostenerse en pie, que no puede apenas comer, dormir, y que tiene dificultades incluso para respirar, pueda descolgar el teléfono o dirigirse hasta tu puerta para decirte “te necesito”. Se debe asumir por tanto que hay que tomar la iniciativa. No debemos esperar a que acudan a nosotros. No nos limitemos a decir: “Si hay algo que pueda hacer…” sencillamente, hazlo. La personas en duelo tienen tendencia en muchos casos al aislamiento, por eso es conveniente saber ofrecerles ayuda y anticiparse a sus necesidades. Conviene mantener el contacto a lo largo del tiempo, y no limitarlos sólo a las primeras semanas. Son preferibles las visitas cortas y frecuentes, que las prolongadas y distantes. 

ASPECTOS PRÁCTICOS: Pero ¿qué hacer… qué decir… para ayudar a quien está en duelo? Veamos algunos consejos prácticos:

ACOMPAÑAR: Cuando se acompaña, no siempre es necesario hablarLa compañía en silencioes mejor que la soledad. Un abrazo a tiempo puede ser la mejor de las medicinas. Por ello lo mejor en esos momentos es simplemente estar. Sujetar una mano…… acariciar una mejilla… oprimir un hombro y ofrecer todo el apoyo que creamos necesario tanto física, emocional como espiritualmente. No nos mantengamos alejados por no saber qué decir o hacer. Nuestra sola presencia puede infundirles ánimos. 

SERENAR: Adoptar un aire reposado y calmarles con palabras cariñosas y gestos suaves. Admitir con tolerancia las posibles manifestaciones de rabia, ira, llanto o cualquier otro brote de sentimientos y emociones contradictorios. 

NORMALIZAR: Recalcar las veces que sean necesarias que es normal que se sientan en ese estado de confusión, insistiendo en que no se están volviendo “locos” y que todos esos sentimientos por extraños y virulentos que sean, son totalmente normales ante la situación que están viviendo. 

ESCUCHAR, PERMITIR Y FAVORECER SU DESAHOGO: Es muy importante para el doliente que sienta que comparten su dolor. Hay que favorecer que expresen libremente sus sentimientos y estar solícitos para escuchar. La escucha es esencial y una buena forma de aliviar su pena. Puede que necesiten hablar mucho de su ser querido, de cómo sucedió el accidente o la enfermedad, qué pasó antes o qué siente por ello. Por el contrario hay personas a las que les cuesta hablar y expresar lo que sienten. Lo mejor es liberarles de que se sientan obligados a “comportarse” de un modo determinado. No presionarlos para que dejen de llorar, todo lo contrario, permitir su llanto. Ser pacientes y comprensivos. No pensar que la persona que acompaña y escucha tiene que ocultar sus sentimientos para que no les afecte a ellos, ¡es muy sanador, para ambos, llorar con los que lloran! “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran”. (Ro.12:15).

NO HAY QUE CAMBIAR DE TEMA SI EL DOLIENTE NOMBRA AL FALLECIDO: Muchas personas agradecen muchísimo oír hablar a los amigos y familiares de las cualidades y formas de ser únicas del fallecido y por las que sentían gran cariño. 

COMPRENSIÓN: No digamos: Se cómo te sientes” ¿De verdad lo sabemos?… ¿Cómo comprender, por ejemplo, lo que sienten unos padres cuando muere un hijo si no se ha experimentado esa misma pérdida? o bien… ¿cómo entender a una mujer que acaba de perder a su esposo y con él su proyecto de vida? Y aun si lo hemos experimentado, debemos tener en cuenta que no todo el mundo reacciona exactamente igual. 

EVITAR LAS FRASES HECHAS: Frases como: “La vida sigue”…”Dios lo ha querido así”… “Tienes otros hijos, marido, etc.”… “Eres joven, podrás tener otros hijos”… “Ya ha dejado de sufrir”… “Está en un lugar mejor”… “Es mejor que haya sido así”, suelen provocar más dolor, desconcierto y hasta rabia e indignación. Evitemos pronunciarlas. Si no sabemos qué decir, es mejor no decir nada. Que sientan que hay alguien preocupado y ocupado de ellos y de sus familias. 

BRINDARNOS EN TODO LO QUE PODAMOS: Los primeros días: ¿Hay que realizar ciertas gestiones? ¿Se precisa que alguien cuide de los niños? ¿Se tienen que hacer las tareas de la casa? ¿La compra? ¿Necesitan alojamiento los amigos y parientes que han llegado de fuera? ¿Hay que ir a recogerles al Aeropuerto? Las personas que acaban de perder a un ser querido suelen estar tan aturdidas que ni siquiera saben lo que ellas han de hacer, por lo que difícilmente podrán decir a los demás en qué les pueden ayudar. Por lo tanto noesperemos a que nos lo pidan; ¡Tomemos la iniciativa! 

Semanas, meses y tiempo después: En meses y años siguientes, las personas que han experimentado la pérdida pueden sentir mucha angustia cuando llegan aniversarios como bodas, cumpleaños, el del fallecimiento, etc. Se puede marcar en la agenda estas fechas para ponernos en contacto y así darles apoyo moral, si lo necesitan. 

EVITAR DAR CONSEJOS FÁCILES O SOLUCIONES INMEDIATAS: No hay que atosigarles con consejos o exigirles que tomen decisiones inmediatas ante asuntos tan importantes como el cambio de domicilio, la venta de la vivienda, el reparto de bienes y objetos personales, cambiar de ocupación, ciudad o trabajo, etc., etc. Todo esto debe de irse solucionando poco a poco, ¡habrá tiempo para ello! Se les puede ayudar diciéndoles que no tengan prisa en tomar decisiones. 

SER HOSPITALARIO: Es preferible en vez de decir: “ven a casa cuando quieras”, concretar el día y la hora de la invitación. No rendirse enseguida si rechazan la invitación. 

ESCRIBIR UNA CARTA, UN EMAIL O HACER UNA LLAMADA: Con frecuencia se pasa por alto el valor de una carta de pésame. Personas que han pasado por una pérdida importante, han comentado que les ayudó mucho recibir alguna tarjeta o carta/email de amigos y familiares, ya que podía leerla y releerla. 

DISPONIBILIDAD Y ESCUCHA, LAS CLAVES PARA ACOMPAÑARHace ya mucho tiempo que descubrí la importancia de estar disponible y de escuchar con interés a cada persona que tenga algo que contarme. Una querida amiga mía misionera, se ríe de mi porque asegura que siempre que me llaman para pedirme una cita para asistir a las reuniones de la Asociación, acabo pronunciando la frase: – “Bueno ahora, cuéntame tu historia”- Muchas personas están ávidas de hablar, de relacionarse, de contar sus problemas, de comunicarse, pero no siempre encuentran a un interlocutor que les preste la debida atención. Si escuchas pacientemente tarde o temprano te mostrarán lo que les aflige de verdad. Para escuchar hay que saber respetar los silencios, no tener prisa, permanecer tranquilos y permitir que la persona siga expresando sus sentimientos y emociones sin interrumpirla. De vez en cuando conviene hacer alguna pregunta para que pueda percibir que estamos entendiendo su situación. Si vislumbran por tu parte un interés excesivo se pueden asustar de lo que están contando. Probablemente era algo personal, quizás no se lo habían contado a nadie anteriormente y sin saber por qué, te lo están contando a ti. Te están abriendo su corazón, están exponiendo sus problemas más íntimos por que han hallado el ambiente idóneo para hacerlo. Crear ese ambiente, esa intimidad, es vital para obtener la información necesaria que nos permitirá ayudar de forma eficaz. Algo fundamental a la hora de escuchar mientras alguien nos abre su corazón, es compartir nosotros también, algo que le muestre a la otra persona que confiamos en ella, es decir, que la intimidad no sea solo unidireccional, sino que ella pueda percibir que es digna de confianza y que nosotros comprendemos su lucha, crisis de fe, sufrimiento, temores, inquietudes, inseguridades, etc., ya que nosotros mismos también estuvimos en algún momento ahí, en el mismo lugar en el que ella se encuentra. 

NUESTRO DEBER COMO IGLESIA: en nuestro alrededor, dentro y fuera de la Iglesia, hay muchas personas que están clamando en silencio para que alguien se detenga y se dé cuenta de su dolor, para que alguien se interese por la difícil situación que están atravesando y a la que no ven una salida, para que alguien las abrace y les diga: -“tranquilo, no estás solo, estaré a tu lado mientras dure tu sufrimiento, puedes llorar sobre mi hombro”-, y si estuviéramos atentos y fuéramos sensibles las reconoceríamos, pero en general, todos estamos tan ocupados en nuestros asuntos que no tenemos tiempo para nada más. 

Quizás es el momento de volver a escuchar estas palabras: Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. (Isaías 6:8)

Gina

Cosas de Casa, Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, La Biblia, Recetas

Promesas para cuando te sientes abrumada (Incluyo una receta en familia: Pigs in a Blanket o Cerditos con una mantita)

He escrito esto antes de toda la crisis Coronavirus, pero encaja perfectamente.

Esta es una idea más que una receta pues no hay secreto alguno en su preparación.  Aún así es delicioso y promete entretener y alimentar a los niños.


Son salchichas cóctel enrolladas en hojaldre o alguna receta de pan casero.  Doy un paso a paso con fotos en mi blog personal: Paso a Paso

Vivimos tiempos difíciles en el mundo hoy: crisis políticas, necesidades sociales y humanas, accidentes naturales, problemas personales. Todo eso puede traer tensión y estrés dentro de nuestras casas. 

Creo necesario hacer que nuestro hogar sea un oasis en el desierto. Una receta como esta es una manera de contribuir a eso. Nada dice “amor” más contundentemente que una receta hecha con cariño. No es necesario hacer algo complicado o caro, sino hacerlo con amor. Eso se nota en los pequeños detalles. 

Esta es una de las maneras de hacerlo, pero creo que lo más importante es cómo nos encontramos nosotras cuando convivimos con nuestros hijos, marido u otros familiares y amigos. Nuestra condición emocional y espiritual es lo que va a dar luz y color a la experiencia de todos en nuestra casa. 

Es importante cuidarnos para que podamos cuidar a los otros. Si no te sientes bien o preparada para los retos que afrontas como madre y esposa, quizás sea el tiempo de evaluar tu vida. 

1) Los problemas me agobian.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”Juan 16:33

2) Tengo miedo al futuro.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10

3)¿Qué haremos sin trabajo?

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” Mateo 6:25-26

4) No soy capaz de hacerlo.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

Estas son algunas de las promesas que Dios nos da en Su Palabra. Todo empieza cuando decidimos caminar con Él, cuando Le traemos a nuestra realidad. Yo lo he hecho hace 30 años y Él nunca me ha fallado.  Su Palabra no falla, Sus promesas son verdaderas.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:12

Mara