Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Recetas

Pakora india … y unos pensamientos

Hoy comparto “instrucciones” o “direcciones” de una receta luego abajo. Cuando vamos por la vida siguiendo una dirección, vamos por diferentes caminos. 

Antes, usábamos mapas para ir a la dirección correcta pero ahora hay GPS o navegador. Le dices a la dirección a la que quieres ir y te guía; aunque, no siempre sigues sus instrucciones y claro, si eso sucede, él te “recalcula” el itinerario. 

Esto me hace pensar en lo que Dios hace con nosotros, tenemos un guía que nos dice la dirección a seguir y si no lo hacemos, a veces nos perdemos, o nos cuesta un poco, o bastante más llegar al destino.

Pero el Camino está señalado para que lo sigas. 

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Salmos 143:10

Receta de Pakora

Ingredientes (4 personas):

100 g de coliflor

100 g de cebolleta

100 g de zanahoria

125 g de harina de garbanzos

70 ml de agua

10 g de comino molido

10 g de garam masala

5 g de bicarbonato

5 g de sal

aceite de oliva virgen extra

Salsa:

1 yogur griego

1 cucharada de miel

1 cucharada de zumo de lima

perejil

Elaboración de la receta de Pakora:

Pica las verduras finamente. Cuece la coliflor al vapor durante 3 minutos.
Coloca en un bol la harina de garbanzos y el agua y mezcla con una cuchara de palo. Sazona. Añade el bicarbonato, el comino y el garam masala. Mezcla bien. Agrega las verduras y mezcla bien.

Calienta una sartén con aceite. Cuando esté caliente, agrega a cucharadas pequeñas porciones de la masa. Fríelas y escúrrelas sobre una fuente cubierta con papel absorbente.
Pon el yogur en un bol, añade la miel y el zumo de media lima y mezcla bien.
Sirve las pakoras y acompáñalas con la salsa de yogur. Espolvorea la salsa con perejil picado.

Mayte

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

El primer paso de una mujer eficaz

En 1989 Stephen Covey publicó por primera vez su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” que ha vendido más de 25 millones de copias. De esto hace ya 25 años, sin embargo, la gente lo sigue comprando. ¿Por qué? Porque todos queremos lograr el éxito en la vida y para eso necesitamos ser personas efectivas.

Sin embargo, se le atribuye a Albert Einstein haber dicho lo siguiente: Seguir haciendo las cosas de la misma manera y esperar obtener resultados diferentes es locura. Esa es la clave. No basta con desearlo, necesitamos hacer algo al respecto, de manera intencional, cambiar lo que hemos estados haciendo que no nos ha dado resultados.

Una de las cosas que he aprendido acerca de la efectividad es el valor de planificar. Necesitamos una estrategia. Básicamente esto responde a una pregunta, ¿cómo llego de donde estoy a donde quiero estar?

Jesús conversaba un día con sus discípulos (aparece en Lucas 14) y usó esta ilustración:

“No comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? De no ser así, tal vez termines solamente los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se reirán de ti.  Dirán: “¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo terminarlo!”.¿O qué rey entraría en guerra con otro rey sin primero sentarse con sus consejeros para evaluar si su ejército de diez mil puede vencer a los veinte mil soldados que marchan contra él? Y, si no puede, enviará una delegación para negociar las condiciones de paz mientras el enemigo todavía esté lejos.

Ser eficaz requiere que adquiramos el hábito de tener planes, y para planificar necesitamos comenzar por evaluar:

  • ¿Cómo está mi vida a nivel personal (salud física, emocional, espiritual), relacional, profesional, etc.? Tómate tiempo para hacer esta evaluación. Sé honesta. Pídele a Dios que te ayude a ver con claridad las respuestas.
  • ¿Cómo quiero que esté en el futuro? Si no hago cambios, ¿cómo será? Si sí los hago, ¿dónde estaré? De nuevo incluye los aspectos físicos, emocionales y espirituales y busca la respuesta de Dios.
  • ¿Qué cambios puedo hacer, cómo y en qué orden?  Dice Proverbios 21:15: “Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza.” Para ser mujeres eficaces, con planes efectivos, necesitamos pensar bien, analizar, no actuar por impulso.
  • Establece maneras de chequear el progreso de tu plan y si es posible, busca una persona que pueda ayudarte a mantenerte enfocada en esos planes. Una especie de rendición de cuentas.

El escritor francés Antoine de Saint-Exupéry dijo: “Una meta sin un plan, es solo un deseo”. Incluso cuando sepamos adónde queremos llegar, la meta, si no tenemos un plan, se quedará en deseo. La gente altamente eficaz tiene planes. 

Y claro, no puedo hablarte de planes sin dejar de decirte algo de parte de Dios: “Podemos hacer nuestros propios planes,  pero la respuesta correcta viene del Señor. Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” Pr 16:1, 3. Ahí está la clave. 

Una vez que hayas hecho todo lo anterior, escríbelo. Escribir nos ayuda a visualizar las cosas y enfocarnos en lo que realmente queremos.  Hace que la idea se vuelva más tangible. Y luego, con tu lista en la mano, ve donde Dios y preséntasela. Pero ve dispuesta a que haya cambios, a que quizá el orden se altere, algunas cosas desaparezcan y otras que ni habías considerado se sumen. Pero ten la certeza de que como dice este pasaje, así tus planes tendrán éxito y recibirás la respuesta correcta.

¿Lista para comenzar? Vamos a dar el primer paso hoy para ser mujeres eficaces que viven en las metas y propósitos de Dios.

Wendy

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: ser antes que hacer

Mi esposo salió ayer a un viaje a la selva con un grupo de hermanos. Algunos de ellos llegaron desde Argentina para ver “en directo” el ministerio que se está haciendo entre los indígenas de la selva de Venezuela. Y uno de ellos compartió algo que me ha dado que pensar:

Ser antes que hacer.

Los cristianos comprometidos con la obra de Cristo estamos siempre ocupados en hacer. Soñamos y oramos por hacer cosas grandes para Dios, en hacer un impacto a nuestro alrededor, en conseguir las metas que nos hemos trazado en nuestro servicio al Señor.
Ministerio. Servicio. Hacer.

Pero, muchas veces, nos olvidamos del ser. Nos olvidamos de que antes de hacer cosas para Dios tenemos que ser discípulos. Tenemos que ser adoradores. Tenemos que ser estudiosos de la Palabra. Tenemos que ser parte de una relación entre nosotras y Dios.

Comunión. Adoración. Ser.

La única manera de tener un ministerio efectivo es siendo. Ser antes que hacer.
Mis hijos están acostumbrados a vernos hacer muchas cosas, a servir a Dios de muchas maneras y de hacer ministerio hasta el agotamiento. Tienen en casa un ejemplo continuo de trabajo para el Reino y estoy muy contenta por eso. Creo que es algo que está forjando su carácter y les está dando una idea clara y práctica de cómo ser adultos que aman y sirven a Dios.

Pero me puse a pensar si también están recibiendo de nosotros la instrucción en el “ser”. ¿Estamos siendo ejemplos en comunión? ¿Estamos siendo ejemplos en nuestro tiempo de oración, de alabanza y de estudio de la Palabra de Dios? ¿Estamos enseñándoles a ser discípulos como lo más importante de todo?

No siempre. No de manera constante ni intencional al menos.

¿Cómo ayudarlos a entender que “ser” siempre tiene que venir antes que “hacer”? ¿Qué disciplinas espirituales necesitamos enseñarles y, sobre todo, en qué aspectos de nuestra relación con Dios debemos ser ejemplo a nuestros hijos? ¿De qué manera lo hacemos?

Oración

Desarrollar la disciplina de la oración lleva tiempo y esfuerzo. Lo primero que tienes que enseñarles es que no hay oraciones “correctas” o “incorrectas”. Orar no es nada más que hablar con Dios. Ayúdalos a entender que pueden hablar con Él de cualquier cosa: preocupaciones, cosas que les gustan, cosas que no les gustan, peticiones, acciones de gracias… Enséñales a orar versículos de la Biblia, ayúdales a perder el miedo de orar en público, ora por ellos y con ellos. Anota las peticiones de oración de los miembros de la familia y amigos para que puedan estar todos orando por eso.Lectura de la Palabra
Enseñemos a nuestros hijos a leer una porción de la Biblia todos los días. No solamente a leerla, sino también a pensar en ella, en qué dice, y, sobre todo, a buscar cómo aplicar a su vida diaria lo que han leído. Anímalos también a memorizar la Palabra de Dios. Puedes encontrar planes de lectura para ti y para tus hijos (con devocionales y actividades específicas para ellos) en Ama a Dios Grandemente.

Alabanza y adoración

Asociamos la alabanza al “tiempo de canto en la iglesia” y poco más. Pero esto no debe ser así. Seamos ejemplo de adoración para nuestros hijos. Enseñémosles que cualquier momento y lugar es bueno para adorarle, que no se trata de las canciones que cantas, del tono que usas o de que haya instrumentos o no. Que la alabanza y la adoración a Dios son una actitud del corazón.

Ayudemos a nuestros hijos (y a nosotras mismas en el proceso) a ser antes que hacer.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Crecimiento Espiritual, entretenimiento

La belleza y la salud ¿en la música?

En general, hablamos de la belleza de la naturaleza, lo cual es innegable. Aunque las alarmantes noticias a diario nos van informando de la degradación acelerada que estamos infringiendo en nuestro planeta Tierra. Pero no vengo a hablar de situaciones deprimentes, lo cual causa discusiones o divisiones. Prefiero mantener el pensamiento positivo y alentador, pero sobre todo, de responsabilidad frente a nosotras mismas y a toda aquella persona que nos rodea. Deseamos seguir admirando la naturaleza que Dios ha creado para el ser humano. Como dice el salmista: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1).

Estas palabras siempre me llevan a disfrutar de una de mis pasiones: la música. Tengo lo que se suele decir, un gusto ecléctico. Muchas veces hemos oído la frase “la música amansa las fieras”. Personalmente, la música ya sea desde la clásica hasta la más vanguardista, me suele hacer recordar y pensar en la belleza inherente en el ser humano. Para muestra, un botón: “What a wonderful word”. ¿por qué no dedicas unos minutos para oír esta canción? Ten por seguro, que te va a transportar a esos momentos felices que marcan nuestras relaciones personales, los cuales queremos que se conviertan en imborrables.

Durante las vacaciones navideñas del 2017, una vez más tuve la oportunidad de poder presenciar en directo de la magia del patinaje artístico. En efecto, esta es otra de mis pasiones. La perfecta combinación del patinaje artístico con la música solo me aporta sentimientos y sensaciones positivas que me animan y me alienta a seguir adelante, a ir desechando esas “despedidas grises” como canta Pablo Alborán; ya que “los días más felices no han llegado” como dice en el siguiente verso de la misma canción. Comparto con todas este maravilloso programa de exhibición del patinador español Javier Fernández, siete veces campeón de Europa, dos veces campeón del mundo y medalla de bronce olímpica. Fue con ocasión de su gira de espectáculos RevolutiOnIce. Javier Fernández ya ha dejado la competición; por lo cual fue mucho más emocionante con un corazón vibrante y palpitante en cada segundo de la interpretación y el deslizamiento de los patines. La gran sorpresa, si cabe, en sí mismo el arte del patinaje fue que en la última función en Madrid, Pablo Alboran, compositor español, acompañó en el piano interpretando uno de sus últimos éxitos “Prometo”.

Después de ver y oír ¿no crees que puede convertirse en una declaración personal de intenciones? Estamos en el primer mes del nuevo año queridas amigas. Por lo tanto, vayamos pasito a pasito, en oración cada día. Porque como también encontramos en la Biblia: “Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3).

Desde el fondo de corazón, que para este nuevo año sigamos recordando que somos una parte importante de la belleza de la creación de Dios.

Nilda

Nilda

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, Feliz Año Nuevo, Salud y Belleza

Disciplinas para este nuevo año

Me estreno escribiendo en este blog, así que estoy un poco nerviosa. Pensando en qué compartir con vosotras, y pensando en que estamos en los primeros días del año, es inevitable pensar en nuevos propósitos, nuevos retos, nuevas ilusiones y nuevos hábitos. Y podría hablaros de muchos propósitos que tengo… pero lo cierto es que a veces es mejor proponerse sólo uno, dos o tres como mucho, porque bien sabemos que siempre estamos motivados al principio del año para conseguir los retos, pero lo cierto es que cuando volvemos a la rutina y conforme pasan los días, vamos dejando de seguirlos, nos desinflamos y perderemos el objetivo. Y es que algo muy importante para conseguirlos es la DISCIPLINA. Y os cuento 3 de las Disciplinas que he empezado a poner en práctica en mi vida y que quiero seguir trabajando en este nuevo año.

1. DISCIPLINA POSITIVA

Ha sido mi gran descubrimiento en el año 2017. Soy mamá de dos niños preciosos, Samuel y Oliver, y su educación es un constante reto para mi. Desde el año pasado mi hijo mayor asiste a una escuela Montessori, una educación alternativa a la educación reglada en España, basada en el método que creó María Montessori; y estoy encantada, ya que la base de esta educación es seguir el ritmo de aprendizaje de cada niño, respetar sus intereses y que aprendan disfrutando, fomentando la autonomía y la cooperación. Una de las mejores frases de Maria Montessori es: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”. Creo que en estos primeros años, esto es fundamental. Desde que mis hijos asisten a esta escuela, me planteo como educarlos de una forma respetuosa hacia ellos, hacia mi misma y hacia las circunstancias, educarlos en un ambiente de tranquilidad y diálogo, sin gritos y peleas. Y esto es TODO un reto, pues a menudo la paciencia se pierde, y el cansancio y las prisas no ayudan. Hice un curso en esta escuela sobre DISCIPLINA POSITIVA y me pareció muy interesante empezar a hablar más en positivo a mis hijos, diciéndoles más lo que Sí deben hacer que lo que NO, (es increíble la de veces que las madres decimos la palabra NO) hay muchos que son prescindibles, os aseguro que es cuestión de pensarlo y cambiar el chip. Enfocarnos en soluciones, ver los errores como oportunidades de aprendizaje, ser modelo para ellos, y entender como actúa el cerebro de un niño…son de las cosas más importantes que he aprendido y que intentó poner en práctica cada día.  Intentó preguntar más, dejarles pensar y escucharles, no dar tantas órdenes. Que ellos razonen y entiendan porqué hacemos las cosas. No es fácil, pero lo intentaré y trabajaré en este año.

2. DISCIPLINA EN EL DEPORTE Y LA VIDA SALUDABLE

Otro de mis retos conseguidos en 2017. El deporte y alimentarme bien ya son hábitos de mi vida, pero que necesitan también mucha disciplina. Después de mi doble maternidad engordé bastantes kilos y llevaba mucho tiempo que no había manera de bajarlos. Entré en un bucle de comer mal, de no reservar tiempo para cuidarme y pensar sólo en los demás. Y me di cuenta que no podía seguir así…decidí apuntarme al gimnasio, busqué una entrenadora personal, porque necesitaba mucha motivación y alguien que llevara un control. Ella ha sido muy importante en este proceso, me ha enseñado a alimentarse bien y sacar partido del ejercicio. Y he bajado 14 kilos hasta el momento, y me siento súper bien. Ha sido un súper reto, que continúa en este 2018.

3. DISCIPLINA EN LA ORACIÓN

Y ésta es la más importante, pero la que reconozco que es más difícil de llevar a acabo. ¿Porqué? Porque DIOS es el creador de todo, es mi Creador, relacionarme con Él es tan importante como respirar, y la forma de comunicarme con Él es por medio de la ORACIÓN. Y esto también requiere de mucha Disciplina, pues tenemos que hacer tantas cosas, los días son cortos, tenemos tantas distracciones con lo que tenemos, nos rodea y vemos, que a menudo nos falta tiempo para lo que no vemos, y para lo importante. Sin duda, mi gran propósito este año es pasar más tiempos a solas con mi Dios, Él que más me ama y comprende, El que más oportunidades me da, El que más me enseña y más me inspira, conocer a Dios es lo que da sentido a mi Vida y me hace ser quien soy. Gracias Dios por estar siempre cerca de mí y buscarme para tener una relación personal conmigo. No merezco tanto Amor, pero por medio de Jesús y Su Gracia me lo da, y lo siento en cada detalle y momento de mi vida.
Os animo a proponernos nuevas Disciplinas por las que merezca la pena vivir con propósito este 2018.

FELIZ AÑO NUEVO A TODAS LAS LECTORAS DEL BLOG.

Ana Resa

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, La Biblia

Cuando necesitas renovación, restauración y un camino

Ayer me reuní con una amiga para cenar y celebrar su cumpleaños. Como es de esperar, surgió el tema de la edad y el paso de los años. El reloj del tiempo es indetenible y con esto, por supuesto, vienen las distintas etapas de la vida, cada una con sus desafíos.

Cuando David escribió Salmos 23 de cierta manera también reflexionó en esto.  De hecho, muchos creen que lo hizo hacia el final de su vida, quizá durante la rebelión de su hijo Absalón. Mira lo que dice el versículo 3:

«Él renueva mis fuerzas.Me guía por sendas correctas,y así da honra a su nombre.» (NTV)

Él renueva mis fuerzas. ¿Quién? El Señor, el Buen Pastor. Todas necesitamos fuerzas renovadas, porque la vida pesa y produce cansancio, ¿verdad? Si lees los versículos anteriores encontrarás que una de las maneras en que lo hace es llevándonos a Su descanso, Su reposoEs en la quietud de la presencia de Dios que nuestras fuerzas se renuevan.

En tantas ocasiones me he sentido débil… ¡al punto de querer tirar la toalla ante una u otra situación! Pero Jesús nos recuerda que su gracia es suficiente; justo en nuestra debilidad, en nuestra falta de fuerza, es donde su poder se perfecciona (2 Corintios 12:9). Cuando algo parece demasiado grande como para sobrepasarlo, cuando la vida nos lanza de esas cosas que aplastan, ¡la gracia de Dios es suficiente! Tú y yo no tenemos que pretender que somos «campeonas, súper fuertes». La verdad es que allí, en lo escondido de nuestro corazón, sabemos que detrás de la coraza, se esconde una mujer que ayuda para renovar sus fuerzas. ¡Y ahí está Jesús, haciéndolo a través de su Espíritu que vive en nosotras! No se trata de nuestra fortaleza, ni de nuestra capacidad, se trata de Él, de entender que podemos tener fuerzas renovadas cada día por su gracia y misericordia.

Mujer, una manera muy sencilla de vivir en el diseño de Dios es reconocer que necesitamos de Él. Nunca la intención fue que venciéramos solas, en nuestras escasas y precarias fuerzas humanas. ¡Él ganó la guerra en la cruz! Y ahora, en las batallas cotidianas, cuando creamos que no podemos más, que desfallecemos… ¡el Buen Pastor viene a socorrernos y nos renueva!

Pero hay otra manera de mirar este versículo, y para ellos veamos como lo tradujo la Biblia de las Américas: «Él restaura mi alma».

Jesús es experto en restaurar almas, o traerlas de vuelta a la vida, que es una manera de traducir la palabra original. Solo Él trae de muerte a vida (Colosenses 2:13). Solo Él puede llevar a luz un alma que antes vagaba en oscuridad (1 Pedro 2:9). Solo Él puede blanquear el alma ennegrecida por el pecado (1 Juan 1:7). Mi querida lectora, nuestra alma solo puede experimentar restauración en Jesús. Mientras eso no suceda, andamos con un alma muerta eternamente. ¿Ha sido tu alma, tu vida, restaurada por Cristo, el Buen Pastor?

El versículo continúa diciendo esto: «me guía por senderos de justicia [o de rectitud] por amor de su nombre» (LBLA).

Las ovejas necesitan del pastor para caminar por un sendero seguro, conocido, donde no resbalen. En el original la palabra para senderos indica un camino muy transitado, un surco. Así que por ahí el pastor las guía, para que no se desvíen ni se caigan. Eso es lo que ha hecho Jesús. Nos ha abierto un camino de justicia, un camino seguro, recto y agradable a Dios. Él nos guía por ese camino, no podemos transitarlo sin su dirección. Y lo hace por amor a su nombre, porque somos las ovejas que el Padre le ha dado (Juan 10:29).

Amiga que estás leyendo este artículo, es mi oración que estas palabras hablen a tu corazón para que entiendas que no hay camino seguro fuera del que tenemos junto a Jesús, el Buen Pastor. En el próximo artículo veremos que a veces la vida se torna muy difícil y no es lo que pensábamos, pero cuando como «ovejas» conocemos la voz del Pastor que nos guía, podemos caminar confiadas y salir renovadas. ¿Conoces su voz?  ¿La estás siguiendo? Algo para pensar.

Bendiciones,

 Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo, La Biblia

¡Déjalo ir!

Nota de la editora: Continuamos dando unos excelentes textos para que empieces bien el año, poniendo todo en su debida perspectiva.  En esta ocasión compartimos un texto del blog de Wendy Bello, de hace algunos años pero muy pertinente en estos momentos del año:

Hace unos días estuve organizando las gavetas de mi escritorio para comenzar el año un poquito mejor. Por alguna razón el desorden me estresa. Y fue en medio de eso que me encontré una tarjeta con un versículo que anoté hace ya un tiempo, no recuerdo cuándo. Contiene una promesa de Dios del libro de Isaías: 

«Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer» (Is 43:18, NTV).

Como Dios siempre es oportuno, me vino a la medida porque justo ese día, y algunos otros también, había estado pensando en el año que terminó, en todo lo bueno que tuvo y en que si 2018 se le compararía. No hay sabiduría en tales pensamientos, como nos lo asevera Eclesiastés: 

«Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas» (Ec 7:10 NVI).

Cuando un año termina es excelente hacer un inventario de las cosas buenas que Dios hizo en nuestra vida, de hecho, lo mejor es ir haciéndolo a diario porque eso enfoca nuestra mente en la gratitud. Pero no es bueno cuando comenzamos a comparar mentalmente y dejar que nuestros pensamientos divaguen por el rumbo del futuro desconocido.

La verdad es esta: no sabemos los planes que Dios tiene, pero tenemos que creer su Palabra. Y su Palabra dice que siempre obrará a favor de los que le aman (Romanos 8:28).

Es muy probable que 2018 no sea igual que 2017 en muchos sentidos. Tal vez algunas experiencias se repitan, y otras tantas no. Pero lo mejor que yo puedo hacer, y tú también, es mirar estos próximos meses con expectación, con la misma con la que abrimos un regalo que alguien querido nos da. Porque así es Dios.
Y sí, mezclado con todo eso vendrán cosas no tan lindas o fáciles, pero es parte del proceso. Recuerda que Dios está trabajando para que «lleguemos a la plena y completa medida de Cristo» (Efesios 4:13), es decir, a madurar en la vida de fe. Esa parte no ocurre sin dolores, sin dificultades. Así como el crecimiento físico tiene etapas, el espiritual también. En eso 2018 debe ser mejor que 2017, porque cada año debesuponer un paso de avance. Pero incluso si así no fuera, sigue caminando. No dejes que tu mente se quede en el pasado, ¡déjalo ir!
Pablo nos los recuerda con palabras claras: 

«…pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús» (Filipenses 3:13-14).

Sí, no es sabio andar merodeando en el pasado. ¿Por qué? Porque nos quita la mirada del presente que, en realidad, es lo único que tenemos. Y si nos enfocamos mucho en el futuro, de seguro caeremos presa de la ansiedad y el temor, porque son desconocidos para nosotros. Ese es terreno exclusivo de Dios.

Mi querida lectora, es hora de abrazar lo que Dios nos regala hoy. Este día. Y vivirlo para su gloria, confiando en su amor, y en su Palabra.

Él es el Dios que hace algo nuevo cada día, que renueva su misericordia, que hace fluir agua en el desierto, que convierte imposibles en posibles, que nos levanta si caemos y nos reviste de gracia a través de Jesús. Entonces, ¡soltemos el pasado! 

Deja ir todo anhelo por tiempos que aparentemente fueron mejores, porque, aunque sí hayan sido buenos, Dios sigue obrando a nuestro favor. Él no se quedó en 2017, él sigue presente en tu vida, y en la mía. ¿Lo creemos?

Vivamos como Dios lo diseñó,

Wendy

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo, La Biblia

Algo que puedes hacer para tener un año diferente

Nota de la editora: una publicación de 2018 pero tan relevante como entonces. Puedes hacerte las mismas preguntas y evaluar 2019, haciendo buenos planes para 2020.

Un nuevo año.

No sé a ti ¡pero a mí me parece increíble que ya estemos en 2018! En estos últimos días he estado haciendo un inventario de lo que fue 2017 para mí. Cada año que termina nos presenta la oportunidad de dar un vistazo a nuestra vida y ver dónde crecimos, dónde todavía nos queda mucho por andar. ¿Por qué es bueno esto del inventario? Las razones son varias, pero una que creo encabeza la lista es esta: nuestro tiempo en este mundo es corto, realmente muy corto. Y Dios nos llama a aprovechar el tiempo y no desperdiciarlo. De hecho, nuestros días aquí son un regalo que él nos ha hecho y debemos administrarlo bien.

Si hace un tiempo que lees este blog tal vez recuerdes que cada año le pido a Dios una palabra o frase que me sirva de enfoque. Por lo general he visto que esa palabra indica algún aspecto de mi vida en el que todavía queda mucho por hacer. Y claro, junto con esa palabra viene un pasaje bíblico. Es curioso que este año primero llegó a mí el pasaje bíblico y de ahí la palabra… o más bien la frase.

Pero antes de compartir contigo cuál será mi palabra/versículo para 2018, quiero invitarte un poco a la reflexión, y lo haré de manera sencilla, mediante preguntas. ¿Una sugerencia? Responde a ellas por escrito, no lo hagas mentalmente. ¿Por qué? Porque al escribir podemos expresar mejor lo que estamos pensando, porque quedará plasmado y te servirá de referencia, y porque además es un ejercicio que tiene muchos beneficios para nuestro cerebro ¡y eso siempre es bueno! Ya sé que no a todos les gusta escribir, pero si poco a poco desarrollas el hábito, verás que se hace más fácil y hasta puedes llegar a disfrutarlo.
Bueno, vayamos a las preguntas.

Inventario del 2017 
¿Qué fue lo mejor que te sucedió en 2017?

¿Qué cosas no quisieras olvidar nunca de ese año?

¿Cómo creció tu relación con Dios en 2017?

¿Qué fue lo que ayudó o impidió el crecimiento?
Con toda honestidad,

¿a qué dedicaste la mayor parte de tu tiempo en 2017?

Si pudieras cambiar algo de 2017, y que no dependa de otros sino de ti, ¿qué sería?

¿Leíste algo en 2017, además de la Biblia? (¡Surfear la internet no cuenta!)

¿Tuviste alguna palabra o tema para tu vida en 2017? ¿Viste algún cambio en tu vida como resultado? 

Pensando en 2018
¿Qué quisieras hacer diferente este año? (No hagas una lista demasiado larga, piensa y quizá enfócate en unas tres cosas.)

¿Has escogido algún plan de lectura bíblica? (Yo decidí leer la Biblia en un año pues hace un tiempo no lo hago y además estoy haciendo un estudio temático relacionado con mi versículo del año.)

¿Qué puedes hacer para mejorar tu salud física en 2018?

¿Cómo pudieras mejorar tus relaciones interpersonales (reales, no virtuales) en 2018?
Si eres esposa o mamá, ¿de qué manera pudieras servir y bendecir mejor a tu familia en 2018?

¿Cómo puedes honrar más/mejor a Dios en tu trabajo o roles en 2018?

Si no eres una lectora ávida, ¡decide comenzar este año! Un pequeño paso a la vez. Escoge quizá un libro por mes. Leer es clave para crecer, para ser mejores líderes, para enriquecer nuestro vocabulario y cultura general. Eso sí, escoge sabiamente tu lectura. No pierdas tiempo en lo que no edifica.

Y, por último, si nunca lo has hecho, te animo a tener una palabra y versículo para el año. En lugar de tener muchas metas que casi siempre terminan en nada, esa palabra y versículo te pueden servir de faro para todas las esferas de la vida.

Mi versículo para 2018 está en Proverbios 4:23.

En este enlace encontrarás una imagen del mismo que puedes imprimir si gustas.

Mi querida lectora, te deseo un feliz 2018. Te invito a continuar aprendiendo a vivir como Dios lo diseñó, ¿me acompañas?

Bendiciones,

Wendy 

(Publicado originalmente en wendybello.com)

Crecimiento Espiritual, La oración, Organización

Mi nuevo diario de oración estilo Midori para el Año Nuevo

Hoy compartimos el video de Iva sobre un diario estilo Midori para que puedas pasar tiempo en oración y organizar tus pensamientos. 

Es una libreta que también puedes adaptar a otros objetivos, pero hoy queremos invitaros a que la oración haga parte importante de tu año 2020.

El Señor está cerca de quienes le invocan,

de quienes le invocan en verdad.

Salmos 145:18

¡Empieza tu año de la mejor manera posible! 

Iva

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo

¡Que éste sea tu propósito para el Nuevo Año!

Este escrito fue pensado cuando hablé con una amiga hace pocos días, y en confianza me dijo: “Me siento más triste en estas fechas navideñas, NO HE PODIDO PERDONAR, AÚN HAY HERIDAS EN MI CORAZON”.  Mi único consejo fue “¡Perdona, perdona!”, a lo que ella me respondió: ¡Será mi propósito de año nuevo!

Sé que estás sufriendo, sólo tú sabes cuánto dolor y amargura llevas, pero perdonar es la única manera de sacar ese dolor que llevas por dentro, porque el perdón es la mejor medicina para tu paz interior.

Yo sé que no es fácil perdonar cuando te han hecho tanto daño, no es fácil al principio, porque te niegas a tener compasión, porque te duele demasiado la ofensa que te han  hecho. Quieres de alguna manera” castigar” a quien te hirió. No es fácil porque sientes que te estás traicionando a ti misma. Sin embargo, querida amiga, no puedes avanzar si en tu corazón hay rencor y algunas veces hasta deseos de venganza.  Crees que ver a esta persona mal, es la única solución de justicia y para tu tranquilidad.

¿Pero sabes? No es así. El rencor y la ira, a ti no te hacen bien. La venganza o saber que a tu ofensor le vaya mal no te hará sentir mejor y nada cambiará. ¡Debes saber que tú eres la única víctima! Esa persona que te ofendió, que te hirió, humilló o cualquiera que haya sido su ofensa, sigue con su vida, tal vez es muy feliz, tal vez no sienta que te hizo tanto mal, o ni se acuerde.

¿Quieres tranquilidad? ¿Quieres paz en tu corazón? — ¡Perdona! Aunque esta persona no te pida perdón, perdona!  Perdonar no es un favor o un beneficio que le haces, es una liberación que te das a ti misma. Perdonar es una actitud buena y beneficiosa para ti.

¡Ten la decisión y actúa por tu tranquilidad!

Si tú, como mi amiga, aún no perdonas, éste puede ser un propósito para año nuevo, pero empieza desde hoy mismo. Si te decides, date el regalo del perdón, porque te beneficiarás enormemente. Al hacerlo te liberas del pasado y te permites estar bien, cumplir con tu verdadero propósito. Al perdonar no quiere decir que no pasó nada, o que tu relación con esa persona volverá a ser igual. No necesariamente, pero tú vivirás mejor.

Reconstruye tu vida a partir de la libertad, no del rencor, perdonar te libera  de la carga del dolor, de seguir pensando en el daño que te hicieron. El perdón es un acto de inteligencia, perdonas sin necesidad de decirle al otro que lo perdonas. Sólo déjalo ir, deja ir la ira, el rencor. Suelta y sé feliz, piensa que no te debe nada, o aún mejor, bendice a esta persona.

¡Bendícela! Desea que le vaya bien. Sé que cuesta desearlo, pero pide ayuda a Dios. Poco a poco El Señor sanará tu corazón y verás que el Espíritu Santo te muestra el camino. Acuérdate como dice la oración  de El Padre Nuestro: Perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en tentación, Amén.

Date el regalo de la libertad y paz interior.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también vuestro Padre Celestial. –Mateo 6:14-15

Sonia