Equipo, Espiritualidad

¿Qué quieres de mí?

En esta época de verano donde hay más descanso, podemos leer más, podemos ver lo que Dios quiere de nuestras vidas.

Una buena pregunta que nos propone nuestra colaboradora Edurne en su blog EL VIAJE DE UNA MUJER.

¿Qué quieres de mí?
¿Alguna vez has levantado los ojos al cielo y le has preguntado a Dios qué es lo que quiere de ti?
No entiendo. No aguanto. No sé por qué está sucediendo esto. No te siento cerca.
¿Qué quieres de mí? 

Yo le hago esa pregunta cada vez que sucede algo “extra” en nuestra vida. Señor, he renunciado a todo para servirte. Señor, mira todo lo que estamos sufriendo…y encima ¿esto? 
¿Qué más quieres de mí?  Esa misma pregunta se la hizo el pueblo de Israel a Dios en el libro de Miqueas. El capítulo 6 nos muestra un diálogo entre Dios y el pueblo de Israel. En ese diálogo, Dios les dice:
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.” (Miqueas 6:3)
Dios no había hecho más que bien a Israel, pero el pueblo le había pagado con rechazo y rebelión. ¿Te suena de algo? ¿No se parece a la época en la que estamos viviendo? Hoy en día incluso los creyentes en Cristo se rebelan contra Dios y lo rechazan.
Israel responde con gran amargura e ironía:
¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” Miqueas 6:6-7

¿Qué quieres de mí? Le dice Israel. ¿Qué haga holocaustos? ¿Qué traiga ofrendas en un número imposible o que te dé mi primer hijo? ¿Qué más quieres de mí?
Es esta una pregunta hecha desde el resentimiento, desde la amargura. Israel está diciéndole a Dios: “pides demasiado de mí, es imposible satisfacerte”.
Y Dios, con Su infinita misericordia, se vuelve a Israel y le dice:
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8
En otras palabras: no hace falta que inventes nada, que busques nada o que hagas nada.
Te quiero a ti. Quiero tu corazón.
Eso es lo que Dios quería de Israel. Eso es lo que Dios quiere de ti hoy.
El Señor quiere que le amemos y vivamos conforme a Su Palabra. Fíjate qué específico es en Su requerimiento a Israel:
1 – Quiero que hagas justicia
Actuar de manera justa con respecto a los demás o, lo que es lo mismo, tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros.Mateo 7:12“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos
2 – Quiero que ames misericordia
Que des a otros la medida de misericordia que esperas recibir de Dios y que ames hacerlo, que no lo hagas por compromiso o por obligación, sino con un corazón genuino.
Colosenses 3:12“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia
3 – Quiero que te humilles ante tu Dios
Que recuerdes quién es Dios y quién eres tú. Que tengas un corazón humilde que impregne toda tu vida y que surja de manera espontánea en cada aspecto de tu existencia.Solo cuando amamos a Dios y queremos agradarle y someternos a Su voluntad para nuestra vida podemos vivir con un corazón humilde y entregado.Filipenses 2:3-4“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros

Muchas veces vivimos frustradas haciendo una cosa y la otra y la de más allá intentando agradar a Dios cuando, en realidad, lo que Dios quiere es que permanezcamos cerca de Él, en comunión con Él.
Intentamos hacer la obra de Dios sin tener relación con el Dios de la obra. En nuestra fuerza, a nuestro criterio, según nuestra opinión.
Con un corazón lejos de Él.
Con una vida de oración vacía o inexistente. Leyendo la Biblia por obligación más que por el deleite de ver lo que Dios tiene para nosotras cada día.
Hoy te animo a que puedas hacer lo que Dios quiere de ti y que lo hagas de todo tu corazón. Él está más preocupado de Su relación contigo que del millón de cosas que puedas hacer en Su nombre.
Contenta en Su servicio,

Edurne

Espiritualidad

Ser antes que hacer

Mi esposo salió ayer a un viaje a la selva con un grupo de hermanos. Algunos de ellos llegaron desde Argentina para ver “en directo” el ministerio que se está haciendo entre los indígenas de la selva de Venezuela. Y uno de ellos compartió algo que me ha dado que pensar:

Ser antes que hacer.

Los cristianos comprometidos con la obra de Cristo estamos siempre ocupados en hacer. Soñamos y oramos por hacer cosas grandes para Dios, en hacer un impacto a nuestro alrededor, en conseguir las metas que nos hemos trazado en nuestro servicio al Señor.
Ministerio. Servicio. Hacer.

Pero, muchas veces, nos olvidamos del ser. Nos olvidamos de que antes de hacer cosas para Dios tenemos que ser discípulos. Tenemos que ser adoradores. Tenemos que ser estudiosos de la Palabra. Tenemos que ser parte de una relación entre nosotras y Dios.
Comunión. Adoración. Ser.

La única manera de tener un ministerio efectivo es siendo. Ser antes que hacer.
Mis hijos están acostumbrados a vernos hacer muchas cosas, a servir a Dios de muchas maneras y de hacer ministerio hasta el agotamiento. Tienen en casa un ejemplo continuo de trabajo para el Reino y estoy muy contenta por eso. Creo que es algo que está forjando su carácter y les está dando una idea clara y práctica de cómo ser adultos que aman y sirven a Dios.

Pero me puse a pensar si también están recibiendo de nosotros la instrucción en el “ser”. ¿Estamos siendo ejemplos en comunión? ¿Estamos siendo ejemplos en nuestro tiempo de oración, de alabanza y de estudio de la Palabra de Dios? ¿Estamos enseñándoles a ser discípulos como lo más importante de todo?

No siempre. No de manera constante ni intencional al menos.
¿Cómo ayudarlos a entender que “ser” siempre tiene que venir antes que “hacer”? ¿Qué disciplinas espirituales necesitamos enseñarles y, sobre todo, en qué aspectos de nuestra relación con Dios debemos ser ejemplo a nuestros hijos? ¿De qué manera lo hacemos?
Oración

Desarrollar la disciplina de la oración lleva tiempo y esfuerzo. Lo primero que tienes que enseñarles es que no hay oraciones “correctas” o “incorrectas”. Orar no es nada más que hablar con Dios. Ayúdalos a entender que pueden hablar con Él de cualquier cosa: preocupaciones, cosas que les gustan, cosas que no les gustan, peticiones, acciones de gracias… Enséñales a orar versículos de la Biblia, ayúdales a perder el miedo de orar en público, ora por ellos y con ellos. Anota las peticiones de oración de los miembros de la familia y amigos para que puedan estar todos orando por eso.
Lectura de la Palabra

Enseñemos a nuestros hijos a leer una porción de la Biblia todos los días. No solamente a leerla, sino también a pensar en ella, en qué dice, y, sobre todo, a buscar cómo aplicar a su vida diaria lo que han leído. Anímalos también a memorizar la Palabra de Dios. Puedes encontrar planes de lectura para ti y para tus hijos (con devocionales y actividades específicas para ellos) en Ama a Dios Grandemente.
Alabanza y adoración

Asociamos la alabanza al “tiempo de canto en la iglesia” y poco más. Pero esto no debe ser así. Seamos ejemplo de adoración para nuestros hijos. Enseñémosles que cualquier momento y lugar es bueno para adorarle, que no se trata de las canciones que cantas, del tono que usas o de que haya instrumentos o no. Que la alabanza y la adoración a Dios son una actitud del corazón.

Ayudemos a nuestros hijos (y a nosotras mismas en el proceso) a ser antes que hacer.
Contenta en Su servicio,

Edurne

Crecimiento Personal, Espiritualidad

3 maneras en que celebrar la Cuaresma

Hemos empezado la Cuaresma. Para muchos, es un tiempo de recogimiento en el cual buscamos parecernos más a Cristo en su manera de vivir y morir.

Hoy quisiera compartir algunas maneras de celebrar: 

1) El ayuno es una de las costumbres más populares de hacerlo.  El ayuno puede ser de algún alimento especial, de un pasatiempo favorito (TV, ordenador) o de una costumbre.  Es ideal para empezar hábitos más saludables.  Durante el ayuno estamos diciendo a Dios que nuestras oraciones son nuestro alimento y más importante de lo que estamos dejando de hacer/comer. Es una disciplina bíblica e importante.

2) Buscar inspiración en la Biblia.  Siendo que la Cuaresma anticipa el tiempo en que celebramos el sufrimiento y la resurrección de Cristo, debemos conocer los hechos de aquellos días.  Recomiendo leer la Biblia a diario.  Os recomendamos seguir las meditaciones 40 días con Jesús: Evangelio de Mateo del blog Mujeres que oran. A cada día se publica un video basado integralmente en el Evangelio de Mateo. Se acompaña el video con una oración sencilla.

3) La generosidad es parte fundamental de la Cuaresma, y más allá, de la vida del seguidor de Cristo..  Dar a los más necesitados es una disciplina que nos trae mucha alegría y nos sentimos más cerca de Dios.  He oído de una familia que en cada día de la Cuaresma, cada miembro de la familia escogía algo para dar a una familia necesitada.  Lo iban poniendo todo en un cesto.  Los papás ponían 1 kilo de alimento, un abrigo, una pieza de decoración, etc.  Los niños compartían de sus juguetes, de sus libros, de sus ropas, etc.  Al final del tiempo de la Cuaresma lo entregaban a una o más familias necesitadas.  El cesto les ayudaba a acordarse a menudo lo cuánto tenían y de dar gracias a Dios.

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; Romanos 6:5

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¿Qué quieres de mí?

Una buena pregunta que nos propone nuestra colaboradora Edurne en su blog EL VIAJE DE UNA MUJER.

¿Qué quieres de mí?
¿Alguna vez has levantado los ojos al cielo y le has preguntado a Dios qué es lo que quiere de ti?
No entiendo. No aguanto. No sé por qué está sucediendo esto. No te siento cerca.
¿Qué quieres de mí? 

Yo le hago esa pregunta cada vez que sucede algo “extra” en nuestra vida. Señor, he renunciado a todo para servirte. Señor, mira todo lo que estamos sufriendo…y encima ¿esto? 
¿Qué más quieres de mí?  Esa misma pregunta se la hizo el pueblo de Israel a Dios en el libro de Miqueas. El capítulo 6 nos muestra un diálogo entre Dios y el pueblo de Israel. En ese diálogo, Dios les dice:
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.” (Miqueas 6:3)
Dios no había hecho más que bien a Israel, pero el pueblo le había pagado con rechazo y rebelión. ¿Te suena de algo? ¿No se parece a la época en la que estamos viviendo? Hoy en día incluso los creyentes en Cristo se rebelan contra Dios y lo rechazan.
Israel responde con gran amargura e ironía:
¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” Miqueas 6:6-7

¿Qué quieres de mí? Le dice Israel. ¿Qué haga holocaustos? ¿Qué traiga ofrendas en un número imposible o que te dé mi primer hijo? ¿Qué más quieres de mí?
Es esta una pregunta hecha desde el resentimiento, desde la amargura. Israel está diciéndole a Dios: “pides demasiado de mí, es imposible satisfacerte”.
Y Dios, con Su infinita misericordia, se vuelve a Israel y le dice:
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Miqueas 6:8
En otras palabras: no hace falta que inventes nada, que busques nada o que hagas nada.
Te quiero a ti. Quiero tu corazón.

Eso es lo que Dios quería de Israel. Eso es lo que Dios quiere de ti hoy.

El Señor quiere que le amemos y vivamos conforme a Su Palabra. Fíjate qué específico es en Su requerimiento a Israel:

1 – Quiero que hagas justicia
Actuar de manera justa con respecto a los demás o, lo que es lo mismo, tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros.Mateo 7:12“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos

2 – Quiero que ames misericordia
Que des a otros la medida de misericordia que esperas recibir de Dios y que ames hacerlo, que no lo hagas por compromiso o por obligación, sino con un corazón genuino.
Colosenses 3:12“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia

3 – Quiero que te humilles ante tu Dios
Que recuerdes quién es Dios y quién eres tú. Que tengas un corazón humilde que impregne toda tu vida y que surja de manera espontánea en cada aspecto de tu existencia.Solo cuando amamos a Dios y queremos agradarle y someternos a Su voluntad para nuestra vida podemos vivir con un corazón humilde y entregado. Filipenses 2:3-4 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros

Muchas veces vivimos frustradas haciendo una cosa y la otra y la de más allá intentando agradar a Dios cuando, en realidad, lo que Dios quiere es que permanezcamos cerca de Él, en comunión con Él.

Intentamos hacer la obra de Dios sin tener relación con el Dios de la obra. En nuestra fuerza, a nuestro criterio, según nuestra opinión.

Con un corazón lejos de Él.

Con una vida de oración vacía o inexistente. Leyendo la Biblia por obligación más que por el deleite de ver lo que Dios tiene para nosotras cada día.

Hoy te animo a que puedas hacer lo que Dios quiere de ti y que lo hagas de todo tu corazón. Él está más preocupado de Su relación contigo que del millón de cosas que puedas hacer en Su nombre.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Espiritualidad

El Dios que habla

¿Ya te encontraste en un centro comercial y de repente te das cuenta que están tocando tu música favorita? Te desilusionas cuando ves que son las últimas notas de la música y pones atención tiempo suficiente para disfrutar de los últimos acordes. 

Pues de eso quisiera hablar hoy. La vida con sus actividades múltiples tiene el poder de quitarnos de la sintonía de lo que deberíamos oír. A veces insistimos que Dios está allí tan lejos y callado, pero no nos damos cuenta que no estamos sintonizadas a su voz. 

¿Cómo habla Dios? Para empezar no voy a cubrir todas las maneras en que Dios habla pues son infinitas como es Él. Lo único que puedo decir de mi experiencia, es que cuando Él habla, tú sabrás que es Su voz.

En mi limitada experiencia, estas son algunas de las manera en que Dios me ha “hablado”, no de manera audible (aún que pudiera si lo quisiera), pero trayendo pensamientos en mi mente, reforzando conceptos suyos:


1) Su Naturaleza : Salmo 19:1 dice …


“Los cielos proclaman la gloria de Dios;

el firmamento revela la obra de sus manos.”


¿Ya has salido de paseo por una ruta natural? Yo sí, y me es imposible ver la naturaleza y no pensar en Dios. La naturaleza, obra de sus manos, proclama quien es Él. A través de ella podemos tener una pequeña visión de la grandeza de Dios.


Yo os recomiendo un día en la naturaleza tratando de “oír” la voz de Dios. Si sintonizas tu oído, Le oirás.


2) Su Palabra escrita: 2 Timoteo 3:15-17


“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”


Me encanta recibir cartas. Mi proprio noviazgo fue a través de cartas. Llegué a conocer mucho de mi marido por medio de las cartas. Así es la Biblia para nosotros. Son cartas de Dios hacia nosotros, con diferentes propósitos: indicarnos el camino, corregir nuestros pasos, e instruirnos en todo. Dios ha hecho su parte, nos ha escrito. ¿Hemos hecho la nuestra parte en leerla? Muchos no la leemos y aún así, la juzgamos sin conocerla.


Os recomiendo leer las Escrituras. Un buen lugar para comenzar es en Los Evangelios. Todos ellos traen diferentes perspectivas del mismo hecho: la vida de Jesús.


3) Las circunstancias: Romanos 8:28


“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.”


La experiencia nos enseña que si el cielo está gris, puede llover. Como en este caso, la experiencia nos puede ayudar en “leer” o “oír” la voz de Dios en las circunstancias. Dios no muda. Una vez que empecemos a conocerle a través de su Palabra, empezaremos conocer sus valores, sus facetas, sus maneras de actuar. Poco a poco, puedes empezar a oírle a través de las circunstancias.


Siempre me pregunto, y os recomiento estas preguntas: ¿Cómo ve Dios esto? ¿Qué haría Jesús en mi lugar?


4) Personas: 


Proverbios 24:6

“Porque la guerra se hace con buenos planes,

y la victoria se obtiene con muchos consejos.”


La Biblia nos insta a tener buenos amigos y pedir consejos. También en la Biblia está que debemos respectar los que tienen autoridad sobre nosotros: padres, profesores, jefes, etc. Muchas veces, estas son las personas que tienen poder para decidir nuestro futuro. Debemos pedir consejos, oírles y compararlos con lo que dice la Biblia. El consejero perfecto viene de uno que conoce la Biblia para darte la perspectiva correcta.  Si tienes un amigo así, date por afortunado y busca consejo. PERO, Dios puede usar a cualquiera persona para hablar con nosotros.

MI CONSEJO PARA TI: Trata de ver Dios en la naturaleza, conócele a través de sus cartas (la Biblia), trata de ver las circunstancias desde Su perspectiva y busca consejos en amigos que Le conocen también.


Publicado en El Rincón de Mara

Crecimiento Personal

¿Eres perfeccionista?

24 octubre, 2018

PERFECCIONISMO VS. EXCELENCIA

El perfeccionismo versus un deseo profundo de alcanzar la excelencia en todo, pero ¿Cuál es la diferencia? 

Amiga, ¿Eres perfeccionista? ¿Vives una vida estresada por la exigencia de tus propios sentimientos para obtener la perfección en todo? Te animo a cambiar el chip y cambiar tu sentido de perfeccionismo personal por una vida enfocada en un deseo profundo de alcanzar la excelencia en todo lo que haces. 

  • Deberás cambiar tu meta de obtener resultados perfectos por la meta de obtener una satisfacción genuina personal en el hecho de que has dado tu mejor esfuerzo y que has hecho el mejor intento posible.
  • La clave aquí será que cuando falles en cualquier aspecto de llegar a tu meta dando tu mejor esfuerzo, deberás aprender a ser generosa y buena contigo misma y contentarte con los resultados, sabiendo que de los fallos (que todos cometemos) siempre se aprende. Es más…

APRENDE A ANTICIPAR Y AMAR LAS LECCIONES QUE TUS FALLOS TE APORTAN.

Young Architect using cell phone at desk

¿CUÁLES SON LOS PENSAMIENTOS QUE GUÍAN TU VIDA? La consejera estadounidense June Hunt en sus libros Esperanza para el Corazón, nos da varias formas de autoevaluar la salud emocional de nuestras motivaciones personales en las áreas más importantes de nuestras vidas, como en las relaciones, la familia y el trabajo. En su artículo, El perfeccionismo: la presión por lograr la perfección, Hunt nos explica la diferencia entre estas dos actitudes.

EL PERFECCIONISMO DICE QUE…

  • En realidad lo mejor que yo pueda hacer no será suficiente.
  • Debo ascender en el trabajo y mejorar en todo lo que hago.
  • Debo tener una casa impecable.
  • Debo sacar solamente las más altas calificaciones/notas en todo.
  • Prefiero estar muerta a ser mediocre.
  • Estoy segura que lo hice mejor que mis amigas.
  • No puedo descansar hasta que consiga la perfección en esto.
  • Lo más doloroso en la vida es ser un fracaso.
  • Tengo que hacerlo mejor.
  • Me siento frustrada.
  • Puedo ser perfecta si me esfuerzo más.
  • Tengo pavor a la hora de iniciar un nuevo proyecto incierto.

EL DESEO DE LA EXCELENCIA DICE…

  • Estoy satisfecha con dar lo mejor de mí.
  • Guardo la esperanza de conseguir un ascenso, ¡sería maravilloso!
  • Quiero mantener limpia mi casa.
  • Me gustaría sacar las más altas calificaciones/notas posibles para mis habilidades.
  • Me siento competente en muchas áreas de mi vida.
  • Lo hice mejor que nunca.
  • Estaré contenta con hacer lo mejor que pueda.
  • El fracaso de vez en cuando es parte natural de la vida.
  • Me gustaría intentarlo de nuevo y hacerlo mejor.
  • Me siento satisfecha por haberlo intentado.
  • Espero obtener la excelencia si estoy haciendo mi mejor esfuerzo.

Así,  la primera persona acaba siendo idealista en todo, mientras la segunda, tiene un concepto equilibrado y sano de si misma, y por consecuencia tiene más paz y alegría a la hora de emprender algo nuevo. Estas son algunas actitudes características de cada una: 

El idealista..

  • Exige el éxito
  • Permanece en sus errores
  • Teme el fracaso
  • Se pone a la defensiva cuando se le critica
  • Se enfoca en lo que ha logrado
  • Detesta perder por temor a sentirse rechazado

El realista…

  • Desea el éxito
  • Aprende de sus errores
  • Acepta el fracaso
  • Se beneficia cuando se le critica
  • Se enfoca en cómo se logra
  • No le gusta perder pero todavía se siente aceptado

¡Vamos a poner estas nuevas actitudes en práctica amigas! 

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En fiestas familiares…

Disfruta de que estáis todos juntos, recuerda que para muchos no es el mejor momento, faltan seres queridos, algunas situaciones tensas se agudizan en estos días. No juzgues cada detalle, especialmente los que están fuera de tu control. En lo que esté en tus manos haz lo mejor que puedas en cuanto a regalos, comidas especiales, visitas, etc. No te juzgues a ti misma ni juzgues a los demás muy severamente. Recuerda qué es lo importante de las fiestas familiares para ti y tu familia y esfuérzate en la medida de lo posible por contribuir lo mejor de ti. Recuerda que muchas veces puedes lograr esto sin gastar tanto dinero, ¡se creativa!

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En tu trabajo…

No compitas con los demás, las comparaciones no te llevan a nada bueno. Aprende a trabajar en equipo, alégrate por los logros de los demás. No vivas en los logros o los fracasos del pasado. Quédate con los buenos consejos de las críticas de las personas y elimina los sentimientos negativos que ellas te aporten. Perdona a las personas que te hacen daño y no pagues mal por mal.

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En la crianza de tus hijos…

Tus hijos no necesitan padres perfectos, necesitan padres que les apoyen y les enseñen las lecciones más importantes de la vida. ¡Cuidado! el perfeccionismo causa mucho daño a los hijos. Ayúdales a aprender de sus errores, así que no acentúes cada error que ellos comenten.

Amiga, toma unos momentos conmigo y piensa, ¿que pensamientos guían mis decisiones, mis actitudes, mis emociones…? Aquí te dejo unos tesoros de la Biblia que me han ayudado mucho en esta área de la búsqueda de la excelencia. Espero que los disfrutes, ¡prepárate un buen café y las leemos juntas!

Angela

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No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Filipenses 3:12

Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.Romanos 12:18-19

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;Colosenses 3:23

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.Romanos 12:3

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Mateo 6:27-33

Angela

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Perdonar es sanar


Es impresionante como el perdón libera y relaja las personas que se sienten heridas! Conozco a muchas personas que sufren depresión o  que no disfrutan de su vida al máximo porque su corazón está cargado con tristeza, rencores y sufrimiento do pasado. Quiero que sepas de una cosa:- el perdón es sanador! 

Una vez un profesor nos contó que los Romanos tenían una costumbre muy peculiar. Cuándo alguien era asesinado, se ataba el muerto en las espaldas del asesino y este era obligado a ir por las calles cargando con el muerto y la multitud detrás insultando y tirándole cosas. No he podido verificar si esta historia era verdad, pero esto aclara muy bien cómo nos afecta la falta de perdón.. Dejar de perdonar es castigarse a uno mismo. Es estar con este muerto (algo no perdonado) atado en tu corazón impidiéndote de vivir una vida plena, con tu cónyuge, tus hijos, tus amigos, todos pagando la deuda del ofensor, menos él, porque muchas veces la persona que nos ha hecho daño no se arrepiente, y está por ahí disfrutando de la vida, menos tú y tu familia! Libérate de tu enemigo, porque esta persona que te ha herido no merece que pases la vida ocupándose con ella!

El psicólogo Frederic Luskin, director del proyecto Stanford Forgiveness Projects y autor de varios libros enfocó su vida a estudiar a las personas que se han visto afectadas por conflictos políticos internacionales (víctimas del atentado de las Torres Gemelas) explica que el perdón debe ser visto por quien lo concede como un favor autodirigido que viene a otorgar beneficios internos, no externos.

Hoy vamos ver dos claves para aprender a perdonar:

1- La obsesión con el perdón es tan malsana como la obsesión con la venganza.

EL PERDÓN TOMA TIEMPO

Por supuesto, el perdón toma su tiempo, no es solo un proceso interno esencial para librarse de emociones negativas y reforzar la buena salud mental, también es un camino empinado cuyo recorrido puede implicar años de resentimiento y ansias de tomar represalias en contra de un ofensor.

Un lastre común que dificulta el perdón es que las personas asumen que el hecho de perdonar equivale a minimizar la gravedad de la ofensa, restar importancia a su sufrimiento o permitir que quien los hirió se salga con la suya. No tiene por qué suponer un proceso de reconciliación con el ofensor, sino de liberación personal.

2- Perdonar, porque la herida que sufrimos pudo haber sido causada por nosotros en otras circunstancias

Perdón empático:- Una práctica que impulsa y facilita perdonar es el ejercicio de ponernos en el lugar de la otra persona, es decir, de quien nos lastimó. Una técnica efectiva para esto es el ejercicio de la silla vacía, que consiste en sentarse frente a una silla vacía y vaciarnos emocionalmente como si en ella estuviese sentada la persona que nos ofendió. El proceso incluye cuestionar a esa persona por lo que hizo y, más adelante, cambiar lugares y ocupar su silla para dar respuesta a nuestras propias preguntas.

El ejercicio está pensado para despertar sentimientos de empatía o incluso de lástima hacia el ofensor, lo cual reduce el malestar y las emociones negativas.

Y siempre nos faltan ganas de perdonar, no obstante podemos pedir y contar con la ayuda de Dios!

3:- Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Oración Padre Nuestro Evangélio de Lucas capitúlo 

¿Vamos Hacer algo Divertido ?

Esta chica hace pintura super divertida con su bebe, se puede hacer con los niños, adolescentes…  También es una actividad muy interesante para provecho personal: pensar en la vida, evaluar situaciones o reflexión sobre el perdón.  A disfrutar:

Rosa

Crecimiento Personal, La Biblia

¿Huésped o habitante?

“Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes” (Efesios 3:17)

Este versículo comienza con una palabra que indica consecuencia o fin al que se encamina algo: “entonces” (en la NTV) o “para” (en otras versiones).  La presencia y acción del Espíritu Santo en nosotros es la presencia de Cristo mismo. Pero, sin ponernos demasiado exegéticas, esto fue lo que vino a mi mente mientras lo leía: el Espíritu Santo nos fortalece pero a medida que confiamos en Cristo, y entonces él habitará en nuestro corazón. Permíteme explicarme. 

Hay una gran diferencia en tener a alguien como huésped o visitante y alguien que habita en nuestra casa. La persona que habita se establece, goza de los mismos derechos que el resto de sus habitantes. 

Muchas veces aunque decimos que Cristo vive en nuestro corazón, lo tenemos más bien como un huésped pero no le dejamos habitar, establecerse. ¿Por qué? Varias razones pero esta que Pablo revela aquí me llegó mucho: por falta de confianza, o falta de fe. Cristo se establece, se adueña de nuestro corazón, cuando voluntariamente lo dejamos al mostrar que confiamos en él. 

Normalmente no abrimos la puerta a extraños, y si lo hacemos, solo les dejamos llegar hasta la sala. Algunas amistades tienen acceso a nuestro comedor y cocina. Pero solo los más íntimos han estado en nuestra recámara, ¿cierto? Igual pasa con el Señor. Le limitamos el acceso a áreas de nuestra vida porque, la verdad sea dicha, no confiamos plenamente, incluso cuando lo digamos de labios para afuera.

Te confieso que esta palabra que te comparto me confrontó a mí. Solo la confianza en Cristo, confianza real, hará que él pueda establecerse, habitar en nuestros corazones. Confianza real es confiar cuando no entiendo, cuando llegan los huracanes, cuando el viento sopla, me quedo sin trabajo, llega la enfermedad, se rompen las cosas en casa y hay que reemplazarlas, la muerte ronda, las relaciones se rompen, y aun así poder decir: confío en que él tiene mi vida en sus manos, voy a estar bien.

Ahora mira, el resultado de confiar así es que nos arraigamos en el amor de Dios y eso nos mantiene fuertes. ¡Tremendo! ¿Te percataste? Cuando vienen los embates normales de esta frágil vida terrenal, lo que nos mantiene fuertes es tener raíces en el amor de Dios.  Eso fue justo lo que el Espíritu Santo me hizo notar. Los vientos me estaban derribando porque en el fondo mi corazón dudaba del amor de Dios.

El mismo Pablo nos enseña en Romanos que nada nos puede separar del amor de Dios. Dios nos dice que nos ama con amor eterno. Nos dice que nos ama con amor inagotable. Pero nos toca a nosotros decidir aceptar y creer en ese amor.  Justo por eso Pablo les dice en el versículo 18 que espera que ellos puedan comprender la medida del amor de Dios, y que puedan experimentarlo (v. 19), a pesar de lo incomprensible que es para nuestra mente humana.

Mi amiga lectora, si logramos aunque sea captar esta simple verdad, los embates de la vida no nos derribarán tan fácilmente: DIOS NOS AMA Y SU AMOR GARANTIZA QUE TODO LO QUE NOS SUCEDE TIENE COMO FIN NUESTRO BIEN. Es difícil entender un amor así, lo sé, pero es ahí donde entra la confianza de la que hablábamos antes, la fe.

Vamos a abrir el corazón, con plena confianza, y dejar que Cristo se convierta en residente no huésped. Y, confiando en él, agarrarnos con uñas y dientes al amor de Dios y allí encontrar la fuerza.

Cristo no se impone, él espera que confiemos y al confiar estemos dispuestas a abrir la puerta de nuestro corazón y dejarle entrar a todas las habitaciones.

El amor de Dios es incomprensible, pero real, y lo único que nos mantendrá firmes, incluyo cuando el suelo parezca desaparecer bajo nuestros pies.

Bendiciones,

Wendy

Este artículo forma parte del libro “Vivir en la luz”, ahora disponible en forma impresa. Para adquirir tu copia, sigue este enlace

Crecimiento Personal

El mayor influencer

Últimamente veo a mi alrededor mucho dolor. Muchas parejas que se separan, muchos madres agotadas, desesperadas por la educación de sus hijos, muchas personas con depresión, muchos niños que sufren malos tratos, jóvenes que quieren suicidarse o que sufren acoso escolar, mucha violencia verbal y física en la televisión, en las redes sociales, en las oficinas, en los hospitales… en definitiva, gente que sufre, porque viven situaciones injustas, vidas que no quieren vivir, responsabilidades que no quieren tener y dentro de un espíritu de crítica y queja constante.

Y pienso que fácil es entrar en ese círculo vicioso, en el que el centro somos nosotros y solo vemos lo que pasa a nuestro alrededor como agentes que nos atacan y nos quitan la paz.

Pero, ¿y si miramos hacia afuera con la idea de qué puedo hacer yo para mejorar la situación (en vez de sólo criticarla)? ¿Y si me enfoco en buscar soluciones? ¿y si empequeñezco los problemas para que no me aplasten? ¿y si pongo en mi mente pensamientos positivos que me animen a dar lo mejor de mi misma?

Y entonces voy a la Biblia (donde encuentro las mejores enseñanzas para mi vida) y encuentro el texto de Filipenses 4:8 que dice: «Por los demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, algo digno de alabanza, en esto pensad.»

Y pienso, Dios nos anima a que llenemos nuestra mente de pensamientos positivos, a que pensemos en todo lo bueno que hay en cada situación y en cómo afrontarla, y no solo en lo que me interesa a mí.

Por ejemplo, en la ámbito familiar, una madre tranquila, que trata con cariño y respeto a sus hijos, que respira antes de decirles a sus hijos que están haciendo algo inadecuado, que hace de su hogar un lugar seguro y sus hijos confían en ella, que busca la comunicación, en vez de la imposición, que da amor incondicional… va a generar un buen ambiente en casa. Es tan importante dar ejemplo, las personas somos muy influenciables, pues influenciemos positivamente a los que nos rodean, seamos luz en medio de esas personas que viven con espíritu de crítica y queja.

Este domingo, el predicador de nuestra iglesia, nos animaba a aprender a estar contento en cualquier situación, como el apóstol Pablo; y nos decía que esto no sale de forma natural, y es verdad. La vida a menudo nos pone en situaciones muy complicadas, de enfermedad, de soledad, de ansiedad, de estrés, y de angustia, y no es fácil estar contento; por eso hay que trabajar en ello, y hay que buscar razones eternas. Nuestra humanidad nos impide vivir con ese gozo, sólo Dios nos puede dar ese contentamiento, entendiendo y aceptando el propósito por el que fuimos creados.

Y nuestro mejor ejemplo, el mayor influencer, lo tenemos en Jesús. Las personas cuando estaban con Él eran cambiadas, eran transformadas: si estaban enfermos, se sanaban; si estaban muertos, resucitaban; si estaban hambrientos o tenían sed, eran saciados; si estaban locos, recuperaban la cordura; si se sentían solos, Jesús los acompañaba. Jesús veía el dolor de los demás, tenía compasión y les influía con su Luz!

Yo soy seguidora de Jesús, le pido que Su Palabra me influya cada día, para ser más cómo Él y para influir y contagiar a los demás.

Y para ti, ¿quién es tu mayor influencer?

Ana Resa

Crecimiento Personal, manualidades

Reciclando una caja de fresas

Esta es una caja reciclada de fresas o cerezas.  Puedes utilizar estos momentos de arte sencillos para relajarse, pensar en la vida, decidir sobre posibles cambios, o sea, para crecimiento personal. 

Cuando estoy creando, durante el proceso, no puedo dejar de pensar que cada una de mis habilidades son un reflejo del mismo Dios.  Él es un Dios creativo a quien le encantan los colores, las formas, la belleza … basta contemplar la naturaleza.  Somos obras primas de Dios, creados para hacer lo bueno.  Saca un tiempo para ti y busca conocer tus habilidades, estarás sorprendida en ver como podrás utilizarlas para ayudar a otros.  

Esto se llama: encontrar tu propósito.  

¡Feliz Agosto!

Os dejo con el proyecto de Ana:

SEGUIMOS CON EL RECICLAJE:

MATERIALES:

– Una caja cuadrada de fresas de madera.

– Un pincel, un pincel de estarcir y Geso. Papel de arroz ó de scrap.

– Una plantilla a elegir.

– Pintura marfil ó blanca y verde.

– Pegamento de decoupage.( para el papel de arroz) ó (daycol) para el papel de scrap..

– Barniz satinado.



REALIZACION:

-1 Pintar toda la caja con geso,(2 manos) y pasar una mano de lija .

-2 Una vez seco,pintamos de color blanco o marfil, según preferencia, 

-3 una vez seco pegaremos el papel elegido con pegamento de decoupage, ó scrap según la elección del papel y dejamos secar,

-4 Cogemos la plantilla y estarcimos con la pintura verde,

-5 Por último barnizamos la caja.

Os animamos a pensar en este tema:

“Pero yo te he levantado para este mismo propósito, para mostrar mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra” (Éxodo 9:16).