Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo

La felicidad

En estos días festivos que casi están terminando, muchos decidimos que nuestra felicidad depende de un décimo de lotería, que resultar agraciados nos resolverá la vida. Pero esto no es así, nos puede ayudar a tapar algunos agujeros (como dicen muchos), pagar deudas, hacer reformas, etc., pero esto realmente no nos da la felicidad. En la Biblia leemos en 1ª Timoteo 6:10 ” porque raíz de todos los males es el amor al dinero”. Cuantos hay que teniéndolo todo no son felices y tienen un vacío en su corazón, este vacío solo lo puede llenar Dios.

Esta meditación sobre la felicidad y la suerte, me surge de haber leído una frase de Benjamín Franklin que me hizo pensar en lo que ocurre en estas fechas navideñas. Todos o algunos van a comprar su décimo de lotería con la esperanza de que si les toca, serán librados de todas sus aflicciones. La frase decía: ” La felicidad humana, generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que puedan ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurran todos los días”.

¿Cuáles son esas pequeñas cosas que te hacen sentir feliz?

En tus propósitos para este nuevo año, ¿qué pequeñas cosas vas a ir haciendo para que tu felicidad sea real? Para que al final de este año puedas decir que de esos pequeños trocitos de felicidad has hecho uno de los años más felices de tu vida. 

Muchos de esos pequeños momentos de felicidad nos pasan un poco desapercibidos. Puede ser estar tomándote en casa un té o café y disfrutando de la lectura de un buen libro o escuchar la música que te gusta…  Tal vez salir y compartir con algunas de tus amigas sabiendo que te van a escuchar y van a ser un apoyo para ti; e incluso esos momentos en familia en los que disfrutáis de hacer juntos aquello que os gusta; ayudar a alguien que esté en necesidad o quizás al ir a dormir, darte cuenta que has tenido un día más de vida para poderlo disfrutar, vivir y sentir.

A veces damos por sentado que ciertas cosas o personas van a estar siempre ahí y no disfrutamos de ellas. Estamos tan acostumbrados a la rutina de todos los días, que no nos damos cuenta de que las situaciones de un día para otro pueden cambiar.

Una de las descripciones que he encontrado para la palabra FELICIDAD es que, “es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten.”

¡Os deseo mucha felicidad para este año!

Isabel

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, La Biblia

Cuando necesitas renovación, restauración y un camino

Ayer me reuní con una amiga para cenar y celebrar su cumpleaños. Como es de esperar, surgió el tema de la edad y el paso de los años. El reloj del tiempo es indetenible y con esto, por supuesto, vienen las distintas etapas de la vida, cada una con sus desafíos.

Cuando David escribió Salmos 23 de cierta manera también reflexionó en esto.  De hecho, muchos creen que lo hizo hacia el final de su vida, quizá durante la rebelión de su hijo Absalón. Mira lo que dice el versículo 3:

«Él renueva mis fuerzas.Me guía por sendas correctas,y así da honra a su nombre.» (NTV)

Él renueva mis fuerzas. ¿Quién? El Señor, el Buen Pastor. Todas necesitamos fuerzas renovadas, porque la vida pesa y produce cansancio, ¿verdad? Si lees los versículos anteriores encontrarás que una de las maneras en que lo hace es llevándonos a Su descanso, Su reposoEs en la quietud de la presencia de Dios que nuestras fuerzas se renuevan.

En tantas ocasiones me he sentido débil… ¡al punto de querer tirar la toalla ante una u otra situación! Pero Jesús nos recuerda que su gracia es suficiente; justo en nuestra debilidad, en nuestra falta de fuerza, es donde su poder se perfecciona (2 Corintios 12:9). Cuando algo parece demasiado grande como para sobrepasarlo, cuando la vida nos lanza de esas cosas que aplastan, ¡la gracia de Dios es suficiente! Tú y yo no tenemos que pretender que somos «campeonas, súper fuertes». La verdad es que allí, en lo escondido de nuestro corazón, sabemos que detrás de la coraza, se esconde una mujer que ayuda para renovar sus fuerzas. ¡Y ahí está Jesús, haciéndolo a través de su Espíritu que vive en nosotras! No se trata de nuestra fortaleza, ni de nuestra capacidad, se trata de Él, de entender que podemos tener fuerzas renovadas cada día por su gracia y misericordia.

Mujer, una manera muy sencilla de vivir en el diseño de Dios es reconocer que necesitamos de Él. Nunca la intención fue que venciéramos solas, en nuestras escasas y precarias fuerzas humanas. ¡Él ganó la guerra en la cruz! Y ahora, en las batallas cotidianas, cuando creamos que no podemos más, que desfallecemos… ¡el Buen Pastor viene a socorrernos y nos renueva!

Pero hay otra manera de mirar este versículo, y para ellos veamos como lo tradujo la Biblia de las Américas: «Él restaura mi alma».

Jesús es experto en restaurar almas, o traerlas de vuelta a la vida, que es una manera de traducir la palabra original. Solo Él trae de muerte a vida (Colosenses 2:13). Solo Él puede llevar a luz un alma que antes vagaba en oscuridad (1 Pedro 2:9). Solo Él puede blanquear el alma ennegrecida por el pecado (1 Juan 1:7). Mi querida lectora, nuestra alma solo puede experimentar restauración en Jesús. Mientras eso no suceda, andamos con un alma muerta eternamente. ¿Ha sido tu alma, tu vida, restaurada por Cristo, el Buen Pastor?

El versículo continúa diciendo esto: «me guía por senderos de justicia [o de rectitud] por amor de su nombre» (LBLA).

Las ovejas necesitan del pastor para caminar por un sendero seguro, conocido, donde no resbalen. En el original la palabra para senderos indica un camino muy transitado, un surco. Así que por ahí el pastor las guía, para que no se desvíen ni se caigan. Eso es lo que ha hecho Jesús. Nos ha abierto un camino de justicia, un camino seguro, recto y agradable a Dios. Él nos guía por ese camino, no podemos transitarlo sin su dirección. Y lo hace por amor a su nombre, porque somos las ovejas que el Padre le ha dado (Juan 10:29).

Amiga que estás leyendo este artículo, es mi oración que estas palabras hablen a tu corazón para que entiendas que no hay camino seguro fuera del que tenemos junto a Jesús, el Buen Pastor. En el próximo artículo veremos que a veces la vida se torna muy difícil y no es lo que pensábamos, pero cuando como «ovejas» conocemos la voz del Pastor que nos guía, podemos caminar confiadas y salir renovadas. ¿Conoces su voz?  ¿La estás siguiendo? Algo para pensar.

Bendiciones,

 Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com

Crecimiento Espiritual, Día de Reyes, Espiritualidad, La Biblia, Navidad

Edurne Mencia: Un Rey inesperado



Para leer – Mateo 2:3-6
Oyendo esto,  el rey Herodes se turbó,  y toda Jerusalén con él.  Y convocados todos los principales sacerdotes,  y los escribas del pueblo,  les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea;  porque así está escrito por el profeta: Y tú,  Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador,  Que apacentará a mi pueblo Israel.

Para meditar – Ayer vimos como los sabios de Persia llegaron al palacio de Herodes a preguntar por el Rey de los judíos que había nacido. Ellos pensaban que los dirigentes políticos de Israel estarían contentos y serían conscientes de la importancia de este hecho, pero Herodes, en realidad, se turbó ante la noticia pensando que habría alguien que le arrebataría el trono.

Herodes el Grande era un rey cruel, un edomita que inspiraba a partes iguales miedo por su proceder y admiración por las grandes obras arquitectónicas que realizaba. Motivado por su paranoia incesante, asesinó a los miembros del Sanedrín, a su esposa, su suegra y sus tres hijos. Y enviaría también a matar a todos los niños menores de 2 años nacidos en Judá al no poder encontrar a Jesús.

Y es que una de las equivocaciones más grandes de los judíos fue esperar a un Mesías guerrero, líder militar que los liberaría de las injusticias de Herodes y del yugo romano. Esperaban un “superman” que los liderara hacia la victoria sobre todos aquellos que los gobernaban. 

Nada más lejos de la realidad. El Mesías llegó, sí. Pero no como un líder militar, sino como un niño envuelto en pañales que apacentaría a Su Pueblo de una forma que nadie esperaba: con amor, poniendo a los demás por delante de uno mismo, ofreciendo gracia y misericordia al que falla, poniendo a Dios en primer lugar para que todo lo demás se coloque en el lugar correcto.

El Mesías, el Cristo, el Rey de los judíos, llegó. Fue un rey inesperado, sí, pero sin duda era el rey que tu corazón y el mío necesitaba.
Celebremos nuestra Navidad Simple, celebremos una Navidad centrada en Cristo y en las personas a nuestro alrededor. Celebremos con un corazón agradecido por ese Rey en pañales que nació para un día morir en una cruz y darnos vida eterna.

Para hacer –
Hagamos nuestro al amor de Cristo. Piensa hoy en las personas de autoridad en tu vida: tus jefes, tu pastor, los ancianos y líderes de tu iglesia o de ministerio… ¿Qué puedes hacer por ellos hoy? Piensa en una forma sencilla de reconocerlos en el día de hoy. Puede ser algo simple como una tarjeta, algo recién salido de tu horno, una nota de agradecimiento o una simple llamada telefónica agradeciéndoles por su labor y diciéndoles que oras por ellos.  

Edurne

Crecimiento Espiritual, Espiritualidad, Navidad

Paz en la tierra

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Escena de la película: La Historia de la Natividad

Jesús es nuestra paz.  

Cuando fue anunciado proféticamente, uno de sus nombres fue Príncipe de Paz.  Los ángeles cantaron, “Paz en la tierra” en ocasión de su nacimiento. Él mismo dijo “Mi paz os dejo, mi paz os doy…”  La paz verdadera, que no depende de las circunstancias, solo se encuentra en Jesús.

Nuestra colaboradora Wendy ha estado publicando una serie sobre los nombres de Jesús que queremos compartir con vosotras. En esta serie habla sobre el nombre Principe de Paz.  Podéis visitar a su blog WENDY BELLO.

Me gustaría dejar con vosotras una sencilla receta para estos días de celebración.  Un sencillo picoteo para recibir los amigos en eventos informales. Puedes tenerlos a la mano, en recipientes herméticos, para una visita inesperada.  
Picoteo de Cereales 

14 tazas de cereales de maíz 

1 paquete de M&M s 

1 taza y media de chocolate de cobertura

1/2 taza mantequilla sin azúcar

1 taza de mantequilla de cacahuate

1 cucharita de vainilla

4 o 5 tazas de azúcar glas

Derretir la mantequilla por unos minutos en el microondas, añadir la mantequilla de cacahuate y en seguida, el chocolate.  Mezclar bien estos tres ingredientes. Poner la mitad de los cereales en un bol grande.  Añadir mitad del la mezcla de mantequilla, mezclando bien con una cuchara grande.  Poner la mitad de esta mezcla a la vez en una bolsa de papel o plástica.  Añadir 1/2 taza de azúcar glas a la vez mezclando bien, añadiendo más azúcar hasta que los cereales estén cubiertos.  Añadir los M&M s. ¡Listo!  Guardar en un recipiente hermético.

Mara

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Espiritualidad, Navidad

Edurne Mencia: ¿Qué es para ti la Navidad?

¿Qué es para ti la Navidad? ¿Qué representa para ti este tiempo de celebración del nacimiento de Jesús? ¿Qué supone para ti esta fecha? No hace falta que lo compartas conmigo ni con nadie más, pero, por favor, sé sincera contigo misma y toma un rato para pensar y analizar qué significa la Navidad para ti, en qué pones tus mayores esfuerzos en esta época, qué ocupa la mayor parte de tu tiempo o qué desearías añadir a tu celebración.

Navidad para mí es…

Tiempo

Para descansar, para reflexionar, para agradecer, para parar del frenesí diario y olvidar por un momento las obligaciones para centrarme en las personas.

Familia

Es un tiempo para extrañar con todo mi corazón a mi familia de sangre, a mi madre, a mi padre y mis hermanas y también para disfrutar de mi pequeña familia, mi esposo y mis tres hijos.

Compartir

Celebrar el “más bienaventurado es dar que recibir”, compartir cosas materiales y otras intangibles como el tiempo, el gozo, el amor, el cariño. 

Amigos

Dicen que los amigos son la familia que uno elige. Sin duda, son las personas que Dios va poniendo en tu vida en determinados momentos, personas amadas con las que compartir partes (largas o cortas) de nuestra existencia.

Celebrar

Celebrar a Jesús, celebrar la esperanza de vida eterna para la humanidad. Celebrar el amor de Dios y Su misericordia.

Recordar

Épocas felices y épocas no tan felices. Todo lo que Dios me ha permitido vivir me ha convertido en la persona que soy

Risas

Las de mis hijos decorando la casa, haciendo cosas juntos, abriendo regalos, hablando sobre Jesús, cantando.

Jesús

Salvación. Esperanza. Paz. Eternidad. El centro y la razón de la celebración.

¿Qué es para ti la Navidad? 

Contenta en Su servicio,

Edurne Mencia

(Publicado originalmente en El Viaje de una Mujer)

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Decoración, Espiritualidad, Navidad

Edurne Mencia: Navidad Simple

Para leer – Lucas 2:8-12

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.  Y he aquí,  se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;  y tuvieron gran temor.  Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo,  que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy,  en la ciudad de David,  un Salvador,  que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales,  acostado en un pesebre.

Para meditar – 
Los versículos de hoy son el resumen de nuestra Navidad simple, de la razón de la celebración…

…Os ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.

Más allá de las luces, las decoraciones, las cenas, las actividades, las celebraciones extra en las que podamos envolvernos durante las navidades, recordemos que celebramos al Salvador.
Al Cristo.
Al Mesías.
Quizás no sepamos cuándo nació Jesús, pero sí sabemos por qué. Que no haya nada que opaque el hecho de a quién celebramos. Que no haya nada más importante que el niño en el pesebre. Que cada cosa que hagamos estos días nos lleve a exaltar el nacimiento de Jesús y su importancia en nuestras vidas.

Para hacer – Lean juntos hoy como familia Lucas 2:1-20 y gócense en estas nuevas de redención.

Contenta en Su servicio,

Edurne Mencia

Encuentra más ideas para tu Navidad simple en mi tablero de Pinterest – Navidad Simple

Cosas de Casa, Recetas

Bizcocho “Pound Cake” de Azúcar moreno y caramelo

WOW!!!  Una de estas recetas ricas que podemos permitirnos solo de vez en cuando.  El otoño o el invierno son las estaciones idóneas para deleitarse con recetas como ésta.  La merienda del sábado o domingo acaba siendo inolvidable.

El Pound Cake es un bizcocho que se caracteriza por utilizar “One Pound” o sea 1 libra de mantequilla.  Una libra equivale a 450 gramos aproximadamente.

Receta compartida por Facebook:
  https://www.facebook.com/IttyBittyHomestead?fref=photo

Ingredientes:
1 ½ tazas de mantequilla ablandada
2 tazas de azúcar moreno
1 taza de azúcar granulada
5 huevos grandes
3 tazas de harina
1 cucharadita de levadura
½ cucharadita de sal
1 taza de leche
1 taza chips de bolsa de caramelo  (en tiendas americanas se compran como  toffee chips)
1 taza de nueces picadas

Cobertura de Caramelo:
1 lata de leche condensada
1 taza de azúcar moreno
2 cucharadas de mantequilla
½ cucharadita de extracto de vainilla

Instrucciones:
Precalentar el horno 180, untar un molde redondo de bizcocho.

Batir la mantequilla hasta que quede cremosa. Añadir azúcar batiendo hasta que quede esponjoso. Añadir los huevos uno a la vez. En un tazón mediano mezcle la harina, el polvo para hornear y la sal. Agregue la mezcla de harina a la masa alternando con la leche, batir hasta que esté mezclado. Agregue trocitos de caramelo y nueces. Verter la masa en el molde y hornear 85 minutos o hasta que un palillo salga limpio. Para evitar el exceso de tostado, cubrir la tarta con papel de aluminio mientras se hornea.

Deje que el bizcocho enfríe en el molde durante 10 minutos. Sacar del molde y dejar enfriar completamente sobre una rejilla. Derramar la cobertura sobre el bizcocho ya frío.

Cómo llegar al Caramelo …
En una cacerola mediana, combine la leche condensada y el azúcar moreno; llevar a ebullición a fuego medio-alto, revolviendo con frecuencia. Reduzca el fuego y cocine durante 8 minutos, revolviendo con frecuencia. Retire del fuego; bata la mantequilla y la vainilla. Deje enfriar por 5 minutos antes de usar.
NOTA: Asegúrese de “hacer la llovizna” del caramelo mientras aún está caliente. Cuando se enfría el caramelo, se endurece rápido.

Pensamientos de Mara

El otoño es un recordatorio muy concreto que el tiempo pasa, no para.  Cuando veo que las hojas caen, no puedo dejar de pensar que los cambios también ocurren en la vida.

Necesitamos tener un plan para renovar nuestras vidas, nuestros planes, nuestros objetivos. El tiempo no para, pero los cambios pueden estar a nuestro favor.  Cuando “perdemos algunas hojas” hacemos espacio para otras nuevas.  Podemos recomenzar, Dios nos da esta posibilidad.

Su misericordia para con nosotros es nueva cada mañana, empezamos el día como una hoja de papel blanca y tenemos la opción de decidir lo que vamos a escribir en ella.   Si tenemos una relación con Dios, buscaremos cada día nuestro propósito en el gran plan maestro de Dios, esto nos da dirección y satisfacción.

Así que no lo dejes para mañana, decide hoy pedir a Dios que venga a tu corazón, dando dirección a tus pasos, renovando todos los aspectos de tu vida.  El mañana no nos pertenece y puede ser demasiado tarde.  ¡Decide hoy!

Mara

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Espiritualidad

“Esto” me cambió para siempre

Siempre me han gustado los buenos modales, la cortesía ¡y la gente cortés! Creo que es uno de esos valores que se están borrando, lamentablemente. Parte de la cortesía es dar gracias a las personas por abrirnos una puerta, hacernos un favor, entregarnos un regalo, cedernos el paso, etc. Ese es un ángulo de “la gratitud”, pero en realidad, es mucho más que un acto de cortesía o de buenos modales.  La gratitud es un tema del corazón.

Hace ya unos años que Dios hizo una revolución de gratitud en mi vida. Déjame contarte.

Nunca me resultó difícil practicar el “dar gracias” como algo social y cortés. Mis padres y abuelos me lo inculcaron desde muy pequeña. Sin embargo, no vivía con un corazón agradecido. ¡Esa es la gran diferencia!

El Señor usó un libro de la autora Ann Voskamp para revelarme mi carencia, mi pecado al no vivir agradecida. ¡Y me llevó por todo un recorrido en la Biblia relacionado con el tema! Me hizo «descubrir» qué importante es para Él la gratitud de su pueblo y lo que realmente significa vivir de esa manera. Me cambió para siempre.

¿Sabes? Antes de eso me resultaba muy fácil ver lo que me faltaba, comparar mi vida con la de otras personas y quejarme sin medida. Las tres cosas son una afrenta para Dios. Las tres cosas nos hacen olvidar que en realidad no hemos hecho nada para merecer lo que tenemos. Si lo creemos de otro modo, hemos sido engañadas por el enemigo del alma, usando el orgullo como arma.

Cuando nos enfocamos en lo que nos falta, no agradecemos lo que ya tenemos. Y eso da lugar a la queja. Dios detesta la queja, algo de lo que ya hemos hablado antes. Cuando comparamos nuestra vida con la de otra persona perdemos el gozo y damos lugar a que surja la envidia. Desde el principio Dios nos dijo que no codiciáramos lo de otros. En Salmos 50:23 encontré un pasaje que abrió mis ojos a la importancia de vivir agradecidas.

«El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra» (LBLA).

«Quien me ofrece su gratitud, me honra» (NVI).

La gratitud de nuestro corazón honra a Dios, ¿por qué? Porque reconoce su bondad, reconoce su misericordia, su gracia, su fidelidad, su amor inagotable. No podemos decir que amamos a Dios y no vivir agradecidas. Ambas cosas van de la mano. ¡Cuánto le agradezco al Señor que me enseñara esta verdad en su propia Palabra!

Entendí que había dejado que la ingratitud se arraigara en mi corazón y perdí de vista que Dios había sido, y es, extremadamente bueno. La lista podía comenzar por el regalo de una salvación inmerecida, el poder respirar, caminar, ver, tener familia, amigos, ¡y tanto más! También aprendí que vivir así alegra el corazón porque no se puede vivir agradecido y a la vez estar amargado o triste constantemente.

Además, Dios usó 1 Tesalonicenses 5:18 para mostrarme que la gratitud no solo le honra, sino que es un mandato suyo para nuestras vidas:

«Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús» (NTV).

Así que ya no tenía opción, no podía elegir entre ser agradecida o no. Si realmente quiero obedecer a mi Padre, entonces vivir agradecida es parte de mi obediencia.

Pero, como todas las cosas, esto no ocurre de la noche a la mañana. Primero le pedí perdón al Señor por el pecado de mi ingratitud y por no reconocer su bondad inmerecida. Y, además, le pedí que creara en mí un nuevo corazón, un corazón agradecido, y que me enseñara a cultivarlo (el proceso continúa). 

Fue así como comencé a llevar un «diario de gratitud», a contar bendiciones; no importa cuán grande o pequeño sea, todo es un regalo de Dios (Santiago 1:17).  No es nada complicado, simplemente anotar aquellas cosas por las que podemos dar gracias a Dios, cada día o siempre que puedas, de modo que se convierten en un testimonio de la fidelidad de Dios y aprendemos a reconocer su bondad… ¡a vivir agradecidas!

Mi querida lectora, estamos en noviembre, mes que tradicionalmente dedicamos a este tema. ¿Te ha hablado Dios a través de este mensaje? ¿Estás viviendo agradecida o estás atrapada en el pozo de la ingratitud? ¡Hoy puedes, de la mano del Señor, comenzar a vivir diferente! Y comenzar a honrar a Dios siendo una mujer agradecida. Motivos nos sobran, Cristo es el primero.

Bendiciones,

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Espiritualidad, Familia, Recetas

Barritas de avena con queso y manzana

Mi hijo y marido se fueron de viaje este fin de semana y estuve sola.  Pensé en tomar el tiempo todo para mí.  Tenía un sinfín de proyectos inacabados por la casa.  Al final tuve una migraña y estuve en la cama.  Esto fue resultado de un noticia triste:  una persona muy importante en mi vida había fallecido en Brasil.  

Nada salió como planeado, pero esta mala noticia me hizo pensar.  A veces quiero mi rincón, mi momento, silencio, y tiempo para hacer lo que más me gusta.  Me di cuenta que el tiempo pasa y no vuelve.  Tengo solamente el ahora con las personas que amo.  Nadie puede garantizar el día de mañana. 

Así que de querer este tiempo a solas (que de vez en cuando es muy necesario) pasé a esperar mis dos chicos con el corazón abierto.  Esta receta es resultado de ello.  La encontré, tenía todos los ingredientes y voila.  Así que el menú de la cena de llegada fue una tabla de quesos con una sopa de patatas y verduras  y este postre con nata montada.    Les gustó mucho llegar a casa de un fin de semana en las montañas de senderismo y que la casa estuviera oliendo tan bien. 

Esta sopa es muy socorrida.  Lo hice en la olla de cocción lenta pero la puedes hacer en cualquiera.  La base que da el sabor super especial es la cebolla frita en mantequilla.  Una vez lo he freído añadí patatas, zanahorias y apios.  Una vez cocidos, he ajustado de sal y añadí un pequeño brick de nata para cocinar.  Es muy fácil sabrosa y ideal para las noches de otoño.

Ahora a la receta esperada:
Barrita de Avena con Queso y Manzana

Ingredientes:

1 taza de mantequilla (temperatura ambiente)

1/4 taza de azúcar

3/4 taza de azúcar moreno

2 tazas de avena1 taza de harina

1 cucharita de bicarbonato sódico

1/2 cucharita de sal

2 cucharitas canela

1/2 cucharita de nuez moscada

1 taza de nueces troceadas

1 taza de queso fresco (el que tiene textura de yogurt)

1 cucharada de miel

1 huevo

1 cucharita de vainilla líquida

2 manzana ralladas

1 recipiente mediano cuadrado o redondo.

Preparación de la masa:

Mezclar la mantequilla con los azúcares. Una vez mezclado, añadir harina, avena, bicarbonato, sal, canela, nuez moscada y las nueces.  Puedes usar una batidora.  Yo lo he mezclado con una espátula.  Dividir la masa en dos y cubrir el fondo del recipiente con una de las mitades, distribuyendo igualmente por todas partes.  Asar en horno precalentado a 180º C por 10 minutos.  

Relleno: Mientras tanto, mezclar el queso, miel, huevo batido, vainilla y manzanas ralladas.  
Una vez pasados los 10 minutos añadir el relleno y por encima lo restante de la masa distribuido igualmente.  Presionar suavemente para que las capas se peguen, pero que no se mezclen. 

Asar por 35 minutos más o menos, o hasta que se dore.  Ya podéis disfrutarlo, tibio con helado de vainilla o nata, o frío como barrita de desayuno  ¡Es delicioso!

“Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.” –Salmos 103:17-18

Mara

Crecimiento Personal, Espiritualidad

Edurne Mencia: cuando crecer duele

En los años que han transcurrido desde que tomé decisión por Cristo, ha habido muchas y variadas situaciones en las que me he visto obligada a crecer. Especialmente desde que Dios me llamó a servirle como misionera en la selva de Venezuela.

En estos años ha habido momentos de soledad, de duda, de miedo. Ha habido mudanzas, cambios, robos. Hemos vivido en toda la gama desde la abundancia hasta la escasez más absoluta. En resumen… un poco de todo.

Todas estas situaciones que uno vive, le hacen, sí o sí, crecer como persona y crecer en la fe. 

Pero ha habido una situación en especial que me ha hecho crecer y crecer mucho…

…soportar el daño que otros creyentes me han hecho.

 Y es que, a veces, crecer duele. 

No puedo precisar cuántas veces he podido llorar sobre estos versículos:

Lucas 6:27-36

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis?

Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 

Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Durante mucho tiempo no podía creer que fueran mis propios hermanos en la fe los que más daño me hicieran. Calumnias, mentiras, tergiversaciones, malas intenciones…

Se supone que eso no pasa en una iglesia ¿no?

Error.

Pasa. Y pasa mucho.

¿Qué es una iglesia al fin y al cabo? Es un conjunto de pecadores redimidos. Algunos más, algunos menos. Algunos se esfuerzan por no pecar, otros no tanto. Algunos que no reconocen sus errores, otros que se equivocan, los confiesan y los superan. Pero, al final, una iglesia no deja de ser un grupo de pecadores.

Comprender esto e intentar vivir Lucas 6:27-36 ha sido mi secreto para crecer a pasos agigantados.

Te confieso que ha sido un recorrido durísimo, con altos y bajos, mucho dolor y muchas lágrimas. Pero un proceso también liberador que me ha ayudado a acercarme más a Dios y a que Él pueda trabajar en mi vida de manera que solo puede hacerse a través del sufrimiento.

Hoy quiero compartirte algunas lecciones que he aprendido por el camino y que han sido de gran utilidad para mi vida:

Dios me perdonó a mí más de lo que cualquiera pueda hacerme

Cuando Jesús entregó Su vida en la cruz, cargó sobre Sus hombros mi pecado. Todo. El pasado, el presente y el futuro. Él escogió perdonar y me perdonó más, mucho más, que cualquier ofensa que algunas personas me puedan hacer. ¿Quién soy yo para no perdonar a alguien después de todo lo que se me ha perdonado a mí? ¿Acaso yo no ofendo a Dios y a otras personas y espero perdón para mis fallas?

No puedo controlar lo que otros piensan y dicen, pero sí puedo controlar lo que yo pienso y digo.

Hay gente a la que nunca le vas a caer bien. Hay personas que nunca van a entenderte, que no te va a tomar en cuenta, que va a malinterpretar todo lo que dices y que va a criticarte hagas lo que hagas. Yo no tengo ningún control sobre eso. No puedo meterme en la cabeza de otras personas y cambiar su opinión sobre mí. Pero sí puedo controlar lo que yo pienso, digo y hago. Sí puedo controlar no tomar la ofensa y poner la otra mejilla. Sí puedo controlar mi actitud ante esa persona que me está haciendo daño. Puedo y debo.

El amor es una decisión

Dios decidió amarme a pesar de mi pecado (Romanos 5:8), a pesar de mis ofensas, de mis transgresiones. Yo decido amar a pesar de. Amar sobre todas las cosas, sabiendo que el amor ferviente, el amor intenso, el amor no condicionado por lo que recibe de vuelta, sino por el Espíritu Santo que mora en nosotras, cubrirá multitud de pecados (1 Pedro 4:8)

El perdón libera

El perdón nos hace libres. ¿Te das cuenta de que, muchas veces, te sientes ofendida por algo que te han hecho y la otra persona está tan tranquila porque ni siquiera sabe que te ha ofendido? Tú estás fatal, te sientes mal, herida, maltratada… y la otra persona vive su vida sin mayor problema. Otras veces, la persona que te hiere sabe que te ha herido. Y busca tu reacción… escoger perdonar nos libera de comportarnos tal y como los demás pretenden que lo hagamos y nos da la oportunidad de comportarnos de la manera que Dios espera de nosotras.

Mi enemigo no es mi hermano

No, no lo es. El creyente que te hace daño está manejado por el enemigo de nuestra alma. A Satanás le encanta crear conflicto dentro de la iglesia. Él sigue como, Julio César, la máxima de “divide y vencerás”. Cuanto más divididos estemos en el cuerpo de Cristo, mejor podrá atacarnos y destruirnos. Saber en todo momento quién es nuestro enemigo real, nos ayuda a tomar las cosas con una perspectiva distinta.

¿Estás luchando con el trato que otras personas te dispensan, especialmente con el trato displicente de otros creyentes? Utiliza esta temporada en tu vida como un aliciente para crecer, como una herramienta para fortalecerte en el Señor.

Contenta en Su servicio,

Edurne