Celebración, Crecimiento Espiritual, Espiritualidad

Alabanza, alabar, alabemos

En estos días en los que pasar el rato en casa se está convirtiendo en una suerte de imaginación en su máxima expresión. También me organizo para poder disfrutar más de la lectura bíblica diaria, del estudio bíblico y las predicaciones. Debido a que vivimos en la era tecnológica, estamos entendiendo que los avances en las comunicaciones de forma instantánea, temporal y grupal pueden ser efectivas para el Evangelio. Como nos incita Pablo en la Primera Epístola a los Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo, retened lo bueno”.

Muchas de nosotras ya no asistimos al templo para el servicio dominical, aunque lo cierto es que la iglesia somos nosotros, la conformamos cada una de las personas que entregó su vida a Nuestro Salvador y Redentor, el Señor Cristo Jesús. Por lo tanto, nuestros pastores están acometiendo unos esfuerzos magnánimos para que tanto ellos como nosotros sigamos conociendo y aprendiendo más de nuestro amado Dios.

En este sentido me llamaron la atención unos estudios bíblicos e infografías del pastor Carl Hardmeier, desde Suiza ¿a qué no es hermoso este salmo?

Nos explicaba Carl en su estudio que en estos momentos de desaliento, pena y desasosiego por la crisis que estamos viviendo, los creyentes estamos llamados a seguir alabando a Dios, al Hacedor de la Vida. Pero nos abría el camino a las diferentes formas de alabanza práctica, partiendo de nueve significados que el pueblo de Israel le daba a esta actividad, que sobre todo tiene que partir desde nuestro corazón. En general, estamos acostumbrados a la imagen del principio de este artículo como actitud de alabanza. Por supuesto, que es una de las formas muy válidas y reconfortantes.

Los otros significados de alabar que podemos encontrar en el Antiguo Testamento se encuentran en los siguientes versículos que Carl nos iba mostrando:

  • 1 Crónicas 23: 5-> Expresar sin miedo, hacer que otro brille; alabar en cualquier lugar.
  • Nehemías 12:8 -> Cantos de acción de gracia.
  • Deuteronomio 10:20 -> Enfocándonos en Dios y en lo que ha hecho; El es el centro.
  • Isaías 45: 4 -7 -> Halagar en publico; dar títulos de honor; decir los atributos de Dios.
  • Salmos 66:8 -> Tiempo tranquilo con Dios; calmar el ritmo de la vida para poder sosegarse y compartir con Dios esos momentos de quietud.
  • Salmos 104:34 -> Meditar, reflexionar, compartir tu dolor con Dios, susurrar tu pena a Dios.
  • Salmos 95:6 -> Arrodillarse, postrarse ante Dios, poner a su entera disposición.
  • Salmos 50:23 -> Sacrificio de alabanza para honrar a Dios. Alabar a Dios en medio de las dificultades.
  • Éxodo 17:11 ->Levantar las manos buscando ayuda y protección. También se podría entender que lo hacemos reconociendo el pecado con la intención de sacarlo hacia afuera.

Todos estos versículos queridas amigas me han ayudado para comprender las muchas maneras en las que puedo alabar a Dios a lo largo del día, sobre todo, en esta época, marzo 2020, del confinamiento en Madrid, debido a la alerta sanitaria.

Apliquemos estos otros significados en nuestras alabanzas privadas, particulares o familiares.

Un fuerte abrazo, #YoMeQuedoEnCasa

Nilda

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Consejos para vivir en medio del caos

En un mundo de tanto estrés e inestabilidad, es muy fácil ir con la corriente y convertirnos en un manojo de mujeres nerviosas y temerosas. Sin embargo, nada más lejos del diseño de Dios. Eso no es lo que nuestro Padre amoroso quiere para ti y para mí. El caos seguirá rodeándonos por todas partes, nuestra manera de reaccionar marcará toda la diferencia.

¿Qué hacer entonces? Hoy quiero compartir contigo algunas lecciones que he aprendido en mi caminar con Jesús.

  • Nuestra paz no viene por un cambio de circunstancias, nuestra paz es una persona, Jesús, y por tanto viene al conocerle. Cultiva cada día tu relación con él.
  • Sé selectiva al escuchar. Las malas noticias son lo que produce el sustento a la mayoría de las cadenas noticiosas pero no son el alimento para una mujer de Dios. Si les seguimos la rima, acabaremos escondidas debajo de las sábanas.
  • Cuando el temor saque la cabeza, acude a tu arsenal de promesas de Dios. Si dejas que asome más que la cabeza, le darás oportunidad de apoderarse de ti; si lo atacas desde el principio, la batalla estará ganada.
  • Pon tus reacciones bajo el control del Espíritu Santo. No podemos controlar lo que sucede, en la mayoría de los casos, pero sí cómo reaccionamos.
  • El negativismo es muy contagioso, rodéate de personas que te hagan reír y recordar que Dios te ama, sea lo que sea.
  • Camina, contempla la creación, respira profundo y da gracias por la belleza que nos rodea. Este simple acto nos hace recordar que estamos vivas y eso por sí solo es un regalo de Dios.
  • Canta, alaba. No importa si eres afinada o no, ni si tu voz es digna de una compañía de óperas. Cuando alabamos a Dios dejamos de pensar en las circunstancias y nos enfocamos en aquel que controla toda circunstancia.    
  • Dedica tiempo a las relaciones humanas. No hay nada que las pueda sustituir. Dios nos hizo para vivir en comunidad.
  • Memoriza la Palabra de Dios. Aquello que llene tu mente, llenará tu corazón.
  • Lee un buen libro. La lectura nos enriquece, nos permite viajar con la imaginación y nos da la oportunidad de aprender sin mucho esfuerzo.
  • Usa la creatividad. Hay algo en este acto que produce una sensación de bienestar. No importa qué sea, desde un rico plato de comida, una manualidad, hasta algo para el hogar, el jardín o algún miembro de la familia.
  • Descansa. El cansancio es el peor enemigo de un buen estado de ánimo, tal es así que Dios nos mandó a descansar. Sé intencional en disfrutar el descanso. Tú no eres una máquina, eres una persona.

Espero que estos consejos sean de bendición para tu vida, y si así es, ¡compártelos con tus amigas!

Bendiciones,

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, Organización, Salud y Belleza, Uncategorized

7 maneras de vivir con intencionalidad

¿Sabías que en el siglo XXI estamos padeciendo de un problema general? Se llama falta de atención. Y no me refiero a la enfermedad desde el punto de vista clínico. No, me refiero al fenómeno que cada vez se expande más por la sociedad aplastada por el peso de la tecnología.

Varios estudios han demostrado cuánto ha disminuido la productividad de las personas porque sus cerebros están cambiando constantemente de actividad: correo electrónicos,  alerta de mensajería instantánea, mensajes de texto, varias ventanas abiertas en el navegador de internet y un ratón que hace clic aquí y clic allá, actualizaciones en Facebook, llamadas telefónicas… solo de pensarlo me agota pero sé que así vivo yo también.

El resultado de todo esto es primero, como dije, poca productividad. El famoso mito de la multitarea quita más de lo que da.  Muchas tareas comenzadas, pocas terminadas. Agotamiento físico y mental.

Y últimamente Dios ha estado llamando mi atención al respecto. Aparentemente estamos en muchas cosas y lugares a la vez, pero nuestra mente no está en ninguno. No de manera completa.

Esa no es la vida abundante que Dios quiere para ti y para mí. Una vida de torbellino, agotada, con la mente corriendo de aquí para allá, ese no es el plan de Dios. El plan de Dios es una vida con prioridades, una vida con paz en medio del caos, una vida en la que aprovechemos el tiempo. Pero aprovechar el tiempo no es hacer varias cosas a la vez durante el mismo período de tiempo sino vivir a plenitud cada período de tiempo…porque nuestros días son muy cortos en esta Tierra. El plan de Dios es que vivamos con intención. 

intención.(Del lat. intentĭo, -ōnis).f. Determinación de la voluntad en orden a un fin.

¿Qué vamos a determinar? Bueno, empecemos por hacer lo que leí una vez (lamento no recordar el libro): donde estemos, estemos allí 100%.  Y no me refiero solamente a un lugar físico, me refiero a la tarea que estemos haciendo, a la conversación que entablemos, etc.

Así que hoy te propongo otra lista de “7”, para vivir con intención la semana y ver qué tal nos va.

  1. Aparta al menos 30 minutos para darle tu atención completa a Dios. {Si esta meta es muy alta para empezar, dedica menos tiempo, pero con toda intención.} Ese será sin duda el momento más importante de tu día.
  2. Cuando tu esposo llegue a casa en la tarde, o los niños regresen de la escuela, conversa con ellos mirándoles a los ojos, escuchando de veras. No trates de combinar ese momento con otro para ganar tiempo. Estas son las personas más importantes en tu vida. Lo demás puede esperar.
  3. Besa y abraza. En la vorágine del siglo XXI hasta esto se ha vuelto escaso. Dicen los que saben que los matrimonios que se besan y abrazan todos los días, son más felices. Y los niños que reciben besos y abrazos de sus padres se sienten más seguros y queridos.
  4. Usa un reloj o temporizador. Dividir las tareas por tiempo ayuda a concentrarnos mejor. Veinticinco minutos es un buen número. Y al terminar los 25, toma agua, camina un poco, haz algo que implique cambio de actividad. Y vuelve a empezar con otros 25 minutos.
  5. Alimenta tu alma. Cambia un poco de televisión por un buen libro. Y si no eres de las que gusta mucho de la lectura {gracias de paso por dedicar unos minutos a esta}, entonces “escucha” un libro. Esta era de tecnología nos da esa ventaja. Leer, o escuchar, un buen libro nos desafía a pensar, y así ejercitamos el cerebro, que a fin de cuentas también es un músculo.
  6. Cuida de tu cuerpo. El templo del Espíritu. Sé que nos cuesta…a mí me cuesta. Pero somos responsables de él. ¿Media hora de ejercicios cada día es mucho? Comienza por menos, quizá tres veces por semana. El asunto es ser intencionales con los ejercicios, con lo que comemos.
  7. Cena en familia. Este es otro de los hábitos casi extintos de nuestra era post-moderna. Pero, ¿sabías que las familias que cenan juntas son más saludables emocionalmente? ¿Y que los hijos que cenan con sus padres son más abiertos y menos propensos a conductas dañinas? Los horarios a veces chocan, el tráfico nos demora, etc. Pero no es imposible. Si no todos los días, busca que sea la mayoría.

Podríamos añadir otras cosas, pero voy a empezar por estas siete. Sí, para mí misma. Tal vez tú las quieras hacer tuyas.

Quiero vivir con intención mis días y así traer al corazón sabiduría.

¡Esa es la vida que Dios diseñó!

Wendy

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: ser antes que hacer

Mi esposo salió ayer a un viaje a la selva con un grupo de hermanos. Algunos de ellos llegaron desde Argentina para ver “en directo” el ministerio que se está haciendo entre los indígenas de la selva de Venezuela. Y uno de ellos compartió algo que me ha dado que pensar:

Ser antes que hacer.

Los cristianos comprometidos con la obra de Cristo estamos siempre ocupados en hacer. Soñamos y oramos por hacer cosas grandes para Dios, en hacer un impacto a nuestro alrededor, en conseguir las metas que nos hemos trazado en nuestro servicio al Señor.
Ministerio. Servicio. Hacer.

Pero, muchas veces, nos olvidamos del ser. Nos olvidamos de que antes de hacer cosas para Dios tenemos que ser discípulos. Tenemos que ser adoradores. Tenemos que ser estudiosos de la Palabra. Tenemos que ser parte de una relación entre nosotras y Dios.

Comunión. Adoración. Ser.

La única manera de tener un ministerio efectivo es siendo. Ser antes que hacer.
Mis hijos están acostumbrados a vernos hacer muchas cosas, a servir a Dios de muchas maneras y de hacer ministerio hasta el agotamiento. Tienen en casa un ejemplo continuo de trabajo para el Reino y estoy muy contenta por eso. Creo que es algo que está forjando su carácter y les está dando una idea clara y práctica de cómo ser adultos que aman y sirven a Dios.

Pero me puse a pensar si también están recibiendo de nosotros la instrucción en el “ser”. ¿Estamos siendo ejemplos en comunión? ¿Estamos siendo ejemplos en nuestro tiempo de oración, de alabanza y de estudio de la Palabra de Dios? ¿Estamos enseñándoles a ser discípulos como lo más importante de todo?

No siempre. No de manera constante ni intencional al menos.

¿Cómo ayudarlos a entender que “ser” siempre tiene que venir antes que “hacer”? ¿Qué disciplinas espirituales necesitamos enseñarles y, sobre todo, en qué aspectos de nuestra relación con Dios debemos ser ejemplo a nuestros hijos? ¿De qué manera lo hacemos?

Oración

Desarrollar la disciplina de la oración lleva tiempo y esfuerzo. Lo primero que tienes que enseñarles es que no hay oraciones “correctas” o “incorrectas”. Orar no es nada más que hablar con Dios. Ayúdalos a entender que pueden hablar con Él de cualquier cosa: preocupaciones, cosas que les gustan, cosas que no les gustan, peticiones, acciones de gracias… Enséñales a orar versículos de la Biblia, ayúdales a perder el miedo de orar en público, ora por ellos y con ellos. Anota las peticiones de oración de los miembros de la familia y amigos para que puedan estar todos orando por eso.Lectura de la Palabra
Enseñemos a nuestros hijos a leer una porción de la Biblia todos los días. No solamente a leerla, sino también a pensar en ella, en qué dice, y, sobre todo, a buscar cómo aplicar a su vida diaria lo que han leído. Anímalos también a memorizar la Palabra de Dios. Puedes encontrar planes de lectura para ti y para tus hijos (con devocionales y actividades específicas para ellos) en Ama a Dios Grandemente.

Alabanza y adoración

Asociamos la alabanza al “tiempo de canto en la iglesia” y poco más. Pero esto no debe ser así. Seamos ejemplo de adoración para nuestros hijos. Enseñémosles que cualquier momento y lugar es bueno para adorarle, que no se trata de las canciones que cantas, del tono que usas o de que haya instrumentos o no. Que la alabanza y la adoración a Dios son una actitud del corazón.

Ayudemos a nuestros hijos (y a nosotras mismas en el proceso) a ser antes que hacer.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo

La felicidad

En estos días festivos que casi están terminando, muchos decidimos que nuestra felicidad depende de un décimo de lotería, que resultar agraciados nos resolverá la vida. Pero esto no es así, nos puede ayudar a tapar algunos agujeros (como dicen muchos), pagar deudas, hacer reformas, etc., pero esto realmente no nos da la felicidad. En la Biblia leemos en 1ª Timoteo 6:10 ” porque raíz de todos los males es el amor al dinero”. Cuantos hay que teniéndolo todo no son felices y tienen un vacío en su corazón, este vacío solo lo puede llenar Dios.

Esta meditación sobre la felicidad y la suerte, me surge de haber leído una frase de Benjamín Franklin que me hizo pensar en lo que ocurre en estas fechas navideñas. Todos o algunos van a comprar su décimo de lotería con la esperanza de que si les toca, serán librados de todas sus aflicciones. La frase decía: ” La felicidad humana, generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que puedan ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurran todos los días”.

¿Cuáles son esas pequeñas cosas que te hacen sentir feliz?

En tus propósitos para este nuevo año, ¿qué pequeñas cosas vas a ir haciendo para que tu felicidad sea real? Para que al final de este año puedas decir que de esos pequeños trocitos de felicidad has hecho uno de los años más felices de tu vida. 

Muchos de esos pequeños momentos de felicidad nos pasan un poco desapercibidos. Puede ser estar tomándote en casa un té o café y disfrutando de la lectura de un buen libro o escuchar la música que te gusta…  Tal vez salir y compartir con algunas de tus amigas sabiendo que te van a escuchar y van a ser un apoyo para ti; e incluso esos momentos en familia en los que disfrutáis de hacer juntos aquello que os gusta; ayudar a alguien que esté en necesidad o quizás al ir a dormir, darte cuenta que has tenido un día más de vida para poderlo disfrutar, vivir y sentir.

A veces damos por sentado que ciertas cosas o personas van a estar siempre ahí y no disfrutamos de ellas. Estamos tan acostumbrados a la rutina de todos los días, que no nos damos cuenta de que las situaciones de un día para otro pueden cambiar.

Una de las descripciones que he encontrado para la palabra FELICIDAD es que, “es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten.”

¡Os deseo mucha felicidad para este año!

Isabel

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, La Biblia

Cuando necesitas renovación, restauración y un camino

Ayer me reuní con una amiga para cenar y celebrar su cumpleaños. Como es de esperar, surgió el tema de la edad y el paso de los años. El reloj del tiempo es indetenible y con esto, por supuesto, vienen las distintas etapas de la vida, cada una con sus desafíos.

Cuando David escribió Salmos 23 de cierta manera también reflexionó en esto.  De hecho, muchos creen que lo hizo hacia el final de su vida, quizá durante la rebelión de su hijo Absalón. Mira lo que dice el versículo 3:

«Él renueva mis fuerzas.Me guía por sendas correctas,y así da honra a su nombre.» (NTV)

Él renueva mis fuerzas. ¿Quién? El Señor, el Buen Pastor. Todas necesitamos fuerzas renovadas, porque la vida pesa y produce cansancio, ¿verdad? Si lees los versículos anteriores encontrarás que una de las maneras en que lo hace es llevándonos a Su descanso, Su reposoEs en la quietud de la presencia de Dios que nuestras fuerzas se renuevan.

En tantas ocasiones me he sentido débil… ¡al punto de querer tirar la toalla ante una u otra situación! Pero Jesús nos recuerda que su gracia es suficiente; justo en nuestra debilidad, en nuestra falta de fuerza, es donde su poder se perfecciona (2 Corintios 12:9). Cuando algo parece demasiado grande como para sobrepasarlo, cuando la vida nos lanza de esas cosas que aplastan, ¡la gracia de Dios es suficiente! Tú y yo no tenemos que pretender que somos «campeonas, súper fuertes». La verdad es que allí, en lo escondido de nuestro corazón, sabemos que detrás de la coraza, se esconde una mujer que ayuda para renovar sus fuerzas. ¡Y ahí está Jesús, haciéndolo a través de su Espíritu que vive en nosotras! No se trata de nuestra fortaleza, ni de nuestra capacidad, se trata de Él, de entender que podemos tener fuerzas renovadas cada día por su gracia y misericordia.

Mujer, una manera muy sencilla de vivir en el diseño de Dios es reconocer que necesitamos de Él. Nunca la intención fue que venciéramos solas, en nuestras escasas y precarias fuerzas humanas. ¡Él ganó la guerra en la cruz! Y ahora, en las batallas cotidianas, cuando creamos que no podemos más, que desfallecemos… ¡el Buen Pastor viene a socorrernos y nos renueva!

Pero hay otra manera de mirar este versículo, y para ellos veamos como lo tradujo la Biblia de las Américas: «Él restaura mi alma».

Jesús es experto en restaurar almas, o traerlas de vuelta a la vida, que es una manera de traducir la palabra original. Solo Él trae de muerte a vida (Colosenses 2:13). Solo Él puede llevar a luz un alma que antes vagaba en oscuridad (1 Pedro 2:9). Solo Él puede blanquear el alma ennegrecida por el pecado (1 Juan 1:7). Mi querida lectora, nuestra alma solo puede experimentar restauración en Jesús. Mientras eso no suceda, andamos con un alma muerta eternamente. ¿Ha sido tu alma, tu vida, restaurada por Cristo, el Buen Pastor?

El versículo continúa diciendo esto: «me guía por senderos de justicia [o de rectitud] por amor de su nombre» (LBLA).

Las ovejas necesitan del pastor para caminar por un sendero seguro, conocido, donde no resbalen. En el original la palabra para senderos indica un camino muy transitado, un surco. Así que por ahí el pastor las guía, para que no se desvíen ni se caigan. Eso es lo que ha hecho Jesús. Nos ha abierto un camino de justicia, un camino seguro, recto y agradable a Dios. Él nos guía por ese camino, no podemos transitarlo sin su dirección. Y lo hace por amor a su nombre, porque somos las ovejas que el Padre le ha dado (Juan 10:29).

Amiga que estás leyendo este artículo, es mi oración que estas palabras hablen a tu corazón para que entiendas que no hay camino seguro fuera del que tenemos junto a Jesús, el Buen Pastor. En el próximo artículo veremos que a veces la vida se torna muy difícil y no es lo que pensábamos, pero cuando como «ovejas» conocemos la voz del Pastor que nos guía, podemos caminar confiadas y salir renovadas. ¿Conoces su voz?  ¿La estás siguiendo? Algo para pensar.

Bendiciones,

 Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com

Crecimiento Espiritual, Día de Reyes, Espiritualidad, La Biblia, Navidad

Edurne Mencia: Un Rey inesperado



Para leer – Mateo 2:3-6
Oyendo esto,  el rey Herodes se turbó,  y toda Jerusalén con él.  Y convocados todos los principales sacerdotes,  y los escribas del pueblo,  les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea;  porque así está escrito por el profeta: Y tú,  Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador,  Que apacentará a mi pueblo Israel.

Para meditar – Ayer vimos como los sabios de Persia llegaron al palacio de Herodes a preguntar por el Rey de los judíos que había nacido. Ellos pensaban que los dirigentes políticos de Israel estarían contentos y serían conscientes de la importancia de este hecho, pero Herodes, en realidad, se turbó ante la noticia pensando que habría alguien que le arrebataría el trono.

Herodes el Grande era un rey cruel, un edomita que inspiraba a partes iguales miedo por su proceder y admiración por las grandes obras arquitectónicas que realizaba. Motivado por su paranoia incesante, asesinó a los miembros del Sanedrín, a su esposa, su suegra y sus tres hijos. Y enviaría también a matar a todos los niños menores de 2 años nacidos en Judá al no poder encontrar a Jesús.

Y es que una de las equivocaciones más grandes de los judíos fue esperar a un Mesías guerrero, líder militar que los liberaría de las injusticias de Herodes y del yugo romano. Esperaban un “superman” que los liderara hacia la victoria sobre todos aquellos que los gobernaban. 

Nada más lejos de la realidad. El Mesías llegó, sí. Pero no como un líder militar, sino como un niño envuelto en pañales que apacentaría a Su Pueblo de una forma que nadie esperaba: con amor, poniendo a los demás por delante de uno mismo, ofreciendo gracia y misericordia al que falla, poniendo a Dios en primer lugar para que todo lo demás se coloque en el lugar correcto.

El Mesías, el Cristo, el Rey de los judíos, llegó. Fue un rey inesperado, sí, pero sin duda era el rey que tu corazón y el mío necesitaba.
Celebremos nuestra Navidad Simple, celebremos una Navidad centrada en Cristo y en las personas a nuestro alrededor. Celebremos con un corazón agradecido por ese Rey en pañales que nació para un día morir en una cruz y darnos vida eterna.

Para hacer –
Hagamos nuestro al amor de Cristo. Piensa hoy en las personas de autoridad en tu vida: tus jefes, tu pastor, los ancianos y líderes de tu iglesia o de ministerio… ¿Qué puedes hacer por ellos hoy? Piensa en una forma sencilla de reconocerlos en el día de hoy. Puede ser algo simple como una tarjeta, algo recién salido de tu horno, una nota de agradecimiento o una simple llamada telefónica agradeciéndoles por su labor y diciéndoles que oras por ellos.  

Edurne

Crecimiento Espiritual, Espiritualidad, Navidad

Paz en la tierra

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Escena de la película: La Historia de la Natividad

Jesús es nuestra paz.  

Cuando fue anunciado proféticamente, uno de sus nombres fue Príncipe de Paz.  Los ángeles cantaron, “Paz en la tierra” en ocasión de su nacimiento. Él mismo dijo “Mi paz os dejo, mi paz os doy…”  La paz verdadera, que no depende de las circunstancias, solo se encuentra en Jesús.

Nuestra colaboradora Wendy ha estado publicando una serie sobre los nombres de Jesús que queremos compartir con vosotras. En esta serie habla sobre el nombre Principe de Paz.  Podéis visitar a su blog WENDY BELLO.

Me gustaría dejar con vosotras una sencilla receta para estos días de celebración.  Un sencillo picoteo para recibir los amigos en eventos informales. Puedes tenerlos a la mano, en recipientes herméticos, para una visita inesperada.  
Picoteo de Cereales 

14 tazas de cereales de maíz 

1 paquete de M&M s 

1 taza y media de chocolate de cobertura

1/2 taza mantequilla sin azúcar

1 taza de mantequilla de cacahuate

1 cucharita de vainilla

4 o 5 tazas de azúcar glas

Derretir la mantequilla por unos minutos en el microondas, añadir la mantequilla de cacahuate y en seguida, el chocolate.  Mezclar bien estos tres ingredientes. Poner la mitad de los cereales en un bol grande.  Añadir mitad del la mezcla de mantequilla, mezclando bien con una cuchara grande.  Poner la mitad de esta mezcla a la vez en una bolsa de papel o plástica.  Añadir 1/2 taza de azúcar glas a la vez mezclando bien, añadiendo más azúcar hasta que los cereales estén cubiertos.  Añadir los M&M s. ¡Listo!  Guardar en un recipiente hermético.

Mara

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Espiritualidad, Navidad

Edurne Mencia: ¿Qué es para ti la Navidad?

¿Qué es para ti la Navidad? ¿Qué representa para ti este tiempo de celebración del nacimiento de Jesús? ¿Qué supone para ti esta fecha? No hace falta que lo compartas conmigo ni con nadie más, pero, por favor, sé sincera contigo misma y toma un rato para pensar y analizar qué significa la Navidad para ti, en qué pones tus mayores esfuerzos en esta época, qué ocupa la mayor parte de tu tiempo o qué desearías añadir a tu celebración.

Navidad para mí es…

Tiempo

Para descansar, para reflexionar, para agradecer, para parar del frenesí diario y olvidar por un momento las obligaciones para centrarme en las personas.

Familia

Es un tiempo para extrañar con todo mi corazón a mi familia de sangre, a mi madre, a mi padre y mis hermanas y también para disfrutar de mi pequeña familia, mi esposo y mis tres hijos.

Compartir

Celebrar el “más bienaventurado es dar que recibir”, compartir cosas materiales y otras intangibles como el tiempo, el gozo, el amor, el cariño. 

Amigos

Dicen que los amigos son la familia que uno elige. Sin duda, son las personas que Dios va poniendo en tu vida en determinados momentos, personas amadas con las que compartir partes (largas o cortas) de nuestra existencia.

Celebrar

Celebrar a Jesús, celebrar la esperanza de vida eterna para la humanidad. Celebrar el amor de Dios y Su misericordia.

Recordar

Épocas felices y épocas no tan felices. Todo lo que Dios me ha permitido vivir me ha convertido en la persona que soy

Risas

Las de mis hijos decorando la casa, haciendo cosas juntos, abriendo regalos, hablando sobre Jesús, cantando.

Jesús

Salvación. Esperanza. Paz. Eternidad. El centro y la razón de la celebración.

¿Qué es para ti la Navidad? 

Contenta en Su servicio,

Edurne Mencia

(Publicado originalmente en El Viaje de una Mujer)

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Decoración, Espiritualidad, Navidad

Edurne Mencia: Navidad Simple

Para leer – Lucas 2:8-12

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.  Y he aquí,  se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;  y tuvieron gran temor.  Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo,  que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy,  en la ciudad de David,  un Salvador,  que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales,  acostado en un pesebre.

Para meditar – 
Los versículos de hoy son el resumen de nuestra Navidad simple, de la razón de la celebración…

…Os ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.

Más allá de las luces, las decoraciones, las cenas, las actividades, las celebraciones extra en las que podamos envolvernos durante las navidades, recordemos que celebramos al Salvador.
Al Cristo.
Al Mesías.
Quizás no sepamos cuándo nació Jesús, pero sí sabemos por qué. Que no haya nada que opaque el hecho de a quién celebramos. Que no haya nada más importante que el niño en el pesebre. Que cada cosa que hagamos estos días nos lleve a exaltar el nacimiento de Jesús y su importancia en nuestras vidas.

Para hacer – Lean juntos hoy como familia Lucas 2:1-20 y gócense en estas nuevas de redención.

Contenta en Su servicio,

Edurne Mencia

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