Crecimiento Personal, Familia

El amor en nuestro hogar: TIEMPO

Con el fin de inspirarme para poder escribir esta publicación me he relajado con los ojos cerrados. He estado pensando en las diferentes veces en que me he sentido amada en casa de mis padres o ya en mi casa con mi familia.

Cuanto más pensaba, más se me hacía evidente que sentirse amada no tiene nada que ver con lo material.

Me he sentido amada cuando:

1. Mi mamá peinaba mi pelo largo y me ponía sentada al sol para secarlo. 

2. Me sentía amada cuando mi padre me forzaba a que me sentara en su regazo aún cuando ya casi no podía caber.  

3. Me sentía amada cuando mis abuelos se sentaban a la puerta de casa para verme jugar con mis amigos.  

4. Me siento amada cuando mis hijas (que viven fuera) quieren llamarme a distancia solamente para charlar de cosas cotidianas. 

5. Me siento amada cuando mi hijo entra por la puerta y me da un abrazo gratuito. 

6. Me siento amada cuando mi marido se sienta a mi lado para ver una de mis pelis, solo para estar conmigo. 

Si lo analizamos, vemos que el tema común en todas estas ocasiones que he compartido es “TIEMPO”.


Nuestra colaboradora Vania y su marido de paseo por el centro comercial.  Es importante planear el tiempo que pasamos con nuestra familia.  Es fácil dejar pasar el tiempo y perder oportunidades. 

Pasos Prácticos para demostrar amor a nuestra familia:

1. Priorizar las actividades para tener tiempo juntos.

Hay muchas cosas importantes que hacer en casa: organizar, limpiar, etc.  Es importante estar abiertas a dejar pasar algunas de estas cosas de vez en cuando para lograr un bien mayor. 

2. Ser intencional en organizar el tiempo juntos.

Si nos sentamos y esperamos que sea el tiempo ideal, no lo lograremos.   Muy raramente todo está perfecto a nuestro alrededor para entonces pasar tiempo juntos.  Acepta que la vida no es perfecta, pero podemos encontrar pequeñas perfecciones en los momentos vividos juntos. 

3. Tratar de entrar en el mundo los unos de los otros.

Yo soy culpable de tratar de traer a mis hijos a mi mundo de manualidades, para que así pasemos tiempo juntos.  No hay nada de malo en ello, no sea que, al mismo tiempo, no hagamos un esfuerzo intencional de interesarnos por sus mundos.  Con mi familia me encontrarás de compras con una hija mayor, viendo una peli con la otra, tratando de aprender a jugar la Play con mi hijo o tomando un café con mi marido oyéndole hablar de sus aventuras.  Son cosas diferentes pero que comunican mi amor a cada uno.  Para una visión más completa de este tema, recomiendo la lectura del libro Los 5 Lenguajes del Amor

Esperamos haber podido ayudaros.  Mañana hablamos de la paz en nuestro hogar.  Os dejamos con una foto de Vania.

Nada habla más de amor como una mesa preparada con todo el esmero para una comida de domingo en familia … aunque no vengan visitas.  El amor se demuestra por el cuidado e ilusión que ponemos en las pequeñas cosas. Vania es una “artista de la mesa”, le encanta decorar la mesa para la familia.  Ya veremos más de su arte.

Mara & Vania

Familia

¿Cómo sería estar casada con alguien como yo?

Esa pregunta la leí en un libro que habla sobre el matrimonio. Decía que si nosotros nos hiciéramos esta pregunta frecuentemente sería raro necesitar terapia matrimonial. Es una estupenda auto-evaluación.

Acepto que en el instante que la leí me auto-evalué y, de momento, sin mucho rodeos, pensé: ¡NO me soportaría!! Lo primero que me vino a la mente fue: soy muy fuerte de carácter, muchas veces puedo dejar pasar esa situación, pero no la olvido. Hay veces en que me encierro en una idea y todo lo demás no tiene validez. Eso provoca que al mantenerme firme no le doy validez ni a la idea ni al sentimiento de mi pareja.

Eso fue sin ir a fondo, porque me imagino que si continuara indagando encontraría más cosas malas. Sin embargo, también encontré cosas que me gustaban de mí como: que soy detallista, estoy pendiente de su bienestar, presto atención a lo que me cuenta y lo que prometo lo cumplo. Esto nos da un panorama más amplio hacia uno mismo de la persona que eres, como tú misma te ves. Es la mejor manera de evaluar cuando uno comienza a sentirte culpable. Al ver hacerlo te das cuenta que de las muchas veces que culpaste al otro, en realidad, la culpa era tuya. Uno se da cuenta que hay actitudes y formas de pensar que hay que romper. SOLO Dios sabe como perfeccionarnos para ser una esposa y esposo ideal.

Dios me ha ido moldeando, me ha pasado por la piedra y fuego para limpiarme y pulirme. Desde el principio de  haberme reconciliado con Dios le dije que me enseñara a ser una esposa NO como la sociedad impone SINO como a Él le agradara. Así que comenzamos la lección sobre el Respeto. ¡Creía que ya lo sabía! Sí, es fácil: serle fiel y respetarlo.. ya … ya!. 

Nunca en mi vida de novia ni de casada había sido de estas mujeres que le hablaba mal a su novio o esposo. Pero para pasar la clase tienes que tomar el examen. Así que un día en mis comienzos de buscar hacer las cosas correctamente, me acuerdo que discutimos fuertemente por teléfono y me irritó, le grité y dejé escapar una mala palabra. Todo fue muy rápido. Algo me hizo sentir TAN MAL, como se hubiera hecho un daño mayor a alguien. Comencé a dar vueltas en mi cuarto porque no entendía lo que me estaba sucediendo hasta que no pude más y comencé a llorar. Ahí Dios trajo a mi mente la palabra RESPETO.

Acabé de rodillas llorando y le pedí perdón a Dios y después le pedí perdón a mi esposo. Ese momento me hizo ver que Dios había puesto en mi una “alarma”, el Espíritu Santo. Mi esposo se merecía Respeto aunque a mi entender no fuera así. Si mi marido me faltara al respeto, ese era su problema, yo tenía la responsabilidad de mi actitud solamente. Debería mostrarle respeto. Me di cuenta de que Dios estaba respondiendo mi oración de hacerme la esposa que Le agradara. Hasta el día de hoy TODO lo que Dios ha cambiado en mi manera de ser ha sido para bendición en mi vida y en mi familia. ¿Qué me falta? Claro que me falta ser moldeada, si después de esto me ha dado un par de clasecitas y exámenes mas …

Según sea la siembra, así es la cosecha. Si siembras respeto, cosechas respeto. Si respetas a Dios en tu corazón, lo más seguro es que respetarás a los demás en cada situación.

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, ES mentiroso. Pues el que NO ama a su hermano a quien ha visto, ¿CÓMO puede amar a Dios a quien no ha visto?

Juan 4:20

Jelisa

Crecimiento Personal, Familia

Amar es una decisión, ¡decídete hoy!

En el amor como en la vida tomamos decisiones y dependiendo de estas, es el resultado de lo que estamos viviendo.  En el matrimonio pasan los años y se acaba la pasión desbordada y toda esa energía, pasa el enamoramiento, … pero si tomas la decisión, nos queda el amor más importante que es el amor verdadero, el que además de sexo nos da paz, seguridad, y muchas alegrías.

Seguramente tú, querida lectora, ya sabes el secreto o los secretos para tener un matrimonio exitoso.  Yo no soy experta ni profesional en relaciones matrimoniales.  No soy consejera, pero quiero compartir lo que yo he aprendido y sigo aprendiendo.  Así que este pensamiento y reflexión es para ti que eres joven, recién casada o que tengas una crisis en tu matrimonio.

Hace tiempo una amiga me dijo que yo tenía suerte en mi matrimonio porque siempre se nos veía felices, que los dos nos entendíamos muy bien, y que le dijera mi secreto.   Ella nunca se imaginó mi respuesta.  

Nosotros estamos muy lejos de ser el matrimonio perfecto, tenemos muchas diferencias, a veces discutimos, otras nos enojamos, a veces tengo sentimiento negativo hacia él cuando me hace enojar y seguramente el siente exactamente lo mismo por mí.  Pero tenemos un secreto:  no dejamos que este enojo supere más de un día, y sobre todo, nunca nos faltamos al respeto, porque hemos decidido amarnos aún con nuestros defectos.  Nadie es perfecto, sólo Dios es perfecto.  Esta es nuestra primera decisión.  Ya sabes lo que se dice  “Amar es una decisión y después un sentimiento”.

Nosotros decidimos  construir un matrimonio sólido, decidimos tener fidelidad, decidimos tener respeto, cuidado mutuo y confianza.   No olvides que un buen día tu decidiste amarlo y respetarlo todos los días de tu vida, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad,  así que si ya decidiste pasar tu vida juntos, entonces haz agradable este viaje!  

Amiga, por favor decídete; decídete a perdonar y a pedir perdón cuando te equivoques, a perdonar los conflictos que muchas veces son malos entendidos o mal interpretados porque él no lo dijo en el tono correcto o porque fue en un día que tu no estabas para aguantar nada, perdona siempre que puedas.  

Nunca debemos confundir perdonar con humillarse porque eso no es amor, no debemos soportar abusos, el amor no rompe la integridad moral ni física, ni la dignidad, el amor no humilla, el amor honra. 

Decide honrar a tu esposo, admíralo, respétalo. Fundamenta tu relación en principios sólidos.  Nacimos para amar y ser amados porque el amor te da vida.  Dejemos el egoísmo, tengamos más paciencia y tolerancia,  acéptalo tal como es, admíralo concentrándote en sus virtudes y minimizando sus defectos.

Yo podría darte varios ejemplos de mi vida pero te digo uno muy simple:  A mi no me gusta nada dedicarme a lo que tenga  que ver con mi coche, yo lo uso pero  mi esposo es el que se encarga de tenerlo a punto en todo, de lavarlo, llenarle de gasolina, de llevarlo a la ITV, del cambio de aceite etc.  Él sabe que a mí no me gusta dedicarme a ello y  él lo hace por mí, es una cosa tan simple pero que yo valoro mucho.  Él es generoso conmigo como en tantas cosas y así mismo yo intento agradarle haciendo cosas por él, y las hago con amor.   

El matrimonio es un compromiso, decídete y haz el esfuerzo constante por mantener una buena relación para disfrutarla plenamente.  Fortalece el amor compartiendo tiempo, alimentándolo de los recuerdos, de generosidad, ten empatía, y nunca decidas que tu felicidad depende de tu esposo porque  él sólo contribuye a tu felicidad pero no es el responsable.  Tu felicidad la decides tú y nadie más que tú! Nadie está para llenar vacíos, tu felicidad es una elección personal, Yo llevo mi felicidad a mi matrimonio y contribuyo a la felicidad de mi esposo.

El amor es diferente a el enamoramiento, el amor es un acto voluntario y debemos luchar para que no se apague cuando pasa el enamoramiento, para que se convierta en un amor maduro, con respeto y aceptación mutua.  Amar es más que sentir, el amor no es obligado, es un acto de la voluntad, es un compromiso que asumimos y disfrutamos día a día. 

En el matrimonio siempre habrá días buenos y malos, … y muy malos. Habrá problemas y discusiones pero si entendemos esto del amor verdadero prevaleceremos sobre las circunstancias que estemos pasando.    Hay una frase de una canción que dice: “Amar no es sentir sino actuar”.  Amar es un verbo el cual requiere acción, pero no es un sacrificio.  Es un esfuerzo agradable porque sabes que tiene recompensa, si requiere renunciar a los deseos egoístas, requiere de dedicación, de lealtad, de fidelidad, de invertir tiempo, pero no es sacrificio porque es voluntario.  El matrimonio es un proceso educativo donde crecemos mutuamente.   Si decides amarlo…todo lo demás será más fácil!

 Existen muchos consejos para mejorar tu vida en pareja, aquí en este blog las profesionales de Dulce Fragancia, Goyi, Wendy y Mara nos dan unos consejos buenísimos.    Por mi parte te recomiendo unos libros buenísimos de los que yo he aprendido mucho y sigo aprendiendo cada día.  Deseo con todo mi corazón que también te sirvan a ti. 

Siempre que tengo que tomar una decisión ya sea en algo que influye en mi matrimonio o en cualquier aspecto de mi vida le pido dirección a Dios que Él es el único que me puede guiar sin error, te animo a que también lo hagas!

Con sabiduría se edifica la casa,

Con prudencia se ponen los cimientos,

El que es sabio tiene gran poder,

Y el que es entendido aumenta su fuerza.

      Proverbios 24: 3,4.

Sonia

Ahora os dejo mis recomendaciones de libros:

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Celebración, Familia

El hombre de tus sueños

Una vez, haciendo una presentación a algunas amigas sobre maneras de celebrar el día de San Valentín, compartí ideas de cómo “promover” el romanticismo en la pareja.  

Compartí una lista de detalles que podrían planear para sus maridos.  Lo interesante es que cuantas más ideas compartía, más iba cambiando el clima en el salón. Estaban pensando que a sus maridos jamás se les ocurriría nada parecido y no merecían ningún esfuerzo suyos tampoco.  Creo que mi charla llegó a ser algo contraproducente pues salieron comentando: “Tú no conoces a mi marido y ¡cómo no lo merece!”

Estuve pensando sobre este tema después de este episodio casi cómico.  Esperamos que nuestra pareja tenga la iniciativa pero creo que, muchas veces, basta que alguien empiece.  

Los hombres suelen “responder” mejor que iniciar un hábito romántico.  A la mejor, una vez que tengas una actitud cariñosa o que vea que tú estás dando lo mejor de ti a esta relación, algo puede despertar en su interior.  No lo puedo prometer, pero ¡vale la pena tratar!  Posiblemente, ¡Él necesite ideas! A la mejor nos cabe a nosotras enseñarles a ser ¡el hombre de nuestros sueños.

Tenemos este pensamiento romántico de que él tendrá toda sorte de detalles y planes para sorprendernos. Pensemos juntas. Muchos de nosotros venimos de hogares en que el amor demostrado no fue de todo sano, y no hemos aprendido a ser esta mujer o hombre que sabe dar amor, y menos corresponder a tantas expectativas.

Yo creo que vale la pena hablar sobre ello. Podemos compartir nuestros deseos y expectativas en cuanto a nuestra relación y empezar por algo sencillo, y de allí partir para más.

La Biblia y el Amor …

¿Sabías que la Biblia tiene un libro dedicado al amor?… teólogos también creen que hace una metáfora al amor de Jesús por nosotros … de cualquier manera, suena muy romántico.  Dios nos hizo así por una razón y dar riendas sueltas a nuestros sentimientos, dentro de la relación marido-mujer, fue el deseo en el corazón de Dios para nosotros.

Aquí os dejo una parte del libro de Cantares:

3 Como el manzano entre los árboles silvestres,     Así es mi amado entre los jóvenes;     Bajo la sombra del deseado me senté,     Y su fruto fue dulce a mi paladar.
 4 Me llevó a la casa del banquete,     Y su bandera sobre mí fue amor.
 5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;     Porque estoy enferma de amor.  
 6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza,     Y su derecha me abrace.

Cantares 2

Mara

Familia

Tres componentes indispensables en una cena romántica

Y es febrero, y pronto llega el Día de San Valentín.  Esta información puede ser interesante en caso que lo celebres o no, pues puedes utilizar estos componentes en cualquier día en que quieras traer chispa a tu matrimonio. 

Realidad acerca de una cena romántica …

1. Una cena romántica no tiene que ser cara

2. Un ambiente acogedor puede ser alcanzado con unos pequeños trucos y algunos utensilios de uso diario.

3. El hecho que sea un evento barato no quiere decir que sea chapuza. 🙂

4. El evento debe de ser adaptado a las preferencias y rasgos de personalidad de cada uno.
Tres elementos básicos en una cena romántica para tener éxito:

1. Flores

Flores deben decorar las mesas, el salón o servir de regalo.  La belleza de un espacio bien decorado nos relaja y dispone a dejar que las emociones afloren.

2. Velas


Las velas propician, como las flores, un ambiente relajado.  Con la utilización estratégica de velas por todo el espacio utilizado, podrás prescindir de las luces eléctricas.  Esto sin duda va a ser un componente indispensable al romanticismo. 

3. Chocolate

El chocolate con moderación es saludable, nos aporta energía y disposición.  Su sabor tan rico añade placer a un momento en que utilizaremos todos los sentidos. 

Estos 3 elementos pueden estar presentes en cualquier momento. Ellos darán un toque dulce a este evento tan especial. 

Ahora ¡a empezar a planear este evento especial para sorprender a tu marido!  ¡Y no tienes que esperar hasta el día de San Valentín!

“No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a donde quiera que tú fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” 
Rut 1: 16

Mara

Familia

El hábito que está inyectando vida a mi matrimonio

La vida pareciera ir mucho más rápido en estos tiempos que en siglos atrás. Las obligaciones se multiplican y las cosas que nos distraen de lo que realmente importa proliferan como esas florecitas pequeñas que parecen atractivas pero que en realidad son malas hierbas y nos cuesta mucho eliminarlas del jardín.

Hace algunas semanas mi esposo y yo decidimos que saldríamos a caminar todos los días. Como vivimos en lugar de clima muy caliente, hacerlo al anochecer nos resulta maravilloso, especialmente ahora que los días son más largos por el horario de verano. El motivo original de la decisión fue la salud. Tanto él como yo pasamos mucho rato sentados frente a la pantalla de una computadora y ya todos sabemos que eso no es nada bueno cuando del bienestar físico se trata.

Pero resulta que esas caminatas nos han traído mucho más que oxígeno a la sangre y la quema de calorías. Las caminatas de las tardes se han convertido en el tiempo en que podemos conversar, sin interrupciones. Hablamos de asuntos importantes y otros no tanto. Comentamos lo que hicimos durante el día. Aprovechamos para hacer planes, compartir sueños. Miramos el vecindario, disfrutamos ver el sol desaparecer, escuchar los sinsontes que son muy comunes donde vivimos. Las caminatas se han convertido en un momento para reconectarnos el uno con el otro después de muchas horas separados por el trabajo y los quehaceres del día.

Y la razón por la que te cuento todo esto es porque como dice el título, este hábito está inyectando vida a nuestra relación. Si no somos intencionales, el ajetreo, las responsabilidades y la rutina poco a poco van deteriorando un matrimonio. Esta relación, como el cuerpo físico, necesita su propio “oxígeno”. Necesita tiempo para mirar a los ojos del otro. Necesita caminar tomados de la mano. Un buen matrimonio se nutre cuando silencia al resto del mundo y se enfocan el uno en el otro.

Sí, hay días en que por una razón u otra se nos hace imposible dar la caminata, pero lo estamos convirtiendo en prioridad. Mi querida lectora, quizá una caminata no sea lo que quieres incorporar a tu horario, aunque es excelente para la salud; pero quiero invitarte a descubrir algo que pueda aportar ese oxígeno tan necesario a la relación. Conversa con tu esposo y decidan qué pueden hacer para dedicar un espacio del día a ustedes dos.

Al principio pudiera incluso hacerte sentir un poco egoísta por apartar este espacio de tiempo y quitarlo a la casa, los hijos o cualquier otra cosa; incluso puede que tengas que renunciar a ver un programa de televisión o algo parecido, pero vale la pena. Esta es una inversión que tiene dividendos seguros y buenos. Para que se convierta en hábito tienen que pasar más de 30 días, según dicen algunos expertos en el tema de formación de hábitos. Sin embargo, llegará un momento en que anhelarás esta parte de tu día. ¡A mí me está pasando! A veces me cuesta ponerme los tenis y salir a caminar, pero cuando pienso en el beneficio de disfrutar unos minutos con el amor de mi vida, ¡salgo adelante!

Hace poco le dije a alguien: “las cosas buenas de la vida siempre cuestan, especialmente las relaciones”. Y hoy te lo digo a ti. Un buen matrimonio no puede subsistir con los recuerdos del noviazgo o de los primero años… como mismo tú y yo no podemos vivir hoy con el oxígeno de ayer. Necesitamos respirar cada día aire nuevo y el matrimonio necesita que se le inyecte vida cada día también. Esto nadie lo puede hacer por nosotros, es nuestra responsabilidad.

Como te dije al principio, la vida pasa rápido, muy rápido. Entender eso debe hacernos  dar prioridad a lo verdaderamente importante: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría” (Salmos 90:12).

¡Bendiciones!

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

Crecimiento Personal

Muerte de un hijo: impacto en la pareja

“Es común que las parejas enfrenten conflictos tras la pérdida de un hijo. Las razones son variadas y complejas” (Gina Campalans).

La muerte de un hijo o una hija es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. En muchas ocasiones, dependiendo de cómo haya ocurrido el fallecimiento, los padres se sienten responsables de no haber protegido suficientemente a sus hijos, y su pérdida, suele ser vivida como un fracaso y con una gran culpabilidad, por ello es frecuente quela muerte de un hijo produzca tensiones y conflictos en la vida de pareja. El dolor no se vive ni se expresa de la misma manera. Muchos creen que su pareja no siente el dolor de manera suficiente o al contrario, que está exagerando el sufrimiento. Cuesta comprender que el dolor tiene siempre un componente individual, subjetivo e intransferible.

 Las parejas deben aprender a respetar sus dolores y la manera de vivirlo y expresarlo, de otro modo, habrán de enfrentar no solo el duelo de la pérdida de un hijo, sino el desgarro de un conflicto de pareja.

ALGUNOS CONFLICTOS Y TENSIONES QUE SE GENERAN EN LA PAREJA
 Dificultades para aceptar que la pareja viva la pérdida a su manera. Un miembro de la pareja puede sentir, por ejemplo, que al otro no le ha afectado tanto la muerte porque no llora o porque no quiere hablar del fallecido. A veces, la necesidad de parecer fuerte, puede … (Continuar leyendo en Protestante Digital …)

Gina

Crecimiento Personal, Espiritualidad, Familia, manualidades

El amor y la intimidad

Ah, si me besaras con los besos de tu boca … ¡Hazme del todo tuya! ¡Date prisa! ¡Llévame, oh rey, a tu alcoba!Cantares 1. 1-4

Hay un libro en la Biblia que es considerado un libro poético. Habla de un romance entre un Rey y una  jovencita recién casados y hace alusión al amor entre Dios y nosotros. 

Así es Dios, está siempre pendiente para ayudarnos a comprender Su amor hacia nosotros.

El libro va describiendo la relación entre los novios, su deseo de estar juntos, las palabras que se dirigen el uno al otro y todo el clima romántico que existe entre una parejita que acaban de unirse.

Dios ha dado este libro para que yo pueda comprender que El me busca, tiene deseo de estar conmigo, disfrutar de mi compañía y llevarme a intimidad con Él. 

Estar en la intimidad con el novio, en su habitación, implica no tener pudores y estar desnudos, también tener libertad de disfrutar de sus besos y abrazos. ¿Quién no ha vivido estos días en que todo lo que más queremos es estar juntito al amado?

Con Dios pasa lo mismo, solo que la relación es espiritual y no física. Estar desnudos ante Dios es estar con el corazón abierto revelándose por completo, dejándose mirar y aceptar todo el amor que llega hacia nuestro corazón, llenando de esperanza, calma, satisfacción, seguridad y un profundo sentimiento de ser amado.

Así es como me siento en estos últimos días. Lo veo buscándome, acercándose por todos los lados, atrayéndome a su presencia. 

¿Que hago entonces? 

Me pongo en un sitio tranquilo donde esté sola y me quedo allí, callada en meditación, leo la Biblia, que es donde me habla Él. Hablo con Él en oración desde el más profundo de mi ser, con mis palabras, sin textos decorados ¡Él conoce hasta mis pensamientos! Después de un tiempo en su presencia, salgo renovada, más fuerte, más lleve, más sana por dentro y por fuera. Y salgo segura de que Él va conmigo cuidándome, protegiéndome, llenándome de su amor.

Es una experiencia muy fuerte y real, te reto a que la busques para ti también. Seguro que Él ya te ha llamado una y otra vez, a lo mejor tú no prestaste oídos, pon atención a su llamado y ve con Él. No querrás salir nunca más de Su presencia.

¡FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD!

Os dejo algunas ideas de manualidades para este día. Haz clic en la foto y vas directo al enlace de origen.

Sueli

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Es más fácil planear una boda que vivir un matrimonio

El viernes pasado mi esposo y yo celebramos 21 años de haber dicho sí a Dios, y sí el uno al otro. Es más fácil planificar una boda que vivir un matrimonio. Y mucho más fácil soñar con una vida de casados que decidir vivirla.

En estos tiempos en que el matrimonio, como lo conocimos siempre, pareciera batallar por sobrevivir, quiero decirte a ti que quizá todavía no has dado el paso, porque no tienes edad, o porque el momento no ha llegado, o porque te asusta, ¡sí vale la pena! Y no lo digo simplemente porque hayamos cumplido un aniversario más. Lo digo porque Dios lo diseñó y por lo tanto, es bueno, valioso y sin dudas, un reflejo de la manera en que nuestro Creador quiere relacionarse con nosotros. Si no estás convencida, piensa en cómo la Biblia habla de Jesús como el novio que viene a buscar a su novia, la iglesia.

También aprovecho para decirte, si estás en las primeras etapas, si estás batallando por descubrir cómo vivir ahora que eres esposa: es una labor ardua, pero no una misión imposible. Recuerdo muchos momentos de exasperación, de cuestionar. Momentos en los que quise retroceder para no ceder. Momentos de frustración.

Pero recuerdo también muchos momentos de alegrías, de risa y llanto, de descubrir juntos, de vivir múltiples experiencias buenas y malas. Momentos de no saber qué hacer y no obstante, lanzarnos al futuro.

El matrimonio es mucho más que rosas, poemas y besos. Es más que citas románticas y canciones lindas. Es más que Hollywood y telenovelas. Matrimonio es esfuerzo. El esfuerzo de negarse a uno mismo. El esfuerzo de decidir amar en los momentos en que eso sería lo último que quisiéramos hacer. Esfuerzo para tener la humildad de pedir perdón y el valor de perdonar.

Matrimonio es también compromiso. El compromiso de ser fiel a las promesas que hicimos un día. Compromiso de seguir de juntos de la mano cuando ya los años jóvenes se hayan ido y vengan los achaques, las limitaciones.

Matrimonio es aprender. Aprender a saborear los pequeños momentos tanto como los grandes. Aprender a escuchar antes de hablar. Aprender de los errores y enmendarlos.

¿Cómo se logra un matrimonio exitoso, “hasta que la muerte nos separe” o Cristo venga?, dando el cien por ciento de uno mismo, con alegría y sin reservas. Lo de mi cincuenta y tu cincuenta no funciona en las relaciones exitosas porque eso implica egoísmo y reticencia. Se decide seguir cuando entendemos que lo bello del amor es el reconocimiento de que no será perfecto, y aun así no lo cambiamos por nada.

Dedica tiempo a tu matrimonio. No olvides que aunque estás criando hijos, un hermoso privilegio que Dios nos da, un día ellos comenzarán su propia vida, volarán. Dales la bendición de ver en sus padres una relación hermosa, digna de imitar, donde para cada uno la felicidad del otro es prioridad. Es el orden dado por Dios. En todas las listas él pone primero al matrimonio.

El matrimonio, bajo el diseño de Dios, sí funciona. La idea contraria viene del enemigo que siempre quiere distorsionar la verdad. 

Celebramos 21 años y estoy convencida de que ha sido primero que nada, la gracia de Dios y su misericordia. Y sí, ha sido también una decisión mutua de cuidar nuestro matrimonio y crecer en nuestro amor. Han sido los mejores años de mi vida. Disfruto cada segundo de esta aventura. Si tuviera que empezar de nuevo, lo haría sin pensarlo un segundo, incluso sabiendo que no siempre todo será fácil. Yo todavía creo en el matrimonio. 

Bendiciones,

Wendy