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Es más fácil planear una boda que vivir un matrimonio

El viernes pasado mi esposo y yo celebramos 21 años de haber dicho sí a Dios, y sí el uno al otro. Es más fácil planificar una boda que vivir un matrimonio. Y mucho más fácil soñar con una vida de casados que decidir vivirla.

En estos tiempos en que el matrimonio, como lo conocimos siempre, pareciera batallar por sobrevivir, quiero decirte a ti que quizá todavía no has dado el paso, porque no tienes edad, o porque el momento no ha llegado, o porque te asusta, ¡sí vale la pena! Y no lo digo simplemente porque hayamos cumplido un aniversario más. Lo digo porque Dios lo diseñó y por lo tanto, es bueno, valioso y sin dudas, un reflejo de la manera en que nuestro Creador quiere relacionarse con nosotros. Si no estás convencida, piensa en cómo la Biblia habla de Jesús como el novio que viene a buscar a su novia, la iglesia.

También aprovecho para decirte, si estás en las primeras etapas, si estás batallando por descubrir cómo vivir ahora que eres esposa: es una labor ardua, pero no una misión imposible. Recuerdo muchos momentos de exasperación, de cuestionar. Momentos en los que quise retroceder para no ceder. Momentos de frustración.

Pero recuerdo también muchos momentos de alegrías, de risa y llanto, de descubrir juntos, de vivir múltiples experiencias buenas y malas. Momentos de no saber qué hacer y no obstante, lanzarnos al futuro.

El matrimonio es mucho más que rosas, poemas y besos. Es más que citas románticas y canciones lindas. Es más que Hollywood y telenovelas. Matrimonio es esfuerzo. El esfuerzo de negarse a uno mismo. El esfuerzo de decidir amar en los momentos en que eso sería lo último que quisiéramos hacer. Esfuerzo para tener la humildad de pedir perdón y el valor de perdonar.

Matrimonio es también compromiso. El compromiso de ser fiel a las promesas que hicimos un día. Compromiso de seguir de juntos de la mano cuando ya los años jóvenes se hayan ido y vengan los achaques, las limitaciones.

Matrimonio es aprender. Aprender a saborear los pequeños momentos tanto como los grandes. Aprender a escuchar antes de hablar. Aprender de los errores y enmendarlos.

¿Cómo se logra un matrimonio exitoso, “hasta que la muerte nos separe” o Cristo venga?, dando el cien por ciento de uno mismo, con alegría y sin reservas. Lo de mi cincuenta y tu cincuenta no funciona en las relaciones exitosas porque eso implica egoísmo y reticencia. Se decide seguir cuando entendemos que lo bello del amor es el reconocimiento de que no será perfecto, y aun así no lo cambiamos por nada.

Dedica tiempo a tu matrimonio. No olvides que aunque estás criando hijos, un hermoso privilegio que Dios nos da, un día ellos comenzarán su propia vida, volarán. Dales la bendición de ver en sus padres una relación hermosa, digna de imitar, donde para cada uno la felicidad del otro es prioridad. Es el orden dado por Dios. En todas las listas él pone primero al matrimonio.

El matrimonio, bajo el diseño de Dios, sí funciona. La idea contraria viene del enemigo que siempre quiere distorsionar la verdad. 

Celebramos 21 años y estoy convencida de que ha sido primero que nada, la gracia de Dios y su misericordia. Y sí, ha sido también una decisión mutua de cuidar nuestro matrimonio y crecer en nuestro amor. Han sido los mejores años de mi vida. Disfruto cada segundo de esta aventura. Si tuviera que empezar de nuevo, lo haría sin pensarlo un segundo, incluso sabiendo que no siempre todo será fácil. Yo todavía creo en el matrimonio. 

Bendiciones,

Wendy

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Conociendo el significado del matrimonio para recapacitar sobre las expectativas

El significado del matrimonio.  Este es el título de un buen libro que estoy leyendo. Me gustaría compartir con vosotras algunos pensamientos.

El significado del matrimonio ha ido variando a lo largo de los siglos. El antiguo ideal del matrimonio era una unión permanente, y su propósito era el amor mutuo, la procreación y la protección. Esta idea ha cambiado, y ha dado paso a una nueva realidad, en la que el matrimonio se contempla como un contrato para la gratificación personal.

También es muy común el “matrimonio yo”, donde se ve el matrimonio como vehículo de realización personal , lo que lleva a esperar demasiado de la experiencia marital, sin esperar las cosas que sí puede aportar.

Se habla mucho de encontrar a la persona ideal, a la “media naranja”. Pero, ¿ realmente existe esa persona ideal ? . Si pensamos que nos hemos casado con esa persona ideal, dejemos que pase el tiempo y veamos cómo cambia. El matrimonio conlleva un cambio ineludible una vez iniciada la convivencia. En el transcurso de los años debemos aprender a amar de nuevo a una persona que ya no es la misma con la que me casé, porque habrá cambiado. Entonces habrá que hacer ajustes por parte de los dos. Estos nos pueden llevar a una relación más fuerte , más real y más feliz , pero no porque nuestra pareja sea la ideal, porque no lo es.

Otro factor que se da muy comúnmente, es una cierta “alergia” al compromiso , ya que se busca a la persona perfecta, con quien congeniar y ser totalmente compatible. 

Y debido a que nuestra sociedad ha dejado a Dios de lado, las áreas que antes eran satisfechas por la fe, ahora lo tienen que ser por la pareja. Esperamos demasiado del cónyuge, cuando ciertas necesidades sólo pueden ser satisfechas por Dios.

El autor nos recuerda que en la Biblia se habla del misterio del matrimonio, y lo compara con la relación de Cristo y sus seguidores. El matrimonio, según Dios, no concuerda con ninguna de las dos ideas del matrimonio expresadas al principio. El cristianismo no nos demanda elegir entre realización personal y el sacrificio de todos nuestros deseos por el otro, sino, por el contrario, se trata de una plena realización en generosa entrega mutua . La comprensión del evangelio nos ayudará a experimentar en mayor profundidad la relación de pareja. El matrimonio es el vehículo idóneo para remodelar nuestros corazones de dentro hacia fuera, dando un sólido fundamento para la vida compartida.

Crecimiento Personal, Familia

Hombres, 5 consejos para el romance

He notado que la mayoría de los artículos de este tema son para la pareja en general o enfocado a las mujeres.  Hay pocos artículos exclusivamente para los hombres.  

Así que, como ayer hablé a las mujeres, hoy este artículo va para vosotros, los hombres.  Obviamente hablaré desde la perspectiva de una mujer y espero poder explicaros de una manera clara.

1) Seguridad … la mujer necesita seguridad.  El tiempo pasa y se nota.  Es importante decir elogios sinceros a tu mujer. Acuérdate de todo lo que te llamó la atención en ella al principio de vuestra relación.  Dile que preciosos son sus ojos o su sonrisa, o elogia los aspectos de su personalidad.  

2) Sorpresa … a una mujer le encanta saber que piensas en ella aún cuando no estáis juntos.  Cuando planeas una salida, una cena, u otro evento,  y la sorprendes, se sentirá muy amada. 

3) Amor físico … todos sabemos lo importante que es el amor físico para ti.  Lo es para tu mujer también pero no siempre tiene relación con el sexo.  Cuando tu mujer te abraza y te quiera besar, no significa que quiera intimidad.  A veces ella solamente quiere besarte para sentir el cariño de vuestra relación.  Lo que pasa es que si ella siente que lo más importante para ti es su bienestar emocional, ella se sentirá mejor en las relaciones íntimas. 

4) Su bienestar … la mujer es un paquete, todo está sincronizado y entrelazado.  Lo que dices a tu mujer por la mañana puede quedar con ella todo el día y todavía puede tener un papel importante si quieres tener intimidad por la noche.  Si la cuidas, le dices cosas bonitas al oído, le ayudas con las tareas del hogar, tendrás una amante apasionada.  

5) La verdad … Ahora me gustaría dejaros algunos versículos que manifiestan el ideal de Dios para la pareja, teniendo en mente vuestro papel como maridos. Se sigues estos consejos tendrás la mujer más feliz y apasionada que pueda existir …

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella… ” Efesios 5:25 

“…no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.” Malaquías 2:15

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 1 Pedro 3:7

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.” Colosenses 3:19

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”  Génesis 2:24

“Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.”  Eclesiastés 9:9

-“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.” Efesios 5:28

-“En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.”  1 Corintios 7:1-2