Familia

Carta de una mamá a otra

Querida mamá, compañera de batalla en esto de criar hijos:

Hoy quiero dejarte esta nota ya sea que te encuentres de un lado u otro de la situación. Imagina que estamos conversando frente a frente, con una taza de café, como amigas de hace muchos años. 

Cuando te encuentres con otra mamá, no cedas a la tentación de juzgar la manera en que cría a sus hijos. Tú solamente estás viendo un lado de la moneda, no conoces la historia completa. No compares su estilo de crianza con el tuyo, ni creas que porque tú haces las cosas de una manera necesariamente todo el mundo debe hacerlas así. Cada hijo es diferente, cada familia es diferente. 

Evita dar consejos no solicitados. Por lo general las personas, cuando quieren un consejo, lo piden. Y si no fuera así, si realmente crees que es necesario y existe la confianza suficiente, espera al momento más oportuno y ora por sabiduría y mucha gracia para tus palabras. 

Dice el libro de Proverbios: «El consejo oportuno es precioso, como manzanas de oro en canasta de plata» (25:11). ¿Palabra clave? Oportuno. Hay un momento para cada cosa, y no siempre es el momento ideal para dar consejos, especialmente si suena más a juicio que a consejo. No olvides que tú y yo, como hijas del Padre celestial, somos un producto de su gracia, infinita, inmerecida, cada día. 

Esa mamá a la que tan fácil juzgamos pudiera ser nueva en la tarea, puede que no haya tenido una familia que le sirviera de modelo, tal vez está luchando por hacer las cosas lo mejor que puede y, no obstante, siente que se le acaban las fuerzas. Si algo necesita de nosotros quizá es una palabra de ánimo, una sonrisa, una invitación a un café, un preguntarle cómo está, o simplemente tomar la decisión de orar por ella y su familia. 

Jesús es nuestro mejor modelo de otorgar gracia al que la necesita. ¡Tantos encuentros tuvo con personas que quizá tú y yo hubiéramos evitado hoy, o a quienes juzgaríamos implacablemente! Aprendamos del Maestro. 

Es mejor que nos sangre la lengua por morderla para no decir lo que no debemos y no que atravesemos el corazón de alguien con palabras hirientes, con miradas de juicio y falta de amor. 

¿Estoy defendiendo el no escuchar consejos o no darlos? ¡Claro que no! Lo que estoy proponiendo es quitarnos la toga de juez que a veces nos adjudicamos. Estoy proponiendo que en lugar de autoproclamarnos expertas en crianza asumamos el rol de compañeras de lucha. Estoy haciendo una invitación a toda mujer, incluso si no es mamá, a que practiquemos lo que nos enseña la Palabra de Dios en pasajes como este:

«No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala (corrompida), sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan» (Efesios 4:29). 

¿Lo viste? Palabras que edifiquen, es decir que sean buenas, útiles, y con gracia. 

Esta es una palabra de exhortación, no de crítica. Te la comparte alguien que ha estado de ambos lados. Alguien que ha sido herida por palabras de juicio, y que sin dudas también en algún momento las ha dicho o las ha pensado… porque así de malvado es nuestro corazón humano. Sin embargo, podemos vivir transformadas si tenemos a Cristo. 

Seamos mujeres diferentes, ¡a eso nos ha llamado Dios! 

Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: Familias Felices

Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. 

Así comienza Anna Karenina, de León Tolstoi. 

En el caso de esta novela es la infidelidad y el deterioro del matrimonio lo que les hace infelices. En el caso de otras familias puede ser la enfermedad, las malas decisiones, los hijos que se meten en problemas, las adicciones, los problemas financieros… 

Cada familia tiene problemas distintos, luchas distintas, razones distintas para sentirse infelices. 

No podría contarte la cantidad de emails y mensajes que me llegan de mujeres que se desahogan conmigo o que me piden un consejo para alguna situación determinada. Cientos de historias de hogares rotos, de familias destrozadas, de mujeres que no dan más y que recurren a una extraña para dejar salir lo que hay en su corazón. 

En esos momentos de incertidumbre, de dolor, en el que nos sentimos tan desgraciadas, nos damos cuenta del vacío inmenso en nuestro corazón. 

Algunas confiamos en nosotras mismas, en nuestra propia capacidad para llenarnos a través de nuestra propia habilidad y capacidad… y terminamos dándonos cuenta de que no somos suficiente. 

Otras confiamos en otros, en las personas que nos rodean, tratando de llenarnos de aprobación y afirmación, de expectativas… y terminamos desalentadas y desanimadas al comprobar que nadie es perfecto y que también los demás se equivocan. 

Otras más confiamos en nuestras posesiones, en lo material, para hallar seguridad… y terminamos comprendiendo que el dinero no da calor por la noche ni alimenta el alma. 

Nada de esto funciona. ¿Qué hace, en última instancia, que una familia sea “feliz”? ¿Que un matrimonio funcione? ¿Qué nos sintamos “llenas”? ¿Es la ausencia de problemas? 

No, no lo es. 

Es la presencia de Cristo. 

Romanos 15:13

“ Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”

Lo único que nos puede ayudar a superar nuestros motivos especiales para sentirnos desdichadas es Cristo. El único que nos puede llenar es Cristo. 

Y, una vez que comprendemos esto, una vez que somos plenamente conscientes de que todo lo que vivimos cambia radicalmente de perspectiva cuando lo vivimos en el Hijo de Dios, somos capaces de levantar la cabeza y volver a respirar. 

Quizás nuestra situación familiar no cambie cuando dejamos que Dios lleve el timón y sea Él quien nos guíe. Pero nosotras sí habremos cambiado. Ya no seremos las mismas. Ya no veremos nuestros problemas de la misma manera. 

¿Te estás ahogando hoy en tu necesidad? ¿En tu problema familiar? ¿En tu desdicha particular? Deja que Cristo te transforme hoy, que transforme tu perspectiva y que te lleve de la mano en la situación que estés viviendo, sea la que sea. 

Isaías 41:13

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Contenta en Su servicio, 

Edurne

Espiritualidad, Familia, La Biblia

Edurne Mencia: “Mi legado”

http://dulcefragancia-mujer.blogspot.com.es/2014/04/nueva-colaboradora-edurne-mencia.html

Hoy estamos tristes. Nuestro equipo pierde una colaboradora. Edurne Mencia se ha ido con el Señor. Queda nuestra confianza de que un día nos reencontraremos. Nosotros nos quedamos con sus escritos, sus enseñanzas y la inspiración que compartía.

Queremos continuar publicando los muchos artículos que ha dejado para que más y más mujeres podamos aprender y hacer cambios en nuestras vidas para alinearnos con el Señor. Este era su deseo.

Edurne, te extrañaremos pero sabemos que estás el los brazos de Aquél que siempre te ha inspirado, al que amabas y servías. Podemos imaginar el momento de este encuentro maravilloso.

Hoy compartimos uno de sus artículos que habla directamente a este momento. Ella ha dejado un legado. Mientras lo leemos, oremos por sus hijos.

Mi Legado por Edurne Mencia: El Viaje de una Mujer

Un legado es todo aquello que pasa de padres a hijos. Como mamá, quiero que mis hijos afronten su vida en las mejores condiciones posibles, trabajando para dejarles cosas materiales. Como mamá a la manera de Dios, es mi deber trabajar igual de duro (o más) para dejarles a mis hijos un legado espiritual.

Mi legado espiritual.

El impacto que mi vida tiene y va a tener no sólo sobre mis hijos, sino sobre las generaciones futuras después de ellos.

Hay cosas que nuestros hijos heredan de nosotras sobre las que no tenemos ningún tipo de control: la estatura, el color de ojos, el cabello liso o rizado, la piel blanca u oscura… pero hay otras sobre las que debemos ser totalmente intencionales. 
Jueces 2:10

Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.”

Debemos ser intencionales no sólo en enseñar a nuestros hijos lo que la Biblia dice, sino también en ser un modelo positivo de lo que significa tener una relación personal con Cristo y vivir de acuerdo a la Palabra de Dios. Debemos ser intencionales en mostrarles cómo servir al Señor, cómo servir a otros, vivir de acuerdo a principios y valores, amar la iglesia… Pasar a la siguiente generación un legado con valor eterno es mucho más importante que dejarles uno material.

Si no enseñamos a nuestros hijos a seguir a Cristo, el mundo les enseñará a no hacerlo”.

Aunque no te des cuenta, ya estás formando tu propio legado, estás teniendo un impacto en la vida de tus hijos a través de la forma en la que……oras…alabas…demuestras tu amor por Dios…hablas…respondes a las dificultades…superas (o no)  tus malas actitudes y hábitos…manejas la decepción…tratas a tu familia…gastas tu tiempo cada día…

¿Qué clase de impacto estás teniendo en la vida de tus hijos? ¿Qué tipo de legado estás construyendo? Hay tres cosas que no se pueden recuperar: las palabras, una vez que salen de tu boca, los momentos, una vez que pasan y el tiempo, una vez que se va ¿Qué palabras estás usando con tus hijos? ¿Qué sale de tu boca cuando te diriges a ellos? ¿Estás aprovechando cada momento para hacer un impacto positivo en la vida de tus hijos? ¿De qué forma utilizas tu tiempo cada día?

Los cristianos de hoy debemos pelear la batalla por las almas y el destino eterno de nuestros hijos” Kathy Howard

No puedes decidir por tus hijos. No te toca a ti decidir cuál va a ser su destino eterno. Pero sí es tu responsabilidad equiparlos de la mejor manera posible para que por sí mismos y con la ayuda del Espíritu Santo puedan desarrollar una relación personal con Cristo y tener una vida espiritual activa, comprometida y productiva.

Mi legado comienza de rodillas, batallando por las almas de mis hijos.

Quiero dejarte algunas cosas que podemos hacer para comenzar a construir nuestro legado espiritual:
– Involucra a tus hijos en cada aspecto de tur elación con Jesús: ora con ellos, lee con ellos, memoriza con ellos, sirve con ellos.
– Crea recuerdos y tradiciones espirituales, no atesores solamente fotos de cumpleaños y logros académicos
– Muéstrales su nombre escrito en tu Biblia junto a los versículos con los que oras por ellos.
– Decide cuáles son los valores y las virtudes bíblicas que deseas inculcar en tus hijos y comienza a ser intencional en vivirlos para poder transmitírselos a ellos (puedes comenzar con nuestro calendario de oración “31 virtudes bíblicas para orar por nuestros hijos”)
– Regala a cada uno de tus hijos una Biblia especial y diles por qué es especial.
– Comparte con tus hijos tus experiencias como creyente: cómo llegaste a Cristo, cuáles son tus dones y cómo los descubriste, tus versículos favoritos, tus sueños para Dios, en qué te sientes mejor trabajando en la obra…
Deuteronomio 6:6-9, 12, 20-21

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.Cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó? entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.”

Comienza a edificar tu legado eterno… hoy.

Desafío para esta semana: Escribe una carta a cada uno de tus hijos. Cuéntales detalles de su vida, cómo fue su nacimiento, anécdotas y recuerdos que estén grabados en tu memoria. Háblales también de cómo te sentiste tú, tus emociones. Cuéntales cuáles son tus anhelos como madre, tus sueños, tus objetivos, lo que esperas para su futuro. Compárteles tus oraciones por ellos, versículos que guían tu visión como madre. Puedes darles la carta el día de su mayoría de edad, de su matrimonio, o incluso guardarla para cuando tú faltes. Tómate un tiempo para hacer de este ejercicio algo especial, algo que atesoren cuando tú no estés. Que sea parte de tu legado.

Salud y Belleza, Uncategorized

Madres y bellas…

Hola chicas! ¿Cómo estáis?
Primeramente dejádme decir que me encanta  dirigirme a vosotras, es un momento del mes muy especial para mí.
Os escribo algo sobre Proverbios 31, un libro muy interesante de la Biblia. En este pasaje de la Biblia, Dios nos enseña muchos valores que las mujeres deben buscar.
En esta nueva publicación pensaba escribir algo sobre la belleza y el maquillaje.  Comparto un consejo al final, pero a cada día que pasa más me convenzo que la belleza real no está en el color de los labios, o de las mejillas, sino que nace dentro del corazón.

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Así que además de daros un consejo de belleza, quisiera abordar, una vez más, la belleza interior:  Ser una madre que agrada el Señor, y a la vez, un ejemplo para los niños.
Todavía soy joven y, a pesar de estar casada hace casi 3 años todavía no soy mamá. He soñado con este momento, y creo que va a llegar en el momento oportuno!  Pero tengo una madre muy especial, que me ha servido de ejemplo.
Quisiera compartir unos versículos que sugieren cómo debe ser una madre que agrada al Señor y que pueda hacer la diferencia en la vida de sus hijos.

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Proverbios 31:21 Cuando nieva, no teme por su familia,
pues todos ellos visten ropas dobles.
Madre que cuida, la comida de la madre, el regazo de la madre… no hay nada igual.

Proverbios 31:26 Habla siempre con sabiduría,
y su lengua se rige por la ley del amor.
A menudo se necesita un consejo, un abrazo, y a veces una corrección.  La corrección es un reto para cualquier madre, pero si es hecha con amor, y es positiva, nos va a ayudar a madurar en la vida.
Proverbios 31:30 y 31 La belleza es engañosa, y hueca la hermosura,
pero la mujer que teme al Señor será alabada.31 
¡Reconózcase lo que ha hecho con sus manos!
¡Sea alabada ante todos por sus logros!
Qué bueno tener una madre que se cuida, pero que por encima de todo valora las cosas eternas.

Proverbios 1:7 El principio de la sabiduría es el temor al Señor;Los necios desprecian la sabiduría y la enseñanza.Ser una madre ejemplar es temer y buscar a Dios y Su sabiduría.
Tengo una madre que es así.  No ha sido perfecta, pero siempre ha seguido a Dios, lo que ha hecho la diferencia en mi vida, en mi adolescencia, y en las decisiones que he tomado.
Ella me ha enseñado que debería depender de Dios y buscarle siempre.  Hubo momentos difíciles en mi vida, bifurcaciones en mi camino… siempre que tuve que tomar una decisión me acordaba de mi madre como ejemplo. Ser madre es algo muy especial, ya que marcan nuestras vidas, y esto no está basado en el exterior: en el maquillaje que lleva o si va o no a la moda.

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Un día deseo ser madre, por eso quiero meditar en estos versículos y ser una mujer aprobado por Dios.  Quiero a la vez pasar estos valores a mis hijos: valores que el tiempo no quita, que son eternos y nos ayudan a vivir correctamente.


Feliz Día de la Madre a todos los que ya son madres y a las chicas que sueñan un día serlo!
Ahora os dejo con un consejo sencillo de belleza para que las mamás puedan lucir lo mejor en este día: Cómo conseguir que el colorete dure más en las mejillas:


– Por encima del colorete en polvo, aplicar una capa del mismo color de colorete en crema, con los dedos y suavemente hasta llegar al tono deseado.  ¡Así el colorcillo de las mejillas durará todo el día!

Nataly