Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia, Organización

La paz y la tranquilidad en el hogar

Estos dos temas van juntos, como causa y efecto.  Si hay tranquilidad, hay paz; si hay paz, hay tranquilidad.  Los abordaremos juntos. 

La paz en el hogar viene, en primer lugar, como resultado de las buenas relaciones.  Podríamos escribir varios libros sobre este tema.  Obviamente no podremos cubrir todas las causas para las relaciones difíciles.  Aquí dejaremos algunas que a nuestro parecer son muy comunes:

1) El orgullo 

2) La falta de flexibilidad

3) La falta de empatía

Creo que todo tiene solución si uno se dispone.  No nos engañemos, cuesta mucho, así que sugerimos hacer pequeños cambios hacia la dirección correcta.  Son actitudes relativamente fáciles que en muchas ocasiones no somos capaces de tenerlas por las emociones.  

Hoy dejamos 3 pasos-bebe, pequeños pero eficaces.

PASSOS PRÁCTICOS:

1) La próxima vez que te equivoques, no tardes en pedir perdón.

2) La próxima vez que un plan no salga a tu manera, toma la actitud de evaluar y no reaccionar. Quizás hay otros caminos mejores que el tuyo.  

3) La próxima vez que discutas con tu pareja o hijos, deja de hablar, oye y trata de ponerte en su lugar antes de dar tu opinión.  En vez de opinar en todo, haz preguntas y escucha.  Si uno tiene la oportunidad de explicar su punto de vista se calma y puede recapacitar.

Estos tres pasos están reflejados en lo que nos enseña la Biblia:

Filipenses 2:3:

No hagáis nada por egoísmo o vanagloria; al contrario, sed humildes y considerad que los demás son mejores que vosotros.

La paz y tranquilidad también pueden fluir del ambiente de la casa, la limpieza y el orden.  Son pequeños detalles que hacen del ambiente acogedor y llenos de paz.  La organización de los horarios, de las finanzas, de las vacaciones – todo en su debido lugar y tiempo promueve la paz.  

Os dejamos una página de la internet que puede ayudaros en la tarea de organizaros y promover el bienestar en vuestras casas.  

Fly Lady en Español

Y para terminar una foto de Vania que nos relaja solo de mirar …

¿Verdad que esta mesa puesta para un té relaja?  Pues es un ejemplo que podemos seguir, aún que no instamos a la perfección del hogar, hay momentos en que los detalles pueden hacen maravillas.  Probad a preparar un desayuno especial o un té inglés para charlar sobre los problemas.  Seguramente podréis tener más buenos resultados en vuestras relaciones familiares. 

Mara y Vania

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, Feliz Año Nuevo, Salud y Belleza

Disciplinas para este nuevo año

Me estreno escribiendo en este blog, así que estoy un poco nerviosa. Pensando en qué compartir con vosotras, y pensando en que estamos en los primeros días del año, es inevitable pensar en nuevos propósitos, nuevos retos, nuevas ilusiones y nuevos hábitos. Y podría hablaros de muchos propósitos que tengo… pero lo cierto es que a veces es mejor proponerse sólo uno, dos o tres como mucho, porque bien sabemos que siempre estamos motivados al principio del año para conseguir los retos, pero lo cierto es que cuando volvemos a la rutina y conforme pasan los días, vamos dejando de seguirlos, nos desinflamos y perderemos el objetivo. Y es que algo muy importante para conseguirlos es la DISCIPLINA. Y os cuento 3 de las Disciplinas que he empezado a poner en práctica en mi vida y que quiero seguir trabajando en este nuevo año.

1. DISCIPLINA POSITIVA

Ha sido mi gran descubrimiento en el año 2017. Soy mamá de dos niños preciosos, Samuel y Oliver, y su educación es un constante reto para mi. Desde el año pasado mi hijo mayor asiste a una escuela Montessori, una educación alternativa a la educación reglada en España, basada en el método que creó María Montessori; y estoy encantada, ya que la base de esta educación es seguir el ritmo de aprendizaje de cada niño, respetar sus intereses y que aprendan disfrutando, fomentando la autonomía y la cooperación. Una de las mejores frases de Maria Montessori es: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”. Creo que en estos primeros años, esto es fundamental. Desde que mis hijos asisten a esta escuela, me planteo como educarlos de una forma respetuosa hacia ellos, hacia mi misma y hacia las circunstancias, educarlos en un ambiente de tranquilidad y diálogo, sin gritos y peleas. Y esto es TODO un reto, pues a menudo la paciencia se pierde, y el cansancio y las prisas no ayudan. Hice un curso en esta escuela sobre DISCIPLINA POSITIVA y me pareció muy interesante empezar a hablar más en positivo a mis hijos, diciéndoles más lo que Sí deben hacer que lo que NO, (es increíble la de veces que las madres decimos la palabra NO) hay muchos que son prescindibles, os aseguro que es cuestión de pensarlo y cambiar el chip. Enfocarnos en soluciones, ver los errores como oportunidades de aprendizaje, ser modelo para ellos, y entender como actúa el cerebro de un niño…son de las cosas más importantes que he aprendido y que intentó poner en práctica cada día.  Intentó preguntar más, dejarles pensar y escucharles, no dar tantas órdenes. Que ellos razonen y entiendan porqué hacemos las cosas. No es fácil, pero lo intentaré y trabajaré en este año.

2. DISCIPLINA EN EL DEPORTE Y LA VIDA SALUDABLE

Otro de mis retos conseguidos en 2017. El deporte y alimentarme bien ya son hábitos de mi vida, pero que necesitan también mucha disciplina. Después de mi doble maternidad engordé bastantes kilos y llevaba mucho tiempo que no había manera de bajarlos. Entré en un bucle de comer mal, de no reservar tiempo para cuidarme y pensar sólo en los demás. Y me di cuenta que no podía seguir así…decidí apuntarme al gimnasio, busqué una entrenadora personal, porque necesitaba mucha motivación y alguien que llevara un control. Ella ha sido muy importante en este proceso, me ha enseñado a alimentarse bien y sacar partido del ejercicio. Y he bajado 14 kilos hasta el momento, y me siento súper bien. Ha sido un súper reto, que continúa en este 2018.

3. DISCIPLINA EN LA ORACIÓN

Y ésta es la más importante, pero la que reconozco que es más difícil de llevar a acabo. ¿Porqué? Porque DIOS es el creador de todo, es mi Creador, relacionarme con Él es tan importante como respirar, y la forma de comunicarme con Él es por medio de la ORACIÓN. Y esto también requiere de mucha Disciplina, pues tenemos que hacer tantas cosas, los días son cortos, tenemos tantas distracciones con lo que tenemos, nos rodea y vemos, que a menudo nos falta tiempo para lo que no vemos, y para lo importante. Sin duda, mi gran propósito este año es pasar más tiempos a solas con mi Dios, Él que más me ama y comprende, El que más oportunidades me da, El que más me enseña y más me inspira, conocer a Dios es lo que da sentido a mi Vida y me hace ser quien soy. Gracias Dios por estar siempre cerca de mí y buscarme para tener una relación personal conmigo. No merezco tanto Amor, pero por medio de Jesús y Su Gracia me lo da, y lo siento en cada detalle y momento de mi vida.
Os animo a proponernos nuevas Disciplinas por las que merezca la pena vivir con propósito este 2018.

FELIZ AÑO NUEVO A TODAS LAS LECTORAS DEL BLOG.

Ana Resa

Familia, Salud y Belleza

Un buen propósito para el año nuevo: mejora tu relación de amor

Cuando llega el año nuevo, es tiempo de evaluar y mejorar.  Tenemos una hoja en blanco que llenar.  Busquemos llenarla de buenos momentos … ¡y mucho amor!

A veces, con el pasar del tiempo nos desanimamos con mantener nuestra apariencia atractiva, en especial para las personas más cercanas.  Hay un cierto sentimiento: “si me aman me querrán como soy”.  Esto es verdad pero no quita que estemos pendientes de nuestra apariencia, en especial con relación a nuestros maridos.

CUÍDATE

VÍSTETE BIEN

MAQUÍESE

En este nuevo año, proponte que tu marido esté orgulloso de ti, no solo de tu apariencia física pero también de lo que “llevas” dentro.  Trae esta chispa a tu matrimonio.  La verdad es que cuando nos queremos facilitamos que todos nos quieran también.  La vida es dura, la rutina quita el encanto, pero tenemos estos recursos y debemos utilizarlos.

En Proverbios 27:9, podemos leer:

“Perfume e incienso alegran el corazón.”

Haz un propósito de cuidarte, de mimarte … esto demostrará que te importa lo que él piensa de ti, es como un regalo a vuestro relacionamiento. 

Podrás decir: ¿Cómo encontraré tiempo con todo que tengo que hacer?  Bueno, es una buena pregunta.  Nuestro tiempo es un recurso dado por Dios.  Cuando lo dedicamos a Él, las prioridades toman posición.  Verás que con un poco de esfuerzo encontrarás el tiempo necesario para invertir en tu bienestar.  Con eso demostrará amor a tu familia y en especial, a tu marido. 

Toma pequeños pasos: invierte en un buen corrector para las ojeras de un día ocupado, y una buena base.  Poco a poco podrás invertir en otros productos.  Vas a tener placer en mirar al espejo y verte aún más bella … y él … va a ser el beneficio extra ver aquél brillo especial en sus ojos.  

“Casa y hacienda, herencia de los padres;

mujer prudente, regalo del Señor.”

Proverbios 19:14

Andreia

Maquilladora Profesional

Familia

La inteligencia emocional aplicada al matrimonio

La inteligencia emocional es la habilidad de utilizar nuestros sentimientos de una manera inteligente en la interacción con nosotros mismos y con los demás. Con esta definición resulta sencillo descubrir la importancia de su aplicación en la vida en pareja.

En una pareja existen dos realidades emocionales, la de él y la de ella, tanto desde el punto de vista biológico como cultural. Desde la infancia las niñas están más expuestas a la información sobre las emociones. Se les habla diferente que a los niños. De los tres a los siete años se produce un cambio profundo en la forma de relacionarse de niñas y niños. A los tres años el 50% tienen amigos del sexo opuesto mientras que a los siete años prácticamente sólo tienen amigos del mismo sexo. A los diez años un porcentaje parecido de niñas y niños es abiertamente agresivo cuando están furiosos. Sobre los trece las chicas ya recurren a otras ingeniosas técnicas agresivas como el ostracismo, chismorroteo malévolo, venganzas indirectas, etc. Los varones siguen siendo discutidores, menos expertos en estos vericuetos emocionales. Las niñas juegan juntas en grupos pequeños, minimizan la hostilidad y potencian la cooperación, mientras que los varones suelen jugar en grupos grandes y potencian la competición. Cuando juegan y alguien se lastima los niños esperan a que el “herido” se quite del medio y deje de llorar para poder continuar; las niñas interrumpen el juego y todas acuden a ver qué pasa y a intentar ayudar.

Los varones se enorgullecen de su autonomía e independencia inflexible y se ven amenazados cuando algo merma su autonomía. Las niñas se consideran parte de una red de relaciones y se ven amenazadas cuando se rompe una relación. Desde pequeñas las mujeres hablamos preferentemente de sentimientos. Desde pequeños los hombres hablan preferentemente de cosas. Deborah Tannen escribió un libro con el interesante y revelador título de “Tú no me entiendes” en el que se pregunta por qué a veces es tan difícil el diálogo hombre-mujer.

Estos chicos y chicas que han permanecido “separados” emocionalmente durante años en muchos aspectos relacionados con los sentimientos, su uso y manejo, acaban formando una pareja a la que acuden en muchos casos con una gran desigualdad a la hora de afrontar qué les pasa, cómo comunicarlo y cómo resolver las diferencias.

continuará…..

Crecimiento Personal, Familia, La Biblia, Uncategorized

“Padres, seamos honestos”

La honestidad es una cualidad cada vez más rara en todo el mundo, donde muchos hacen tratos enagañosos, aceptan sobornos; mienten, roban etc.

Para nosotros como padres, es un reto pero no imposible. Tomando pequeños pasos hacia la integridad, podremos marcar la diferencia.

Es importante transmitir a nuestros hijos principios de integridad; la honestidad distingue. Eso se nota. Infelizmente a cada día menos personas la practican.

Medita un poco: ¿De que forma hemos sido deshonestos con nuestros hijos?

He escuchado como algunos padres se niegan a abrir la puerta o contestar el teléfono y  decir, “dile que no estoy” a sus hijos.

Enseñamos a los hijos a mentir desde temprano, pero muy pronto este ejemplo se reflejará en otras areas de la vida.

Un autor dijo “los principios de un hombre honesto son permanentes”.


Practicar la honestidad delante de nuestros hijos a través de las palabras y promesas cumplidas, tendrán su fruto en tiempo oportuno.

Miremos juntas: Dios espera de nosotras honestidad, nuestros hijos esperan honestidad. Que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no. Digamos la verdad siempre. Si hacemos promesas seamos cumplidoras.

No hurtes, no mientas, seamos cabales en nuestra manera de vivir.

Procuremos hacer todas las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres. 

No permitas que en tu familia exista el engaño.

¡Cuidado con lo que haces!//¡Cuidado con lo que dices!

Proverbios 11 :1 y 3 (Trad. en lenguaje actual TLA)

Dios rechaza a los tramposos,
pero acepta a los honrados.

 Al bueno lo guía la justicia;
al traidor lo destruye la hipocresía.

Procuremos ser diferentes. Quizás nos miren raro, no pasa nada. Ofrezcamos nuestro granito de arena para que estos valores no se pierdan.

Al Único y Sabio Dios

Jess

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: Familias Felices

Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. 

Así comienza Anna Karenina, de León Tolstoi. 

En el caso de esta novela es la infidelidad y el deterioro del matrimonio lo que les hace infelices. En el caso de otras familias puede ser la enfermedad, las malas decisiones, los hijos que se meten en problemas, las adicciones, los problemas financieros… 

Cada familia tiene problemas distintos, luchas distintas, razones distintas para sentirse infelices. 

No podría contarte la cantidad de emails y mensajes que me llegan de mujeres que se desahogan conmigo o que me piden un consejo para alguna situación determinada. Cientos de historias de hogares rotos, de familias destrozadas, de mujeres que no dan más y que recurren a una extraña para dejar salir lo que hay en su corazón. 

En esos momentos de incertidumbre, de dolor, en el que nos sentimos tan desgraciadas, nos damos cuenta del vacío inmenso en nuestro corazón. 

Algunas confiamos en nosotras mismas, en nuestra propia capacidad para llenarnos a través de nuestra propia habilidad y capacidad… y terminamos dándonos cuenta de que no somos suficiente. 

Otras confiamos en otros, en las personas que nos rodean, tratando de llenarnos de aprobación y afirmación, de expectativas… y terminamos desalentadas y desanimadas al comprobar que nadie es perfecto y que también los demás se equivocan. 

Otras más confiamos en nuestras posesiones, en lo material, para hallar seguridad… y terminamos comprendiendo que el dinero no da calor por la noche ni alimenta el alma. 

Nada de esto funciona. ¿Qué hace, en última instancia, que una familia sea “feliz”? ¿Que un matrimonio funcione? ¿Qué nos sintamos “llenas”? ¿Es la ausencia de problemas? 

No, no lo es. 

Es la presencia de Cristo. 

Romanos 15:13

“ Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”

Lo único que nos puede ayudar a superar nuestros motivos especiales para sentirnos desdichadas es Cristo. El único que nos puede llenar es Cristo. 

Y, una vez que comprendemos esto, una vez que somos plenamente conscientes de que todo lo que vivimos cambia radicalmente de perspectiva cuando lo vivimos en el Hijo de Dios, somos capaces de levantar la cabeza y volver a respirar. 

Quizás nuestra situación familiar no cambie cuando dejamos que Dios lleve el timón y sea Él quien nos guíe. Pero nosotras sí habremos cambiado. Ya no seremos las mismas. Ya no veremos nuestros problemas de la misma manera. 

¿Te estás ahogando hoy en tu necesidad? ¿En tu problema familiar? ¿En tu desdicha particular? Deja que Cristo te transforme hoy, que transforme tu perspectiva y que te lleve de la mano en la situación que estés viviendo, sea la que sea. 

Isaías 41:13

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Contenta en Su servicio, 

Edurne

Familia

¡Cuéntame!

Te invito a jugar un juego en la mesa.  ¡Cambiemos el come y calla por come y cuéntame!               

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Los expertos llevan años diciéndonos que las familias que conectan, hablan, se ríen juntas y comparten cierta complicidad a lo largo del tiempo, tienen una mayor posibilidad de enfrentar momentos difíciles con optimismo y disfrutarán de una mayor satisfacción familiar.Esto repercute en todas las áreas de la vida de nuestros hijos. Les afecta en su etapa de estudio, en su vida laboral y hasta en su capacidad de superar dificultades en la vida.Curiosamente, esta conexión se puede lograr haciendo cosas muy sencillas, como hablar. Aquí os comparto unas ideas para romper el hielo y comenzar buenas conversaciones con tus hijos.Un buen Tip Familiar!Antes de tener una conversación correctiva con tus hijos o enfrentar algún tema delicado con ellos, intenta primero hablar de cosas que les emocionen, motiven y entusiasmen. Conecta primero, eso hará que las demás conversaciones sean más llevaderas para ellos.Antes de formular una pregunta piensa:¿Mi pregunta es inspiradora? ¿infunde respeto y confianza?, ¿la puedo hacer sin ser sarcástico o mostrar altivez?, ¿estoy dispuesto a escuchar la respuesta sin contradecir nada? ¿Puedo mantener contacto con sus ojos y una sonrisa sincera? ¡LISTO! 

  1. ¿Cómo describirías tu día perfecto?
  2. Cuándo estás teniendo un mal día, ¿qué es lo que más necesitas?
  3. ¿Qué es algo que yo puedo hacer para echarte una mano?
  4. ¿Cuál es el mejor halago que has recibido?
  5. ¿Qué es lo que más estrés te causa últimamente?
  6. ¿Qué es lo que más te gusta de tu profe favorito?
  7. ¿Qué es lo que más admiras de tus mejores amigos?
  8. ¿Qué es lo que cambiarías de tu mejor amigo/a y por qué?
  9. ¿Qué es algo gracioso que os ha pasado últimamente entre amigos?
  10. ¿Para ti como sería un noviazgo saludable y divertido?
  11. ¿Qué cualidades buscas en una persona con la que te gustaría mantener una relación sentimental?
  12. ¿Qué inquietudes o preguntas te haces acerca de temas espirituales?
  13. ¿Por qué motivos estás agradecido/a?
  14. ¿Si pudieras cambiar algo, que cambiarías?
  15. ¿Te sientes capaz de volver a empezar?
  16. ¿Qué significa para ti la frase, borrón y cuenta nueva?
  17. ¿Dónde quieres estar en 5 años?
  18. Si el dinero no fuese un obstáculo, ¿qué harías?
  19. ¿Cuál es la pregunta más tonta que hayas oído?
  20. ¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos en familia?

Algunas preguntas son más adecuadas para un momento entre dos, pero otras se prestan para iniciar buenas conversaciones. La razón principal por no preguntar a los adolescentes en casa, es porque muchas veces nuestras conversaciones con ellos pueden terminar en discusiones, pero ellos son los que más lo pueden necesitar. Así que de nosotros depende cambiar eso.Como padres y adultos tenemos una oportunidad de modelar como hablar con respeto y confianza aún cuando estamos en desacuerdo.¡Inténtalo! Si al primer intento no resulta, sigue intentado. ¡La comunicación es la clave de todo! 

eating at the table

Ángela

Familia

Enseñando sobre la solidaridad en casa

Las imágenes de los refugiados en estas últimas semanas nos superan. La situación mundial de guerras, eternos conflictos y hambrunas es realmente preocupante. ¿Cómo podemos abordar estas realidades en casa?  Nuestra fe nos recuerda las palabras de Jesús:Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me disteis alojamiento;  necesité ropa, y me vestisteis; estuve enfermo, y me atendisteis; estuve en la cárcel, y me visitasteis.”  Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?  ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o falto de ropa y te vestimos?  ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, por mí lo hicisteis.”  Mateo 25:35-40

Nuestros hijos aprenden mucho más de aquello que hacemos que de lo que decimos. Nos pueden ver consternados frente a las imágenes de las noticias, pero vernos recolectar la ropa de invierno que aun está en buen estado o comprar algunos kilos de arroz o legumbres más para llevar a algún centro que atienda a personas con necesidad, será el ejemplo que llegue a su corazón, a su mente y a su misma voluntad de hacerlo ellos mismos algún día. Podemos hablar de lo mucho que hemos recibido de Nuestro Padre y lo mucho que deseamos compartir ese amor con los demás, pero hasta que no demostremos con hechos, especialmente a los menos afortunados, nuestra intención de hacerlo, no estaremos siendo coherentes con nuestras palabras. La  enseñanza de Jesús fue importante; los pequeños gestos, son grandes en realidad, y hechos en el nombre de Jesús llegan a bendecir con la bondad y el amor de Dios en gran manera. Unamos nuestras fuerzas en familia para ser solidarios y tener un impacto en nuestras comunidades. 

Como familia podemos hacer cosas juntos. Pensemos a quién podemos ayudar. Haced una lista de personas  que necesiten vuestra ayuda, ánimo o tal vez una simple visita. Hay muchas persona mayores en nuestros vecindarios que necesitan del cariño de generaciones más jóvenes.  Como familia es una buena manera de visitar y animar a persona enfermas o solas, enseñando así también el valor de la amistad y la compasión a nuestros hijos. Aquí os dejo unas ideas:

  1. Este es sencillo y personal, ¿eres buen repostero/a? Elabora unas rosquillas o torrijas o cualquier dulce y envuélvelo para regalo. Entrégaselo a un vecino o amigo que necesite un poco de ánimo, no olvides escribirle una notita que alegrará su día.
  2. Busca información en tu ayuntamiento o en tu iglesia acerca de organizaciones serias y confiables que estén ayudando en las actuales crisis mundiales. Tomaos tiempo en familia para decidir cual sea la mejor ONG, centro de acogida o esfuerzo solidario al que decidáis ayudar. 
  3. ¿Tienes tiempo? Dedícate al voluntariado en tu comunidad una vez a la semana o una vez al mes con tus hijos. Es bueno para toda la familia. Hay muchas oportunidades, tus hijos pueden pasear mascotas abandonados y acogidos en alguna protectora de animales, puedes ofrecerte a leer cuentos a niños en la biblioteca, o acompañar a personas mayores  haciendo manualidades sencillas en residencias de ancianos. 
  4. No sobreprotejas a tus hijos del conocimiento y trato con personas que  tengan enfermedades o discapacidades. Si tus hijos te hablan de alguien nuevo en le colegio este año con alguna dificultad física, hablad de ello con naturalidad  e intenta ver si hay algo que se puede hacer para apoyar a ese compañero. Tal vez ayudarle con los deberes o pasar tiempo con él conociendo y adaptándose a su situación, será enriquecedor para ambos. 
  5. Deja que alguna idea nazca de ellos mismos. Haz preguntas que les ayuden a pensar de qué manera ellos sienten que pueden ayudar a los demás. Cuándo nazca de ellos sabrás que es verdaderamente un valor que están adquiriendo y que probablemente emplearán a lo largo de su vida.  Además, esa iniciativa propia nos lleva a esos momentos tiernos, que como padres nos alegramos de ver a nuestro hijo, por ejemplo, regalar algo suyo a alguien que lo pueda necesitar más que él.

Hay muchas cosa más que podríamos añadir a esta lista y lo cierto es que cada una de ellas contribuirá a una familia más unida. ¿Por qué? Porque es más fácil mantener la perspectiva cuando toda la familia está involucrada en ayudar a los demás. C.S Lewis lo dijo bien, “Ser humilde no es pensar menos de uno mismo, si no menos EN uno mismo.” Este tipo de humildad mata otros grandes enemigos de la unidad familiar como son los rencores, las rencillas, las envidias y las comparaciones. Pensar en los demás te ayuda a valorar a todos los que te rodean empezando por los que están cerca de ti. 

Ángela

entretenimiento, Espiritualidad, Familia

Momentos devocionales para las vacaciones

          En el hemisferio norte están las vacaciones de verano y las de invierno en el hemisferio sur. Sea como sea, en ocasiones nos encontramos con que tenemos a nuestros hijos en casa y no sabemos qué hacer con ellos. ¿Qué te parece si además de pasar tiempo de calidad como familia abrimos la Biblia para ser edificados todos con la Palabra de Dios?
          No hace falta que pasemos dos horas de estudio bíblico ni que hagamos cosas profundas. Simplemente, que abramos la Biblia junto a ellos todos los días en lo que yo llamo “momentos devocionales”. Estas ideas que te propongo no te llevarán más que unos pocos minutos al día, pero tendrán un impacto eterno en el corazón de toda la familia.

  1. Escribe Filipenses 2:14 desordenando las letras en un papel. Por ejemplo “dha ed oodt ins mmunraciruoes y netinocdsa”. Trabajen como un equipo para ordenar las letras en las palabras. Memoricen el versículo como familia en la semana.
  2. Sirve un vaso de leche. Pregúntales a tus hijos si tomar solo leche es suficiente para su crecimiento. Explícales que Dios desea que sus hijos crezcan espiritualmente y hablen sobre algunas formas en las que pueden hacerlo. Lean Hebreos 5.13-14
  3. Marca una línea de llegada en el patio o dentro de la casa. Asegúrate de que haya varios obstáculos en el camino. Habla sobre los obstáculos que encontramos a la hora de correr y llegar a la meta. Lean Hebreos 12:1 e intercambien ideas sobre el versículo.
  4. Ayuda a tus hijos a escribir una carta o hacer un dibujo o una tarjeta a alguien que viva lejos (un familiar, un misionero, un amigo…) y compartan algo divertido que hayan hecho. Hablen sobre Proverbios 25:25
  5. Hagan un concurso para ver quién puede hacer sonreír a más personas solo con sonreír primero y saludar. Recuerda a tus hijos que están extendiendo el gozo de Dios a otras personas, animándolos con nuestras acciones (1 Tesalonicenses 5:11)
  6. Antes de ir a la iglesia, ora por tu pastor y su familia. Piensa en una cosa que tu familia pueda hacer por la familia del pastor para ayudarles y alegrarles el domingo.
  7. Oren juntos por aquellos países en los que los que los cristianos son perseguidos. Busca información sobre uno de esos países, búsquenlo en el mapa, disfrácense, hagan comida relativa a ese país, dibujen su bandera… Puedes escoger varios países y orar por ellos específicamente.
  8. Haz una acampada en el jardín si el clima lo permite o en tu salón si no es posible hacerlo afuera. Si están al aire libre, cuenten estrellas: cada vez que cuenten una, tienen que compartir una cosa por la que estén agradecidos. Si están adentro, pueden dibujar y recortar estrellas y pegarlas por el salón para hacer el mismo ejercicio. Lean 1 Tesalonicenses 5:18
  9. Graba a tus hijos cantando algunas canciones de alabanza y crea un CD con toda la familia (no hace falta que canten bien, tan solo que alaben a Dios). Ten el CD en el carro y ponlo para que todos canten. Hablen sobre cómo y por qué alabar a Dios. Pueden leer Salmo 9:11; 47:6; 147:1…)
  10. Escribe el Salmo 119:11 en una hoja de papel y corta cada palabra como si fuera un rompecabezas. Esconde cada pieza del rompecabezas por la casa para que los niños las encuentren y armen el rompecabezas. Memoricen el versículo juntos como familia.
  11. Deja que tus hijos se pongan un poco de tu perfume o de la colonia de papá y haz que caminen por la habitación para esparcir el olor. Lee 2 Corintios 2.14-15 y hablen sobre cómo esparcir la fragancia de Jesús a otras personas.
  12. Recolecta insectos en un frasco o véanlos en un libro, en internet… Estudia las diferencias en sus cuerpos, alas y patas. Habla con tus hijos sobre cómo Dios creó cada animal de la tierra (Génesis 1:24)
  13. Haz que cada miembro de la familia trace el contorno de su pie en un papel. Coloreen las huellas y lean Isaías 52:7, que habla sobre lo hermosos que son los pies de los que traen las buenas nuevas. Piensen en una persona con la que, como familia, puedan compartir el amor de Dios y hablarle sobre el Evangelio de Salvación.
  14. Tomen un gran vaso de jugo, leche o agua. Lean Hechos 3.19 y hablen sobre cómo Jesús refresca nuestras almas cuando confesamos nuestros pecados.
  15. Den un paseo al atardecer o vean la luna desde una ventana. Explica que la luna tiene luz porque es un reflejo de la luz del sol. Explica cómo Jesús es la Luz del Mundo y cómo nosotros podemos reflejar Su gloria con nuestras palabras y acciones. Lean Mateo 5:16; Juan 8:12
  16. Jueguen durante un rato a “seguir al líder” o “Simón dice”. Hablen sobre a quién debemos imitar y obedecer (Deuteronomio 13:4)
  17. Pon un pañuelo en los ojos a los niños por turno y dales unas vueltas. Pídeles que lleguen hasta un árbol, la mesa o cualquier lugar que hayan determinado previamente. Quítales la venda y explica cómo aquellas personas que no conocen a Jesús son como ciegos que no saben a dónde van. Oren juntos por alguna persona cercana que aún no conoce a Cristo (Isaías 59:10)
  18. Pide a los niños que muestren sus posesiones más valiosas. Pregúntales si estarían dispuestos a dárselas a alguien como regalo. Hablen sobre Juan 3.16 y cómo Dios dio Su posesión más preciosa para salvarnos.
  19. Que cada miembro de la familia busque algo agradable para decir a alguien, algo que anime a la otra persona. Tomen turnos para compartir lo que hayan pensado. Lean sobre Bernabé en Hechos 11:22-26 y  1 Tesalonicenses 5:11. Hablen sobre la importancia de animarse unos a otros.
  20. Da a cada miembro de la familia materiales para que puedan delinear sus propias manos en un pedazo de papel de construcción, recorta el contorno y escriban en las manos algunas cosas por las que quieran orar. Anímalos a orar todos los días. Lean Lucas 18:1-8

Ideas extraídas de Focusonthefamily.org, GoodMorningGirls.org y Ministrytochildren.com

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Edurne

Crecimiento Personal, Familia

Este verano…¡Conecta!

Como padres queremos darle lo mejor a nuestros hijos. Nos preocupamos por su seguridad por su alimentación, por sus hábitos escolares, por sus amistades y decisiones. Elegimos los actividades de verano con cuidado para asegurarnos de que estén bien cuidados y que aprovechen el tiempo al máximo para practicar deportes, el inglés o la música. 
Pero a veces darles lo mejor no se trata de una serie de actividades u oportunidades académicas para alcanzar niveles más altos de fluidez de idiomas o destrezas deportivas. Por su puesto que hay actividades que a nuestros hijos les emocionan y a la vez les motivan a mejorar y relacionarse mejor con sus iguales, pero tal vez ese “mejor” que estamos buscando empieza con nosotros mismos como padres. Lo mejor para ellos, interesantemente resulta ser también lo mejor par nosotros como padres. Comparte estas ideas con tus hijos este verano y experimentarás algo especial junto con ellos. ¡Este verano es tiempo de crecer en familia dándole lo mejor a tus hijos! 

Comparte un legado familiar. Dale un regalo que sólo tú puedes dar a tus hijos. Toma tiempo para explicarle algo de vuestra familia en forma de legado que transmita algún valor a tus hijos. Cuéntales la historia, por ejemplo, de cómo su abuelo, abuela, o cualquier otro pariente actuó con valor, convicción, compasión o amor para que alguien pudiera tener una mejor oportunidad en la vida. Muéstrales fotografías antiguas o visita lugares donde sucedieron los hechos y explica quienes son esas personas que dejaron un legado en vuestra familia. A veces hay alguna película antigua que te recuerde a la situación que tus antepasados vivieron que puedas ver en familia. Es bueno reflexionar a cerca de la historia de nuestras familias. Todos podemos encontrar anécdotas e historias positivas, por más pequeñas que sean, que nos ayuden a conocernos mejor. Aunque parezcan sencillas, tus hijos tendrán interés en aprender algo nuevo que tenga que ver con los orígenes de su familia. No subestimes el poder de conectar con tus hijos contando una buena y verídica historia. 


Sal de casa y explora la ciudad con ellos. 


Deja que cada uno de tus hijos elija un lugar especial para ir a jugar, pasear o hacer alguna actividad. Dedica una tarde o un día entero si es posible. Dedicar el tiempo suficiente para ir juntos en familia, hablar de por qué le gusta ir a ese sitio y dejar que cada persona de la familia dirija esa excursión o salida puede ser una gran oportunidad de conectar con tus hijos. Cuando hayáis explorado adecuadamente los lugares que ellos disfrutan, llévales a un sitio especial para ti, donde tengas la oportunidad de compartir por qué ese sitio es tan especial. 

Corrige menos, conecta más. 


Parece que el verano está lleno de normas, “no pases toda la tarde en la tablet, no ensucies la cocina a la hora de la merienda, no pelees con tu hermana, saca al perro, no dejes el cuarto de baño perdido después de la piscina…” ¿Qué sucedería si tomamos tiempo con nuestros hijos para prevenir en vez de curar y dejar que ellos mismos nos ayuden a marcar las normas de casa de verano en POSITIVO? Los mejores maestros, que en todos los casos somos los padres los primeros maestros de nuestros hijos, hacen buenas preguntas. Podemos sentarnos a finales del año escolar y escribir ¿Qué necesitamos hacer este verano para llevar una convivencia en orden, con un ambiente positivo, sano y productivo? ¿Qué metas tenemos cada uno?, incluyendo mamá por ejemplo, como podemos ayudarnos a que todos cumplamos nuestros objetivos y metas de verano como, leer un libro, aprender a tocar un instrumento usando el internet en nuestros ratos libres, aprender a cocinar con mamá o papá o algún pariente o adulto que les cuida en verano. Dales ideas y objetivos creativos y no tendrás que pasar tus días corrigiendo y riñendo. Con sólo preguntarles, ¿Cómo nos ayuda este comportamiento a cumplir los objetivos que nos propusimos juntos a principio de verano? Ellos mismos entenderán lo que es mejor y podrán auto-corregirse. Finalmente escribe las “normas” en la nevera en positivo, no se vale escribir la palabra NO. 


Sé sincero con los jóvenes de la casa 


Nuestro hijos nos observan, nos ven, nos oyen hasta cuando no nos damos cuenta. Si tienes dificultades con algunas relaciones familiares, tu pareja, tus vecinos o cualquier otra dificultad interpersonal, habla con ellos a cerca del tema de una forma apropiada para ellos. Explícales que estás intentando hacer lo mejor posible para superar aquello y estar en paz con esa persona o personas. Plantéate lo mejor para no traer más conflicto a vuestra vida familiar. Muchos niños tienen ansiedad y estrés por situaciones tensas que afectan el estado de ánimo de sus padres y en ocasiones los niños sufren en silencio pensando que ellos son parte de la razón de esos conflictos. La abuela, por ejemplo, se enfadó con mamá porque tuvo que recoger a los niños del colegio por falta de planificación de los padres, el vecino está enfadado por el ruido que hace la familia a todos horas de la noche, los padres discuten por temas de cómo corregir a los hijos, la lista de piedras en las mochilas emocionales de nuestros hijos es larga, tendida y muchas veces muy pesada. Toma tiempo cada día para aliviar ese peso. Da abrazos, no prometas cosas que no puedes cumplir, sé sincero y reconoce que no eres perfecto pero que siempre mirarás por el bien de ellos. Una conversación a tiempo con tus hijos puede hacer la diferencia en sus vidas emocionales y darles esa seguridad y cariño que sólo tú puedes dar. Nosotros crecemos con nuestros hijos. Habla con ellos. Si conectas más de lo que corriges verás que en realidad se dejarán corregir con más facilidad y las veces que les corrijas serán mucho más efectivas. 


¡Feliz verano Familias!

Angela