Crecimiento Personal, Familia, La Biblia, Uncategorized

“Padres, seamos honestos”

La honestidad es una cualidad cada vez más rara en todo el mundo, donde muchos hacen tratos enagañosos, aceptan sobornos; mienten, roban etc.

Para nosotros como padres, es un reto pero no imposible. Tomando pequeños pasos hacia la integridad, podremos marcar la diferencia.

Es importante transmitir a nuestros hijos principios de integridad; la honestidad distingue. Eso se nota. Infelizmente a cada día menos personas la practican.

Medita un poco: ¿De que forma hemos sido deshonestos con nuestros hijos?

He escuchado como algunos padres se niegan a abrir la puerta o contestar el teléfono y  decir, “dile que no estoy” a sus hijos.

Enseñamos a los hijos a mentir desde temprano, pero muy pronto este ejemplo se reflejará en otras areas de la vida.

Un autor dijo “los principios de un hombre honesto son permanentes”.


Practicar la honestidad delante de nuestros hijos a través de las palabras y promesas cumplidas, tendrán su fruto en tiempo oportuno.

Miremos juntas: Dios espera de nosotras honestidad, nuestros hijos esperan honestidad. Que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no. Digamos la verdad siempre. Si hacemos promesas seamos cumplidoras.

No hurtes, no mientas, seamos cabales en nuestra manera de vivir.

Procuremos hacer todas las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres. 

No permitas que en tu familia exista el engaño.

¡Cuidado con lo que haces!//¡Cuidado con lo que dices!

Proverbios 11 :1 y 3 (Trad. en lenguaje actual TLA)

Dios rechaza a los tramposos,
pero acepta a los honrados.

 Al bueno lo guía la justicia;
al traidor lo destruye la hipocresía.

Procuremos ser diferentes. Quizás nos miren raro, no pasa nada. Ofrezcamos nuestro granito de arena para que estos valores no se pierdan.

Al Único y Sabio Dios

Jess

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: Familias Felices

Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. 

Así comienza Anna Karenina, de León Tolstoi. 

En el caso de esta novela es la infidelidad y el deterioro del matrimonio lo que les hace infelices. En el caso de otras familias puede ser la enfermedad, las malas decisiones, los hijos que se meten en problemas, las adicciones, los problemas financieros… 

Cada familia tiene problemas distintos, luchas distintas, razones distintas para sentirse infelices. 

No podría contarte la cantidad de emails y mensajes que me llegan de mujeres que se desahogan conmigo o que me piden un consejo para alguna situación determinada. Cientos de historias de hogares rotos, de familias destrozadas, de mujeres que no dan más y que recurren a una extraña para dejar salir lo que hay en su corazón. 

En esos momentos de incertidumbre, de dolor, en el que nos sentimos tan desgraciadas, nos damos cuenta del vacío inmenso en nuestro corazón. 

Algunas confiamos en nosotras mismas, en nuestra propia capacidad para llenarnos a través de nuestra propia habilidad y capacidad… y terminamos dándonos cuenta de que no somos suficiente. 

Otras confiamos en otros, en las personas que nos rodean, tratando de llenarnos de aprobación y afirmación, de expectativas… y terminamos desalentadas y desanimadas al comprobar que nadie es perfecto y que también los demás se equivocan. 

Otras más confiamos en nuestras posesiones, en lo material, para hallar seguridad… y terminamos comprendiendo que el dinero no da calor por la noche ni alimenta el alma. 

Nada de esto funciona. ¿Qué hace, en última instancia, que una familia sea “feliz”? ¿Que un matrimonio funcione? ¿Qué nos sintamos “llenas”? ¿Es la ausencia de problemas? 

No, no lo es. 

Es la presencia de Cristo. 

Romanos 15:13

“ Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”

Lo único que nos puede ayudar a superar nuestros motivos especiales para sentirnos desdichadas es Cristo. El único que nos puede llenar es Cristo. 

Y, una vez que comprendemos esto, una vez que somos plenamente conscientes de que todo lo que vivimos cambia radicalmente de perspectiva cuando lo vivimos en el Hijo de Dios, somos capaces de levantar la cabeza y volver a respirar. 

Quizás nuestra situación familiar no cambie cuando dejamos que Dios lleve el timón y sea Él quien nos guíe. Pero nosotras sí habremos cambiado. Ya no seremos las mismas. Ya no veremos nuestros problemas de la misma manera. 

¿Te estás ahogando hoy en tu necesidad? ¿En tu problema familiar? ¿En tu desdicha particular? Deja que Cristo te transforme hoy, que transforme tu perspectiva y que te lleve de la mano en la situación que estés viviendo, sea la que sea. 

Isaías 41:13

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Contenta en Su servicio, 

Edurne

Familia

¡Cuéntame!

Te invito a jugar un juego en la mesa.  ¡Cambiemos el come y calla por come y cuéntame!               

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Los expertos llevan años diciéndonos que las familias que conectan, hablan, se ríen juntas y comparten cierta complicidad a lo largo del tiempo, tienen una mayor posibilidad de enfrentar momentos difíciles con optimismo y disfrutarán de una mayor satisfacción familiar.Esto repercute en todas las áreas de la vida de nuestros hijos. Les afecta en su etapa de estudio, en su vida laboral y hasta en su capacidad de superar dificultades en la vida.Curiosamente, esta conexión se puede lograr haciendo cosas muy sencillas, como hablar. Aquí os comparto unas ideas para romper el hielo y comenzar buenas conversaciones con tus hijos.Un buen Tip Familiar!Antes de tener una conversación correctiva con tus hijos o enfrentar algún tema delicado con ellos, intenta primero hablar de cosas que les emocionen, motiven y entusiasmen. Conecta primero, eso hará que las demás conversaciones sean más llevaderas para ellos.Antes de formular una pregunta piensa:¿Mi pregunta es inspiradora? ¿infunde respeto y confianza?, ¿la puedo hacer sin ser sarcástico o mostrar altivez?, ¿estoy dispuesto a escuchar la respuesta sin contradecir nada? ¿Puedo mantener contacto con sus ojos y una sonrisa sincera? ¡LISTO! 

  1. ¿Cómo describirías tu día perfecto?
  2. Cuándo estás teniendo un mal día, ¿qué es lo que más necesitas?
  3. ¿Qué es algo que yo puedo hacer para echarte una mano?
  4. ¿Cuál es el mejor halago que has recibido?
  5. ¿Qué es lo que más estrés te causa últimamente?
  6. ¿Qué es lo que más te gusta de tu profe favorito?
  7. ¿Qué es lo que más admiras de tus mejores amigos?
  8. ¿Qué es lo que cambiarías de tu mejor amigo/a y por qué?
  9. ¿Qué es algo gracioso que os ha pasado últimamente entre amigos?
  10. ¿Para ti como sería un noviazgo saludable y divertido?
  11. ¿Qué cualidades buscas en una persona con la que te gustaría mantener una relación sentimental?
  12. ¿Qué inquietudes o preguntas te haces acerca de temas espirituales?
  13. ¿Por qué motivos estás agradecido/a?
  14. ¿Si pudieras cambiar algo, que cambiarías?
  15. ¿Te sientes capaz de volver a empezar?
  16. ¿Qué significa para ti la frase, borrón y cuenta nueva?
  17. ¿Dónde quieres estar en 5 años?
  18. Si el dinero no fuese un obstáculo, ¿qué harías?
  19. ¿Cuál es la pregunta más tonta que hayas oído?
  20. ¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos en familia?

Algunas preguntas son más adecuadas para un momento entre dos, pero otras se prestan para iniciar buenas conversaciones. La razón principal por no preguntar a los adolescentes en casa, es porque muchas veces nuestras conversaciones con ellos pueden terminar en discusiones, pero ellos son los que más lo pueden necesitar. Así que de nosotros depende cambiar eso.Como padres y adultos tenemos una oportunidad de modelar como hablar con respeto y confianza aún cuando estamos en desacuerdo.¡Inténtalo! Si al primer intento no resulta, sigue intentado. ¡La comunicación es la clave de todo! 

eating at the table

Ángela

Familia

Enseñando sobre la solidaridad en casa

Las imágenes de los refugiados en estas últimas semanas nos superan. La situación mundial de guerras, eternos conflictos y hambrunas es realmente preocupante. ¿Cómo podemos abordar estas realidades en casa?  Nuestra fe nos recuerda las palabras de Jesús:Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me disteis alojamiento;  necesité ropa, y me vestisteis; estuve enfermo, y me atendisteis; estuve en la cárcel, y me visitasteis.”  Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?  ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o falto de ropa y te vestimos?  ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, por mí lo hicisteis.”  Mateo 25:35-40

Nuestros hijos aprenden mucho más de aquello que hacemos que de lo que decimos. Nos pueden ver consternados frente a las imágenes de las noticias, pero vernos recolectar la ropa de invierno que aun está en buen estado o comprar algunos kilos de arroz o legumbres más para llevar a algún centro que atienda a personas con necesidad, será el ejemplo que llegue a su corazón, a su mente y a su misma voluntad de hacerlo ellos mismos algún día. Podemos hablar de lo mucho que hemos recibido de Nuestro Padre y lo mucho que deseamos compartir ese amor con los demás, pero hasta que no demostremos con hechos, especialmente a los menos afortunados, nuestra intención de hacerlo, no estaremos siendo coherentes con nuestras palabras. La  enseñanza de Jesús fue importante; los pequeños gestos, son grandes en realidad, y hechos en el nombre de Jesús llegan a bendecir con la bondad y el amor de Dios en gran manera. Unamos nuestras fuerzas en familia para ser solidarios y tener un impacto en nuestras comunidades. 

Como familia podemos hacer cosas juntos. Pensemos a quién podemos ayudar. Haced una lista de personas  que necesiten vuestra ayuda, ánimo o tal vez una simple visita. Hay muchas persona mayores en nuestros vecindarios que necesitan del cariño de generaciones más jóvenes.  Como familia es una buena manera de visitar y animar a persona enfermas o solas, enseñando así también el valor de la amistad y la compasión a nuestros hijos. Aquí os dejo unas ideas:

  1. Este es sencillo y personal, ¿eres buen repostero/a? Elabora unas rosquillas o torrijas o cualquier dulce y envuélvelo para regalo. Entrégaselo a un vecino o amigo que necesite un poco de ánimo, no olvides escribirle una notita que alegrará su día.
  2. Busca información en tu ayuntamiento o en tu iglesia acerca de organizaciones serias y confiables que estén ayudando en las actuales crisis mundiales. Tomaos tiempo en familia para decidir cual sea la mejor ONG, centro de acogida o esfuerzo solidario al que decidáis ayudar. 
  3. ¿Tienes tiempo? Dedícate al voluntariado en tu comunidad una vez a la semana o una vez al mes con tus hijos. Es bueno para toda la familia. Hay muchas oportunidades, tus hijos pueden pasear mascotas abandonados y acogidos en alguna protectora de animales, puedes ofrecerte a leer cuentos a niños en la biblioteca, o acompañar a personas mayores  haciendo manualidades sencillas en residencias de ancianos. 
  4. No sobreprotejas a tus hijos del conocimiento y trato con personas que  tengan enfermedades o discapacidades. Si tus hijos te hablan de alguien nuevo en le colegio este año con alguna dificultad física, hablad de ello con naturalidad  e intenta ver si hay algo que se puede hacer para apoyar a ese compañero. Tal vez ayudarle con los deberes o pasar tiempo con él conociendo y adaptándose a su situación, será enriquecedor para ambos. 
  5. Deja que alguna idea nazca de ellos mismos. Haz preguntas que les ayuden a pensar de qué manera ellos sienten que pueden ayudar a los demás. Cuándo nazca de ellos sabrás que es verdaderamente un valor que están adquiriendo y que probablemente emplearán a lo largo de su vida.  Además, esa iniciativa propia nos lleva a esos momentos tiernos, que como padres nos alegramos de ver a nuestro hijo, por ejemplo, regalar algo suyo a alguien que lo pueda necesitar más que él.

Hay muchas cosa más que podríamos añadir a esta lista y lo cierto es que cada una de ellas contribuirá a una familia más unida. ¿Por qué? Porque es más fácil mantener la perspectiva cuando toda la familia está involucrada en ayudar a los demás. C.S Lewis lo dijo bien, “Ser humilde no es pensar menos de uno mismo, si no menos EN uno mismo.” Este tipo de humildad mata otros grandes enemigos de la unidad familiar como son los rencores, las rencillas, las envidias y las comparaciones. Pensar en los demás te ayuda a valorar a todos los que te rodean empezando por los que están cerca de ti. 

Ángela

entretenimiento, Espiritualidad, Familia

Momentos devocionales para las vacaciones

          En el hemisferio norte están las vacaciones de verano y las de invierno en el hemisferio sur. Sea como sea, en ocasiones nos encontramos con que tenemos a nuestros hijos en casa y no sabemos qué hacer con ellos. ¿Qué te parece si además de pasar tiempo de calidad como familia abrimos la Biblia para ser edificados todos con la Palabra de Dios?
          No hace falta que pasemos dos horas de estudio bíblico ni que hagamos cosas profundas. Simplemente, que abramos la Biblia junto a ellos todos los días en lo que yo llamo “momentos devocionales”. Estas ideas que te propongo no te llevarán más que unos pocos minutos al día, pero tendrán un impacto eterno en el corazón de toda la familia.

  1. Escribe Filipenses 2:14 desordenando las letras en un papel. Por ejemplo “dha ed oodt ins mmunraciruoes y netinocdsa”. Trabajen como un equipo para ordenar las letras en las palabras. Memoricen el versículo como familia en la semana.
  2. Sirve un vaso de leche. Pregúntales a tus hijos si tomar solo leche es suficiente para su crecimiento. Explícales que Dios desea que sus hijos crezcan espiritualmente y hablen sobre algunas formas en las que pueden hacerlo. Lean Hebreos 5.13-14
  3. Marca una línea de llegada en el patio o dentro de la casa. Asegúrate de que haya varios obstáculos en el camino. Habla sobre los obstáculos que encontramos a la hora de correr y llegar a la meta. Lean Hebreos 12:1 e intercambien ideas sobre el versículo.
  4. Ayuda a tus hijos a escribir una carta o hacer un dibujo o una tarjeta a alguien que viva lejos (un familiar, un misionero, un amigo…) y compartan algo divertido que hayan hecho. Hablen sobre Proverbios 25:25
  5. Hagan un concurso para ver quién puede hacer sonreír a más personas solo con sonreír primero y saludar. Recuerda a tus hijos que están extendiendo el gozo de Dios a otras personas, animándolos con nuestras acciones (1 Tesalonicenses 5:11)
  6. Antes de ir a la iglesia, ora por tu pastor y su familia. Piensa en una cosa que tu familia pueda hacer por la familia del pastor para ayudarles y alegrarles el domingo.
  7. Oren juntos por aquellos países en los que los que los cristianos son perseguidos. Busca información sobre uno de esos países, búsquenlo en el mapa, disfrácense, hagan comida relativa a ese país, dibujen su bandera… Puedes escoger varios países y orar por ellos específicamente.
  8. Haz una acampada en el jardín si el clima lo permite o en tu salón si no es posible hacerlo afuera. Si están al aire libre, cuenten estrellas: cada vez que cuenten una, tienen que compartir una cosa por la que estén agradecidos. Si están adentro, pueden dibujar y recortar estrellas y pegarlas por el salón para hacer el mismo ejercicio. Lean 1 Tesalonicenses 5:18
  9. Graba a tus hijos cantando algunas canciones de alabanza y crea un CD con toda la familia (no hace falta que canten bien, tan solo que alaben a Dios). Ten el CD en el carro y ponlo para que todos canten. Hablen sobre cómo y por qué alabar a Dios. Pueden leer Salmo 9:11; 47:6; 147:1…)
  10. Escribe el Salmo 119:11 en una hoja de papel y corta cada palabra como si fuera un rompecabezas. Esconde cada pieza del rompecabezas por la casa para que los niños las encuentren y armen el rompecabezas. Memoricen el versículo juntos como familia.
  11. Deja que tus hijos se pongan un poco de tu perfume o de la colonia de papá y haz que caminen por la habitación para esparcir el olor. Lee 2 Corintios 2.14-15 y hablen sobre cómo esparcir la fragancia de Jesús a otras personas.
  12. Recolecta insectos en un frasco o véanlos en un libro, en internet… Estudia las diferencias en sus cuerpos, alas y patas. Habla con tus hijos sobre cómo Dios creó cada animal de la tierra (Génesis 1:24)
  13. Haz que cada miembro de la familia trace el contorno de su pie en un papel. Coloreen las huellas y lean Isaías 52:7, que habla sobre lo hermosos que son los pies de los que traen las buenas nuevas. Piensen en una persona con la que, como familia, puedan compartir el amor de Dios y hablarle sobre el Evangelio de Salvación.
  14. Tomen un gran vaso de jugo, leche o agua. Lean Hechos 3.19 y hablen sobre cómo Jesús refresca nuestras almas cuando confesamos nuestros pecados.
  15. Den un paseo al atardecer o vean la luna desde una ventana. Explica que la luna tiene luz porque es un reflejo de la luz del sol. Explica cómo Jesús es la Luz del Mundo y cómo nosotros podemos reflejar Su gloria con nuestras palabras y acciones. Lean Mateo 5:16; Juan 8:12
  16. Jueguen durante un rato a “seguir al líder” o “Simón dice”. Hablen sobre a quién debemos imitar y obedecer (Deuteronomio 13:4)
  17. Pon un pañuelo en los ojos a los niños por turno y dales unas vueltas. Pídeles que lleguen hasta un árbol, la mesa o cualquier lugar que hayan determinado previamente. Quítales la venda y explica cómo aquellas personas que no conocen a Jesús son como ciegos que no saben a dónde van. Oren juntos por alguna persona cercana que aún no conoce a Cristo (Isaías 59:10)
  18. Pide a los niños que muestren sus posesiones más valiosas. Pregúntales si estarían dispuestos a dárselas a alguien como regalo. Hablen sobre Juan 3.16 y cómo Dios dio Su posesión más preciosa para salvarnos.
  19. Que cada miembro de la familia busque algo agradable para decir a alguien, algo que anime a la otra persona. Tomen turnos para compartir lo que hayan pensado. Lean sobre Bernabé en Hechos 11:22-26 y  1 Tesalonicenses 5:11. Hablen sobre la importancia de animarse unos a otros.
  20. Da a cada miembro de la familia materiales para que puedan delinear sus propias manos en un pedazo de papel de construcción, recorta el contorno y escriban en las manos algunas cosas por las que quieran orar. Anímalos a orar todos los días. Lean Lucas 18:1-8

Ideas extraídas de Focusonthefamily.org, GoodMorningGirls.org y Ministrytochildren.com

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Edurne

Crecimiento Personal, Familia

Este verano…¡Conecta!

Como padres queremos darle lo mejor a nuestros hijos. Nos preocupamos por su seguridad por su alimentación, por sus hábitos escolares, por sus amistades y decisiones. Elegimos los actividades de verano con cuidado para asegurarnos de que estén bien cuidados y que aprovechen el tiempo al máximo para practicar deportes, el inglés o la música. 
Pero a veces darles lo mejor no se trata de una serie de actividades u oportunidades académicas para alcanzar niveles más altos de fluidez de idiomas o destrezas deportivas. Por su puesto que hay actividades que a nuestros hijos les emocionan y a la vez les motivan a mejorar y relacionarse mejor con sus iguales, pero tal vez ese “mejor” que estamos buscando empieza con nosotros mismos como padres. Lo mejor para ellos, interesantemente resulta ser también lo mejor par nosotros como padres. Comparte estas ideas con tus hijos este verano y experimentarás algo especial junto con ellos. ¡Este verano es tiempo de crecer en familia dándole lo mejor a tus hijos! 

Comparte un legado familiar. Dale un regalo que sólo tú puedes dar a tus hijos. Toma tiempo para explicarle algo de vuestra familia en forma de legado que transmita algún valor a tus hijos. Cuéntales la historia, por ejemplo, de cómo su abuelo, abuela, o cualquier otro pariente actuó con valor, convicción, compasión o amor para que alguien pudiera tener una mejor oportunidad en la vida. Muéstrales fotografías antiguas o visita lugares donde sucedieron los hechos y explica quienes son esas personas que dejaron un legado en vuestra familia. A veces hay alguna película antigua que te recuerde a la situación que tus antepasados vivieron que puedas ver en familia. Es bueno reflexionar a cerca de la historia de nuestras familias. Todos podemos encontrar anécdotas e historias positivas, por más pequeñas que sean, que nos ayuden a conocernos mejor. Aunque parezcan sencillas, tus hijos tendrán interés en aprender algo nuevo que tenga que ver con los orígenes de su familia. No subestimes el poder de conectar con tus hijos contando una buena y verídica historia. 


Sal de casa y explora la ciudad con ellos. 


Deja que cada uno de tus hijos elija un lugar especial para ir a jugar, pasear o hacer alguna actividad. Dedica una tarde o un día entero si es posible. Dedicar el tiempo suficiente para ir juntos en familia, hablar de por qué le gusta ir a ese sitio y dejar que cada persona de la familia dirija esa excursión o salida puede ser una gran oportunidad de conectar con tus hijos. Cuando hayáis explorado adecuadamente los lugares que ellos disfrutan, llévales a un sitio especial para ti, donde tengas la oportunidad de compartir por qué ese sitio es tan especial. 

Corrige menos, conecta más. 


Parece que el verano está lleno de normas, “no pases toda la tarde en la tablet, no ensucies la cocina a la hora de la merienda, no pelees con tu hermana, saca al perro, no dejes el cuarto de baño perdido después de la piscina…” ¿Qué sucedería si tomamos tiempo con nuestros hijos para prevenir en vez de curar y dejar que ellos mismos nos ayuden a marcar las normas de casa de verano en POSITIVO? Los mejores maestros, que en todos los casos somos los padres los primeros maestros de nuestros hijos, hacen buenas preguntas. Podemos sentarnos a finales del año escolar y escribir ¿Qué necesitamos hacer este verano para llevar una convivencia en orden, con un ambiente positivo, sano y productivo? ¿Qué metas tenemos cada uno?, incluyendo mamá por ejemplo, como podemos ayudarnos a que todos cumplamos nuestros objetivos y metas de verano como, leer un libro, aprender a tocar un instrumento usando el internet en nuestros ratos libres, aprender a cocinar con mamá o papá o algún pariente o adulto que les cuida en verano. Dales ideas y objetivos creativos y no tendrás que pasar tus días corrigiendo y riñendo. Con sólo preguntarles, ¿Cómo nos ayuda este comportamiento a cumplir los objetivos que nos propusimos juntos a principio de verano? Ellos mismos entenderán lo que es mejor y podrán auto-corregirse. Finalmente escribe las “normas” en la nevera en positivo, no se vale escribir la palabra NO. 


Sé sincero con los jóvenes de la casa 


Nuestro hijos nos observan, nos ven, nos oyen hasta cuando no nos damos cuenta. Si tienes dificultades con algunas relaciones familiares, tu pareja, tus vecinos o cualquier otra dificultad interpersonal, habla con ellos a cerca del tema de una forma apropiada para ellos. Explícales que estás intentando hacer lo mejor posible para superar aquello y estar en paz con esa persona o personas. Plantéate lo mejor para no traer más conflicto a vuestra vida familiar. Muchos niños tienen ansiedad y estrés por situaciones tensas que afectan el estado de ánimo de sus padres y en ocasiones los niños sufren en silencio pensando que ellos son parte de la razón de esos conflictos. La abuela, por ejemplo, se enfadó con mamá porque tuvo que recoger a los niños del colegio por falta de planificación de los padres, el vecino está enfadado por el ruido que hace la familia a todos horas de la noche, los padres discuten por temas de cómo corregir a los hijos, la lista de piedras en las mochilas emocionales de nuestros hijos es larga, tendida y muchas veces muy pesada. Toma tiempo cada día para aliviar ese peso. Da abrazos, no prometas cosas que no puedes cumplir, sé sincero y reconoce que no eres perfecto pero que siempre mirarás por el bien de ellos. Una conversación a tiempo con tus hijos puede hacer la diferencia en sus vidas emocionales y darles esa seguridad y cariño que sólo tú puedes dar. Nosotros crecemos con nuestros hijos. Habla con ellos. Si conectas más de lo que corriges verás que en realidad se dejarán corregir con más facilidad y las veces que les corrijas serán mucho más efectivas. 


¡Feliz verano Familias!

Angela

Crecimiento Personal

¿Ayudamos o entorpecemos?

El apoyo inmediato …


La semana pasada acudí a unas charlas talleres sobre el consejo, la ayuda o el auxilio inmediato en momentos difíciles, cuando aparecen situaciones inesperadas. Estas situaciones nos afectan y nos desbordan. Muchas de las personas, en especial las mujeres, nos apresuramos con nuestras palabras a aconsejar, ayudar o dar ánimo. 


Por nuestra identidad femenina, somos más sensibles y expresamos emociones con mayor frecuencia. Pero esto no significa que seamos la persona adecuada e idónea en todo momento pronunciado la palabra exacta que a  la persona que sufre le hace falta en el momento puntual que necesita acompañamiento. 


Entonces ¿qué pasa? ¿me quedo callada? ¿y si no hay nadie más cerca de mí para ayudar? ¿le digo a la persona que no pasa nada, que todos experimentamos esas sensaciones? ¿le digo que su dolor no tiene que afectar a su vida? ¿le digo que basta ya de llorar o de quejarse? ¿le respondo diciendo que el problema es ella o él y no la situación?
¿Quién de nosotras no se ha visto en una situación de este calibre?

Podemos pensar en fallecimientos, suspender o fallar en un examen, un accidente casero, discusiones conyugales o familiares, desavenencias en el trabajo. Existen tantos y tan variados momentos de confrontación y sufrimiento en la vida que resulta más que común de lo que pensamos, que busquemos a otras persona para su consejo o que nos busquen a nosotras anhelando consuelo, ayuda o apoyo emocional. 


En realidad, es un privilegio que se nos considere como personas cabales para ofrecer este acompañamiento activo y emocional, a la vez.


Las claves que nos brindó y explicó la psicóloga española Lidia Martín fueron las siguientes:


1º Ante todo, PRUDENCIA y HUMILDAD. Seamos prudentes pues el dolor y esa situación difícil puede verse como un hecho imposible de sobrellevar sin acompañamiento. Si estamos más prestas a hablar antes que a pensar; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


2º La ESCUCHA ACTIVA. Aprendamos a escuchar con atención y sin interrumpir las necesidades de la persona que ha acudido a nosotras. Hagamos preguntas que describan nuestro interés y preocupación hacia la otra persona. Si nos sentimos o vemos incómodas, no sigamos adelante; esto no es para nosotras.


3º No puede faltar la EMPATÍA. Debemos preguntarnos que pensaría yo, que haría yo o cómo reaccionaría yo frente a una situación como la que está viviendo esta persona.Si no podemos evitar “la voz de la experiencia” o no evitamos juzgar o no somos honestas o no somos coherentes; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


4ª La necesidad del ANÁLISIS y recepción y expresión de las emociones; es decir brindar espacio cómodo para que la persona afectada pueda expresarse en un entorno de confianza y confidencialidad. Si nos sentimos incómodas o somos incapaces de ser sensibles; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


5ª La capacidad analítica para un RAZONAMIENTO REALISTA; solo nos queda preguntar, analizar, contrastar, y orientar hacia la visualización de otras metas.  Si producimos emociones negativas o distorsionamos más la realidad o tendemos a generalizar; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


6ª La capacidad para REFORZAR; consistente en apoyar en el avance de pequeños pasos, de conseguir la ayuda de un profesional. Si no somos capaces de ver que el refuerzo debe hacerlo un profesional; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


¡Vaya! A lo mejor hasta este momento no habíamos reflexionado sobre estas situaciones o estos temas. Como oía el domingo por la mañana: 



Encontramos en la Biblia, muchos versículos o frases que nos instan y animan para que busquemos esa sabiduría con la cual inspiremos a otros y que nuestro acompañamiento sea de verdad la ayuda que la otra persona necesita. Por esto nos quedamos con estas palabras finales del apóstol Santiago en el Nuevo Testamento

Nilda

Crecimiento Personal, Familia, Uncategorized

¡Conectar es más que una clave de wifi!

AMAR ES CONECTAR

¿CONECTAS MÁS CON EL WIFI QUE CON TUS HIJOS?AQUÍ TIENES 5 CONSEJOS PARA CULTIVAR LA CONEXIÓN EN CASA DURANTE EL AÑO ESCOLAR


1. PASEOS SIN MÓVIL, CONECTA HABLANDO
Guarda el móvil cuando sales a pasear con tus hijos o los llevas al parque. Si te sientas en un banco, habla con ellos o aprovecha el momento para conectar con otros vecinos y padres. Cuándo salís juntos a pasear al bandido de cuatro patatas, resiste la tentación de revisar estados de redes sociales y mandar mensajes. Habla con tus hijos aunque sean muy pequeños. Deja tu móvil en el fondo del bolso en modo silencio o en casa si es necesario. No contestes una llamada que puedas contestar cuando llegues a casa.

2. ANTICIPA LAS INTERRUPCIONES, NO TE FRUSTRES CON ELLAS, CONECTA MIRÁNDOLES A LOS OJOS
Si tus hijos te interrumpen mientras estás escribiendo un mensaje en el móvil, baja el móvil enseguida, déjalo sobre la mesa si es posible, abrázales o tómales la mano y mírales a los ojos. Sonríe, escúchales y atiende a su pregunta. Es probable que sólo precisen un momento de tu tiempo, el mensaje puede esperar.

3. CONECTA CON ELLOS JUSTO ANTES DE PONERTE EN LÍNEA
¿Estáis aprovechando el tiempo en casa? Si vas a estar ocupada en el móvil o tu ordenador con algo importante como una llamada, una conversación imperiosa o algún tipo de trabajo imprescindible y tus hijos están en casa, toma unos minutos para ver como está cada uno. Averigua si te necesitan o si deben estar cumpliendo con alguna de sus tareas diarias como recoger su habitación, asearse o hacer la tarea. Infórmales que estarás unos minutos ocupada para atender unos asuntos o llamadas. Dales instrucciones en caso de que necesiten algo, por ejemplo que le pidan a su hermano mayor lo que necesiten durante este tiempo. Ellos también tienen que respetar tu tiempo. Si puedes, elige un lugar específico para conectarte a redes sociales o a ordenadores. Así asocian ese lugar, sillón, escritorio, habitación como el lugar de trabajo o tiempo de conexión al movil de mamá. Intenta limitar tu tiempo conectada a ese lugar y también podrás controlar cuanto tiempo realmente estás pasando conectada cuando tu familia está en casa.

4. EN LA MESA CONECTA CON LAS PERSONAS, NO CON EL MÓVIL
Antes debatíamos si ver o no la televisión durante las comidas familiares. Hoy los móviles se han apoderado de algunas mesas. Lo mejor es usar este tiempo familiar para cargar los móviles, si es posible en otra habitación, o mantenerlos en modo silencio durante unas horas. Durante este tiempo es un buen momento para aprender que cuando alguien está hablando en la mesa, o nos encontramos en cualquier otro tipo de reunión familiar o entre amigos, estar revisando estados o escribiendo mensajes transmite una falta de respeto al otro y en general se considera de mala educación. También vemos que en varios países las horas de la comida del mediodía y la hora siguiente, se consideran de descanso o siesta, y se entiende que las personas están pasando tiempo en familia o descansado. Es un buen hábito enseñar a los hijos que durante un tiempo cada día apagamos los móviles para hablar unos con otros, escucharnos y cuando es posible descansar.

5. NO DUDES EN INTERACTUAR CON ELLOS CON LA TECNOLOGÍA
Mamá, tus hijos saben si te encanta o no estar conectada ¡Ellos te ven y hay pocas cosas que puedes ocultar de sus ojitos! Si te gusta el Facebook, por ejemplo, muéstrales alguna foto o algún video divertido de tu estado de vez en cuando. Si te gusta leer artículos en blogs, acércalos a tu pantalla y léeles algo que te ha hecho pensar en ellos o que crees que les interesará. Papá, si son pequeños y te ven escribiendo en alguna aplicación de mensajes como whatsapp a menudo, préstales el móvil de alguien en casa y déjales que te manden un par de mensajitos cariñosos. No dejes que ellos piensen que la tecnología que usas no les incluye a ellos, o peor aún, que prefieres interactuar con los dispositivos y redes sociales más que con ellos.
¡Usa el móvil para llamar a los abuelos, hacer video llamadas con familiares y amigos y enséñales a conectar con personas!

RECUERDA, MENOS ES MÁS
Así va el dicho, menos es más. Entre menos nos vean conectados a la tecnología, más conexión humana sentirán con nosotros. Intenta conectarte a redes sociales cuando estén en el colegio o cuando ya estén acostados. Hay tiempo para todo. Tus hijos vivirán en un mundo de nuevas tecnologías, así que difícilmente se las podremos prohibir, pero sí podemos modelar como seguir conectados con las personas y el mundo que les rodea a pesar de la influencia de una tecnología que por naturaleza nos aparta de la conexión humana.
Abraza, siente, ríe, juega, pasea y corre con tus hijos. Acuéstate en la hierba, ensúciate un poco y siente la lluvia caer. ¡Apaga el móvil y conéctate a tu familia!

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora…
Eclesiastés 3:1

Ángela

Equipo, Familia

Desvalorización social del matrimonio y la familia

Recomiendo este texto de Juan Varela:

“Nuestra sociedad moderna se enfoca en el individuo y su realización personal. En consecuencia, lo primero que se empieza a diluir y distorsionar es el concepto de matrimonio y familia. 

Como familia, en ocasiones nos gusta ver una película juntos y cenar pizza. A nuestro hijo Noel le encanta acompañarla de un buen refresco. Recordamos un viernes cuando habíamos decidido tener una sesión familiar de cine-pizza pero nos faltaba el refresco para nuestro hijo, así que decidí bajar al bar de la esquina y comprar un par de latas. Al entrar al establecimiento me dirigí a la máquina expendedora de bebidas y retiré dos envases. Cuando llegué a casa y nada más entrar María del Mar me dice, …”Leer más: Protestante Digital

Anneli

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¿Separación?

Carta a una amiga:
¿Qué tal si empezáis de nuevo?       

Este es un momento donde tu relación está pasando por un momento muy difícil, está  pasando  por momento críticos, donde la separación quizás esté dentro de una de las posibilidad. Antes me gustaría reflexionar contigo.         Te animo a derruir para después construir:
Compromiso firme.       

Uno de los conceptos que se halla a veces ausente hoy en día al hablar del matrimonio, es el sentimiento de compromiso que se expresó en el día de la ceremonia con el intercambio de votos. Amar a alguien no es solamente un fuerte sentimiento, es una decisión, un compromiso, una promesa. Estoy convencida de que el compromiso que tengamos con Dios y el uno hacia el otro, es lo que mantendrá un matrimonio unido, incluso durante los momentos de dificultad. Si ese grado de compromiso es mayor que los problemas, éstos pueden resolverse. Pero si es débil, aun las pequeñas dificultades, desánimos y desilusiones nos pueden apartar.
Tiempo juntos         No conformarse con el tiempo libre que queda, aprendamos a conocernos mutuamente y a experimentar unidad cuando tomemos el tiempo para compartir nuestros sentimientos, procuremos saber lo que el otro piensa, y disfrutemos de estar juntos. Pero para encontrar ese tiempo necesitamos tener bien claras nuestras prioridades. Dios creó la familia, y eligió que su Hijo naciera en una familia,  es importante tener presente que no es un invento de los hombres, nuestra pareja debe ser una prioridad sobre lo demás, nuestra familia. Es importante tener un tiempo planificado  para poder pasar tiempo juntos.
Comunicación efectiva         A veces nos callamos para no herir a nuestro cónyuge y procurar ignorar nuestros sentimientos, pensando que nuestros problemas se desvanecerán. Esconder nuestros pensamientos y sentimientos debilita la unidad básica de la vida matrimonial, pues las dudas crecen en la oscuridad y los problemas se convierten en resentimientos que destruyen el amor. Sólo cuando hay apertura y honestidad podemos encontrar ayuda y felicidad.  Pero tiene que haber la voluntad y el deseo de comunicarnos, aprendiendo a hacerlo en los distintos niveles. A veces lo logramos sólo en un nivel superficial, con los comentarios propios de la convivencia diaria. Avanzando un paso, compartimos lo que pensamos sobre distintos temas. Pero la comunicación significativa sólo se produce cuando compartimos nuestros sentimientos más profundos de una forma sincera y abierta, aunque algo más difícil porque involucra tanto riesgo como confianza: “¿Cómo interpretará lo que digo? ¿Me comprenderá? “ Para mantener una relación, es esencial expresar nuestros sentimientos para hallar la solución. Y no nos olvidemos que la comunicación no es solamente palabras, sino también a través de la expresión del rostro, la sonrisa amante, el toque cariñoso de la mano…
Debemos magnificar lo positivo y minimizar lo negativo         O sea, las virtudes que nos atrajeron mutuamente, y los rasgos negativos con que nos encontramos al casarnos. Esto no significa que no busquemos mejorar y ayudarnos a superar los rasgos negativos, pero no debemos permitir que éstos se conviertan en el centro de atención y preocupación.         Cada cónyuge tiene dones y atributos que contribuyen al matrimonio, y cuando más reconocidos y respetados son estos, tanto más feliz será el matrimonio. La relación se fortalecerá al recibir y alentar las capacidades de cada uno.        

Debemos aprender a apreciar las diferencias en personalidad y percepción. Que los esposos consideren ciertas cosas desde puntos de vistas diferentes puede ser una gran ayuda para proporcionales una perspectiva más amplia. Recordemos que el matrimonio representa una relación complementaria. Esto implica armonizar dos distintas personas para mejorar a ambas Y al aceptar y apreciar lo que es el cónyuge, se llega a ser mejor de lo que hubiera podido ser solo. Las diferencias nos pueden apartar o pueden agregar una nueva dimensión, dependiendo de cómo las enfoquemos.         Aprendamos el valor de afirmar lo positivo en el otro. Es un factor que contribuye a la cohesión en una feliz relación matrimonial, ayudándonos a que seamos más cariñosos, cuidadosos y generosos.
Debemos gozarnos en la bondad y belleza del sexo.       

  Querida amiga espero que estas reflexiones y pensamientos puedan ser un grano que contribuya a decirte que creo que puede haber esperanza para que vuestra relación pueda seguir avanzando.        

Con todo mi cariño,       

MariCruz