Crecimiento Personal

¿Ayudamos o entorpecemos?

El apoyo inmediato …


La semana pasada acudí a unas charlas talleres sobre el consejo, la ayuda o el auxilio inmediato en momentos difíciles, cuando aparecen situaciones inesperadas. Estas situaciones nos afectan y nos desbordan. Muchas de las personas, en especial las mujeres, nos apresuramos con nuestras palabras a aconsejar, ayudar o dar ánimo. 


Por nuestra identidad femenina, somos más sensibles y expresamos emociones con mayor frecuencia. Pero esto no significa que seamos la persona adecuada e idónea en todo momento pronunciado la palabra exacta que a  la persona que sufre le hace falta en el momento puntual que necesita acompañamiento. 


Entonces ¿qué pasa? ¿me quedo callada? ¿y si no hay nadie más cerca de mí para ayudar? ¿le digo a la persona que no pasa nada, que todos experimentamos esas sensaciones? ¿le digo que su dolor no tiene que afectar a su vida? ¿le digo que basta ya de llorar o de quejarse? ¿le respondo diciendo que el problema es ella o él y no la situación?
¿Quién de nosotras no se ha visto en una situación de este calibre?

Podemos pensar en fallecimientos, suspender o fallar en un examen, un accidente casero, discusiones conyugales o familiares, desavenencias en el trabajo. Existen tantos y tan variados momentos de confrontación y sufrimiento en la vida que resulta más que común de lo que pensamos, que busquemos a otras persona para su consejo o que nos busquen a nosotras anhelando consuelo, ayuda o apoyo emocional. 


En realidad, es un privilegio que se nos considere como personas cabales para ofrecer este acompañamiento activo y emocional, a la vez.


Las claves que nos brindó y explicó la psicóloga española Lidia Martín fueron las siguientes:


1º Ante todo, PRUDENCIA y HUMILDAD. Seamos prudentes pues el dolor y esa situación difícil puede verse como un hecho imposible de sobrellevar sin acompañamiento. Si estamos más prestas a hablar antes que a pensar; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


2º La ESCUCHA ACTIVA. Aprendamos a escuchar con atención y sin interrumpir las necesidades de la persona que ha acudido a nosotras. Hagamos preguntas que describan nuestro interés y preocupación hacia la otra persona. Si nos sentimos o vemos incómodas, no sigamos adelante; esto no es para nosotras.


3º No puede faltar la EMPATÍA. Debemos preguntarnos que pensaría yo, que haría yo o cómo reaccionaría yo frente a una situación como la que está viviendo esta persona.Si no podemos evitar “la voz de la experiencia” o no evitamos juzgar o no somos honestas o no somos coherentes; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


4ª La necesidad del ANÁLISIS y recepción y expresión de las emociones; es decir brindar espacio cómodo para que la persona afectada pueda expresarse en un entorno de confianza y confidencialidad. Si nos sentimos incómodas o somos incapaces de ser sensibles; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


5ª La capacidad analítica para un RAZONAMIENTO REALISTA; solo nos queda preguntar, analizar, contrastar, y orientar hacia la visualización de otras metas.  Si producimos emociones negativas o distorsionamos más la realidad o tendemos a generalizar; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


6ª La capacidad para REFORZAR; consistente en apoyar en el avance de pequeños pasos, de conseguir la ayuda de un profesional. Si no somos capaces de ver que el refuerzo debe hacerlo un profesional; no sigamos adelante, esto no es para nosotras.


¡Vaya! A lo mejor hasta este momento no habíamos reflexionado sobre estas situaciones o estos temas. Como oía el domingo por la mañana: 



Encontramos en la Biblia, muchos versículos o frases que nos instan y animan para que busquemos esa sabiduría con la cual inspiremos a otros y que nuestro acompañamiento sea de verdad la ayuda que la otra persona necesita. Por esto nos quedamos con estas palabras finales del apóstol Santiago en el Nuevo Testamento

Nilda

Salud y Belleza, Uncategorized

Maquillaje para adolescentes

Maquillaje para adolescentes

Esta publicación tiene el objetivo de dar consejos para niñas pre-adolescentes, adolescentes y madres que se preocupan por este tema y tienen interés en participar en esta fase de la chica, dando consejos de cómo maquillarse adecuadamente.
En la adolescencia no es todo que se puede usar en el rostro, siempre es bueno seguir las orientaciones de un dermatólogo, por el acné o posibles manchas en la piel.
La preparación de la piel no puede ser muy cargada pues envejece la apariencia.  El maquillaje para adolescentes no tiene que ser muy elaborado, sólo debe subrayar la belleza natural.
Es, sin duda, una fase divertida, donde se ve bonito un look más colorido, no muy neutro, pero ¡cuidado!!! No exagere en la tonalidad, debes preferir sombras en tonos pastel y lápices de colores más suaves o gloss.
En esa fase, tampoco combinan las exageraciones, tengáis en mente que sois bellas a los ojos de Dios, y que sólo debéis subrayar esa belleza que os fue dada.


Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.1 Timoteo 4:12

Andréia

Familia, Uncategorized

Educar a adolescentes sin morir en el intento (libro)

Adolescentes ¡qué bonito dolor de cabeza! 

Parte 1

¿Quién no ha tenido o tiene o tendrá a un adolescente revolucionado con las hormonas patas arriba?

Durante dos o tres entregas intentaremos acercarnos al libro Educar a adolescentes sin morir en el intento, escrito por la psicóloga Lidia Martín Torralba. El libro está publicado por Andamo. Se puede adquirir en Amazon en versión papel o como libro electrónico.

Primero, hablemos un poco de su autora. Lidia Martín es licenciada en Psicología y Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente ejerce la psicología clínica en un gabinete privado además de colaborar activamente en docencia con otras entidades como FAD o la Univ Complutense de Madrid. 

Dentro de sus títulos publicados también encontramos: Primeros Auxilios Psicológicos, Las Crisis y Al rescate de padres de adolescentes. 
Como la autora nos decía en una de sus conferencias, este libro ha sido el resultado de la serie de encuentros llamados Escuela de Padres 4×4: Adolescencia. Por lo tanto, pasemos a entender un poco más la adolescencia y a desaprender algunos tópicos. Esta es una etapa difícil tanto para los adolescentes como para su entorno, ya que se trata de una crisis compuesta por un conjunto de crisis. 

También nos fija los cimientos sobre los cuales construir el edificio de convivencia con los adolescentes y nos muestra herramientas principales para enfocar su educación. No olvidemos que aunque el grupo de iguales va adquiriendo un valor y presencia mucho más activo y determinante en la vida del adolescente, el papel fundamental de mayor influencia para el desarrollo y protección sigue siendo, sin lugar a dudas, la familia.

Debemos empezar a comprender que la adolescencia es una carrera de fondo en la que los corredores sufren de diferentes maneras. Unos y otros hemos de encontrarnos y ubicarnos, posicionarnos y animarnos para dar respuesta al reto que supone encarar una transición de dimensiones titánicas, pero de posibilidades también gigantescas. La autora nos insta a no escatimar en prevención y a ser prudentes y flexibles a la vez. Nos hace tener claro que un inicio demasiado precoz es más preocupante y problemático que un moderado retraso en la aparición de esta etapa.

El libro se nos presenta dividido en cuatro grandes y amplias áreas:

– Psicología del adolescente; lo que es, piensa, siente y hace el adolescente.

– La comunicación con el adolescente cómo comunicarnos para poder entendernos

– Límites y normas en la adolescencia

– La construcción de la personalidad del adolescente.

Os animo a que nos acompañéis en esta aventura. En una próxima entrega os mencionaré algunos datos interesantes y a recordar de cada una de estas áreas.

¡hasta la próxima! 

Nilda

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8 mentiras que nuestros adolescentes creen sobre el sexo

Publicación originalmente publicada por Edurne en su blog  EL VIAJE DE UNA MUJER

Como padres, sabemos que, a medida que nuestros hijos crecen, el sexo comienza a estar presente de una manera u otra. Vivimos en una sociedad híper sexualizada en la que, por mucho que queramos protegerlos, el sexo es omnipresente. En aras de la libertad, queramos o no, nuestros hijos reciben información. A veces buena, a veces mala.

¿Lo mejor? Que tus hijos puedan tener la información sobre el sexo que ellos necesitan de ti, que puedas ayudarles a comprender qué dice la Palabra de Dios sobre las relaciones, sobre el sexo, sobre qué hacer o qué no hacer conforme a lo que Dios dice.

Mucha de toda esta información que reciben es falsa o está tergiversada y les hace tener ideas equivocadas. Por eso hoy voy a hablarte sobre 8 mentiras que nuestros jóvenes creen sobre el sexo, con la idea de que puedas usarlas en una conversación abierta con tus hijos y conocer su punto de vista.

Una vez que sabemos lo que piensan, podremos ayudarles a ver el sexo tal y como Dios lo ve y ayudarles a sacar estas idea falsas que tienen sobre él.

1. Todo el mundo lo hace

No. No todo el mundo lo hace. No todo el mundo tiene sexo antes del matrimonio ni hay ninguna ley no escrita que dice que, si algo está mal, deja de estarlo tan solo por el hecho de que todos lo estén haciendo. Hay muchos jóvenes que esperan hasta el matrimonio, hay muchos jóvenes que no ceden a la presión de los amigos para tener sexo a edad temprana. Pero se necesita ser fuertes para decir “no”. Y se necesita aún ser más fuertes para decir “no, porque no es esto lo que Dios quiere que haga”. Ayudemos a nuestros hijos a fortaleceré en el Señor y en el poder de Su fuerza para resistir.

2. No es para tanto.

Sí, sí lo es. Involucrarse físicamente con otra persona no sale gratis. Siempre hay consecuencias físicas, emocionales y espirituales. Y es precisamente por eso por lo que Dios puso tanto énfasis en el marco adecuado (y, consecuentemente, la edad y la madurez apropiadas) para tener cualquier tipo de contacto sexual. Nuestros jóvenes tienen que tener claro que tener sexo fuera del matrimonio siempre trae consecuencias y es nuestra obligación recordárselo.

3. La virginidad solo se pierde cuando hay una relación con penetración

Hay jóvenes que piensan que siguen siendo vírgenes sin importar lo que hagan o cuánto se toquen mientras no haya coito. La virginidad, sin embargo, va más allá. Es una elección consciente de no involucrarse en ningún tipo de práctica sexual hasta el matrimonio. Dejemos claro en caso qué es la pureza y qué significa para la vida de una persona.

4. El sexo y el amor son lo mismo.

No, no son lo mismo, son un complemento. Que estés enamorado no significa que esa sea una razón para acostarte con alguien. El amor es una decisión y el sexo también. Muchas veces nuestros jóvenes piensan que, si sienten amor por alguien, lo lógico es que tengan sexo con esa persona. Ayudémoslos a separar ambas cosas y a que tomen buenas decisiones.

5. El sexo es un pecado menor.

El pecado no tiene medida. No hay grande pecado grande ni pecado pequeño. ¿Es matar lo mismo que contar una mentira o tener sexo con alguien fuera del matrimonio? Quizás a nuestros ojos no, pero a los ojos de Dios, sí. Hablemos con nuestros hijos para dejarles claro que pecado es pecado en todo momento.

6. Mi fuerza de voluntad es mayor que cualquier tentación

Eso es lo que pensamos en todas las áreas de nuestra vida… y eso es lo que nos hace fallar en muchas de ellas, incluyendo el sexo. La tentación muchas veces es mucho más fuerte de lo que nosotros pensamos. Ayudemos a nuestros hijos a mantener sus ojos fijos en Dios y a que puedan poner límites que les ayuden a resistir la tentación.

7. Ver porno o masturbarse no cuenta como sexo.

El sexo no tiene que ver solo con lo físico, sino también con lo mental. De aquello que llenemos nuestra mente hablará nuestra vida. Llenar nuestro corazón de pornografía o masturbarse son el primer paso para que el sexo se convierta en algo “normal” o “habitual” y a que banalicemos su importancia.

8. Ya he tenido sexo, así que todo esto no me importa.

Nunca es tarde. Dios siempre perdona al que se arrepiente (=pide perdón y cambia su conducta) y da nuevas oportunidades cada mañana. Si nuestros hijos ya se han involucrado en cualquier tipo de relación sexual con otros, deben tener claro que pueden comenzar de nuevo y que Dios los está esperando con los brazos abiertos si quieren hacer Su voluntad.

Hablemos con nuestros hijos de todos estos temas aunque para algunas pueda ser difícil. El sexo es algo natural, es algo creado por Dios. No lo hagamos un tabú ni pretendamos que nuestros jóvenes tomarán decisiones adecuadas aunque no tengan dirección alguna sobre el tema.

¿Qué piensas sobre el tema? ¿De qué manera has abordado o piensas abordar el tema del sexo con tus hijos? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Contenta en Su servicio,

Edurne