Crecimiento Personal, Familia

La comunicación en familia

¿Os ha pasado alguna vez que queriendo decir algo, acabais por decir una cosa diferente?  Pues, enhorabuena, ¡eres humana!

El arte de comunicarse adecuadamente es algo que se puede aprender.  Hay pequeños pasos y técnicas que nos pueden ayudar para una mejor comunicación. 
Desafortunadamente, las personas que más queremos, son las que más sufren con nuestras palabras, porque están a nuestro lado en los momentos de mayor estrés, cuando hemos recibido noticias no deseadas o cuando hemos sido maltratados por alguna circunstancia. 
Nuestra tendencia es decir lo que en verdad no deseamos, pero no podemos contenernos.

Quisiera compartir algunos pasos/consejos para mejorar la comunicación, encontrados en Educación Emocional:
1. Lo que vas a decir … ¿soluciona algo?
2. Trabaja el auto control: momento, escribe, enfría y apaga. 
3. Sugiere, no ordenes.  Sustituye el “tienes que” por “¿qué te parece?”
4. No es “te lo dije”, sino “¿en qué te puedo ayudar?”
5. A la basura con “jamás, siempre, nunca”.
6. Sustituye “eres un” por “me molesta cuando …”
7. Baja el altavoz y el tono agresivo. 
8. Necesitas argumentos y razones, en lugar de agresividad e ironía. 
9. Recuerda que quien está contigo es una persona. 
10. La calidad de tus relaciones personales depende de tu comunicación.

Os dejo también algunas referencias Bíblicas que ayudan a las relaciones humanas…


Santiago 1:19″Mis queridos hermanos y hermanas, sed prontos para oír, tardos para hablar y lentos para la ira”

Proverbios 15:1″Una blanda respuesta ahuyenta la ira, pero la palabra áspera provoca la cólera”.

Efesios 6:4″no provoquen a sus hijos con la ira, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”

Mara

Espiritualidad, Familia

Lo mejor que puedes hacer por tu matrimonio

El matrimonio es la más hermosa de las relaciones humanas, y también la más compleja. Piénsalo. Dos personas completamente diferentes deciden unir sus vidas, compartir todo tipo de experiencias, construir un futuro como familia.
Pero son dos personas imperfectas, con sus propios equipajes de cosas que fueron recolectando por el camino. Actitudes, hábitos, pensamientos, temores, dudas, prioridades. Lo que para uno de los parece ser muy importante, para el otro no lo es. Los conceptos de cosas tan sencillas como el orden de la casa pueden ser tan diferentes como el agua y el aceite. Y a todo eso súmale que se trata de un hombre y una mujer, ¡qué seres tan distintos!

Sin darnos cuentas muchas veces llegamos al matrimonio con una agenda escondida. ¿Cuál? La de cambiar a la otra persona. Nos lo proponemos y luchamos a brazo partido por lograrlo. En la mayoría de los casos terminamos frustradas y hasta resentidas porque no vemos el resultado esperado.
Hoy quisiera proponerte un método diferente. Quiero sugerirte que dejes a un lado esa estrategia y tomes otra, más sencilla pero con enorme poder. ¡Decide orar por tu matrimonio! Y voy a darte algunos puntos de partida. El resto es tarea extra clase, puedes buscar tú misma de acuerdo a tu necesidad y decidir cómo vas a orar por tu matrimonio. Estoy convencida de que si perseveramos en esto, sí veremos resultados.
¿Te atreves?
Padre hoy yo oro por:

…la prioridad de esta relación para los dos. Ninguna otra relación humana puede ser más importante y tenemos que protegerla. “el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”, Génesis 2:24.

…que como familia sirvamos a Dios siempre y esa sea nuestra misión. “Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor” Josué 24:15.

…la pureza de mi matrimonio. Esta relación es algo santo para Dios, es decir, algo separado. No podemos contaminarlo con cosas que sean abominación para él. No hay lugar para la pornografía en un matrimonio que ame a Dios. “Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio”, Hebreos 13:4.

…una actitud de amor, a la manera de Dios. “Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente”, Romanos 12:10.

…que cada uno desempeñe su rol. “Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo. Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor… Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella” Efesios 5:21, 22, 25.

…que seamos bondadosos y no egoístas.  “El amor es bondadoso… si tienen ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras… la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios”, 1 Corintios 13:4, Santiago 3:14-15.

…que no caigamos presa de celos. “El amor no es celoso… Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta…. celos”, 1 Corintios 13:4, 1 Pedro 2:1.

…que al criar a nuestros hijos lo hagamos con amor y sabiduría divina. “Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor…  Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla”, Efesios 6:6, Santiago 1:5.

…que entendamos que la otra persona es humana, se equivoca, no es perfecta y como yo, necesita recibir gracia y perdón, de Dios y de mi parte. “El amor es paciente… sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo”, 1 Corintios 13:4, Efesios 4:32.

…que las palabras que usemos sean para bendición. “Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con toda clase de comentarios hirientes… Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean de tu agrado, oh Señor, mi roca y mi redentor”,  1 Pedro 2:1, Salmos 19:14.

{Los versículos no están completos, son fragmentos a manera de oración.}
Como te dije, esto es solo un comienzo, ¡hay mucho más! Lo importante es comenzar. No podemos olvidar algo que ya hemos hablado antes: nuestra función es orar por nuestro esposo, la función de cambiarlo es del Espíritu Santo. Y primero que nada, oremos para que el Señor cambie nuestro propio corazón.
Muchas bendiciones,

Wendy


(Este artículo fue publicado originalmente en wendybello.com)   

Familia

Esposa vs mamá, el dilema

“Yo soy primero madre y después esposa”,  eso es lo que muchas veces, muchas veces he escuchado y el criterio que escuchan también muchas niñas al crecer y luego repiten al madurar.

Sé que estas palabras pueden crear discrepancias pero hoy quiero hablarte al corazón, con la verdad de Dios, y así quisiera que las recibieras.Uno de los versículos más leídos en las bodas es Génesis 2.24: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser”. Todas lo conocemos pero por alguna razón solo lo aplicamos a la idea de que ya no viviremos más con los padres, en el sentido físico, de la casa. Sin embargo, entiendo que también tiene implicaciones para nuestra tarea de madres.

Al casarnos empezamos una nueva familia, una familia donde aunque no desechamos a nuestros padres ni los descuidamos {eso nunca está respaldado por la Biblia}, ahora nuestra responsabilidad principal está en ese pequeño núcleo que comenzamos con nuestro esposo y al que luego se añadirán los hijos.

Pero esos hijos, un día dejarán a su padre y a su madre y se unirán a su esposa o esposo, según corresponda. Formarán su propia familia. Y nosotras seguiremos junto a nuestro esposo, tal y como comenzamos.  El ciclo continúa.

Hace años leí en un libro de Bárbara Johnson que los hijos son un préstamo que Dios nos hace por 18  o 20 años más o menos, y así es. Aunque siempre serán nuestros hijos y estaremos a su lado para amarles, apoyarles y ayudarles, tenemos un espacio de tiempo limitado para criarlesPero en ese tiempo, a pesar de que tenemos que dedicar gran parte de nuestras fuerzas, energías y tiempo a ellos, no podemos descuidar la relación principal y que dio origen a nuestra familia, nuestra relación con el compañero que Dios nos dio. 

Es ahí justamente donde viene el problema. Muchas mujeres deciden ser primero madres y luego esposas, alterando el orden que Dios dio y el matrimonio comienza a sufrir. Si en esos 18 o 20 años de los que hablé antes no cultivamos nuestra relación, no buscamos tiempo para compartir con ellos, para disfrutar las cosas que nos gustan, etc., cuando los hijos se vayan de casa y el nido quede vacío como dicen, miraremos a ese hombre que está a nuestro lado y solo será un extraño, alguien con quien hemos convivido pero nada más. Puede parecer muy radical lo que te digo pero lo he visto demasiadas veces. Mujeres que han sido madres súper dedicadas, excelentes dueñas de casa pero descuidaron su relación con el esposo y, o terminaron con un matrimonio mediocre o lo perdieron.

Mi amiga lectora, no me malentiendas. Para nada estoy promoviendo que seamos madres descuidadas ni que no nos ocupemos de nuestro hogar. ¡Al contario!  Mi anhelo es que aprendamos a ser mamás como Dios lo diseñó. Pero si mostramos a nuestros hijos un matrimonio precioso donde sus padres se aman, se cuidan, se dan prioridad, les estaremos dejando una herencia muy valiosa, un patrón que la sociedad no sabe mostrarles. Y cuando ellos tengan sus propios matrimonios, sabrán qué hacer para tener éxito.

Mira lo que dice Dios en Tito 2: “Esas mujeres mayores tienen que instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos,  a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar, a hacer el bien y a someterse a sus esposos. Entonces no deshonrarán la palabra de Dios”.  Ahí está el orden bien claro: esposo primero, hijos después.

Tu esposo es el compañero que Dios te regaló para toda la vida. Tienes responsabilidad ante él de amarlo, respetarlo, cuidarlo. Es una bendición que debemos atesorar. Todo este asunto de la familia fue idea de Dios, y él en su inmensa sabiduría estableció un orden, seamos mujeres sabias y sigamos sus instrucciones. El diseño de Dios es perfecto, no lo podemos superar.

Bendiciones,

Wendy

{Publicación original en wendybello.com}

Crecimiento Personal, Familia

¿Qué es el hombre?

Quiero empezar por recomendar esta lectura, por Juan Varela Álvarez, Director y Fundador del INFFA. INSTITUTO DE FORMACIÓN FAMILIAR

¿QUÉ ES SER HOMBRE? Los roles tradicionales de masculinidad están en crisis. El concepto rancio del superhombre que todo lo puede profesional, económica, y sexualmente se desmoronó ya hace tiempo, alentado en su caída por el avance de las mujeres en los distintos ámbitos que antes estaban reservados sólo para los hombres. Ante todo esto, el mundo masculino se derrumba intentando reubicarse en el nuevo escenario social con cambios demasiado rápidos. Frente a este panorama repetimos la pregunta del millón: ¿Qué significa ser hombre hoy?Esta es la pregunta planteada y el reto al que nos enfrentamos. La imagen del hombre y su identidad como varón han sufrido un desgaste histórico. La pérdida de identidad y por lo tanto de autoridad, ha sumido al hombre en una … (continuar leyendo)

Como mujeres, esposas y madres, se nos intenta engañar muy sutilmente de quién es un hombre y por ello debemos estar muy atentas. No queda demás reflexionar de cómo Dios creó al hombre y para qué! 
Debemos apoyar a nuestros maridos, hijos a que el código varonil inventado por la sociedad no les “..castre la auténtica masculinidad perpetuando en muchos hombres un modelo inmaduro y desconectado de su realidad.” (artículo arriba compartido).
Debemos orar por nuestros maridos y educar a nuestros hijos con los valores que Dios nos dio, y abandonar la mentira que esclaviza al hombre para ser más femenino y a la mujer más masculina. Son roles que confunden y trastocan el modelo familiar que Dios estableció y que llevan al matrimonio sufrir graves crisis que acaban en la mayoría de las veces en roturas de los vínculos sanos en el matrimonio. 
El marido debe ser el ejemplo sano varonil para sus hijos, con el carácter que Dios le dio y la mujer disfrutar de su feminidad, maternidad y mostrar sus cualidades emocionales (que tanto quiere eliminar el mundo a través de mentiras de contenido espiritual) para que sus hijos respeten realmente y entiendan quién y qué es el hombre y su papel correcto. También es importante tener en mente quién y qué es la mujer y su valor correcto. Así sabrán, sin lugar a dudas, cual es su verdadera identidad como hombres en Dios.
Como mujeres luchemos en oración, luchemos a lado de nuestros maridos respetándoles, valorando sus vidas, y amándoles con todo nuestro corazón. Con eso, que como matrimonios y padres seamos luz para nuestros hijos y que sus anhelo lleguen a ser el querer reflejar la verdadera identidad en Dios como hombres!
A parte de leer el artículo, os recomiendo leer :

Salvaje de corazón, John Eldredge. Descubre el héroe que hay en ti. Alcanza tu propósito divino y sé el hombre que debes ser.
En Salvaje de Corazón, John Eldredge invita a los hombres a recuperar su corazón masculino, definido en la imagen de un Dios apasionado. E invita a las mujeres a descubrir el secreto del alma de los hombres, y a deleitarse en la fortaleza y valentía con que fueron creados.

Una servidora,

Susana