Espiritualidad, Familia

Lo mejor que puedes hacer por tu matrimonio

El matrimonio es la más hermosa de las relaciones humanas, y también la más compleja. Piénsalo. Dos personas completamente diferentes deciden unir sus vidas, compartir todo tipo de experiencias, construir un futuro como familia.
Pero son dos personas imperfectas, con sus propios equipajes de cosas que fueron recolectando por el camino. Actitudes, hábitos, pensamientos, temores, dudas, prioridades. Lo que para uno de los parece ser muy importante, para el otro no lo es. Los conceptos de cosas tan sencillas como el orden de la casa pueden ser tan diferentes como el agua y el aceite. Y a todo eso súmale que se trata de un hombre y una mujer, ¡qué seres tan distintos!

Sin darnos cuentas muchas veces llegamos al matrimonio con una agenda escondida. ¿Cuál? La de cambiar a la otra persona. Nos lo proponemos y luchamos a brazo partido por lograrlo. En la mayoría de los casos terminamos frustradas y hasta resentidas porque no vemos el resultado esperado.
Hoy quisiera proponerte un método diferente. Quiero sugerirte que dejes a un lado esa estrategia y tomes otra, más sencilla pero con enorme poder. ¡Decide orar por tu matrimonio! Y voy a darte algunos puntos de partida. El resto es tarea extra clase, puedes buscar tú misma de acuerdo a tu necesidad y decidir cómo vas a orar por tu matrimonio. Estoy convencida de que si perseveramos en esto, sí veremos resultados.
¿Te atreves?
Padre hoy yo oro por:

…la prioridad de esta relación para los dos. Ninguna otra relación humana puede ser más importante y tenemos que protegerla. “el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”, Génesis 2:24.

…que como familia sirvamos a Dios siempre y esa sea nuestra misión. “Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor” Josué 24:15.

…la pureza de mi matrimonio. Esta relación es algo santo para Dios, es decir, algo separado. No podemos contaminarlo con cosas que sean abominación para él. No hay lugar para la pornografía en un matrimonio que ame a Dios. “Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio”, Hebreos 13:4.

…una actitud de amor, a la manera de Dios. “Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente”, Romanos 12:10.

…que cada uno desempeñe su rol. “Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo. Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor… Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella” Efesios 5:21, 22, 25.

…que seamos bondadosos y no egoístas.  “El amor es bondadoso… si tienen ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras… la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios”, 1 Corintios 13:4, Santiago 3:14-15.

…que no caigamos presa de celos. “El amor no es celoso… Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta…. celos”, 1 Corintios 13:4, 1 Pedro 2:1.

…que al criar a nuestros hijos lo hagamos con amor y sabiduría divina. “Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor…  Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla”, Efesios 6:6, Santiago 1:5.

…que entendamos que la otra persona es humana, se equivoca, no es perfecta y como yo, necesita recibir gracia y perdón, de Dios y de mi parte. “El amor es paciente… sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo”, 1 Corintios 13:4, Efesios 4:32.

…que las palabras que usemos sean para bendición. “Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con toda clase de comentarios hirientes… Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean de tu agrado, oh Señor, mi roca y mi redentor”,  1 Pedro 2:1, Salmos 19:14.

{Los versículos no están completos, son fragmentos a manera de oración.}
Como te dije, esto es solo un comienzo, ¡hay mucho más! Lo importante es comenzar. No podemos olvidar algo que ya hemos hablado antes: nuestra función es orar por nuestro esposo, la función de cambiarlo es del Espíritu Santo. Y primero que nada, oremos para que el Señor cambie nuestro propio corazón.
Muchas bendiciones,

Wendy


(Este artículo fue publicado originalmente en wendybello.com)   

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Es más fácil planear una boda que vivir un matrimonio

El viernes pasado mi esposo y yo celebramos 21 años de haber dicho sí a Dios, y sí el uno al otro. Es más fácil planificar una boda que vivir un matrimonio. Y mucho más fácil soñar con una vida de casados que decidir vivirla.

En estos tiempos en que el matrimonio, como lo conocimos siempre, pareciera batallar por sobrevivir, quiero decirte a ti que quizá todavía no has dado el paso, porque no tienes edad, o porque el momento no ha llegado, o porque te asusta, ¡sí vale la pena! Y no lo digo simplemente porque hayamos cumplido un aniversario más. Lo digo porque Dios lo diseñó y por lo tanto, es bueno, valioso y sin dudas, un reflejo de la manera en que nuestro Creador quiere relacionarse con nosotros. Si no estás convencida, piensa en cómo la Biblia habla de Jesús como el novio que viene a buscar a su novia, la iglesia.

También aprovecho para decirte, si estás en las primeras etapas, si estás batallando por descubrir cómo vivir ahora que eres esposa: es una labor ardua, pero no una misión imposible. Recuerdo muchos momentos de exasperación, de cuestionar. Momentos en los que quise retroceder para no ceder. Momentos de frustración.

Pero recuerdo también muchos momentos de alegrías, de risa y llanto, de descubrir juntos, de vivir múltiples experiencias buenas y malas. Momentos de no saber qué hacer y no obstante, lanzarnos al futuro.

El matrimonio es mucho más que rosas, poemas y besos. Es más que citas románticas y canciones lindas. Es más que Hollywood y telenovelas. Matrimonio es esfuerzo. El esfuerzo de negarse a uno mismo. El esfuerzo de decidir amar en los momentos en que eso sería lo último que quisiéramos hacer. Esfuerzo para tener la humildad de pedir perdón y el valor de perdonar.

Matrimonio es también compromiso. El compromiso de ser fiel a las promesas que hicimos un día. Compromiso de seguir de juntos de la mano cuando ya los años jóvenes se hayan ido y vengan los achaques, las limitaciones.

Matrimonio es aprender. Aprender a saborear los pequeños momentos tanto como los grandes. Aprender a escuchar antes de hablar. Aprender de los errores y enmendarlos.

¿Cómo se logra un matrimonio exitoso, “hasta que la muerte nos separe” o Cristo venga?, dando el cien por ciento de uno mismo, con alegría y sin reservas. Lo de mi cincuenta y tu cincuenta no funciona en las relaciones exitosas porque eso implica egoísmo y reticencia. Se decide seguir cuando entendemos que lo bello del amor es el reconocimiento de que no será perfecto, y aun así no lo cambiamos por nada.

Dedica tiempo a tu matrimonio. No olvides que aunque estás criando hijos, un hermoso privilegio que Dios nos da, un día ellos comenzarán su propia vida, volarán. Dales la bendición de ver en sus padres una relación hermosa, digna de imitar, donde para cada uno la felicidad del otro es prioridad. Es el orden dado por Dios. En todas las listas él pone primero al matrimonio.

El matrimonio, bajo el diseño de Dios, sí funciona. La idea contraria viene del enemigo que siempre quiere distorsionar la verdad. 

Celebramos 21 años y estoy convencida de que ha sido primero que nada, la gracia de Dios y su misericordia. Y sí, ha sido también una decisión mutua de cuidar nuestro matrimonio y crecer en nuestro amor. Han sido los mejores años de mi vida. Disfruto cada segundo de esta aventura. Si tuviera que empezar de nuevo, lo haría sin pensarlo un segundo, incluso sabiendo que no siempre todo será fácil. Yo todavía creo en el matrimonio. 

Bendiciones,

Wendy