Familia

La muerte de un hijo: impacto en la pareja

Ante el ‘tsunami’ del duelo “Es común que las parejas enfrenten conflictos tras la pérdida de un hijo. Las razones son variadas y complejas”  La muerte de un hijo o una hija es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. En muchas ocasiones, dependiendo de cómo haya ocurrido el fallecimiento, los padres se sienten responsables de no haber protegido suficientemente a sus hijos, y su pérdida, suele ser vivida como un fracaso y con una gran culpabilidad, por ello es frecuente que la muerte de un hijo produzca tensiones y conflictos en la vida de pareja. El dolor no se vive ni se expresa de la misma manera. Muchos creen que su pareja no siente el dolor de manera suficiente o al contrario, que está exagerando el sufrimiento. Cuesta comprender que el dolor tiene siempre un componente individual, subjetivo e intransferible.

 Las parejas deben aprender a respetar sus dolores y la manera de vivirlo y expresarlo, de otro modo, habrán de enfrentar no solo el duelo de la pérdida de un hijo, sino el desgarro de un conflicto de pareja.

ALGUNOS CONFLICTOS Y TENSIONES QUE SE GENERAN EN LA PAREJA. Dificultades para aceptar que la pareja viva la pérdida a su manera. Un miembro de la pareja puede sentir, por ejemplo, que al otro no le ha afectado tanto la muerte porque no llora o porque no quiere hablar del fallecido. A veces, la necesidad de parecer fuerte, puede interpretarse por el otro como falta de interés.

 Culpar a la pareja. Es frecuente que uno de los miembros de la pareja piense que el otro es de alguna manera responsable de la muerte. Esto suele traducirse en reproches continuos o en sentimientos de impaciencia e irritabilidad hacia el otro. Entre las parejas que han perdido un hijo es muy frecuente escuchar: “deberías haber hecho…”, “si hubieras sido…”, “tendrías que haber…”, “por culpa tuya”. Lo cierto es que nadie en su sano juicio actúa de manera tal de provocar la muerte de un hijo, por lo tanto, dichas frases son tremendamente destructivas, destruyen la relación de pareja y ahondan en la crisis.  “La culpa, la que sea, es siempre un callejón sin salida, oscuro, en el que, irremediablemente, nos estrellamos. Como un parásito, se adueña de nuestra mente hasta que enfermamos. Con la culpa como compañera de viaje es imposible avanzar porque nos remite siempre al pasado” .  (Mercé Castro Puig, periodista catalana) 

 Falta de sincronicidad. No solo se vive el dolor de forma distinta, también, se experimenta en momentos distintos. En un primer instante uno de la pareja tiende a ser fuerte, protector y consolador. Eso implica no darse permiso para expresar sus emociones con la misma intensidad que su pareja. Al pasar el tiempo dicha persona, puede comenzar a revivir el hecho y expresar el dolor, como no lo hizo antes. Esta falta de sincronización produce en muchas ocasiones conflictos de pareja, porque el que está empezando a recuperarse no entiende que su pareja esté en otro momento vivencial, incluso depresivo. Puede ocurrir que la pareja no viva al mismo tiempo los momentos de mayor dolor o las recaídas. Esto puede crear la sensación de que uno siempre está inmerso en el dolor, y puede contribuir a que se eviten el uno al otro en los momentos difíciles, para no recaer en el sufrimiento.

 Las relaciones sexuales. Una faceta que se tiende a obviar es la vida sexual. En este contexto ocurren dos fenómenos opuestos. En las relaciones sexuales, puede ocurrir que las necesidades de uno incluso aumenten, mientras que las del otro disminuyan o desaparezcan. Esto puede ser fuente importante de conflictos. El hombre, en general, tiene una sexualidad más genital, y es capaz de separar el deseo sexual de su situación emotiva. La mujer puede sentirse incapaz de desear, si está triste o enfadada. Es perfectamente natural querer disfrutar de vez en cuando del sexo y otros placeres, los momentos de dolor ya vendrán por si solos.

 Negación de la muerte de un hijo: Uno de los senderos transitados por los padres que pierden a un hijo es la negación. No enfrentan el hecho ineludible de que el hijo ya no está. Podría darse el caso de que uno lo acepta de forma más realista que el otro y eso también puede ser fuente de conflictos entre la pareja.

 Asumirse como víctima ante la muerte de un hijo. Muchas personas actúan como si su dolor fuera más intenso que el de su pareja. En las culturas centradas en la madre, esto suele ocurrir con más frecuencia en mujeres que actúan como si fueran las únicas dolientes o que su sufrimiento fuera más importante, por ser madres. Eso es ilógico, infundado, falso, injusto y dolorosamente cruel con la pareja. Todo padre sufre el dolor por la pérdida de un hijo, y no tiene ningún sentido racional comparar el dolor de cada uno.

MEJOR DOS QUE UNO
 … También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas, ¿cómo se calentará uno solo? (Eclesiastés 4: 9- 12)

Olvidarse de ser pareja ante la pérdida de un hijo : “Cuando la pareja es fuertemente conmovida por la muerte de un hijo, es comprensible que cada uno de los padres esté sumergido en su propio dolor y que la relación de pareja no esté, en ese momento, en el primer lugar de sus preocupaciones”  (Carlos Bianchi, Psiquiatra)

 Algunas sugerencias: Pensar que resultará muy difícil sobrellevar esta situación solo. No pretender tampoco que la pareja se convierta en el principal soporte afectivo, bastante tendrá muchas veces con lo suyo… Buscar pues personas de confianza con quien compartir el dolor. Procurar mantenerse lo más unido posible a la pareja, apoyarse mutuamente, respetar el ritmo y la manera de llevar el duelo del otro. Puede ser que se esté pasando, por ejemplo, por una etapa en la que se prefiere estar solo o con los más cercanos, y que se quiera a la gente para no tener que hablar del hijo, y en cambio, a la pareja, le esté ayudando exactamente todo lo contrario. ¿Cómo conciliar las necesidades de ambos si la pareja está acostumbrada a hacerlo todo juntos, por ejemplo? Es necesario paciencia, comprensión y creatividad para introducir cambios en la forma de vivir que permita seguir adelante sin añadir más dolor al dolor.

Muchas parejas no entienden que cuando el funeral pase, cuando los pésames ya no estén, que cuando los amigos y familiares se marchen,  solo se tendrán el uno al otro. Por lo tanto, es importantísimo acompañarse y servir de apoyo uno al otro. Lo necesitarán para más adelante, y para no alterar su proyecto de vida. Tratar el dolor de manera adecuada, puede ayudar a la pareja a afianzarse mutuamente. Cuando es lo contrario, se corre el peligro de enterrar tanto al hijo, como al matrimonio. Cada persona vive su dolor y manifiesta sus emociones y necesidades de manera diferente. Entenderlo, conversarlo y respetarlo, es primordial, para evitar conflictos y sufrimientos anexos al dolor de perder a un hijo.

 Los otros hermanos. La pareja puede estar tan afectada por su propio dolor, que descuide a los otros hermanos. Ellos también sufren intensamente la pérdida, y pueden sentir una fuerte necesidad de desahogarse y de ser consolados. Hablar del fallecido y compartir el dolor por la pérdida, puede ser la mejor manera de ayudarse unos a otros y afrontar saludablemente el proceso del duelo.

CUÁNDO PEDIR Y OFRECER AYUDA
Si veis que os estáis alejando el uno del otro y que vuestra relación se deteriora día a día, no dudéis en pedir ayuda a un profesional, para que os asesore y os ayude a enfrentar las dificultades que estáis atravesando. No es fuerte el que no necesita ayuda, sino el que tiene el valor de pedirla cuando la necesita.

Ofrecer apoyo psicológico y espiritual es fundamental en estos momentos tan dramáticos de la pareja para permitirles expresar sus sentimientos y emociones con libertad, ayudándoles a eliminar conductas nocivas, a fortalecer su relación y a identificar pensamientos irracionales que puedan estar interfiriendo en la resolución del duelo. En definitiva, ayudarles a encontrar de nuevo, un sentido a la vida.  (Léase:  Acompañando en el Duelo )

 Gina Campalans: Presidenta de la Asociación de ayuda al Duelo: “Decir Adiós” (Nota: Todas aquellas personas interesadas en participar o colaborar de alguna forma con este proyecto, o bien que quieran recibir asesoramiento en forma de charlas, conferencias o talleres, pueden ponerse en contacto llamando al teléfono: 687418875 o escribiendo a ginacampalans@gmail.com)

Familia

La escala: cómo mejorar la comunicación

¿Cuándo escucháis la palabra “comunicación,” que imagináis? Quizás, una persona que sea elocuente o hábil con sus palabras, un buen orador. Sin embargo, en las relaciones, especialmente en las relaciones de pareja, hay un componente de comunicación casi oculto; la habilidad de escuchar. Es importantísimo para nosotros mejorar nuestra comunicación, no solo con las palabras que usamos con los demás, sino también en la forma en que escuchamos a nuestras parejas. Solemos conversar sin escuchar, aunque pensamos que realmente lo hacemos, o ¿no te has dado cuenta de que mientras la otra persona esta hablando, tu estas pensando en que vas a decirle luego? Cuando la otra persona se dé cuenta que no estamos escudándole, no se va a sentir comprendido y validado por nosotros. Hay que practicar una escuchar activa, mejorará nuestra relación como pareja.

Mi marido y yo tememos casi 15 años de casados y tenemos cuatro hijos pequeños. Nunca estamos aburridos. Ambos somos activos en nuestros trabajos, comunidades, pasatiempos y amistades. Incluso antes de tener hijos, nuestros días siempre estaban llenos. Sabíamos desde el principio que teníamos que hacer espacio en nuestro día y en nuestra vida para conversaciones significativas y honestas entre nosotros. Tenemos que priorizar la buena comunicación en nuestra relación.

Pudimos contar con una pareja muy sabia que se reunió con nosotros antes de casarnos y nos equiparon con herramientas para ayudarnos con nuestra capacidad para comunicarnos juntos. Con gran alegría vamos a compartir una de ellas con vosotras. Es sencillo. Casi demasiado simple. Esto es una buena manera de comunicar con claridad, se trata de comunicar cómo te sientes usando una escala del 1 al 10. 1 indica lo más negativo y 10 cien por cien positivos.

Este es un escenario donde recientemente usamos la escala. “¿Le gustaría cenar comida hindú?” Yo respondí con un 5, pero mi marido me dijo, “yo le doy un 9.” Entonces, obviamente, él quiere comer comida hindú, mientras que a mí no me importa tanto. Pero en otra ocasión, él quiere comer hindú otra vez pero yo no tengo ganas de comer hindú, entonces digo “bueno, estoy un 3.” Entonces buscamos otras opciones.

Aquí hay otros ejemplos de preguntas cuando usamos la escala para hacer decisiones.

¿Cómo te sientes físicamente entre 1 al 10?

¿Cómo te sientes espiritualmente entre 1 al 10?

En una escala del 1 al 10, ¿le gustaría tener otro bebé? ¿Y por qué ese número?

¿Deberíamos mudarnos a una nueva ciudad? ¿Quiere comprar ese coche?

Dar un significado numérico a la situación o sentimiento nos permite abrir y clarificar la comunicación entre nosotros. También nos ayuda negociar cuando sea necesario y evitar suponer lo que el otro piensa, siente o cree. Ambos buscamos lo mejor para el otro. Esta herramienta nos ha ayudado a comenzar las conversiones en una manera que ambos nos sentimos escuchados y comprendidos por el otro. Ciertamente ha ayudado a aclarar tantos errores de comunicación y ha creado una manera en la que podemos ser asertivos en nuestras preferencias sin ser ofensivos y evaluar cómo se siente el otro en cualquier tema.

Espero que esta pequeña herramienta de comunicación pueda ayudar a vuestra relación, tanto como ha ayudado a la mía a lo largo de los años.

Krystal

Cosas de Casa, Familia

Nuestro hogar: seguridad

Cuando hablamos de seguridad en nuestro hogar nos vienen a la mente las alarmas, las cerraduras de la casa, el timbre, etc.  En esta publicación entretanto, quisiera enfocar en la seguridad interior de los miembros de la familia. 

En cada relación que tenemos hay que hacer esfuerzos para demostrar nuestro amor y cariño. 

En pareja:

El esfuerzo por conocer a la otra persona, el profundo sentido de empatía, la humildad y el amor demostrado de las más variadas formas son el trasfondo para la seguridad interior de cada uno.  La relación matrimonial es como un jardín que necesita un continuo esfuerzo de trabajo y buena voluntad.  Entre las bonitas flores y plantas hay que retirar las hiervas malas.   Recomendamos una vez más el libro Los 5 Lenguajes  del Amor  que nos prepara para reconocer las necesidades de nuestra pareja en el aspecto emocional, y hacerle que se sienta más segura.  

Con los hijos …Bebés:  

La seguridad para el bebé se traduce en el contacto físico de los padres.  Al contrario de lo que nuestras abuelas decían acerca de mal acostumbrar al bebé por cogerle en brazos muy a menudo, a los bebés no solo les gusta, sino también les es necesario este contacto. Diferentes estudios dicen que los bebés que tienen mayor contacto físico con los papás crecen siendo adultos más seguros.

Niños:

La seguridad para los niños se traduce en límites.  Cuando son dejados según su propia manera de actuar, al contrario de estar construyendo una personalidad independiente, estamos promoviendo la inseguridad, además de un mal comportamiento.  Cuando ponemos pautas y límites, se sienten amados y cuidados.  Esto todo promueve la seguridad en los niños

Adolescentes:

En estos difíciles días de encontrarse a sí mismo, el adolescente necesita saber que estaremos a su lado pase lo que pase.  Hay una necesidad muy interior de ser aceptados por quienes son.  En esta época de la vida, se sienten seguros cuando les abrimos más espacio en sus límites.  Esto demuestra confianza y aceptación.  

Espero que estos pensamientos os puedan ayudar en vuestras relaciones familiares, promoviendo una familia segura de si misma, donde cada uno se siente amado y aceptado por quién es.. 

La familia tiene un lugar especial en el corazón de Dios pues la instituyó.  La Biblia nos trae pautas y promesas por las cuales vivir.  Comparto este versículo para que pueda hacerse realidad en la familia de cada lectora:

 Que el Dios de la esperanza, llene de alegría y paz vuestra fe para que desbordéis de esperanza sostenidos por la fuerza del Espíritu.

Romanos 15:13-15

Mara

Crecimiento Personal, Familia

El amor en nuestro hogar: TIEMPO

Con el fin de inspirarme para poder escribir esta publicación me he relajado con los ojos cerrados. He estado pensando en las diferentes veces en que me he sentido amada en casa de mis padres o ya en mi casa con mi familia.

Cuanto más pensaba, más se me hacía evidente que sentirse amada no tiene nada que ver con lo material.

Me he sentido amada cuando:

1. Mi mamá peinaba mi pelo largo y me ponía sentada al sol para secarlo. 

2. Me sentía amada cuando mi padre me forzaba a que me sentara en su regazo aún cuando ya casi no podía caber.  

3. Me sentía amada cuando mis abuelos se sentaban a la puerta de casa para verme jugar con mis amigos.  

4. Me siento amada cuando mis hijas (que viven fuera) quieren llamarme a distancia solamente para charlar de cosas cotidianas. 

5. Me siento amada cuando mi hijo entra por la puerta y me da un abrazo gratuito. 

6. Me siento amada cuando mi marido se sienta a mi lado para ver una de mis pelis, solo para estar conmigo. 

Si lo analizamos, vemos que el tema común en todas estas ocasiones que he compartido es “TIEMPO”.


Nuestra colaboradora Vania y su marido de paseo por el centro comercial.  Es importante planear el tiempo que pasamos con nuestra familia.  Es fácil dejar pasar el tiempo y perder oportunidades. 

Pasos Prácticos para demostrar amor a nuestra familia:

1. Priorizar las actividades para tener tiempo juntos.

Hay muchas cosas importantes que hacer en casa: organizar, limpiar, etc.  Es importante estar abiertas a dejar pasar algunas de estas cosas de vez en cuando para lograr un bien mayor. 

2. Ser intencional en organizar el tiempo juntos.

Si nos sentamos y esperamos que sea el tiempo ideal, no lo lograremos.   Muy raramente todo está perfecto a nuestro alrededor para entonces pasar tiempo juntos.  Acepta que la vida no es perfecta, pero podemos encontrar pequeñas perfecciones en los momentos vividos juntos. 

3. Tratar de entrar en el mundo los unos de los otros.

Yo soy culpable de tratar de traer a mis hijos a mi mundo de manualidades, para que así pasemos tiempo juntos.  No hay nada de malo en ello, no sea que, al mismo tiempo, no hagamos un esfuerzo intencional de interesarnos por sus mundos.  Con mi familia me encontrarás de compras con una hija mayor, viendo una peli con la otra, tratando de aprender a jugar la Play con mi hijo o tomando un café con mi marido oyéndole hablar de sus aventuras.  Son cosas diferentes pero que comunican mi amor a cada uno.  Para una visión más completa de este tema, recomiendo la lectura del libro Los 5 Lenguajes del Amor

Esperamos haber podido ayudaros.  Mañana hablamos de la paz en nuestro hogar.  Os dejamos con una foto de Vania.

Nada habla más de amor como una mesa preparada con todo el esmero para una comida de domingo en familia … aunque no vengan visitas.  El amor se demuestra por el cuidado e ilusión que ponemos en las pequeñas cosas. Vania es una “artista de la mesa”, le encanta decorar la mesa para la familia.  Ya veremos más de su arte.

Mara & Vania

Familia

¿Cómo sería estar casada con alguien como yo?

Esa pregunta la leí en un libro que habla sobre el matrimonio. Decía que si nosotros nos hiciéramos esta pregunta frecuentemente sería raro necesitar terapia matrimonial. Es una estupenda auto-evaluación.

Acepto que en el instante que la leí me auto-evalué y, de momento, sin mucho rodeos, pensé: ¡NO me soportaría!! Lo primero que me vino a la mente fue: soy muy fuerte de carácter, muchas veces puedo dejar pasar esa situación, pero no la olvido. Hay veces en que me encierro en una idea y todo lo demás no tiene validez. Eso provoca que al mantenerme firme no le doy validez ni a la idea ni al sentimiento de mi pareja.

Eso fue sin ir a fondo, porque me imagino que si continuara indagando encontraría más cosas malas. Sin embargo, también encontré cosas que me gustaban de mí como: que soy detallista, estoy pendiente de su bienestar, presto atención a lo que me cuenta y lo que prometo lo cumplo. Esto nos da un panorama más amplio hacia uno mismo de la persona que eres, como tú misma te ves. Es la mejor manera de evaluar cuando uno comienza a sentirte culpable. Al ver hacerlo te das cuenta que de las muchas veces que culpaste al otro, en realidad, la culpa era tuya. Uno se da cuenta que hay actitudes y formas de pensar que hay que romper. SOLO Dios sabe como perfeccionarnos para ser una esposa y esposo ideal.

Dios me ha ido moldeando, me ha pasado por la piedra y fuego para limpiarme y pulirme. Desde el principio de  haberme reconciliado con Dios le dije que me enseñara a ser una esposa NO como la sociedad impone SINO como a Él le agradara. Así que comenzamos la lección sobre el Respeto. ¡Creía que ya lo sabía! Sí, es fácil: serle fiel y respetarlo.. ya … ya!. 

Nunca en mi vida de novia ni de casada había sido de estas mujeres que le hablaba mal a su novio o esposo. Pero para pasar la clase tienes que tomar el examen. Así que un día en mis comienzos de buscar hacer las cosas correctamente, me acuerdo que discutimos fuertemente por teléfono y me irritó, le grité y dejé escapar una mala palabra. Todo fue muy rápido. Algo me hizo sentir TAN MAL, como se hubiera hecho un daño mayor a alguien. Comencé a dar vueltas en mi cuarto porque no entendía lo que me estaba sucediendo hasta que no pude más y comencé a llorar. Ahí Dios trajo a mi mente la palabra RESPETO.

Acabé de rodillas llorando y le pedí perdón a Dios y después le pedí perdón a mi esposo. Ese momento me hizo ver que Dios había puesto en mi una “alarma”, el Espíritu Santo. Mi esposo se merecía Respeto aunque a mi entender no fuera así. Si mi marido me faltara al respeto, ese era su problema, yo tenía la responsabilidad de mi actitud solamente. Debería mostrarle respeto. Me di cuenta de que Dios estaba respondiendo mi oración de hacerme la esposa que Le agradara. Hasta el día de hoy TODO lo que Dios ha cambiado en mi manera de ser ha sido para bendición en mi vida y en mi familia. ¿Qué me falta? Claro que me falta ser moldeada, si después de esto me ha dado un par de clasecitas y exámenes mas …

Según sea la siembra, así es la cosecha. Si siembras respeto, cosechas respeto. Si respetas a Dios en tu corazón, lo más seguro es que respetarás a los demás en cada situación.

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, ES mentiroso. Pues el que NO ama a su hermano a quien ha visto, ¿CÓMO puede amar a Dios a quien no ha visto?

Juan 4:20

Jelisa

Familia

La inteligencia emocional aplicada al matrimonio

La inteligencia emocional es la habilidad de utilizar nuestros sentimientos de una manera inteligente en la interacción con nosotros mismos y con los demás. Con esta definición resulta sencillo descubrir la importancia de su aplicación en la vida en pareja.

En una pareja existen dos realidades emocionales, la de él y la de ella, tanto desde el punto de vista biológico como cultural. Desde la infancia las niñas están más expuestas a la información sobre las emociones. Se les habla diferente que a los niños. De los tres a los siete años se produce un cambio profundo en la forma de relacionarse de niñas y niños. A los tres años el 50% tienen amigos del sexo opuesto mientras que a los siete años prácticamente sólo tienen amigos del mismo sexo. A los diez años un porcentaje parecido de niñas y niños es abiertamente agresivo cuando están furiosos. Sobre los trece las chicas ya recurren a otras ingeniosas técnicas agresivas como el ostracismo, chismorroteo malévolo, venganzas indirectas, etc. Los varones siguen siendo discutidores, menos expertos en estos vericuetos emocionales. Las niñas juegan juntas en grupos pequeños, minimizan la hostilidad y potencian la cooperación, mientras que los varones suelen jugar en grupos grandes y potencian la competición. Cuando juegan y alguien se lastima los niños esperan a que el “herido” se quite del medio y deje de llorar para poder continuar; las niñas interrumpen el juego y todas acuden a ver qué pasa y a intentar ayudar.

Los varones se enorgullecen de su autonomía e independencia inflexible y se ven amenazados cuando algo merma su autonomía. Las niñas se consideran parte de una red de relaciones y se ven amenazadas cuando se rompe una relación. Desde pequeñas las mujeres hablamos preferentemente de sentimientos. Desde pequeños los hombres hablan preferentemente de cosas. Deborah Tannen escribió un libro con el interesante y revelador título de “Tú no me entiendes” en el que se pregunta por qué a veces es tan difícil el diálogo hombre-mujer.

Estos chicos y chicas que han permanecido “separados” emocionalmente durante años en muchos aspectos relacionados con los sentimientos, su uso y manejo, acaban formando una pareja a la que acuden en muchos casos con una gran desigualdad a la hora de afrontar qué les pasa, cómo comunicarlo y cómo resolver las diferencias.

continuará…..

Espiritualidad, Familia

Lo mejor que puedes hacer por tu matrimonio

El matrimonio es la más hermosa de las relaciones humanas, y también la más compleja. Piénsalo. Dos personas completamente diferentes deciden unir sus vidas, compartir todo tipo de experiencias, construir un futuro como familia.
Pero son dos personas imperfectas, con sus propios equipajes de cosas que fueron recolectando por el camino. Actitudes, hábitos, pensamientos, temores, dudas, prioridades. Lo que para uno de los parece ser muy importante, para el otro no lo es. Los conceptos de cosas tan sencillas como el orden de la casa pueden ser tan diferentes como el agua y el aceite. Y a todo eso súmale que se trata de un hombre y una mujer, ¡qué seres tan distintos!

Sin darnos cuentas muchas veces llegamos al matrimonio con una agenda escondida. ¿Cuál? La de cambiar a la otra persona. Nos lo proponemos y luchamos a brazo partido por lograrlo. En la mayoría de los casos terminamos frustradas y hasta resentidas porque no vemos el resultado esperado.
Hoy quisiera proponerte un método diferente. Quiero sugerirte que dejes a un lado esa estrategia y tomes otra, más sencilla pero con enorme poder. ¡Decide orar por tu matrimonio! Y voy a darte algunos puntos de partida. El resto es tarea extra clase, puedes buscar tú misma de acuerdo a tu necesidad y decidir cómo vas a orar por tu matrimonio. Estoy convencida de que si perseveramos en esto, sí veremos resultados.
¿Te atreves?
Padre hoy yo oro por:

…la prioridad de esta relación para los dos. Ninguna otra relación humana puede ser más importante y tenemos que protegerla. “el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”, Génesis 2:24.

…que como familia sirvamos a Dios siempre y esa sea nuestra misión. “Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor” Josué 24:15.

…la pureza de mi matrimonio. Esta relación es algo santo para Dios, es decir, algo separado. No podemos contaminarlo con cosas que sean abominación para él. No hay lugar para la pornografía en un matrimonio que ame a Dios. “Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio”, Hebreos 13:4.

…una actitud de amor, a la manera de Dios. “Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente”, Romanos 12:10.

…que cada uno desempeñe su rol. “Es más, sométanse unos a otros por reverencia a Cristo. Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor… Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella” Efesios 5:21, 22, 25.

…que seamos bondadosos y no egoístas.  “El amor es bondadoso… si tienen ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras… la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios”, 1 Corintios 13:4, Santiago 3:14-15.

…que no caigamos presa de celos. “El amor no es celoso… Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta…. celos”, 1 Corintios 13:4, 1 Pedro 2:1.

…que al criar a nuestros hijos lo hagamos con amor y sabiduría divina. “Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor…  Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla”, Efesios 6:6, Santiago 1:5.

…que entendamos que la otra persona es humana, se equivoca, no es perfecta y como yo, necesita recibir gracia y perdón, de Dios y de mi parte. “El amor es paciente… sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo”, 1 Corintios 13:4, Efesios 4:32.

…que las palabras que usemos sean para bendición. “Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con toda clase de comentarios hirientes… Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean de tu agrado, oh Señor, mi roca y mi redentor”,  1 Pedro 2:1, Salmos 19:14.

{Los versículos no están completos, son fragmentos a manera de oración.}
Como te dije, esto es solo un comienzo, ¡hay mucho más! Lo importante es comenzar. No podemos olvidar algo que ya hemos hablado antes: nuestra función es orar por nuestro esposo, la función de cambiarlo es del Espíritu Santo. Y primero que nada, oremos para que el Señor cambie nuestro propio corazón.
Muchas bendiciones,

Wendy


(Este artículo fue publicado originalmente en wendybello.com)   

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Es más fácil planear una boda que vivir un matrimonio

El viernes pasado mi esposo y yo celebramos 21 años de haber dicho sí a Dios, y sí el uno al otro. Es más fácil planificar una boda que vivir un matrimonio. Y mucho más fácil soñar con una vida de casados que decidir vivirla.

En estos tiempos en que el matrimonio, como lo conocimos siempre, pareciera batallar por sobrevivir, quiero decirte a ti que quizá todavía no has dado el paso, porque no tienes edad, o porque el momento no ha llegado, o porque te asusta, ¡sí vale la pena! Y no lo digo simplemente porque hayamos cumplido un aniversario más. Lo digo porque Dios lo diseñó y por lo tanto, es bueno, valioso y sin dudas, un reflejo de la manera en que nuestro Creador quiere relacionarse con nosotros. Si no estás convencida, piensa en cómo la Biblia habla de Jesús como el novio que viene a buscar a su novia, la iglesia.

También aprovecho para decirte, si estás en las primeras etapas, si estás batallando por descubrir cómo vivir ahora que eres esposa: es una labor ardua, pero no una misión imposible. Recuerdo muchos momentos de exasperación, de cuestionar. Momentos en los que quise retroceder para no ceder. Momentos de frustración.

Pero recuerdo también muchos momentos de alegrías, de risa y llanto, de descubrir juntos, de vivir múltiples experiencias buenas y malas. Momentos de no saber qué hacer y no obstante, lanzarnos al futuro.

El matrimonio es mucho más que rosas, poemas y besos. Es más que citas románticas y canciones lindas. Es más que Hollywood y telenovelas. Matrimonio es esfuerzo. El esfuerzo de negarse a uno mismo. El esfuerzo de decidir amar en los momentos en que eso sería lo último que quisiéramos hacer. Esfuerzo para tener la humildad de pedir perdón y el valor de perdonar.

Matrimonio es también compromiso. El compromiso de ser fiel a las promesas que hicimos un día. Compromiso de seguir de juntos de la mano cuando ya los años jóvenes se hayan ido y vengan los achaques, las limitaciones.

Matrimonio es aprender. Aprender a saborear los pequeños momentos tanto como los grandes. Aprender a escuchar antes de hablar. Aprender de los errores y enmendarlos.

¿Cómo se logra un matrimonio exitoso, “hasta que la muerte nos separe” o Cristo venga?, dando el cien por ciento de uno mismo, con alegría y sin reservas. Lo de mi cincuenta y tu cincuenta no funciona en las relaciones exitosas porque eso implica egoísmo y reticencia. Se decide seguir cuando entendemos que lo bello del amor es el reconocimiento de que no será perfecto, y aun así no lo cambiamos por nada.

Dedica tiempo a tu matrimonio. No olvides que aunque estás criando hijos, un hermoso privilegio que Dios nos da, un día ellos comenzarán su propia vida, volarán. Dales la bendición de ver en sus padres una relación hermosa, digna de imitar, donde para cada uno la felicidad del otro es prioridad. Es el orden dado por Dios. En todas las listas él pone primero al matrimonio.

El matrimonio, bajo el diseño de Dios, sí funciona. La idea contraria viene del enemigo que siempre quiere distorsionar la verdad. 

Celebramos 21 años y estoy convencida de que ha sido primero que nada, la gracia de Dios y su misericordia. Y sí, ha sido también una decisión mutua de cuidar nuestro matrimonio y crecer en nuestro amor. Han sido los mejores años de mi vida. Disfruto cada segundo de esta aventura. Si tuviera que empezar de nuevo, lo haría sin pensarlo un segundo, incluso sabiendo que no siempre todo será fácil. Yo todavía creo en el matrimonio. 

Bendiciones,

Wendy