Te invito a jugar un juego en la mesa. ¡Cambiemos el come y calla por come y cuéntame!
Los expertos llevan años diciéndonos que las familias que conectan, hablan, se ríen juntas y comparten cierta complicidad a lo largo del tiempo, tienen una mayor posibilidad de enfrentar momentos difíciles con optimismo y disfrutarán de una mayor satisfacción familiar.Esto repercute en todas las áreas de la vida de nuestros hijos. Les afecta en su etapa de estudio, en su vida laboral y hasta en su capacidad de superar dificultades en la vida.Curiosamente, esta conexión se puede lograr haciendo cosas muy sencillas, como hablar.Aquí os comparto unas ideas para romper el hielo y comenzar buenas conversaciones con tus hijos.Un buen Tip Familiar!Antes de tener una conversación correctiva con tus hijos o enfrentar algún tema delicado con ellos, intenta primero hablar de cosas que les emocionen, motiven y entusiasmen. Conecta primero, eso hará que las demás conversaciones sean más llevaderas para ellos.Antes de formular una pregunta piensa:¿Mi pregunta es inspiradora? ¿infunde respeto y confianza?, ¿la puedo hacer sin ser sarcástico o mostrar altivez?, ¿estoy dispuesto a escuchar la respuesta sin contradecir nada? ¿Puedo mantener contacto con sus ojos y una sonrisa sincera? ¡LISTO!
¿Cómo describirías tu día perfecto?
Cuándo estás teniendo un mal día, ¿qué es lo que más necesitas?
¿Qué es algo que yo puedo hacer para echarte una mano?
¿Cuál es el mejor halago que has recibido?
¿Qué es lo que más estrés te causa últimamente?
¿Qué es lo que más te gusta de tu profe favorito?
¿Qué es lo que más admiras de tus mejores amigos?
¿Qué es lo que cambiarías de tu mejor amigo/a y por qué?
¿Qué es algo gracioso que os ha pasado últimamente entre amigos?
¿Para ti como sería un noviazgo saludable y divertido?
¿Qué cualidades buscas en una persona con la que te gustaría mantener una relación sentimental?
¿Qué inquietudes o preguntas te haces acerca de temas espirituales?
¿Por qué motivos estás agradecido/a?
¿Si pudieras cambiar algo, que cambiarías?
¿Te sientes capaz de volver a empezar?
¿Qué significa para ti la frase, borrón y cuenta nueva?
¿Dónde quieres estar en 5 años?
Si el dinero no fuese un obstáculo, ¿qué harías?
¿Cuál es la pregunta más tonta que hayas oído?
¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos en familia?
Algunas preguntas son más adecuadas para un momento entre dos, pero otras se prestan para iniciar buenas conversaciones. La razón principal por no preguntar a los adolescentes en casa, es porque muchas veces nuestras conversaciones con ellos pueden terminar en discusiones, pero ellos son los que más lo pueden necesitar. Así que de nosotros depende cambiar eso.Como padres y adultos tenemos una oportunidad de modelar como hablar con respeto y confianza aún cuando estamos en desacuerdo.¡Inténtalo! Si al primer intento no resulta, sigue intentado. ¡La comunicación es la clave de todo!
Todos los sábados por la mañana tenemos un club de niños en la iglesia. Cuando comenzó el año y pensamos en qué temas enseñar a los niños, automáticamente pensamos en que algo que hacía mucha falta enseñar son valores, valores cristianos. Creyente o no, te habrás dado cuenta de que vivimos en una sociedad en la que valores como el respeto, la honestidad, la paciencia, la obediencia, se están perdiendo… y así nos va. Así que cada sábado preparo una clasecita sobre un valor y un personaje de la Biblia que representa ese valor. Y charlo con los niños sobre maneras en las que pueden aplicar ese valor en su día a día. Y eso está muy bien, para eso estamos en la iglesia, para poner nuestro granito de arena. Pero no podemos hacer mucho más. Mis hijos aprenden sobre valores no en el ratito en el que vemos clase el sábado. Allí quizás aprenden lo que significa el valor o la historia bíblica que lo ilustra. Pero, a vivirlo, lo aprenden durante el resto de la semana…
…conmigo. Los padres cometemos el error muchas veces de dejar la responsabilidad de la enseñanza de nuestros hijos a otros: a sus maestros en la escuela, entrenadores, maestros de escuela dominical, club de niños o jóvenes… Y, sin embargo, en nuestras manos está que nuestras sociedades recuperen los valores perdidos. En nuestras manos y en las de nadie más. Porque es en el hogar en el que tenemos que enseñar y, sobre todo, modelar, esos valores que estamos perdiendo a pasos agigantados. Y debemos tomar en serio la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos estas lecciones. No es la responsabilidad del gobierno, ni de la escuela, ni de la iglesia. Dios nos confió a cada una de nosotras a nuestros hijos y es nuestro deber – y nuestro privilegio – impartirles estos valores en el hogar. Así tus hijos ya sean mayores, tu responsabilidad sigue siendo la misma. Nunca es tarde. ¿Qué es lo que más falta le hace a tu familia? ¿Qué valores crees que son más importantes para tus hijos? ¿Cuáles debes fortalecer? Haz una lista y busca versículos bíblicos que puedan ayudarte a inculcarles esos valores. Si no sabes por dónde comenzar, te dejo algunos de manera muy general – – Honestidad (3 Juan 1:4) – Respeto (Éxodo 20:12; Lucas 6:31) – Amor (1 Pedro 4:8) – Esfuerzo (Colosenses 3:23) – Gratitud y contentamiento (1 Tesalonicenses 5:18)
Para educar a nuestros hijos en valores es imprescindible que nosotros seamos de ejemplo y sirvamos de modelo. Yo no puedo pedirles que sean honestos si me ven mentir día sí y día también. Utiliza la conversación de todos los días, los ejemplos cotidianos para ilustrar esos valores que estás enseñándoles a través de la Palabra. Y ayúdales a realmente vivir lo que están aprendiendo.
Dejemos de tomar a la ligera nuestra responsabilidad como padres. Las siguientes generaciones se desarrollarán a partir de los cimientos que nosotras pongamos.
¿Qué valores crees que es importante enseñar a nuestros hijos? ¡Compártelos!
Nota: el material en el que me estoy basando para las enseñanzas de la Biblia está creado por Ana Capurro y puedes encontrarlo en www.delostales.blogspot.com Te va a servir para trabajar con los más pequeños. Ana tiene, además, cientos de materiales para ayudarnos a abrir la Biblia con nuestros hijos de manera amena y fácil para que ellos aprendan.
¿Os ha pasado alguna vez que queriendo decir algo, acabais por decir una cosa diferente? Pues, enhorabuena, ¡eres humana!
El arte de comunicarse adecuadamente es algo que se puede aprender. Hay pequeños pasos y técnicas que nos pueden ayudar para una mejor comunicación. Desafortunadamente, las personas que más queremos, son las que más sufren con nuestras palabras, porque están a nuestro lado en los momentos de mayor estrés, cuando hemos recibido noticias no deseadas o cuando hemos sido maltratados por alguna circunstancia. Nuestra tendencia es decir lo que en verdad no deseamos, pero no podemos contenernos.
Quisiera compartir algunos pasos/consejos para mejorar la comunicación, encontrados en Educación Emocional: 1. Lo que vas a decir … ¿soluciona algo? 2. Trabaja el auto control: momento, escribe, enfría y apaga. 3. Sugiere, no ordenes. Sustituye el «tienes que» por «¿qué te parece?» 4. No es «te lo dije», sino «¿en qué te puedo ayudar?» 5. A la basura con «jamás, siempre, nunca». 6. Sustituye «eres un» por «me molesta cuando …» 7. Baja el altavoz y el tono agresivo. 8. Necesitas argumentos y razones, en lugar de agresividad e ironía. 9. Recuerda que quien está contigo es una persona. 10. La calidad de tus relaciones personales depende de tu comunicación.
Os dejo también algunas referencias Bíblicas que ayudan a las relaciones humanas…
Santiago 1:19″Mis queridos hermanos y hermanas, sed prontos para oír, tardos para hablar y lentos para la ira»
Proverbios 15:1″Una blanda respuesta ahuyenta la ira, pero la palabra áspera provoca la cólera».
Efesios 6:4″no provoquen a sus hijos con la ira, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor»
Las imágenes de los refugiados en estas últimas semanas nos superan. La situación mundial de guerras, eternos conflictos y hambrunas es realmente preocupante. ¿Cómo podemos abordar estas realidades en casa? Nuestra fe nos recuerda las palabras de Jesús:Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me disteis alojamiento; necesité ropa, y me vestisteis; estuve enfermo, y me atendisteis; estuve en la cárcel, y me visitasteis.” Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o falto de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, por mí lo hicisteis.” Mateo 25:35-40
Nuestros hijos aprenden mucho más de aquello que hacemos que de lo que decimos. Nos pueden ver consternados frente a las imágenes de las noticias, pero vernos recolectar la ropa de invierno que aun está en buen estado o comprar algunos kilos de arroz o legumbres más para llevar a algún centro que atienda a personas con necesidad, será el ejemplo que llegue a su corazón, a su mente y a su misma voluntad de hacerlo ellos mismos algún día. Podemos hablar de lo mucho que hemos recibido de Nuestro Padre y lo mucho que deseamos compartir ese amor con los demás, pero hasta que no demostremos con hechos, especialmente a los menos afortunados, nuestra intención de hacerlo, no estaremos siendo coherentes con nuestras palabras. La enseñanza de Jesús fue importante; los pequeños gestos, son grandes en realidad, y hechos en el nombre de Jesús llegan a bendecir con la bondad y el amor de Dios en gran manera. Unamos nuestras fuerzas en familia para ser solidarios y tener un impacto en nuestras comunidades.
Como familia podemos hacer cosas juntos. Pensemos a quién podemos ayudar. Haced una lista de personas que necesiten vuestra ayuda, ánimo o tal vez una simple visita. Hay muchas persona mayores en nuestros vecindarios que necesitan del cariño de generaciones más jóvenes. Como familia es una buena manera de visitar y animar a persona enfermas o solas, enseñando así también el valor de la amistad y la compasión a nuestros hijos. Aquí os dejo unas ideas:
Este es sencillo y personal, ¿eres buen repostero/a? Elabora unas rosquillas o torrijas o cualquier dulce y envuélvelo para regalo. Entrégaselo a un vecino o amigo que necesite un poco de ánimo, no olvides escribirle una notita que alegrará su día.
Busca información en tu ayuntamiento o en tu iglesia acerca de organizaciones serias y confiables que estén ayudando en las actuales crisis mundiales. Tomaos tiempo en familia para decidir cual sea la mejor ONG, centro de acogida o esfuerzo solidario al que decidáis ayudar.
¿Tienes tiempo? Dedícate al voluntariado en tu comunidad una vez a la semana o una vez al mes con tus hijos. Es bueno para toda la familia. Hay muchas oportunidades, tus hijos pueden pasear mascotas abandonados y acogidos en alguna protectora de animales, puedes ofrecerte a leer cuentos a niños en la biblioteca, o acompañar a personas mayores haciendo manualidades sencillas en residencias de ancianos.
No sobreprotejas a tus hijos del conocimiento y trato con personas que tengan enfermedades o discapacidades. Si tus hijos te hablan de alguien nuevo en le colegio este año con alguna dificultad física, hablad de ello con naturalidad e intenta ver si hay algo que se puede hacer para apoyar a ese compañero. Tal vez ayudarle con los deberes o pasar tiempo con él conociendo y adaptándose a su situación, será enriquecedor para ambos.
Deja que alguna idea nazca de ellos mismos. Haz preguntas que les ayuden a pensar de qué manera ellos sienten que pueden ayudar a los demás. Cuándo nazca de ellos sabrás que es verdaderamente un valor que están adquiriendo y que probablemente emplearán a lo largo de su vida. Además, esa iniciativa propia nos lleva a esos momentos tiernos, que como padres nos alegramos de ver a nuestro hijo, por ejemplo, regalar algo suyo a alguien que lo pueda necesitar más que él.
Hay muchas cosa más que podríamos añadir a esta lista y lo cierto es que cada una de ellas contribuirá a una familia más unida. ¿Por qué? Porque es más fácil mantener la perspectiva cuando toda la familia está involucrada en ayudar a los demás. C.S Lewis lo dijo bien, «Ser humilde no es pensar menos de uno mismo, si no menos EN uno mismo.» Este tipo de humildad mata otros grandes enemigos de la unidad familiar como son los rencores, las rencillas, las envidias y las comparaciones. Pensar en los demás te ayuda a valorar a todos los que te rodean empezando por los que están cerca de ti.
El 12 de Septiembre del año 2003, murió nuestro hijo mayor David, mientras practicaba submarinismo frente a la isla de Es Vedrá en Ibiza, a la edad de 29 años.
Él era el mayor de nuestros seis hijos y su muerte nos dejó como familia, completamente conmocionados, devastados y en estado de shock. Unas horas antes estábamos tranquilamente cenando cuando sonó el teléfono para anunciarnos que David no había vuelto a casa, que estaba pescando y que siempre llegaba antes de esa hora.
Entonces, recuerdo: el corazón empezó a latirme fuertemente pero procuré con todas mis fuerzas aferrarme a lo que estaba haciendo, intentando captar el sentido de la película que veía en la televisión, a pesar de que intuía que algo iba mal, muy mal.
Las horas que precedieron al hallazgo de su cuerpo fueron interminables. Mi hermana Patri estuvo conmigo durante estas horas angustiosas de búsqueda, y de incertidumbre, siendo para mí un bastión de incalculable valor. Me transmitió una serenidad y una paz extraordinarias que me permitieron afrontar los primeros momentos sin derrumbarme.
CUANDO EL MUNDO SE DESMORONA El desenlace se produjo cuando recibí la llamada de mi esposo, al que acompañaban el resto de nuestros hijos, al comunicarme que habían hallado el cuerpo… Y entonces, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, la vida que conoces se detiene. Tu mundo se desmorona y crees (Continuar leyendo en Protestante Digital)
Siempre me han encantado los cake pops y pensaba que sería muy difícil de hacer. Después de buscar mucha información en la red y hablar con mi amiga Sonia, me animé a intentar. Aquí va un publicación de mi blog El Rincón de Mara, de hace unos años:
Bueno, si estás en España y quieres hacer un cake pop como los que nos enseñan en la red, tendrás que gastar bastante porque los productos que utilizan son importados. Yo me atrevería decir que no haces una receta por menos de 25 euros. A lo mejor exagero, pero no mucho. Así que va mi versión Spanish!!
Cake Pops (para mi hijo y para mi marido, un día separa sus cumpleaños)
Empezaremos por los ingredientes … todos de Mercadona:
Una Coca de Azucar, pueden ser magdalenas también en cantidad proporcional 1 tarrina de crema de queso fideos, colorines para tarta, coco rallado, nueces picadas (un poco, a tu gusto) Chocolate blanco, con leche o negro (una barra para cada 10-12 pops) Esta receta ha cundido 50 cake pops. Palos para brochetas
Primero se deshace el bizcocho como una harina y se añade la crema de queso, mezclando hasta que se haga una masa.
Hacer bolitas de unos dos centímetros de diámetro más o menos.
La textura es de una plastilina, inclusive puedes cortar en formas como corazones, estrellas, etc. Como era la primera vez, me he decidido por la más facil.
Una vez que estén hechas las bolitas, llevar al congelador por 30 minutos. Una vez que las saques, un poco por ver para mantener la temperatura, derrite una parte de una de las barras de chocolate. He utilizado palillos para brochetas, cortando unos centímetros del final afilado. Se moja uno de los lados en el chocolate.
Y se mete más o menos hasta la mitad en la bolita. El hecho de estar congelado ayudará mucho a que se mantenga y que el chocolate se seque.
Una vez que todas estén listas, llevar al congelador por 30 minutos o más. Sacando, para el próximo paso, poco a poco unas cuantas para trabajar.
Organizarse para decorar. Derretir el chocolate, ahora puedes hacer una barra por vez. Organizar algunas decoraciones y un bol u otro recipiente decorado para ser la base. Para colocar los pinchos, yo he utilizado unos trozos de espuma de poliestireno y los he cubierto con papel de seda.
Sumergir cada bolita en el chocolate derretido y decorar inmediatamente, como ya están congeladas el chocolate se seca rápidamente.
Este es el momento divertido donde puedes hacer lo que quieras, siempre luce mucho y vas a impresionar a tu familia y amigos. Mantener en la nevera hasta la hora de servir.
Preparada para sorprender a mi marido … el primero en cumplir años.
Le sorprendí en la cena especial para parejas de nuestra comunidad cristiana.
¡Espero que os haya gustado!
«Y dijo Josué a todo el pueblo [de Israel]. . . escogeos a quién sirváis. . . pero yo y mi casa serviremos al Señor» (Josué 24:2, 15).
UN NUEVO AÑO ESCOLAR SE APROXIMA Y COMO BUENAS MADRES, GUARDAREMOS EL BOLSO DE LA PLAYA, NUESTRAS ENORMES GAFAS DE SOL Y COMENZAREMOS A INSPECCIONAR LOS ARMARIOS Y LA DESPENSA PARA VER CÓMO NOS ORGANIZAMOS PARA LA NUEVA RUTINA.
El verano suele plantearse como un tiempo de descanso, relax y desconectar, pero ¿por qué no tomar tiempo para descansar así todo el año? Médicos y consejeros familiares coinciden en que el descanso habitual es necesario para nuestra salud física y emocional. También será importante modelar buenos hábitos de descanso para nuestros hijos y sin duda, el descanso nos ayudará a despejar la mente para poder enfocarnos en las cosas más importantes de la vida.
AMIGA, LOS PROBLEMAS Y LAS PREOCUPACIONES PUEDEN ESPERAR, SEGURAMENTE SERÁN MÁS FÁCILES DE ENFRENTAR CUANDO HAYAS DESCANSADO.
RECUERDA ESTOS TRES CONSEJOS Y AÑÁDELE UNA BUENA DOSIS DE HUMOR, RISAS, ABRAZOS, BESOS Y CARIÑOS.
DES CAN SA
1) ¡DESCONECTA!
Toma un rato cada día para desconectar de verdad. Busca un rinconcito en tu casa y apártalo para pasar un tiempo especial diariamente haciendo algo que te encante hacer como leer, coser, pintar o cualquier otra cosa que realmente te relaje. Decóralo con alguna planta especial, tus colores favoritos, tus fotos favoritas o cualquier cosa que te haga sonreír. Pasa tiempo en ese sitio cada día, apaga el móvil, la televisión, la radio y las pantallas y conéctate a algo más profundo que te llene. Tomará un tiempo acostumbrarse a desconectarte de todas tus responsabilidades y redes sociales durante esta hora, pero ten paciencia. En mi caso es la lectura, escribir en mi diario y tocar la guitarra. Guarda este tiempo como cualquier otra tarea importante del día que no puedes dejar para otro momento. Evita leer, contestar mensajes electrónicos o ver multimedia en linea, esfuérzate en enfocarte realmente en pasar tiempo a solas con esas cosas que te aportan paz, luz y una oportunidad de desconectar de todo.
¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso! – Jesús
2) ¡CANTA!
¡Canta algo que levante tu ánimo! La música tiene un aspecto terapéutico incuestionable. Incontables melodías han ayudado las a personas a superar momentos de guerra, injusticias y extremas situaciones de estrés. La música Góspel, por ejemplo, ayudó a generaciones de esclavos a encontrar esperanza y consuelo en sus versos, notas y melodías que levantaban sus corazones desalentados y maltratados con música que hoy siguen llegando a miles de personas con su sentimiento y mensaje. ¡Inténtalo! Sube el volumen, invita a los más jóvenes en casa a que te acompañen y disfruta de música que os haga sonreír, os aporte valores sanos, os ayude a recordar buenos tiempos y a conectar. Una noche de karaoke familiar puede traer mucha alegría, risas e incluso puede ayudaros a todos a eliminar estrés.
…de día muéstrame tu amor, y por la noche tu canto me acompañe- oración hebrea
3) ¡SAL DE LA RUTINA!
Sal de la rutina y planifica salidas que te ayuden a conectar con la naturaleza y con tu familia. Esa cocina estará esperándote cuando vuelvas, siempre habrá ropa para planchar, aprovecha esas tardes de otoño y los fines de semana para explorar el campo, la montaña y las zonas verdes de tu entorno. Para crear un hábito en este aspecto, no os limitéis a viajes complicados, largos o preparados con mucha antelación. Un paseo de último momento por un parque cerca de casa, o una escapadita improvisada por la mañana en un fin de semana, puede resultar ser uno de los mejores momentos para toda la familia para respirar aire limpio, recargar las pilas emocionales y descubrir algo nuevo. ¡Prepara unos bocadillos sencillos, fruta y agua, llena esas mochilas, y sal de la rutina!
Porque las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo- El apóstol Pablo «No os inquietéis por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presentad vuestras peticiones a Dios y dadle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús»-Filipenses 4:6-7
Hoy estamos tristes. Nuestro equipo pierde una colaboradora. Edurne Mencia se ha ido con el Señor. Queda nuestra confianza de que un día nos reencontraremos. Nosotros nos quedamos con sus escritos, sus enseñanzas y la inspiración que compartía.
Queremos continuar publicando los muchos artículos que ha dejado para que más y más mujeres podamos aprender y hacer cambios en nuestras vidas para alinearnos con el Señor. Este era su deseo.
Edurne, te extrañaremos pero sabemos que estás el los brazos de Aquél que siempre te ha inspirado, al que amabas y servías. Podemos imaginar el momento de este encuentro maravilloso.
Hoy compartimos uno de sus artículos que habla directamente a este momento. Ella ha dejado un legado. Mientras lo leemos, oremos por sus hijos.
Un legado es todo aquello que pasa de padres a hijos. Como mamá, quiero que mis hijos afronten su vida en las mejores condiciones posibles, trabajando para dejarles cosas materiales. Como mamá a la manera de Dios, es mi deber trabajar igual de duro (o más) para dejarles a mis hijos un legado espiritual.
Mi legado espiritual.
El impacto que mi vida tiene y va a tener no sólo sobre mis hijos, sino sobre las generaciones futuras después de ellos.
Hay cosas que nuestros hijos heredan de nosotras sobre las que no tenemos ningún tipo de control: la estatura, el color de ojos, el cabello liso o rizado, la piel blanca u oscura… pero hay otras sobre las que debemos ser totalmente intencionales. Jueces 2:10
“Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.”
Debemos ser intencionales no sólo en enseñar a nuestros hijos lo que la Biblia dice, sino también en ser un modelo positivo de lo que significa tener una relación personal con Cristo y vivir de acuerdo a la Palabra de Dios. Debemos ser intencionales en mostrarles cómo servir al Señor, cómo servir a otros, vivir de acuerdo a principios y valores, amar la iglesia… Pasar a la siguiente generación un legado con valor eterno es mucho más importante que dejarles uno material.
“Si no enseñamos a nuestros hijos a seguir a Cristo, el mundo les enseñará a no hacerlo”.
Aunque no te des cuenta, ya estás formando tu propio legado, estás teniendo un impacto en la vida de tus hijos a través de la forma en la que……oras…alabas…demuestras tu amor por Dios…hablas…respondes a las dificultades…superas (o no) tus malas actitudes y hábitos…manejas la decepción…tratas a tu familia…gastas tu tiempo cada día…
¿Qué clase de impacto estás teniendo en la vida de tus hijos? ¿Qué tipo de legado estás construyendo? Hay tres cosas que no se pueden recuperar: las palabras, una vez que salen de tu boca, los momentos, una vez que pasan y el tiempo, una vez que se va ¿Qué palabras estás usando con tus hijos? ¿Qué sale de tu boca cuando te diriges a ellos? ¿Estás aprovechando cada momento para hacer un impacto positivo en la vida de tus hijos? ¿De qué forma utilizas tu tiempo cada día?
“Los cristianos de hoy debemos pelear la batalla por las almas y el destino eterno de nuestros hijos” Kathy Howard
No puedes decidir por tus hijos. No te toca a ti decidir cuál va a ser su destino eterno. Pero sí es tu responsabilidad equiparlos de la mejor manera posible para que por sí mismos y con la ayuda del Espíritu Santo puedan desarrollar una relación personal con Cristo y tener una vida espiritual activa, comprometida y productiva.
Mi legado comienza de rodillas, batallando por las almas de mis hijos.
Quiero dejarte algunas cosas que podemos hacer para comenzar a construir nuestro legado espiritual: – Involucra a tus hijos en cada aspecto de tur elación con Jesús: ora con ellos, lee con ellos, memoriza con ellos, sirve con ellos. – Crea recuerdos y tradiciones espirituales, no atesores solamente fotos de cumpleaños y logros académicos – Muéstrales su nombre escrito en tu Biblia junto a los versículos con los que oras por ellos. – Decide cuáles son los valores y las virtudes bíblicas que deseas inculcar en tus hijos y comienza a ser intencional en vivirlos para poder transmitírselos a ellos (puedes comenzar con nuestro calendario de oración “31 virtudes bíblicas para orar por nuestros hijos”) – Regala a cada uno de tus hijos una Biblia especial y diles por qué es especial. – Comparte con tus hijos tus experiencias como creyente: cómo llegaste a Cristo, cuáles son tus dones y cómo los descubriste, tus versículos favoritos, tus sueños para Dios, en qué te sientes mejor trabajando en la obra… Deuteronomio 6:6-9, 12, 20-21
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.Cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó? entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.”
Comienza a edificar tu legado eterno… hoy.
Desafío para esta semana: Escribe una carta a cada uno de tus hijos. Cuéntales detalles de su vida, cómo fue su nacimiento, anécdotas y recuerdos que estén grabados en tu memoria. Háblales también de cómo te sentiste tú, tus emociones. Cuéntales cuáles son tus anhelos como madre, tus sueños, tus objetivos, lo que esperas para su futuro. Compárteles tus oraciones por ellos, versículos que guían tu visión como madre. Puedes darles la carta el día de su mayoría de edad, de su matrimonio, o incluso guardarla para cuando tú faltes. Tómate un tiempo para hacer de este ejercicio algo especial, algo que atesoren cuando tú no estés. Que sea parte de tu legado.
Desde hace tiempo y, especialmente, en las últimas semanas, he recibido mensajes y hablado con mamás en distintas partes del mundo que comparten el dolor de ver a sus hijos apartados del Señor y viviendo en pecado y desobediencia. En mi propia iglesia son muy pocos los jóvenes entre 18 y 30 años que se congregan habitualmente y tratan de llevar una vida piadosa. Y, de esos pocos, la mayoría ha vuelto después de haberse apartado del Señor. Una vez que son mayores de edad y empiezan a tomar sus propias decisiones, la mayoría de ellos decide mal. Y me duele porque conozco muchos de esos hogares y son hogares piadosos, de familias que aman a Dios, en los que esos muchachos han visto a sus padres orar, congregarse fielmente y servir al Señor. Son hogares como el mío. Y me hace pensar en mis hijos y en su futuro. El viernes pasado regresé de un viaje de dos semanas de duración que hice a Dallas, Tx, con el equipo internacional de Ama a Dios Grandemente. Cuando estaba por volar a casa lo único en lo que podía pensar era en llegar lo antes posible. El Señor había puesto una palabra en mi corazón cada vez que pensaba en mi regreso: estar. Estar. Estar presente. Buscar de manera intencional formas de estar con mis hijos. Estar del todo, sin una pantalla cerca. Estar en aquello que ellos disfrutan. Y, quizás… ¡ojalá! Esa sea la clave para ayudar a mis hijos a que vayan por el buen camino y para que, una vez que sean adultos, amen al Señor con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas. Para mí, en este momento en el que mis hijos son pequeños, “estar” de manera intencional implica cosas sencillas como…
…cocinar con Nahiara. A mi hija le gusta la cocina y, aunque hay muchas cosas que podrían salir mejor o más rápido si las hiciera yo sola, pasar ese tiempo con ella nos está ayudando a las dos a disfrutar de la compañía, a entablar conversaciones y a, simplemente, estar juntas. …leer en voz alta. Un hábito que ha “ido y venido”. Casi siempre he sido consistente con eso porque me encanta leer. Pero ahora he sido intencional en buscar libros de temas que sé que les gustan especialmente. Ahora mismo estamos leyendo la historia de Gladys Aylward, misionera en China y lo próximo que tengo es una biografía de Amelia Earhart para niños. …utilizar las mañanas para todo lo que tenga que ver con la computadora. Trabajo desde casa por internet y buena parte de mi ministerio es online también. La computadora ha sido siempre para nosotros un arma de doble filo que hemos tenido que aprender a manejar. Utilizo las mañanas que ellos pasan en la escuela para hacer todo lo que pueda y ser lo más efectiva posible en lo que tengo que hacer en la compu y eso me permite pasar las tardes sin lista de tareas pendientes. Siempre hay pequeñas cosas que me quedan pendientes pero que no interfieren con la dinámica de las tardes en casa. …orar con ellos y por ellos. Mucho. No solamente orar por su presente y, desde ya, por su futuro, sino mostrarles cómo oro por ellos y pedirles que ellos oren también.
…involucrarlos en la iglesia local. Les gusta cantar, así que buscamos oportunidades para que lo hagan en la iglesia. Los llevamos al club de niños, no solo como participantes, sino como ayudantes. Tratamos de llevarlos también lo más posible a los viajes que hacemos a la selva para que vivan de primera mano la experiencia de servir a Dios. …restringirles los electrónicos. Otro arma de doble filo. Si yo estoy ocupada, lo más fácil (para mí) es darles permiso para jugar en electrónicos o ver la tele. Pero lo más fácil no siempre es lo mejor. Que ellos pasen menos tiempo en electrónicos supone que yo tenga que hacer un esfuerzo extra y pasar más tiempo con ellos. Pero, de eso se trata, ¿no? …tener un pequeño devocional. Que no termine el día sin que hayamos leído y meditado en un versículo. Ahora mismo estamos haciendo juntos el estudio de Ama a Dios Grandemente en 1 y 2 Timoteo, que trae una guía para niños también. Cada día ven un pequeño devocional y hacen una manualidad sobre el pasaje bíblico. Otras veces es solamente la lectura de un versículo e iniciar una conversación sobre qué significa y cómo podemos aplicarlo a nuestra vida. No tiene por qué ser complicado. …ver una peli con ellos. Aunque me quede dormida, que es lo que sucede habitualmente. Las películas me aburren y suelo dormirme a la mitad, pero, oye, lo que cuenta es “estar” ¿cierto? En lugar de ponerles la peli para yo poder hacer algo, se la pongo para pasar ese tiempo con ellos. …risas, muchas risas. Bromas, cosquillas y, en general, restarle gravedad e importancia a las cosas, especialmente a los cientos de accidentes que suceden a lo largo del día.
No sé qué pasará con mis hijos el día que tomen sus propias decisiones. No tengo fórmulas mágicas ni un manual del tipo «si haces esto… entonces sucederá esto». Pero debo, al menos, intentar de todas las formas posibles que, una vez que sean adultos, sigan teniendo la hermosa fe que tienen ahora como niños. Que sigan emocionándose al comprender la Palabra de Dios. Que sigan queriendo servirle.
“Estar” significa para mí hacer que se sientan amados con mi presencia y mostrarles de todas las maneras posibles cómo Dios los ama también. ¿Qué significa para ti “estar presente”? ¿De qué manera intencional puedes estar con tus hijos y encaminarlos en el Señor? Si te animas, comparte tus ideas. Contenta en Su servicio,
El verano sigue y muchas veces no estamos listas para lo que esto representa: horas y horas de entretenimiento para los niños que ya están en casa todo el día.
He tenido tres niños, el tercer nacido era cuando la mayor tenía recién cumplidos los 4 añitos. Imaginaos que durante una época de nuestra vidas, mucho de mi tiempo lo aplicaba a entretenerles. He tenido el privilegio de estar en casa con los niños durante aquellos años y coleccioné muchas ideas, y me gustaría compartirlas con vosotras.
Verano: la clave es la organización Yo os recomiendo que hagáis una reunión familiar acordando algunos motivos:
a) que harás todo lo posible para que se diviertan y tengan un verano inolvidable
b) que tendrán que seguir las pautas que compartirás con ellos.
c) ten las actividades ya pensadas para que en este día se las compartas con ellos. Tienes que creer en ellas y compartirlas con mucho entusiasmo.
1. Hacer el plan y tenerlo a la vista para que los niños sepan que todo está pensado y así verán que no están a cargo sino tú. Mira esta idea con scrapbooking, donde la familia escribe lo que quieren hacer en una hoja o en un mini album.
2. A veces pensamos, que el verano es el tiempo en que cada cual hace lo que quiera con el tiempo libre. PERO, no tardarás en escuchar la famosa frase » me aburro» por alguno de tus niños. Para tales momentos, yo recomiendo un recipiente con la siguiente frase: «Cosas que hacer cuando me aburro». Tienes que entrar en un acuerdo que cuando sea el momento, ellos tienen que hacer lo que dice el papelito. Tú también tiene que estar lista para lo que te toque hacer o preparar en este momento.
Cada vez que el niño se aburra tiene que sacar un papel de esos y tendrá que hacer lo que dice. Algunas opciones. que pueden ser repetidas muchas veces, son:
1. leer un libro o «tal» libro (ver abajo, cesto de libros)
2. colorear un libro o página imprimida de antemano (abajo verás la idea del cesto de pinturas)
3. Jugar a las cartas (solitario o en grupo si hay más hermanos)
4. Jugar con la plastilina (abajo pondré una receta), dependiendo de la edad.
5. ver una película
6. Jugar con agua
7. Hacer burbujas
8. jugar con el balón
9. Juegos de palabras (scrable)
10. cuadernos de revisión del cole
11. ayudar a cocinar
12. ayudar a limpiar las ventanas (considerando la seguridad) con derecho a una limonada hecha por mamá
13. Pintar con los dedos
14. ir al parque
15. piscina (si la tienes) o jugar en la bañera con agua fresca.
16. ver sus álbumes de fotos
17. escoger algo del cesto de diversión …
Otras cosas serán más específicas a tus hijos,la casa en que vives y la edad.
Puedes añadir cosas a tu gusto o al gusto de los niños (arte, dibujo, música, etc). Ahora las ideas un poco más ilustradas:
Tener un cesto con libros apropiados para la edad de tu hijo, o tus hijos para que pueda elegir. Foto: Pinterest
Para un incentivo extra, los niños pueden construir su propio helado, una bola por libro leído. Foto: Pinterest
como son tan visuales es importante sacar provecho de ello.
Preparar un cesto artístico para el niño. No tienes que comprar nada nuevo, incluso puedes usar los materiales del año escolar, pero como están un una cajita tan organizada, a ellos les gusta utilizarla. Foto: Pinterest
Organizar los juegos de cartas infantiles en cajitas como estas de Ikea, es fácil para guardar y resistentes. Foto: Pinterest
Enséñales a ser creativos con lo que tienen en manos. Unas cartas no necesariamente son para jugar. Foto: Pinterest
Receta de Plastilina: 1 Taza de Harina, 1 Taza de agua, 1/4 taza de sal, 1 cucharada de aceite vegetal, 2 cucharaditas de crémor de tártar (es un polvo utilizado en repostería profesional, lo que hace es mantener la plastilina por más tiempo, si no lo utilizas lo que va a pasar es que se estropeará pronto), colorante alimentario, purpurina (opcional, si quieres ser la mamá más divertida del planeta!) Mezclar todo y cocer en una olla hasta que se despegue de las paredes haciendo una bola alrededor de la cuchara. Enfriar y guardar en recipiente hermético. Foto: Pinterest
Tener una colección de vídeos familiares apropiados para la edad de los niños. Una idea es improvisar un club entre mamás, y una vez a la semana intercambiar 10 títulos. Así siempre hay una variedad disponible, aunque en muchos casos, si les gusta determinada película, no les importar verla una vez tras vez. Foto: Pinterest
La semana que viene vuelvo con más recetas e ideas para la cajita de:
«Que hacer cuando me aburro»
Salmo 127:3. «Herencia del Señor son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre.«