Crecimiento Personal, Espiritualidad, Uncategorized

TRABAJANDO DE CORAZÓN

(Foto de un antiguo tren que transportaba carbón de la mina; ubicado al inicio de la Vía Verde en Villablino, León)

Hace un tiempo llegó a mis manos una revista sobre temas familiares, asuntos que a todos nos interesan porque en cierto modo, como creyentes fieles a Dios, nos gusta verificar que muchos de nuestros pensamientos o planteamientos de la vida están corroborados en la Palabra de Dios. En general, aquellas personas que prefieren y deciden no creer en Dios, muestran su sorpresa y extrañeza. Para muchas de estas personas el concepto de Dios, tener fe en Dios, leer la Biblia, entre otras cosas, son costumbres obsoletas, anticuadas y demasiado conservadoras para este siglo XXI. Solo nos queda orar por estas personas, para que la inmensa misericordia Dios Padre Celestial y Eterno les alcance y antes de que no sea muy tarde como decía el Predicador, puedan reconocer al Señor Jesús como su Salvador y Redentor .

En efecto, la oración es parte de nuestra  vida diaria en todo tiempo  por nosotros y aquellos que nos rodean; pero también por el desempeño diario en el trabajo que estemos desarrollando; como dice en Colosenses:  “ hacerlo todo como para el Señor Jesús”.








Photo by Ben White on Unsplash

Por este motivo, me llamó mucho la atención el artículo que leí en esa revista, escrito por  David Barceló (www.porGracia.es) sobre principios bíblicos dentro de una serie de sermones predicados en abril de 2012 en la Iglesia evangélica de la Gracia en Barcelona, España. Ante todo, quiero agradecer desde Dulce Fragancia a David Barceló por otorgarme el permiso para citar su artículo sobre la Verdad n 10 ¡Trabaja para el Señor!

A continuación, presento lo que David Barceló llama: “Diez verdades sobre el trabajo”

1.- Dios creó el trabajo (Génesis 1:28)

2.- El trabajo es penoso por cause del pecado (Génesis 3: 17-18)

3.- Huye de la pereza (Proverbios 6:6-9)

4.- Huye del trabajo fácil (Proverbios 28:20)

5.- No hay un trabajo más digno que otro (1 Timoteo 6:8)

6.- No comprometas tu integridad (Proverbios 22:1)

7.- Trabajo duro y con excelencia (Proverbios 22:29)

8.- ¡Cuidado con la adicción al trabajo! (Filipenses 4:6)

9.- Guarda el Día del Señor (Éxodo 20:8-11)

10.- ¡Trabaja para el Señor! (Colosenses 3: 22-24; Juan 6:27)

Puede parecer sencillo llevar a la práctica estas diez verdades cuando nos desenvolvemos en actividades de nuestra comunidad de iglesia; pero cuando lo comparamos con nuestro trabajo diario secular, ya sea con jefes o subalternos o con compañeros de clases, ahí la cosa cambia un poco. Nuestra mente justiciera humana nos hace pensar que debemos reclamar por todo y que no merece la pena esforzarse, ya que por lo general no se reconoce mi valía, ni mi entrega. Sin embargo, nuestra identidad nos compromete a agradecer a Dios cada día por el trabajo, a servirle, adorarle y alabarle con nuestro desempeño diario. ¡Marquemos la diferencia!

Pero trabajar para el Señor va más allá, David Barceló nos reta con lo que él denomina ¡Trabaja para el Señor en tu trabajo espiritual! Muchas son las ocupaciones diarias que tenemos en la vida; muchas las excusas que vamos poniendo por falta de tiempo; pero no dejemos de esforzarnos ni de confiar en Dios. Por muy pequeño que sea el momento de intimidad con nuestro Padre Celestial, recordemos que sea un tiempo de calidad y en excelencia.

“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5: 17)

Nilda

Cosas de Casa

La organización de la casa

Esta es una época ideal para organizar el hogar.  Empezamos proyectos nuevos y nos da mucha ganas de aprender cosas nuevas.  Yo estoy re-organizando mi casa y esta semana misma recibo visitas, así que no tengo opción de esperar más … jeje

Hablando con una amiga esta mañana, me he sentido inspirada.  Hemos hablado de una chica, organizadora profesional, que nos da muchas ideas prácticas para tener una vida más sencilla, con menos trastos, con orden … el mundo ideal, cuando ¡de verdad encuentra lo que estás buscando!

Así que os presento Alicia y su canal de Youtube:

ORDEN Y LIMPIEZA EN CASA

Os dejo con un video de introducción:

Hablando sobre guardar cosas, organizar, y … os dejo un versículo que nos insta a guardar con mucho cuidado nuestro corazón:

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón,
porque de él mana la vida.

Proverbios 4:23

Mara Williams

La Biblia, Uncategorized

¿Qué hacer con mi tiempo?

Algunas me dirán, ¡qué hacer con mi FALTA de tiempo!

Yo entiendo que muchas estamos muy ocupadas con la familia, con el trabajo fuera de casa, con las actividades sociales, la organización para el otoño, etc.

Me gustaría sugerir que puedes evaluar tus actividades y asegurarte que las prioridades están en orden.  La Biblia nos enseña que hay un orden en los enfoques de nuestra vida.

1º   Nuestra relación con Dios

2º   Nuestra relación con nuestro esposo o padres, si vivimos todavía en casa con ellos. 

3º   Nuestra relación con nuestros hijos

4º   Nuestra relación con nuestra comunidad en general (iglesia, amigos, clubes, etc)

Empieza una nueva etapa, con el nuevo año, busca mejorar en esta area.

Os invito a empezar por el nº 1:  ¿Cómo está tu relación con Dios?
En mi experiencia, desde que tengo esta relación con Dios, me resulta más fácil ordenar las otras áreas de la vida.  Él me ayuda a hacerlo.
Algunas ideas:

1) Aparta unos minutos al día para leer la Biblia.  Hay muchos materiales para ayudarte.  Hay devocionales, hay aplicaciones para el teléfono o tablet, hay Biblias comentadas.  Si necesitas ayuda para encontrar el material más adecuado para ti, déjanos un mensaje y trataremos de ayudarte. 

2) Habla con Dios.  Cuéntale todo lo que te preocupa.  Entrega en Sus manos todos tus problemas.  La Biblia dice:  “Entrega tu camino al Señor, confía en Él, y Él todo lo hará.”    Una vez hayas entregado tus preocupaciones al Señor,  ejercita tu fe, agradeciéndole por la respuesta.

3) Escucha a Dios.  Nuestra relación con Dios es dinámica.  Nosotros Le hablamos, y Él nos habla a nosotros.  ¿Cómo?  A través de la Biblia, a través de las personas, en nuestros pensamientos, en alguna circunstancia … basta querer oírle.   Hay que estar sintonizadas para oírle.   Cuando Dios te habla, ¡lo sabrás!  Esta es mi experiencia.

Espero que podáis poner en práctica lo que os sugiero.  ¡Lo recomiendo!

Mara

Crecimiento Personal

¡No tengo tiempo!

Aunque este es un tema recurrente para mí, en las últimas semanas ha adquirido un protagonismo mayor, si cabe. “No tengo tiempo”, en cualquiera de sus variantes: “No me llega el día para todo lo que tengo que hacer” “Yo necesitaría días de 25 horas”, “Se me pasa el tiempo volando”… Este pensamiento me acompaña y tortura a todas horas.En realidad las expresiones pueden ser infinitas, adaptadas a las peculiaridades y circunstancias de cada mujer, pero la idea siempre es la misma: Nuestra lucha a muerte contra el tiempo que parece burlarse de nosotras, porque cuanto más lo intentamos aferrar, con más velocidad parece alejarse.

Cada noche al ir a la cama, agotada por un día largo y extenuante en ocasiones, hago una lista mental de las cosas que al día siguiente, ¡un día en el que por supuesto estaré menos cansada!, deberé hacer si no quiero que mi lista de tareas pendientes continúe aumentando hasta el infinito.

Sí, la noche anterior, siempre tengo las fuerzas necesarias para acometer las tareas previstas del día siguiente….. Pero cuando el día siguiente amanece, parece que empieza a devorar demasiado rápido las energías que la noche anterior yo pensé que me ayudarían a eliminar esas tareas pendientes de mi lista, con gran celeridad: Recoger la ropa de la tintorería a la salida del trabajo, pasarme por correos a recoger un envío certificado, ayudar a los niños con sus tareas, leer juntos, preparar una cena saludable, ordenar los armarios de la cocina, cambiar la ropa de temporada, contestar a algunos correos atrasados, repensar la distribución de muebles del salón, arreglarme las uñas….

¡Qué angustia! ¡Qué ansiedad gratuita!

Esas listas infinitas, agotan mis fuerzas y mis recursos limitados.

Esta semana una amiga me recordó un versículo de la Biblia que en muchas ocasiones ha tenido para mí la capacidad de “sintonizarme” de nuevo cuando andaba yo luchando con mis particulares molinos de viento:

“Haznos entender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría” Salmos 90:12.
A menudo les digo a mis hijos que las personas son más importantes que las cosas. Y ha sido recordando esto, que he podido recuperar un poco la calma en estos días en los que, como os contaba al principio, me encontraba luchando cuerpo a cuerpo con un enemigo que en realidad podría no serlo para mí.

Si la vida es corta y lo es el tiempo de que disponemos, merecerá la pena invertirlo en lo más valioso que tenemos, que son nuestras relaciones. Así, he vuelto a recordar que en mi familia es más importante el tiempo que paso con las personas, que las cosas que hago por ellas pero sin ellas, aunque también éstas sean necesarias.

Todas queremos dar lo mejor a los que amamos, pero a veces olvidamos que nosotras mismas somos lo más importante que podemos ofrecerles. Ofrecer nuestra presencia y nuestra atención es el resultado de entender que si la vida es corta y el tiempo escaso, debemos dedicarlo en mayor medida a lo más importante.

Ahora me voy a la cama, pero mañana tendré tiempo de mirar a los ojos a las personas que amo y decirles, con tiempo, que estoy disponible para ellas y que ellas son más importantes que mis listas de tareas pendientes.

Goyi