Nota editorial: Pensamos que esta manualidad puede ser interesante para estos días de cuarentena, tanto para hacer con los niños como para organizar la casa. ¡A disfrutar de este proyecto!
Me encantan las latas porque son muy útiles para muchas cosas, ¿se acuerdan de las mini tartas hechas en lata? Hoy nos tocan las manualidades y las latas dan mucho juego para decorar, podremos usarlas como floreros vintage.
Es súper sencillo; sólo necesitamos:
-Latas de conservas de diferentes tamaños,
-Pintura en spray o aerosol, de preferencia en colores pastel, o bronce.
– cinta Washi tape.
Lava las latas y las píntalas con la pintura en aerosol, yo use un color rosa pastel. Deja secar por un par de horas y da otra capa de pintura, deja secar y vuelve a pintar. No olvides de hacerlo al aire libre para evitar respirar la pintura y usa papel periódico en el suelo para evitar manchar.
Cuando ya esté seco, usa la cinta washi tape y ponla donde te guste más, yo puse arriba y abajo de la lata.
¡Qué fácil! puedes usarlas para poner flores, o úsala de maceta, de portalápiz, para tus brochas de maquillaje, para los cubiertos, o para los lápices de colores de los niños.
También os dejo estas otras fotos de otras ideas de» Pergamino clasificado # reciclado de latas».
Estas fotos vía» we heart it»
Se secará la hierba, se caerá la flor; mas la palabra de Dios nuestro, permanecerá para siempre. –Isaías 40:8-8.
En estos días en los que pasar el rato en casa se está convirtiendo en una suerte de imaginación en su máxima expresión. También me organizo para poder disfrutar más de la lectura bíblica diaria, del estudio bíblico y las predicaciones. Debido a que vivimos en la era tecnológica, estamos entendiendo que los avances en las comunicaciones de forma instantánea, temporal y grupal pueden ser efectivas para el Evangelio. Como nos insta Pablo en la Primera Epístola a los Tesalonicenses 5:21: «Examinadlo todo, retened lo bueno».
Muchas de nosotras ya no asistimos al templo para el servicio dominical, aunque lo cierto es que la iglesia somos nosotros, la conformamos cada una de las personas que entregó su vida a Nuestro Salvador y Redentor, el Señor Cristo Jesús. Por lo tanto, nuestros pastores están acometiendo unos esfuerzos magnánimos para que tanto ellos como nosotros sigamos conociendo y aprendiendo más de nuestro amado Dios.
En este sentido me llamaron la atención unos estudios bíblicos e infografías del pastor Carl Hardmeier, desde Suiza ¿a qué no es hermoso este salmo?
Nos explicaba Carl en su estudio que en estos momentos de desaliento, pena y desasosiego por la crisis que estamos viviendo, los creyentes estamos llamados a seguir alabando a Dios, al Hacedor de la Vida. Pero nos abría el camino a las diferentes formas de alabanza práctica, partiendo de nueve significados que el pueblo de Israel le daba a esta actividad, que sobre todo tiene que partir desde nuestro corazón. En general, estamos acostumbrados a la imagen del principio de este artículo como actitud de alabanza. Por supuesto, que es una de las formas muy válidas y reconfortantes.
Los otros significados de alabar que podemos encontrar en el Antiguo Testamento se encuentran en los siguientes versículos que Carl nos iba mostrando:
1 Crónicas 23: 5-> Expresar sin miedo, hacer que otro brille; alabar en cualquier lugar.
Nehemías 12:8 -> Cantos de acción de gracia.
Deuteronomio 10:20 -> Enfocándonos en Dios y en lo que ha hecho; El es el centro.
Isaías 45: 4 -7 -> Halagar en publico; dar títulos de honor; decir los atributos de Dios.
Salmos 66:8 -> Tiempo tranquilo con Dios; calmar el ritmo de la vida para poder sosegarse y compartir con Dios esos momentos de quietud.
Salmos 104:34 -> Meditar, reflexionar, compartir tu dolor con Dios, susurrar tu pena a Dios.
Salmos 95:6 -> Arrodillarse, postrarse ante Dios, poner a su entera disposición.
Salmos 50:23 -> Sacrificio de alabanza para honrar a Dios. Alabar a Dios en medio de las dificultades.
Éxodo 17:11 ->Levantar las manos buscando ayuda y protección. También se podría entender que lo hacemos reconociendo el pecado con la intención de sacarlo hacia afuera.
Todos estos versículos queridas amigas me han ayudado para comprender las muchas maneras en las que puedo alabar a Dios a lo largo del día, sobre todo, en esta época, marzo 2020, del confinamiento en Madrid, debido a la alerta sanitaria.
Apliquemos estos otros significados en nuestras alabanzas privadas, particulares o familiares.
Nota de la Editora: mientras estamos en cuarentena, mucho sentimientos escondidos pueden aflorar. El perdón debe de ser algo constante en nuestras familias y otras relaciones. Que durante este tiempo de estar en casa aprendamos a buscar perdón y perdonar.
“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”
Aristóteles, Ética a Nicómano
Primavera es tiempo de ventilar las ropas, tiempo de abrir ventanas y dejar ventilar la casa. Pues, ¿ por qué no lo hacemos también con nuestros viejos sentimientos? Es tiempo de dejar ventilar nuestras emociones, es tiempo de limpiar nuestro corazón de viejos rencores.
Todos sabemos lo que es el enfado. El Diccionario ABC define Enfadoes el disgusto o enojo que generalmente sentimos por otra persona como consecuencia de la realización de alguna acción o manifestación inoportuna y que nos incomoda.” Es una emoción nosotros solemos manifestar a través de la furia, irritabilidad, el resentimiento entre otros estados. Generalmente viene acompañado de una serie de efectos físicos tales como el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y con incremento de los niveles de adrenalina y noradrenalina.
Mantenerse enfadado por mucho tiempo nos cuesta mucha energía y desperdicio de la energía necesaria para vivir y enfrentarse a los retos diario de nuestras vidas. Y además, puede costarnos la salud y mermar o destruir nuestras interrelaciones con las personas que amamos.
Nosotros podemos hacernos personas rencorosas por estar enfadados con alguien o con alguna cosa que nos pasó y que nos ha hecho daño o quizás por heridas emocionales. He dicho hacernos personas rencorosas porque es posible desaprender el rencor y aprender a ser perdonadores, o sea, personas que se esfuerzan en aprender el hábito de perdonar!
Quiero compartir un secreto con vosotras: Siendo niña sufrí abuso por parte de un pariente, ha sido la cosa más difícil de perdonar, pero este perdón fue lo que más me trajo paz, alegría y sentimiento de liberación. Y además Dios me ha usado en la vida de muchas mujeres. Podemos perdonar con la ayuda de Dios, podemos ser felices aunque pasemos por una experiencia dolorosa. ¡Dios es más grande que todo eso! Lo sé. Yo tenía derecho de ser amada y protegida de niña, pero no pude evitar lo que pasó, mas ahora puedo escoger recordar las cosas buenas que me pasaron en la infancia y no traer a mi memoria lo malo que me pasó; al contrario perdonar y liberar mi corazón para ser feliz. ¡¡¡Y cuán feliz soy!!! Cada día con mi marido, hijos y nietos que el Señor Jesús me ha regalado!
« Venid a mi todos que los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar» Mateo 11:28
Agua aromatizada natural
Chicas os doy una idea que he utilizado al recibir a mis hijos y nietos en casa.
Agua de la sierra madrileña, hojas de menta fresca de mi jardín, fresas congeladas , limón y ¡¡mucho amor !!!¡ Muy refrescante y muy rico! Perfecto para las comidas al aire libre. Que disfrutéis mucho. Besos.
Nota de la Editora: en estos días de estar en casa, que podamos cuidarnos y ponernos guapas aunque sea para hablar con amigos y familiares por Zoom o Whatsapp. Lo importante es no perder la ilusión.
Uno de los estilos favoritos que me gusta al maquillarme es conocido como “make up no make up”, esto es una manera de estar maquillada pero con naturalidad. El énfasis es en la belleza natural. Hoy quiero traeros una propuesta para hacer esto de una manera muy fácil y lo mejor: utilizando solamente 4 productos.
Son estos:
1 – BB cream – Es un producto que proporciona tanto hidratación como uniformidad del tono de la piel del rostro, con un acabado más ligero e hidratado. He utilizado el de la marca Mischa, pero hay otras opciones, como por ejemplo de la marca Kiko, que también tiene muy buena calidad. Además es importante elegir uno que proporcione protección solar.
2 – Bronzer – He utilizado este de Physicians Formula. He aplicado también como una sombra para los ojos, difuminándolo por todo el párpado móvil y cóncavo (arriba del párpado móvil). Como bronzer, aplícalo sobre las mejillas, trayéndolo hacia el lateral del rostro y un poco también sobre la parte superior de la frente. Esto va a proporcionar una naturalidad y apariencia como si hubieras tomado un poquito más de sol.
3 – Labial – Este producto puede tener 2 funciones. Como labial, obviamente, y como colorete/blush. Con los dedos pones un poco de producto ligeramente sobre las mejillas. Puedes utilizar los de colores rosado o melocotón. He utilizado uno de Kiko de la línea Smart, color 405.
4 – Máscara de pestañas – Para resaltar ligeramente tus ojos. El Lash Princess de Essence tiene un efecto muy bonito. Pero si quieres un efecto aun más natural puedes utilizar una máscara sin color, solo para alzar un poco las pestañas.
He utilizado los productos que tenía disponibles, pero puedes utilizar por supuesto productos similares, de otras marcas también.
El resultado es ¡un maquillaje natural y fresco! Puede ser utilizado todos los días sin la preocupación de tener que utilizar muchos productos o gastar mucho tiempo.
Otra manera que contribuye para tener una mejor apariencia de manera natural, es en primer lugar tener alegría en tu corazón. ¡Esto puede ser a través de la gratitud a Dios por toda las cosas buenas que tienes, como la salud, los amigos, poder despertarte por la mañana y mirar el sol, las flores, etc.!
O sea, desde las cosas más sencillas hasta las más importantes. ¡Porque la principal belleza es la que proviene de nuestro interior!
“El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.” Proverbios 15:13
Ayer comentábamos algunos aspectos relacionados a nuestra forma de reaccionar ante las crisis como humanos que somos. Pero llegados al punto álgido de por qué a mí, por qué Dios permite que sufra, la autora nos reta con la siguiente frase: “puede ser más enriquecedor darnos cuenta de que solos no podemos y que debemos mirar más arriba en busca de otras fuentes de ayuda más eficaces” (página 100) . Por lo tanto, la crisis acaba por convertirse en algunos casos en el vehículo que Dios usa para que nos acerquemos más a EL. Pasemos, pues, a revisar las diez realidades bíblicas sobre las crisis.
Realidad 1:Dios permite la crisis “Este hombre era íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal” (Job 1:1b). Dios tiene un plan para cada uno de sus hijos, pero nuestra capacidad de análisis ante el sufrimiento solo se queda en lo superficial. Solo cuando ha pasado la crisis, podemos observar los beneficios, con temor, temblor y reverencia, que Dios nos proporcionó durante el sufrimiento.
Realidad 2:Dios está en la crisis “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isaías 43:1) A lo largo de la Biblia, cuando se quiere expresar el poder de Dios , se ponen ejemplos de su control en la naturaleza. Por ejemplo, cuando el Señor Jesús calmó la tormenta. Por este motivo, no es casualidad que en nuestra vida usemos la metáfora de la tormenta en nuestra vida para las crisis por las que pasamos.
Realidad 3: Dios escucha en la crisis “¿Está alguno de vosotros afligido? Haga oración” (Santiago 5:13) Es un consuelo saber que Dios nos escucha y presta oído a nuestro clamor. La oración, esa conversación con Dios, es la herramienta insignia de la vida cristiana. Reconozcamos Su Soberanía, El es Todopoderoso, acerquémonos con confianza y fe en medio de las lágrimas quizás para contar a Dios nuestro sufrimiento o el de nuestros seres más queridos como nuestra pareja o hijos, familiares o amigos.
Realidad 4:Dios habla en la crisis “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré osas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3) Dios siempre está interesado en comunicarnos con nosotros; El escucha nuestras oraciones, conoce nuestro corazón y comprende nuestro clamor.
Realidad 5: Dios provee generosamente en la crisis y según su absoluta sabiduría “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas (…) a él sea la gloria” (Efesios 3: 20 – 21) La gracia de Dios queda manifiesta y sobrepasa nuestro entendimiento. Dios cumplirá Sus promesas, responderá nuestras súplicas, siempre dentro de Su voluntad, Su misericordia y Su generosidad.
Realidad 6: Dios orienta nuestra mirada hacia lo verdaderamente importante durante la crisis “Una cosa he demandado al Señor , ésta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4) Una consecuencia inevitable durante la crisis es la preocupación; somos incapaces de evitarlo. Pero Dios en su infinito amor y gracia, nos sigue invitando a que confiemos en El, y que si hay preocupación que sea por estar cerca de El.
Realidad 7.Dios protege en la crisis “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas; le protegerá todos los huesos y ni uno solo le quebrarán” (Salmos 34: 19, 20) La consecuencia de nuestras malas decisiones trae consigo sufrimiento. Por lo tanto, si sufrimos puede ser que estemos ausentes de Dios. Todas las crisis suponen un desgaste físico y mental inigualable, por este motivo, debemos recurrir a Dios para recibir su misericordia, protección y gracia.
Realidad 8: Dios controla constantemente las circunstancias en la crisis. “Vida y misericordia me concediste; y tu cuidado guardó mi espíritu” (Job 10:12) Dios tiene puesta su atención en cada uno de nosotros, no nos abandona, no se ausenta. Aunque a veces dudamos del favor y la gracia de Dios y por eso nos sentimos solos, sin solución. En esos momentos es cuando debemos sacar fuerzas y hacer el balance y análisis de lo que nos está pasando y querer confiar en la presencia y protección de Dios en medio del sufrimiento.
Realidad 9:Dios usa la crisis para enseñarnos, moldearnos “mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5: 10) Entonces las pruebas, las crisis, el sufrimiento no es un periodo vacío sin sentido. En ese periodo si confiamos en Dios, si pedimos su protección, si logramos analizar la situación sin tomar decisiones equivocadas, estaremos madurando, creciendo, aprendiendo que nuestra vida diaria está en consonancia perfecta con Dios.
Realidad 10El fin de la crisis es glorificar a Dios en ella “Invócame en el día de la angustia, yo te libraré y tú me honrarás” (Salmos 50:15) Empezábamos esta reseña diciendo que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. No es más que este: nuestro propósito como cristianos es glorificar a Dios, Y por raro que lo parezca también durante una crisis. Se espera de nosotros que aprendamos en los momentos buenos y malos a honrar a Dios.
Este nuevo viaje en la reseña de un nuevo libro ha terminado. No obstante, quiero dejaros aquí con un poema anónimo. Podemos tomarlo como una metáfora, un ejemplo o una realidad. Lo cierto es que cada uno de nosotros podemos vernos identificados.
Diez realidades bíblicas sobre las crisis En esta ocasión, nos acercamos a un libro escrito por la psicóloga Lidia Martín, publicado por Ediciones Andamio. En este libro llamado «Las Crisis, Diez realidades bíblicas sobre las crisis», encontramos la perspectiva humana sobre el sufrimiento durante una crisis, nuestra participación humana para resolverlas o superarlas o sobrellevarlas con nuestra conducta, nuestras emociones, nuestro raciocinio y los aspectos físicos de la propia crisis. Toda esta especie de preámbulo nos va preparando para el descubrimiento que la presencia divina de Dios nos acompaña durante todo el proceso de una crisis. ¿esto significa que Dios permite una crisis? En las propias palabras de la autora “la gran oportunidad de la crisis está siempre, para el cristiano y el no cristiano, en encontrarse frente a la realidad de su debilidad y ante la irrevocable verdad de un Dios Todopoderoso que está por encima de cualquier circunstancia. Es en nuestra necesidad donde Él se hace fuerte y somos más conscientes de nuestro papel, de Su papel” (p. 101)
La mayoría de nosotros ha pasado por alguna crisis en algún momento de nuestra vida, por este motivo, no vamos a enumerar la significación que nos aportan los profesionales especializados. Resumamos diciendo que la crisis es una situación que nos coloca de forma temporal en una falta de capacidad para su solución por los recursos que usamos o no usamos, donde nuestro entorno queda resquebrajado y nuestra capacidad para valorarla puede ser optimista o pesimista. La autora nos ofrece en detalle tanto los factores de riesgo como la categorización de las crisis que podemos sufrir en diferentes etapas de nuestra vida. Cualquiera de nosotros no podrá evitar identificarse con al menos alguno de los factores (edad, baja autoestima, experiencia temprana de frustración, soledad, etc) o no podrá evitar evocar algún recuerdo por crisis evolutiva o inesperada. Lo cierto es que como muchas veces y en muchos casos, la presencia del núcleo familiar es preponderante para dar cobijo; pero sobre todo, lo primordial es no subestimar una crisis.
En consecuencia, nos ponemos a buscar soluciones sin antes percatarnos ni analizar en profundidad lo sucedido o lo que es peor acabamos más sumidos en la desesperación y la desesperanza de que nuestro sufrimiento nunca va a desaparecer. En este libro, su autora nos ayuda a aclarar conceptos y realidades. Os invito a que podáis leerlo detenidamente, ya que podemos pensar que es un tratado de más de quinientas hojas; sin embargo, este libro nos espera con menos de ciento cincuenta páginas en una narrativa sencilla de seguir y donde párrafo a párrafo vamos recordando, superando o afrontando el dolor sufrido durante una crisis. Aquí solo os mostramos una pequeña reseña del mismo. Volviendo a la intervención humana ante las crisis. Para contrarrestar nuestros pensamientos, emociones y conducta de pasividad, de normalidad o de evitación, tenemos que buscar recursos de pensamiento positivo inteligente, contar con personas de nuestro entorno cercano, buscar soluciones marcando las circunstancias de la crisis y las ventajas y desventajas en la toma de cierta decisiones, buscar afrontar la crisis con el apoyo de la religiosidad manifestada en la fe, ya que esta última es una forma activa de afrontamiento.
Otra parte importante que debemos mencionar es nuestra intervención en los aspectos físicos ante la crisis. Esto tiene que ver desorden alimenticio, del sueño, el stress, nuestra actividad fisiológica y el peligro ante el uso de sustancias. Sobre todo, seamos conscientes que los mínimos hábitos de una vida sana son primordiales. Nuevamente la autora nos recuerda la necesidad de la presencia de personas cerca de nosotros, aquellas en las que podemos confiar porque nos apoyan, aunque deseemos alejarles de nosotros. Entonces, cómo vamos a contrarrestar todas estas circunstancias, queridos amigos lectores, mañana podremos aprender que en el proceso del dolor y del sufrimiento la asistencia y misericordia de Dios nos está esperando porque tiene un plan para cada uno de nosotros.
(Nota editorial: mañana publicamos la segunda parte)
Nota de la editora: más que nunca, practiquemos este hábito. Durante este tiempo de cuarentena, busquemos el valor de lo que de verdad es importante: familia, amigos, salud, relaciones personales, – y seamos agradecidas. Os dejamos con Wendy:
Cuando sabemos que hacer algo nos produce beneficios, normalmente somos más propensos a incorporar ese algo a nuestra vida, o por lo menos lo intentamos. Y por esta razón quiero hoy darte algunas razones de por qué es bueno dar gracias, ¿qué ganamos tú y yo con eso, a nivel personal?
Voy a comenzar por compartirte los resultados de un estudio realizado, nada muy complicado ni estadístico, ¡al contrario!
Se dice que las personas agradecidas:
Tienen menos estrés y depresión. Avanzan hacia las metas personales importantes. Tienen niveles más altos de decisión y energía Se sienten más cerca en sus relaciones personales y tienen el deseo de construir relaciones más fuertes En ellas la felicidad aumenta en un 25%.
¡Solo con esto ya tenemos motivos suficientes!, ¿no es cierto? Pero quiero ir un poco más allá y darte otros motivos para inspirarnos a ti y a mí, que queremos vivir como Dios diseñó, a buscar una vida de gratitud.
Dar gracias genera confianza. Cuando pensamos en lo que Dios ha hecho en nuestras vidas en las diferentes etapas; en la provisión que nos ha dado cuando no sabíamos de dónde vendría el sustento necesario; etc., y le damos gracias, estamos recordándonos a nosotros mismos que el Dios que lo hizo ayer, lo hará hoy y lo hará mañana. Y así crece nuestra confianza. No por gusto Dios les decía a los israelitas que construyeran monumentos que les recordaran lo que él había hecho, como sucedió por ejemplo cuando cruzaron el río Jordán. Dios sabe que tenemos un problema de memoria, y recordar lo que él ha hecho fomentará nuestra confianza. Cuando recordamos con acción de gracias nuestra fe se hace grande. Alguien dijo que “la cualidad principal de un discípulo que confía es el agradecimiento”.
Dar gracias produce alegría. Es imposible estar agradecido y deprimido a la misma vez. Cuando damos gracias, reconocemos el favor de Dios sobre nuestras vidas y nos enfocamos en su bondad y en toda la bendición que tenemos. Tal es así que en el idioma hebreo, por ejemplo, la palabra gratitud muchas veces lleva una connotación de alabanza, canto. Cuando nuestros corazones se llenan de gratitud hacia Dios, no debe haber lugar para la tristeza.
Dar gracias nos hace más parecidos a Jesús. Cuando de corazón damos gracias a Dios, y a los demás, aprendemos a ser más humildes. Reconocemos que todo lo que somos y tenemos es en primer lugar el producto del favor de Dios. ¿Sabías que eso es lo que quiere decir dar gracias en griego, el idioma del Nuevo Testamento? La palabra griega es ‘eucharisteo‘ y uno de sus significados es ser conscientes del favor de Dios. Cuando tomamos conciencia del favor de Dios, nuestro corazón se viste de humildad. Y fue el mismo Jesús quien dijo: “…aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón”. Si me permites una definición más, esto es lo que dice la Real Academia sobre la humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Dar gracias nos recuerda nuestras limitaciones y nos dirige la mirada hacia la omnipotencia de Dios.
Así que dar gracias también tiene estos tres beneficios para nuestras vidas. Tal vez nunca lo habías visto de esta manera. ¿Te animas a asumir como estilo de vida una vida de gratitud? De hecho, es en realidad un mandato de Dios: “den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18, cursivas de la autora).
Y ofrecer gratitud a Dios es una manera de honrarle (Salmo 50:23).
Nota de la editora: una publicación de hace tiempo pero es muy relevante en estos momentos en que muchos van perdiendo seres queridos. Que este texto os pueda ayudar mientras pasáis por este momento difícil.
De parte de la asociación Decir Adiós en su celebración pasada de las jornadas de formación ´Acercamiento a la muerte´
Gina Campalans, de 56 años, perdió a su hijo mayor, David, hace ocho años. Sufrió, vivió con dolor mucho tiempo, pero aprendió a vivir echándole de menos. Años después decidió crear, con la ayuda de la Fundación Abel Matutes y de su amigo Bruno Reymond, la asociación Decir Adiós para ayudar a otras personas a afrontar la muerte de un ser querido.
¿Se puede aprender a decir adiós? —Sí, no es fácil, pero se puede. Tenemos que aprender a vivir sin esa persona. El camino del duelo es nuevo, desconocido, y cada uno lo transita como puede.
—¿Cómo se aprende? —El tiempo no lo cura todo. No es el tiempo el que hace que te recuperes de la muerte de un ser querido. Hace falta un trabajo personal. Depende de la actitud que tengas. Necesitas querer superar ese momento, poner de tu parte.
—¿La gente pide una fórmula milagrosa para que no duela? —Desde el principio aclaramos que no hay fórmulas mágicas. El duelo es tremendamente doloroso y es peligroso refugiarse en sustancias porque pueden cronificarlo. Hay que atravesarlo. Hay que llorar, cuidarse y aprender a vivir sin esa persona. La vida continúa. Tenemos que seguir duchándonos, haciendo la compra, ocupándonos de la familia, etc
—¿Qué señales alertan de que un duelo no es normal? —Hasta el deseo de morir cuando el dolor es insoportable, de irse con la otra persona, de no encontrar sentido a la vida sin ella, es normal durante un tiempo. Si transcurren seis meses y todos estos pensamientos persisten, hay que pedir ayuda a un profesional.
—¿Tener gente alrededor en esos momentos ayuda o molesta? —La soledad es imprescindible para encontrarte con tu propio dolor, escuchar a tu corazón, tus pensamientos, llorar y sentirte triste, pero hay que hallar el equilibrio. El aislamiento es peligroso. Hay que dejar que los que nos rodean nos ayuden. A mí me ha ocurrido, había gente en casa y necesitaba estar sola, pero hay que dejar que los demás nos muestren su cariño.
—¿Hay buenas intenciones que hacen daño? —Sí, muchas. Hay frases demoledoras. ´No te preocupes, tendrás otro hijo´. ´Era la voluntad de Dios´. ´Ha pasado a un lugar mejor´. ´Eres fuerte, lo superarás´. Mejor que estuvieran callados.
—¿Mejor un abrazo que una palabra? —Robert A. Neimeyer, un psicólogo, decía que tres ´A´ son la clave de la ayuda a una persona en duelo: el amor, los abrazos y el azúcar.
—¿El azúcar? —Sí. No sé el efecto que tiene, pero dicen que es estimulante.
—¿Hay duelo sin depresión? —Sí. El duelo no es una enfermedad, pero puede derivar en patologías. La tristeza, la falta de ilusión, puede parecer una depresión, pero forma parte del proceso, no es una depresión. Hay que diferenciar una depresión de un duelo, pero un duelo mal elaborado puede derivar en una depresión.
—¿Un grupo de apoyo ayuda? —Poner palabras al dolor ayuda a empezar a curarlo. La única manera de sanar el duelo es atravesándolo. Y la mejor forma de hacerlo es expresando los sentimientos que surgen: dolor, tristeza, ira, culpa, vergüenza, añoranza, incredulidad, etc. Las personas que mejor nos comprenden son las que han pasado por esa situación y que no nos juzgan cuando, pasado un tiempo, seguimos estando tristes o enfadados.
—¿Se llora mucho en los grupos de apoyo? —Muchísimo. Se invierte mucho en pañuelos. El otro día me llamó una madre que acaba de perder a su hija. Estuvo al teléfono diez minutos. Solo lloró. Estoy segura de que saber que al otro lado había alguien escuchándola era terapéutico. Para mí lo era.
—¿Cuándo se sabe que ese dolor tiene un final? —Hay un momento en el que la vida te vuelve a ilusionar. Vuelves a querer quedar con los amigos, salir a cenar, ver una película, disfrutar de un atardecer, etc. La propia vida te dice que estás dejando atrás ese dolor, te anima a seguir.
—¿Da miedo volver a pasar por eso? —Yo no solo perdí a mi hijo, también a mis dos hermanos pequeños. ¿Miedo? Yo no lo he tenido, pero imagino que habrá gente que sí. La mayoría de las personas creemos que esto es algo que le pasa al vecino, pero no a nosotros porque nuestra cultura no aborda la muerte con naturalidad. He estado en África, en Mozambique, y en miles de familias faltan hijos. No diré que no sufren la muerte de sus hijos, pero la viven con más naturalidad. En nuestro mundo el impacto es mayor. De hecho, alejamos a los niños de todo lo relacionado con la muerte.
—¿Cómo pasa un niño un duelo? —Depende del apoyo que tenga. A un niño hay que transmitirle la verdad con sencillez, naturalidad y con palabras que pueda entender. Si no se le engaña, no se le esconde lo que está sucediendo y se vela durante el tiempo que va a tener que enfrentarse a que mamá, papá o un hermano no va a volver, podrá atravesar el duelo de forma sana. No hay que engañarles. Nunca. Ni decirles que esa persona se ha dormido o que está enferma porque cuando estén enfermos pueden pensar que se van a morir o tener miedo a cerrar los ojos. Es importante no convertir en un tabú la muerte de esa persona, recordarla. En muchas familias el dolor es tan grande que se borra a esa persona, no se habla de ella y se quitan las fotos.
—¿La gente se siente culpable por reír o pasárselo bien? —Sí. En los grupos de apoyo ayudamos a que la gente se permita disfrutar de la vida. Muchos padres se sienten culpables porque piensan que su hijo ya no puede hacerlo. Los momentos de dolor van a venir quieran o no. Ver una película, charlas con los amigos o tomar un café y reírse un rato, es sanador, necesario e imprescindible.
—¿El dolor desaparece? —Sí. Aminora y llega a desaparecer. Recuerdo haber sufrido tanto que pensaba que jamás podría continuar, pero el dolor desaparece. Hay momentos, un comentario, una música, que te recuerdan a esa persona y vuelves a sentir casi el mismo dolor que entonces. Pero puedo garantizar que el dolor pasa.
Hola! Me llamo Sarah, soy hija de Mara, y me hace ilusión poder compartir hoy por aquí. Vivo en Alcalá, soy profe de inglés y traductora. Y como la mayoría de los que me estáis leyendo, estoy de cuarentena.
Es un tiempo muy extraño, muchas veces triste. Gracias a Dios, estoy bien de salud y mi compañera de piso también. Pero pensamos mucho en los que no lo están. Este tiempo me está haciendo reflexionar mucho.
Seguramente como para muchos de vosotros, encontrar un ritmo estos últimos días ha sido difícil. Sé que para muchos el estar en casa no significa que tengan tanto tiempo libre, si tienes hijos, quizás tienes más trabajo ahora que tienes que ayudarles con los estudios. O ves que te está costando poner los límites adecuados en el mundillo del tele-trabajo.
En lo profesional, acabo de terminar un proyecto de traducción, que me ocupó bastante tiempo estos últimos meses. A parte de eso, estuve preparando las clases de inglés que doy en un cole que obviamente se cancelaron cuando se cerraron todos los centros. Así que cuando nos pusimos de cuarentena, de la nada, me encontré con bastante tiempo libre.
Decidí que quería aprovechar estos días y dedicar tiempo a lo más importante. Obviamente, mi salud física, pero también mi salud espiritual, emocional y mental. Los primeros días no tuve mucha rutina, dije que me venía bien descansar y hacer un poco lo que me daba la gana. Pero a los pocos días me di cuenta de que esto son circunstancias muy especiales, que no son vacaciones, y que quedarme en casa sin tener rutina no me ayudará a largo plazo con mi salud.
Si soy honesta, la incertidumbre de esta cuarentena y triste realidad de muchos me baja los ánimos si no tengo cuidado. Entonces, con mi compañera de piso, decidimos ponernos una rutina. Nada drástico, pero unas pautas para levantarme con un poco más de propósito. Decidí ponerme una meta en este tiempo: acercarme a Dios y cuidar mi salud. Y elegí cosas concretas y prácticas que me ayudan a cumplir con esta meta.
Yo tengo los siguientes apartados, pero puedes elegir los que quieras, ya que cada una tenemos nuestras circunstancias diferentes:
1) Agua
2) Ejercicio
3) Cuidado personal
4) Amigos
5) Familia
6) Música
7)Trabajo
8) Lectura
9) Escritura
Para mí, hacer un poco de cada apartado cada día me mantiene en buen ritmo durante el día y me da la oportunidad de aprovechar este tiempo y de cuidar mi salud. No siempre cumplo cada apartado, pero es importante apuntarlo para que te motive y mantener el ritmo. Adjunto una foto de mi tabla.
1) Agua. Me apunto los vasos de agua que bebo con puntitos (suena tontería pero es que si no, se me olvida beber agua!!)
2) Ejercicio. Apunto la sesión de ejercicio del día (estamos siguiendo un plan con una mezcla de HITT, Zumba y Yoga en youtube).
3) Cuidado Personal. En esta columna elijo algo que me haga sentir bien. Un día me pinté las uñas, otro una mascarilla para el rostro, y también para el pelo.
4-5) A parte de esto, intento hablar por videollamada o mensaje con al menos un familiar o un amigo al día. Ya que no podemos vernos en persona, es importante para todos seguir manteniendo las amistades y comunicación!
6) La música. Esto me ha ayudado bastante a centrarme y luego anoto una canción que me haya inspirado de alguna forma. También he aprovechado para escuchar música diferente.
7) En el apartado de trabajo, anoto cosas que tengo que hacer para seguir avanzando en proyectos, como buscar algunos recursos para algunas clases.
7 y 8) La lectura y la escritura, que para mí ¡son imprescindibles! No me estoy estresando por ser super productiva ni por terminarme muchos libros, si no de leer lo que pueda y utilizar la lectura para que me ayude a relajarme, pensar y reflexionar. Escribir estos días me ha ayudado a procesar mis pensamientos y sentimientos y todo lo que está pasando. Intento publicar algo en Instagram, y en mi cuaderno personal.
Lo importante para mí en este tiempo es acercarme a Dios, leer la Biblia y pasar tiempo orando. Lo bueno de la oración es que se puede hacer de tantas formas; hablando normal, escribiendo, pintando, cocinando. Así que estoy aprendiendo a ser más creativa en la forma en que me comunico con Dios, y aprovechando este tiempo de silencio para escucharle y descansar en Él.
Espero que estos consejos os hayan servido de alguna forma. Sé que para muchas de vosotras, tenéis muchos más apartados como cuidar a los hijos, estudiar, escribir una tesis o terminar proyectos profesionales importantes. Aún así, ¡os animo a elegir una o dos cosas que podáis hacer para cuidaros en este tiempo! Hay días que no cumplo todo, lo importante es mantener el ritmo para que este tiempo en casa sea de descanso y crecimiento personal.
Os dejo la receta de una mascarilla hidratante de pelo que me gustó mucho. No soy muy estricta con las medidas, pero tengo el pelo bastante largo y denso, así que añadí unas cucharas más de aceite de coco.
3 cucharas de aceite de coco (puede ser de oliva si no tienes de coco)
2 cucharas de miel
4 gotitas de aceite esencial de lavanda
2 gotitas de aceite esencial de naranja
Mézclalo, y masajea tu pelo con la mezcla. Cuidado con masajear mucho las raíces, pues será más difícil de sacarlo por el aceite. Cuando termines de pasarlo por el pelo, hazte un moño y envuelve tu pelo en una toalla. Cógete un libro y descansa por 30 minutos. Después de los treinta minutos, aclara bien tu pelo con agua y lávalo normal con champú y acondicionador. Aclara bien tu pelo, y después de terminar la ducha, aclara tu pelo con agua fría.
Y de repente despertamos un día y todo cambió, en Disney se apagó la magia, la muralla china no era tan fuerte, ahora New York si duerme, y ningún camino quiere conducir a Roma, un virus se corona como dueño del mundo y nos dimos cuenta de nuestra fragilidad, no sabemos si el daño es a propósito o irresponsabilidad de nosotros mismos, pero la amenaza está ahí cada día más fuerte, ya los memes no causan tanta risa, los abrazos y los besos se transformaron en armas peligrosas y la escasez de productos nos demuestra una vez más lo egoísta que somos, tan egoístas que decimos “no hay problema este virus solo se lleva a los viejitos” como si no tuviéramos a nuestros padres o como si no fuéramos a llegar nunca ahí. Queremos hacer valer nuestros “derechos” de decidir si dejar vivir o no a otro y ahora nos damos cuenta que no podemos ni decidir por la vida de nosotros, un planeta que hoy se pone una máscara no solo para un virus sino para tapar nuestra vulnerabilidad mezclada con soberbia y se lava las manos para no reconocer nuestra responsabilidad tal como un pilato.
Sí, hay miedo. Sí, hay aislamiento. Sí, hay compras de pánico. Sí, hay enfermedad. Sí, incluso hay muerte.
Pero, dicen que en Wuhan después de tantos años de ruido puedes escuchar a los pájaros de nuevo.
Dicen que después de unas pocas semanas de silencio el cielo ya no está lleno de humos. Pero azul, gris y claro.
Dicen que en las calles vacías de Assisi la gente está cantando desde sus casas y sus balcones manteniendo sus ventanas abiertas para que los que estén solos puedan escuchar las voces de las familias a su alrededor.
Dicen que un hotel en el oeste de Irlanda ofrece comidas gratis y las entrega a domicilio.
Hoy una joven que conozco está ocupada repartiendo por el barrio volantes con su número de teléfono para que los ancianos puedan tener a alguien a quien llamar. Hoy iglesias, sinagogas, mezquitas y templos se están preparando para dar la bienvenida y proteger a los desamparados, enfermos y cansados.
En todo el mundo la gente se está desacelerando y reflexionando. En todo el mundo, las personas miran a sus vecinos de una manera nueva. En todo el mundo la gente está despertando a una nueva realidad. A lo grande que realmente somos. A qué poco control tenemos realmente. A lo que realmente importa ..AMAR.
Entonces rezamos y recordamos que Sí, hay miedo …pero no tiene que haber odio. Si, hay aislamiento …pero no tiene que haber soledad. Sí, hay compras de pánico …pero no tiene que haber egoísmo. Sí, hay enfermedad …pero no tiene que haber enfermedad del alma. Sí, incluso hay muerte …pero siempre puede haber un renacimiento del amor.
Despiértate eligiendo como vivir hoy. Hoy respira, haz una pausa y escucha detrás de los tormentos de tu miedo.
Los pájaros cantan de nuevo, el cielo se está despejando, la primavera está llegando, y siempre estamos rodeados de amor. Abre las ventanas de tu alma y aunque no puedas pisar la calle vacía …Canta.
Fr. Richard Hendrick, OFM Marzo 13, 2020
todo lo bueno y perfecto que se nos da, viene de arriba, de Dios, que creó los astros del cielo. Dios es siempre el mismo: en él no hay variaciones ni oscurecimientos.