Soy brasileña de nacimiento, norte-americana por adopción y española de corazón. Soy esposa y madre de 3 hijos, todos ya en la universidad. Soy una admiradora de la belleza y si puedo crearla, aún mejor. Me encanta el scrapbooking y mixed media, pero estoy siempre dispuesta a aprender otros tipos de expresión artística. Ahora, si me preguntaras qué es lo más importante para mi, sin duda diría: es mi fe. Soy seguidora de Jesús y todo lo que hago en todas las areas de mi vida se tiñe de estos valores.
Hace unos días disfrutamos de la naturaleza en la sierra de Madrid, y mi amiga Guadalupe nos llevó a recolectar moras silvestres. Recolectamos varios kilos, que me dio para «mucho juego» . ¡Mi amiga me enseñó a hacer mermelada casera! También hice otras cosas con estas frutas, hasta he congelado unas cuantas para usarlas después. Sólo se recogen las moras maduras, es decir las mas negritas.
Investigué un poco sobre las moras y ¡vaya sorpresa! ¡Todo son ventajas!! Las moras son frutas que tienen bajo valor calórico, ayudan al metabolismo, también tienen un alto contenido en vitamina C. Tienen más vitamina C que algunos cítricos. Contienen vitamina A, ¡son antioxidantes! Podríamos añadir muchas otros aportes, vamos… que estas frutas de otoño son excelentes para el consumo. Paso a la receta.
Sólo necesitamos tres ingredientes: 1. Las moras, 2. Azúcar, ( la mitad del peso de las moras) 3. Limón, ( unas cuantas gotas del zumo de un limón).
Elaboración: primero lavamos las moras y las dejamos en un bol grande con el azúcar, como dije antes, el azúcar es la mitad del peso de moras. Lo dejamos reposar un mínimo 3 horas, pero nosotras las dejamos toda la noche. Después pasamos las moras a un cazo y las cocemos al fuego fuerte. Cuando empiecen a hervir bajamos el fuego a medio, dejamos que hierva hasta que tenga la textura tan consistente como preferimos. Si se quiere, se puede triturarla un poco. A mí personalmente me gusta encontrar algún que otro trocito pequeño en la mermelada. A mis hijos no les gustan los trocitos , así que para ellos la triture un poco más. Otro tanto lo triture aún más en la Thermomix, y lo pasé por un colador para quitarle todas las pepitas, para usarlas en repostería. Puedes dejarla enfriar o ponerla caliente en tarros o frascos de cristal ya limpios y esterilizados. Si la pones en el frasco muy caliente y lo tapas de inmediato, lo pones con la tapa bocabajo para que haga el vacío y quede perfectamente cerrado, ¡como comprado de la tienda!
A si me quedaron:
Tengo mermelada para el invierno y para regalar. A mi vecina ya le he dado un frasco. Es una buena idea para regalar algo original, delicioso, natural, sin colorantes ni conservantes. Tú puedes imprimir etiquetas desde la internet, o puedes hacerlas tú misma: «Mermelada de Moras, hecha con amor.» Yo solo les puse un trozo de tela con lacito que tenía guardado, pero seguro que tú puedes dejar el frasco aún más bonito.
Estos son otros usos que les di a mis moras:
Triturada para los hotcakes, tortitas, rellenos de tartas, etc.
En agua fresca para los días de calor. También se pueden hacer helados
Esta malteada o batido con yogurt es de mis preferidos.
Cupcakes
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. –Romanos 5:8
Nuestra colaboradora Rocío, de Chile pero viviendo en España, ha escrito a las mujeres de su Comunidad Christiana en Chile. Son palabras inspiradas en el libro de Nehemías, en la Biblia. Son pensamientos nacidos de la crisis que sufre su país en este momento. Siendo que tenemos seguidoras de muchos países con crises tan graves o más, hemos creído ser interesante este texto como carta abierta. Os dejamos con Rocío:
Mientras oro por ustedes, mis hermanas amadas, les quiero compartir algunas ideas en base a los dos primeros capítulos del libro de Nehemías que he leído hoy:
¿De qué habla el texto?
1. Nehemías estaba muy triste al ver en ruinas su ciudad (1.4-10)
2. Ante el dolor que esto le provocaba le rogó al Señor que escuchase su oración porque él era su siervo y le complacía honrar el nombre de Dios (1.11).
3. Nehemías necesitaba que el rey le permitiese ir a reconstruir los muros de Jerusalén. El rey accedió a su petición «porque Dios estaba actuando a su favor» (2)
4. Antes de comenzar a reconstruir, recorrió toda la ciudad para inspeccionar las ruinas de los muros (2.11-16).
5. Y después, al contarle al pueblo cómo la bondadosa mano de Dios había estado con él, les animó a ser parte de la reconstrucción (2.17-18).
6. El pueblo contestó: “ ‘¡Manos a la obra!’ Y unieron la ACCION A LA PALABRA” (2.18)
7. Pero… vinieron los enemigos a burlarse de ellos y a intentar poner en duda las razones que sustentaban los planes de reconstrucción de Nehemías (2.19)
8. Nehemías les contestó “El Dios del cielo nos concederá salir adelante. Nosotros, sus siervos vamos a comenzar la reconstrucción. Ustedes no tienen arte ni parte en este asunto, ni raigambre en Jerusalén” (2.20)
Mientras leía este pasaje pensaba en nuestro país y sus ciudades. Me sentía tan identificada con el dolor de Nehemías. Y, a la vez, confrontada por su actitud. Él anhelaba ser un instrumento de Dios para reconstruir su ciudad en medio de las ruinas. La razón de ello era traer honra al nombre de Dios.
Honrarle conllevó: (1) una actitud de reverencia y súplica ante Dios, (2) atreverse a hablar y pedirle cosas concretas al rey, (3) despojarse de su comodidad como “copero del rey” e ir a las ruinas, (4) planear una estrategia de reconstrucción, (5) animar al pueblo y llamarlo a unir la acción a la palabra, (6) enfrentar, con valentía y verdad, a los enemigos que se oponían a la reconstrucción, (7) y, comenzar lo que Dios había puesto en su corazón: reconstruir las murallas
Mi oración hoy es que el Señor nos use, a cada una, sea donde sea que estemos o con quien hablemos, para poder honrar a nuestro Dios al unir la acción a la Palabra. ¡Manos a la obra!
Cuando las hojas caen, las noches llegan mucho antes y tal vez esté lloviendo. Hay muchas personas que se tornan melancólicas, tristes o no sé si depresivas.
Es verdad que cuando amanece un día soleado, te sientes con mucha energía, quieres hacer muchas cosas, estás más contenta.
Hay lugares en el mundo que no tienen el privilegio de tener el «cambio de estaciones». A mí particularmente me encanta verlo, sentir los colores y los paisajes que se forman, a cual más hermosos.
Cuando hay un día de lluvia siempre recuerdo a mi madre haciendo chocolate caliente con picatostes (pan frito), esto te daba ánimos para el resto de día.
Más tarde me he enterado que el chocolate contiene SEROTONINA, que es un neurotransmisor asociado a la emoción y el estado de ánimo.
El Salmo 147: 7-8 dice: «cantad al Señor alabanza cantad con arpa a nuestro Él es quien cubre de nubes los cielos el que prepara la lluvia para la tierra»
Mayte
Receta de Picatostes para acompañar el chocolate que nos trae un poquito de alegría en días fríos de lluvia:
Estamos en el otoño, hace buen tiempo, pero pronto llegará el frío y una idea para pasar la tarde con los niños es decorar galletas. Aquí os dejo la receta de el «Royal Icing» o glaseado para decorar tus galletas.
Batir las claras de huevo hasta que hagan espuma, en otro recipiente tamizamos el azúcar glass y la Maizena y lo agregamos a la espuma de claras de huevo, batimos todo muy bien e incorporamos el jugo de limón y seguimos batiendo hasta obtener una mezcla ligera, pero no muy líquida ni muy espesa.
Se aparta un poco del color deseado, con más azúcar para delinear con la manga. Eso limita el area donde pondrá el glaseado líquido.
Para agregar color a nuestro Royal icing o glaseado, lo separamos en varios recipientes y agregamos una o varias gotitas (según el color que quieras obtener) de colorante alimenticio y removemos para incorporar muy bien el color.
Ponemos el Royal icing en una manga pastelera y ya empezamos a decorar, primeramente con el delineado y después con el centro. Al finar puedes dar detalles con el glaseado más espeso.
Y ya os podéis ir preparando para la Navidad:
¿Por qué te abates oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. — Salmos 42.5
En los supermercados donde vivo en California, casi todos los panes comerciales contienen azúcar agregada. Es casi como comer bizcochos. ¡Me gusta el bizcocho y los pasteles, pero en las fiestas y ocasiones especiales … ¡no en mis sándwiches!
Hace unos años, comencé a aprender a hornear mi propio pan sin azúcar agregada. Hoy escribiré sobre un estilo de pan muy antiguo que a los californianos realmente les gusta: pan de masa madre. La mía no sabe exactamente cómo la famosa masa madre tan famosa de San Francisco, pero es deliciosa, especialmente con mantequilla.
Primero, debes cultivar un iniciador de masa madre (a menos que tenga una amiga dispuesta a compartirla). Esto lleva 6 días, pero es muy sencillo.
Coloque 1/4 taza de harina y 1/4 taza de agua en un recipiente grande de vidrio o cerámica. Colóquelo en un rincón de la cocina, cubierto con una toalla. Espera un dia.
Todos los días durante 5 días, revuelva y agregue 1/4 taza de harina y 1/4 taza de agua. Olerá agrio y será muy burbujeante y activo después de unos días. (No debe oler podrido ni volverse verde).
Para el sexto día, está listo para hornear con su entrante. Si aún no estás listo para hornear, dale una taza de harina y 1 taza de agua y colócalo en el refrigerador. Debería mantenerse»viva» hasta un mes. Una vez que tenga tu masa madre, estás lista para hornear tu pan.
Passos para preparar el pan:
Necesitarás: 1 taza de masa madre, 2 ½ tazas de harina de trigo integral, 1 taza de agua tibia, 2 cucharadas de aceite de oliva.
Mezclar la masa madre, 1 taza de harina, 1 cucharada de aceite de oliva y 1 taza de agua en un tazón. Dejar reposar por 5 minutos.
Agreguar 1 ½ taza de harina y moldea la masa como una bola. Ponga 1 cucharada de aceite de oliva en el tazón y gire la bola varias veces para cubrir.
Dejar reposar durante 2 horas y media
Amasar y dar forma a la masa y colocarla en un molde para pan. Espera otra hora.
Hornear a 350 grados durante 1 hora.
¡Dejar que el pan repose durante al menos 30 minutos antes de comerlo!
Me encanta sentir que estoy cuidando bien de mi familia horneando este pan para ellos. All igual que nuestros cuerpos necesitan pan, nuestras almas también necesitan comida.
Entonces, ¿de dónde sacamos esta comida para el alma? En la Biblia, en Juan 6:35, Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida. Quien venga a mí nunca pasará hambre, y quien crea en mí nunca tendrá sed ”.
Si realmente queremos llenar el hambre y la sed en nuestras almas, debemos aprender a venir a Jesús. ¿Cómo hacemos esto? Un buen lugar para comenzar es leyendo el libro de Juan en el Nuevo Testamento. Te sorprenderá lo nutritivo que es para tu alma.
Un saludo, chicas. Soy Sandy. Vivo en California con mi esposo Anthony.
Tenemos tres hijos pequeños. Soy una madre y del hogar. Tengo un hijo de 7 años llamado Bennett, una hija de 4 años llamada Juanita y una hija de 2 años llamada Rosalinda.
Me gusta liderar tiempo de cuenta-cuentos para niños en edad preescolar en nuestra biblioteca local y disfruto escribiendo libros para niños y poesía.
Mis proyectos creativos favoritos se centran en la simplicidad, practicidad y frugalidad.
Hola, soy Isabel, española desde que nací, osea, 50 años recién cumplidos el mes pasado.
Soy soltera pero no estoy sóla, tengo alrededor familia, amig@s y conocid@s, de los cuales me gusta disfrutar y que ellos disfruten conmigo.
Me gustan las manualidades y actualmente asisto a un taller de Scrapbooking, del cual disfruto bastante, no solo de lo que allí aprendo sino de la compañía de las mujeres con las que me reúno, esto también sirve de terapia pues ayuda a desconectar por un rato de la rutina diaria y establecer lazos de amistad.
Me alegro de estar entre vosotras y deseo que este sea un viaje largo en el que poder conocernos mejor y disfrutar juntas.
Consejos sobre cómo preparar la piel con 5 productos:
Es importante tener a mano: base, polvo, contorno, rubor e iluminador.
La piel debe estar limpia e hidratada;
Aplique una capa de base fina;
Con un pincel, aplique polvo compacto por toda la cara;
Use un polvo más oscuro que el tono de su piel para hacer el contorno (vea la ubicación de la aplicación en la foto);
Dando una sonrisa, aplique el rubor en las mejillas;
Terminar con iluminador (debajo de los ojos, ver foto).
Tenga en cuenta que para obtener el resultado que queremos necesitamos tener bien definidos los pasos a seguir. En nuestras vidas esto no es diferente. En todo, necesitamos planificación. Siga los pasos que son esenciales para lograr lo deseado. Al leer este sencillo consejo de maquillaje, puedes reflexionar sobre cómo has estado haciendo tus tareas diarias. ¿Lo has estado haciendo de cualquier manera o has estado tratando de planificar?
Y recuerda: Hagas lo que hagas, hazlo con todo tu corazón, como para el Señor, no para los hombres, Colosenses 3:23
En los años que han transcurrido desde que tomé decisión por Cristo, ha habido muchas y variadas situaciones en las que me he visto obligada a crecer. Especialmente desde que Dios me llamó a servirle como misionera en la selva de Venezuela.
En estos años ha habido momentos de soledad, de duda, de miedo. Ha habido mudanzas, cambios, robos. Hemos vivido en toda la gama desde la abundancia hasta la escasez más absoluta. En resumen… un poco de todo.
Todas estas situaciones que uno vive, le hacen, sí o sí, crecer como persona y crecer en la fe.
Pero ha habido una situación en especial que me ha hecho crecer y crecer mucho…
…soportar el daño que otros creyentes me han hecho.
Y es que, a veces, crecer duele.
No puedo precisar cuántas veces he podido llorar sobre estos versículos:
Lucas 6:27-36
Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis?
Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
Durante mucho tiempo no podía creer que fueran mis propios hermanos en la fe los que más daño me hicieran. Calumnias, mentiras, tergiversaciones, malas intenciones…
Se supone que eso no pasa en una iglesia ¿no?
Error.
Pasa. Y pasa mucho.
¿Qué es una iglesia al fin y al cabo? Es un conjunto de pecadores redimidos. Algunos más, algunos menos. Algunos se esfuerzan por no pecar, otros no tanto. Algunos que no reconocen sus errores, otros que se equivocan, los confiesan y los superan. Pero, al final, una iglesia no deja de ser un grupo de pecadores.
Comprender esto e intentar vivir Lucas 6:27-36 ha sido mi secreto para crecer a pasos agigantados.
Te confieso que ha sido un recorrido durísimo, con altos y bajos, mucho dolor y muchas lágrimas. Pero un proceso también liberador que me ha ayudado a acercarme más a Dios y a que Él pueda trabajar en mi vida de manera que solo puede hacerse a través del sufrimiento.
Hoy quiero compartirte algunas lecciones que he aprendido por el camino y que han sido de gran utilidad para mi vida:
Dios me perdonó a mí más de lo que cualquiera pueda hacerme
Cuando Jesús entregó Su vida en la cruz, cargó sobre Sus hombros mi pecado. Todo. El pasado, el presente y el futuro. Él escogió perdonar y me perdonó más, mucho más, que cualquier ofensa que algunas personas me puedan hacer. ¿Quién soy yo para no perdonar a alguien después de todo lo que se me ha perdonado a mí? ¿Acaso yo no ofendo a Dios y a otras personas y espero perdón para mis fallas?
No puedo controlar lo que otros piensan y dicen, pero sí puedo controlar lo que yo pienso y digo.
Hay gente a la que nunca le vas a caer bien. Hay personas que nunca van a entenderte, que no te va a tomar en cuenta, que va a malinterpretar todo lo que dices y que va a criticarte hagas lo que hagas. Yo no tengo ningún control sobre eso. No puedo meterme en la cabeza de otras personas y cambiar su opinión sobre mí. Pero sí puedo controlar lo que yo pienso, digo y hago. Sí puedo controlar no tomar la ofensa y poner la otra mejilla. Sí puedo controlar mi actitud ante esa persona que me está haciendo daño. Puedo y debo.
El amor es una decisión
Dios decidió amarme a pesar de mi pecado (Romanos 5:8), a pesar de mis ofensas, de mis transgresiones. Yo decido amar a pesar de. Amar sobre todas las cosas, sabiendo que el amor ferviente, el amor intenso, el amor no condicionado por lo que recibe de vuelta, sino por el Espíritu Santo que mora en nosotras, cubrirá multitud de pecados (1 Pedro 4:8)
El perdón libera
El perdón nos hace libres. ¿Te das cuenta de que, muchas veces, te sientes ofendida por algo que te han hecho y la otra persona está tan tranquila porque ni siquiera sabe que te ha ofendido? Tú estás fatal, te sientes mal, herida, maltratada… y la otra persona vive su vida sin mayor problema. Otras veces, la persona que te hiere sabe que te ha herido. Y busca tu reacción… escoger perdonar nos libera de comportarnos tal y como los demás pretenden que lo hagamos y nos da la oportunidad de comportarnos de la manera que Dios espera de nosotras.
Mi enemigo no es mi hermano
No, no lo es. El creyente que te hace daño está manejado por el enemigo de nuestra alma. A Satanás le encanta crear conflicto dentro de la iglesia. Él sigue como, Julio César, la máxima de “divide y vencerás”. Cuanto más divididos estemos en el cuerpo de Cristo, mejor podrá atacarnos y destruirnos. Saber en todo momento quién es nuestro enemigo real, nos ayuda a tomar las cosas con una perspectiva distinta.
¿Estás luchando con el trato que otras personas te dispensan, especialmente con el trato displicente de otros creyentes? Utiliza esta temporada en tu vida como un aliciente para crecer, como una herramienta para fortalecerte en el Señor.
La inteligencia emocional es la habilidad de utilizar nuestros sentimientos de una manera inteligente en la interacción con nosotros mismos y con los demás. Con esta definición resulta sencillo descubrir la importancia de su aplicación en la vida en pareja.
En una pareja existen dos realidades emocionales, la de él y la de ella, tanto desde el punto de vista biológico como cultural. Desde la infancia las niñas están más expuestas a la información sobre las emociones. Se les habla diferente que a los niños. De los tres a los siete años se produce un cambio profundo en la forma de relacionarse de niñas y niños. A los tres años el 50% tienen amigos del sexo opuesto mientras que a los siete años prácticamente sólo tienen amigos del mismo sexo. A los diez años un porcentaje parecido de niñas y niños es abiertamente agresivo cuando están furiosos. Sobre los trece las chicas ya recurren a otras ingeniosas técnicas agresivas como el ostracismo, chismorroteo malévolo, venganzas indirectas, etc. Los varones siguen siendo discutidores, menos expertos en estos vericuetos emocionales. Las niñas juegan juntas en grupos pequeños, minimizan la hostilidad y potencian la cooperación, mientras que los varones suelen jugar en grupos grandes y potencian la competición. Cuando juegan y alguien se lastima los niños esperan a que el “herido” se quite del medio y deje de llorar para poder continuar; las niñas interrumpen el juego y todas acuden a ver qué pasa y a intentar ayudar.
Los varones se enorgullecen de su autonomía e independencia inflexible y se ven amenazados cuando algo merma su autonomía. Las niñas se consideran parte de una red de relaciones y se ven amenazadas cuando se rompe una relación. Desde pequeñas las mujeres hablamos preferentemente de sentimientos. Desde pequeños los hombres hablan preferentemente de cosas. Deborah Tannen escribió un libro con el interesante y revelador título de “Tú no me entiendes” en el que se pregunta por qué a veces es tan difícil el diálogo hombre-mujer.
Estos chicos y chicas que han permanecido “separados” emocionalmente durante años en muchos aspectos relacionados con los sentimientos, su uso y manejo, acaban formando una pareja a la que acuden en muchos casos con una gran desigualdad a la hora de afrontar qué les pasa, cómo comunicarlo y cómo resolver las diferencias.