
Reto: Lectura de Lucas – cap. 3 con Myriam





Os invitamos a un mes lleno de muchas ideas para celebrar de una manera diferente. Estaremos un grupos pequeños, sin muchas reuniones o fiestas – pero, podemos hacer que cuente como una Navidad llena de sentimiento y la alegría verdadera que viene de Dios.
Creemos que podemos hacer de estas Navidades algo inolvidable para nuestra familia inmediata. Podemos recontar la historia más bonita de todas las historias. ¡Una historia que trae transformación! Por eso te invitamos a leer el Evangelio de Lucas con nosotras. ¡Empezamos mañana! Del 1 al 24 de diciembre leeremos un capítulo de Lucas al día. Cada día una de nuestras colaboradoras va a compartir la lectura y unos pensamientos.
Podrás seguirlo aquí, en nuestro Youtube, en Instagram y Facebook.
HORARIOS: Youtube a las 7:30, Blog y Facebook a las 8:00 y en Instagram por la tarde.

Además de todas las ideas que presentaremos, queremos enviarte un regalo (si vives en España).

Para recibirlo, es solo pedirlo en este enlace: Envíame un Evangelio de Lucas

Acompáñanos este mes y compartamos momentos de mucho sentimiento y significado con nuestras familias. Una Navidad diferente, pero no tenemos que prescindir de detalles de amor y cariño con cada persona que estemos en contacto.
¡A celebrar!
EQUIPO DULCE FRAGANCIA
Hoy enfocamos en nuestra tierra, en nuestro hogar.
Dejaremos el enlace para ver una entrevista de nuestra colaboradora, Rocío.
Ella habla sobre el cuidado del planeta y cómo los cristianos, junto a nuestras iglesias, podemos tener el papel preponderante que Dios nos ha dado. Eso no es algo que hacemos como una actividad extra, es nuestra responsabilidad, la mayordomía que nos encargó Dios.
Os dejamos con la entrevista. Para leerla, solo pinchar en la foto:

Rocío

Thanksgiving y Navidad: dos celebraciones familiares que despertaron en mí la gratitud por mi amado Jesús.
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. 1 Corintios 13:12
¿Alguna vez has experimentado la ilusión de abrir un regalo de alguien especial? No sabes lo que será, pero aprecias tanto a la persona que sabes que sea lo que sea, ¡te va a hacer mucha ilusión abrirlo!
De pequeña mi madre envolvía los regalos de Navidad y los colocaba de adorno bajo el árbol ¡por lo menos una semana! De niña recuerdo que la ilusión de imaginar lo que podría haber en esos paquetes dorados se convirtió en una de las tradiciones más anticipadas de las festividades navideñas.
No habíamos abierto los regalos, pero estábamos agradecidos, y alegres de tenerlos allí, ¡listos para abrir! La Biblia dice en 1 Corintios 2:9 que, “… está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.
Dios nos amó tanto que nos regaló a Su Hijo. Nos dio acceso directo a caminar y vivir cerca de Él experimentado una intimidad con Dios incalculablemente valiosa a través del Espíritu Santo. Aunque ahora no entendamos la completa magnitud de ese regalo, cada día vamos descubriendo algo más de Él, y si somos sinceros, con cada año que pasa, nuestra relación íntima con Él nos sorprende cada vez más y más de todo lo bueno y maravilloso que es con nosotros. El que ama a Dios y le busca, le haya y es bendecido. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7
Por nuestra cultura estadounidense celebramos Thanksgiving o “Día de Acción de Gracias” la cuarta semana de noviembre. Para mi familia el mes de noviembre siempre ha sido un mes en que intencionalmente nos enfocamos en meditar y cultivar una más profunda actitud de gratitud y generosidad.
Tomamos tiempo para mirar hacia atrás en familia recordando todas las bondades de Dios en nuestras vidas. Y como dice un antiguo himno y como mi madre me recordaba, “hija, cuenta tus muchas bendiciones, enuméralas una por una”. Años más tarde, este énfasis en la gratitud también me ayuda a preparar mi corazón para el verdadero sentido de la celebración de la Navidad: Anunciar a todos a gran voz que estamos convencidos de que sí, ¡Jesús llegó!, y es hoy el mejor regalo y el más preciosos tesoro que puedas tener aquí en esta vida y en la venidera.
¡Feliz mes de Thanksgiving a todos!
Angela

Ha sido una semana agotadora. No porque esté muy cansada físicamente. El cansancio es más bien mental y emocional.
Esta semana he visto, bastante de cerca, a tres familias sufrir por seres queridos: una abuela, un esposo y padre, un hijo… Y aunque no conocía a ninguna de estas tres personas, de algún modo me pude unir al clamor de sus familias. Hoy en la mañana las tres han partido. Sé que al menos dos de ellas eran cristianas, de modo que sabemos que su eternidad está garantizada junto al Salvador. Sin embargo, no fuimos creados para morir y la muerte siempre nos disminuye, como dijera aquel poeta inglés. En Cristo no sufrimos como los que no tienen esperanza, pero la separación nos duele y nos saca las lágrimas.
El país donde vivo está sumido en la mayor división política de su historia, división que incluso ha llegado a las iglesias. El caos parece reinar rampante en muchas ciudades. El futuro luce tan incierto como nunca para esta nación.
Criar hijos es siempre un reto y, cuando son adolescentes, todavía más. Esta semana tuvo de eso también.
Por otro lado, ha sido una semana desafiante a nivel mental porque después de muchos años regresé a la escuela. Comencé a estudiar en un seminario teológico. La noticia de la aceptación fue emocionante y provocó en mí ese entusiasmo de lo nuevo. En verdad llevaba muchos años considerando la idea, pero por una razón u otra la posponía. Este año surgió la oportunidad y, en medio de una pandemia, me lancé a la aventura de los libros, los exámenes, ¡y los trabajos de curso! Sin embargo, estudiar en esta etapa de la vida es muy diferente a cuando fui a la universidad por primera vez. Ahora soy esposa, soy madre, tengo varias responsabilidades de ministerio… ¡y ya no soy tan joven!
Decir que es desafiante sería el eufemismo del año. Para comenzar, es un mundo donde la mayoría de los estudiantes son hombres. Eso en sí ya lo hace medio intimidante. De ellos, la gran mayoría también son pastores. ¡Más susto todavía! Las lecturas asignadas requieren toda concentración, porque leer a teólogos es cosa seria. Y aunque parezca irónico, lo que más me aterra es escribir los ensayos requeridos. Digo irónico porque, aunque soy escritora, este es un mundo diferente, con requisitos y estilos muy específicos. De cualquier modo, aunque lo estoy disfrutando, ha provocado en mí cierto nivel de estrés.
Quizá al llegar a este punto de la lectura te preguntes por qué estoy contando todo esto. Bueno, sin dudas no es para añadir a las cargas que de seguro ya llevas. Tampoco para desanimarte si estás considerando comenzar a estudiar alguna carrera nueva, incluso el seminario. No, no es mi propósito. Mi propósito es compartir contigo el pensamiento recurrente que me ha servido de ancla, incluso en los momentos en que me he visto tentada a «tirar la toalla». ¿Cuál es? ¡Cristo es suficiente!
Cuando veo el dolor de otros y siento que no puedo hacer nada, Cristo es suficiente.
Cuando me pregunto hacia dónde nos dirigimos como nación y qué futuro aguarda aquí a nuestros hijos, Cristo es suficiente.
Cuando como madre creo que se me agotan las fuerzas, la paciencia, la sabiduría… ¡Cristo es suficiente!
Cuando un nuevo desafío llega a mi puerta o en este caso a mi computadora, ¡Él es suficiente!
Cuando mis temores amenazan y las inseguridades gritan muy fuerte, ¡Él es suficiente!
Amiga lectora, a veces nos hemos creído la mentira de que tenemos que ser mujeres fuertes, que en nosotras tenemos todo lo que se necesita para salir adelante en la adversidad o la prueba. Tal vez te han vendido la idea de que porque eres cristiana no puedes sentirte débil o asustada. Quizá puedas recordar aquella noche, en un jardín de olivos, cuando nuestro Salvador sufrió angustia. Cuando la perspectiva de una muerte dolorosa le sacó gotas de sangre. Él, en su humanidad, ¡también experimentó nuestra debilidad! Y por eso ahora puedo decir, ¡Cristo es suficiente! Él conoce, Él entiende, Él sostiene, Él abraza, Él perdona, Él da fuerzas, Él me regala su gracia. Sí, en toda mi debilidad, mi insuficiencia, ¡Cristo es suficiente!
Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:15-16)
No sé cómo será la próxima semana, pero dadas las circunstancias que vivimos, es muy probable que se parezca mucho a esta. El sufrimiento de este lado del sol es seguro. La tarea de ser madre no termina. La política es una bomba de tiempo. Mis clases continuarán. Pero, más cierto que todo eso, es la presencia de Cristo, en todas y cada una de nuestras circunstancias. ¡Él es suficiente!
Wendy

Hace unos años el agobio de la pregunta: ¿qué hay para cenar? era aterrador. Para una necesidad tan primordial es increíble lo agotador que puede ser la alimentación. Al final del día me encontraba comiendo comida de preparación rápida o, en los peores casos, llamando al Domino’s Pizza para saciar el hambre con algo poco nutritivo. Pero la verdad es que estas decisiones solo nos llevaron a tener una salud menos de lo ideal y sabía que algo tenía que cambiar. Te mentiría si te dijera que el cambio vino de un día para el otro. La verdad es que tardó tiempo y aún hoy estoy haciendo cambios.
Quiero compartir algunas ideas para facilitar la planificación de comidas de una manera alcanzable.
Aunque al principio pensarás que tarda demasiado tiempo planear por adelanto lo que vas a comer en los próximos días, en realidad ahorrarás tiempo y dinero. Tener un plan reduce el estrés y también la cantidad de veces que tendrás que correr al supermercado. Lo más importante es que sepas que puedes planear noches de comida rápida. ¡Planear no significa que tienes que cocinar cada noche! Yo he encontrado que mi ideal es planear la comida para la semana entera y comprar los ingredientes en una sola compra. Si eso te agobia, intenta planear el menú para tres días. Verás lo liberador que es tener no solo un plan, pero los alimentos que necesitas ya en la nevera.
Ya que estás planeando el menú, tal vez decides que quieres comer comida más sana. Lo difícil de cambiar la dieta de un día para el otro es que muchas veces significa aprender a cocinar de nuevo. Tendrás que encontrar recetas nuevas y pasar tiempo extra en el supermercado encontrando los ingredientes. En vez de cambiar toda la dieta de golpe, intenta encontrar una receta nueva cada vez que te sientas a planear el menú de los próximos días. Así encontraras que el cambio pasa de forma más natural y, poco a poco, construirás un menú más sano.
Hablando de comer más sano… a veces los cambios más significativos vienen en los cambios pequeños. Muchas veces podemos substituir lo que estamos consumiendo con opciones más sanas sin cambiar mucho los hábitos. Por ejemplo, en vez de tomar refrescos que tienen muchos ingredientes no naturales, intenta comprar un zumo que sea 100% fruta sin aditivos y mezclarlo con agua carbonatada. También puedes substituir el arroz por la quinoa, lo cual está llenísimo de nutrientes. ¡O la próxima vez que te pongas a hacer un plato de pasta, substituye la pasta con alguna calabaza o calabacín horneado. Te lo prometo, disfrutarás de la salsa igual de bien!
La salud es unos de los regalos más grandes que tenemos. Es bueno aprovechar de ella y mantenerla lo mejor posible.
La comida es vida y la comida buena y sana es la mejor medicina.
Carina

Mi 2020 no está ni dañado ni malo. El 2020 está para sacarme de mi zona de confort, de esa que solo vivimos para el «yoismo» y mis planes.
Para que aprenda el verdadero significado de lo que es amar a tu prójimo, o sea, a los que viven bajo mi techo. Eso porque no les tengo paciencia o tolerancia y exijo cosas que ni yo misma hago. ¡Soy tan imperfecta! Siguiendo y corriendo asfixiada detrás de un Dios perfecto.
Mi 2020 está para darme bofetones para que reaccione que hoy estamos, pero en una horita ya no. Acabo de pasar un domingo donde vi una persona conocida viva y pasaron menos de 6 horas y murió.
Mi 2020 está para que vea que la tierra tiembla, los vientos soplan y las pandemias existen, que todos los meses hay cosas cambiantes PERO Dios sigue siendo el mismo. ¡¡¡Él nunca cambia!!! Sigue estando junto a mí y me acompaña en este caminar por este mundo ¡el cual es temporero!
Que el Niagara sí se puede pasar en bicicleta cuando usas una bici tándem y lo montas a Él. Nadie puede asegurar que el 2021 será mejor; SOLO se puede asegurar que Dios si estará contigo si se lo permites…
Al final le doy gracias a Dios por darme un 2020 diferente lleno de muchos subes y bajas emocionales. Pero sobre todo que en este 2020, he visto Su mano como nunca lo había visto y con solo eso puedo decirle: No importa ya como serán mis meses venideros, solo importa que sigas conmigo y no me sueltes, sigue acompañándome porque ¡contigo todo se convierte en propósitos buenos!!
«Ya que has puesto al Señor por tu refugio,
Salmo 91:9
al Altísimo por tu protección,
ningún mal habrá de sobrevenirte,
ninguna calamidad llegará a tu hogar»
Jelisa

Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23
Cuando era muy joven, en una ocasión, una señora mayor de la iglesia vino a nuestro programa de jóvenes para compartir la Palabra de Dios. Cuando Emilia, que cariñosamente todos la llamábamos Emilita, pasó al frente, traía un cajón de su armario y, para nuestra sorpresa, comenzó a sacar todo lo que tenía dentro.
Yo recuerdo que sacaba muchos céntimos, cerillas, envases vacíos, papeles muy viejos, comprobantes de pagos arrugados, etc. Por último lo vira para sacudirlo y salió mucho polvo y churre acumulado por todo el tiempo que se había utilizado. En realidad, había muy poco dentro del cajón.
Entonces ella da un paso al frente y dirigiéndose a nosotros que como jóvenes esperábamos ansiosos alguna sorpresa. Ella nos miró y dijo; «Jóvenes, ¿qué tenéis guardado en vuestro corazón? Esta enseñanza la he tenido por mucho tiempo en mi mente y la comparto con vosotras pues todas, si pensamos bien, tenemos muchos cajones de armarios y estanterías en nuestras casas que si vamos y las revisamos veremos que están llenas de cosas que no sirven. Aun así, las guardamos. Pasa el tiempo hasta que un día decidimos hacer limpiezas. ¿Te ha pasado esto a ti? Cada vez que haces limpieza y revisas, ¿comienzas a tirar cosas que para nada sirven?
La Biblia también me enseña que nuestro corazón, muchas veces, está lleno de basura de cosas que para nada se aprovechan y más bien ensucian y amargan mi vida. ¿Puedes pensar en algo que llevas guardado por mucho tiempo y te está afectando espiritual y emocionalmente?
ORACIÓN:»Señor Jesús, tú me conoces y sabes cuantas cosas hay en mí que me están afectando: los celos, la envidia, el miedo, el orgullo, lo que no he perdonado, etc. Por todo, te pido perdón. Límpiame con tu sangre preciosa porque tú me dices en tu Palabra «Sobre toda cosa guardada guarda tu Corazón porque de él mana la vida.»
Saludos,
Damaris