Navidad, Recetas

Tarta de Turrón: ¡Oh Dulce Navidad!

Estamos en una época del año que a pesar de las circunstancias, muchas familias preparan  la cena navideña con toda la ilusión de ver juntos a sus familiares queridos; pero con todo el ajetreo de estas fechas, olvidamos a quién y qué celebramos. 

Jesús Cristo  vino a nosotros para traer la salvación, vino para compartir su amor, quitarnos de las tinieblas y traer su dulce luz. 

Me encantan los postres navideños y os comparto un postre, dulce…pero no más dulce de que aquél que humildemente vino y quiere endulzar la vida de Todo aquello que en Él cree,¡ Jesús! 

Tarta de turrón navideña 

Ingredientes de la receta 

Para la tarta de turrón: 

  • 250 gramos de turrón de chocolate Suchard 
  • 350 gramos de nata para montar (o crema para batir) con un 35% de materia grasa 
  • 4 hojas de gelatina (6 gramos de gelatina en polvo) 
  • Una cucharada sopera de cacao puro en polvo 
  • Galletas de jengibre 

Para la ganache de turrón: 

  • 75 gramos de turrón de chocolate Suchard 
  • 75 gramos de nata para montar (o crema para batir) con un 35% de materia grasa 

Para decorar la tarta: 

  • 50 gramos de chocolate fundido 
  • 50 gramos de nata para montar (o crema para batir) con un 35% de materia grasa 
  • Una cucharadita de azúcar glas 
  • Turrón de chocolate Suchard 

Elaboración de la receta 

Comenzamos preparando la ganache de turrón, ya que será la cobertura de nuestra tarta. En un bol juntamos la nata y el turrón troceado, y lo calentamos unos segundos en el microondas. En este punto la nata estará caliente y el chocolate del turrón comenzará a deshacerse. Mezclamos bien para que el chocolate del turrón se integre en la nata y vertemos la ganache resultante en el fondo de un molde rectangular forrado con papel film transparente. Por último reservamos el molde en el congelador mientras continuamos con la receta. 

Ahora comenzamos a preparar la mousse de turrón. Para ello ponemos a hidratar las hojas de gelatina en abundante agua fría durante unos 5 minutos. Seguidamente dividimos los 350 gramos de nata en dos partes. En un bol ponemos 200 gramos y lo reservamos en la nevera para que al montarla esté bien fría. En otro bol ponemos los 150 gramos de nata sobrantes y le añadimos 200 gramos de turrón troceado. 

Llevamos este bol al microondas, en intervalos cortos de pocos segundos, para que el turrón se derrita. Lo sacamos del microondas y mezclamos bien para que la nata y el turrón se integren. Hecho esto, añadimos e integramos el cacao puro a la mezcla. El cacao lo ponemos para potenciar el sabor a chocolate. 

En este punto las hojas de gelatina ya estarán hidratadas. Las sacamos del agua, las escurrimos y las vertemos en la mezcla de nata y turrón que acabamos de preparar. Mezclamos para que las gelatinas se deshagan en esta mezcla, que aún estará caliente. Dejamos que la mezcla se enfríe mientras montamos la nata. 

Integrando la gelatina hidratada en la mezcla de nata y turrón 

A continuación sacamos el bol con los 200 gramos de nata que habíamos reservado en la nevera y, con la ayuda de unas varillas, la montamos bien. En el momento en el que comiencen a formarse surcos firmes en la nata dejamos de batir y añadimos (sobre esta) la mezcla de turrón, nata y gelatina que hemos preparado anteriormente y que ya estará fría. 

Añadiendo la mezcla de nata, turrón y gelatina a la nata montada 

Ayudándonos nuevamente de las varillas eléctricas, batimos hasta que todo esté bien integrado y se haya formado nuestra mousse de turrón de chocolate Suchard. Añadimos 50 gramos de turrón troceado y lo integramos en la mousse. 

Integrando el turrón troceado en la mousse de turrón 

Por último vertemos esta mousse dentro del molde, sobre la ganache de turrón que preparamos al comienzo de la receta. 

Poniendo la mousse de turrón en el molde, sobre la ganache de turrón 

Extendemos la mousse dentro del molde y sobre ésta colocamos una capa de galletas de jengibre. Tapamos con papel film el molde y reservamos nuestra tarta en la nevera de un día para otro. 

Colocando las galletas sobre la mousse de turrón 

Tras las horas de reposo desmoldamos nuestra tarta de turrón, volteándola sobre una fuente y ayudándonos del papel film. Por último decoramos la superficie de la tarta con unos hilos de chocolate negro fundido, unos copetes de nata que habremos montado previamente, añadiendo una cucharadita de azúcar glas para endulzarla, y unos trocitos de turrón de chocolate Suchard coronando el postre. 

A continuación podéis ver el vídeo en el que se muestra el paso a paso de esta tarta. 

¡Dulce Navidad! 

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 

Lucas 2:10-11

Rose

La Biblia, Navidad

Rescatando la Navidad

Os invitamos a un mes lleno de muchas ideas para celebrar de una manera diferente. Estaremos un grupos pequeños, sin muchas reuniones o fiestas – pero, podemos hacer que cuente como una Navidad llena de sentimiento y la alegría verdadera que viene de Dios.

Menos es más

Creemos que podemos hacer de estas Navidades algo inolvidable para nuestra familia inmediata. Podemos recontar la historia más bonita de todas las historias. ¡Una historia que trae transformación! Por eso te invitamos a leer el Evangelio de Lucas con nosotras. ¡Empezamos mañana! Del 1 al 24 de diciembre leeremos un capítulo de Lucas al día. Cada día una de nuestras colaboradoras va a compartir la lectura y unos pensamientos.

Podrás seguirlo aquí, en nuestro Youtube, en Instagram y Facebook.

HORARIOS: Youtube a las 7:30, Blog y Facebook a las 8:00 y en Instagram por la tarde.

Además de todas las ideas que presentaremos, queremos enviarte un regalo (si vives en España).

Para recibirlo, es solo pedirlo en este enlace: Envíame un Evangelio de Lucas

Acompáñanos este mes y compartamos momentos de mucho sentimiento y significado con nuestras familias. Una Navidad diferente, pero no tenemos que prescindir de detalles de amor y cariño con cada persona que estemos en contacto.

¡A celebrar!

EQUIPO DULCE FRAGANCIA

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

El Evangelio y el cuidado de la Creación

Hoy enfocamos en nuestra tierra, en nuestro hogar.

Dejaremos el enlace para ver una entrevista de nuestra colaboradora, Rocío.

Ella habla sobre el cuidado del planeta y cómo los cristianos, junto a nuestras iglesias, podemos tener el papel preponderante que Dios nos ha dado. Eso no es algo que hacemos como una actividad extra, es nuestra responsabilidad, la mayordomía que nos encargó Dios.

Os dejamos con la entrevista. Para leerla, solo pinchar en la foto:

Rocío

Celebración, Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Navidad

Thanksgiving y Navidades

Thanksgiving y Navidad: dos celebraciones familiares que despertaron en mí la gratitud por mi amado Jesús.  

“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. 1 Corintios 13:12

¿Alguna vez has experimentado la ilusión de abrir un regalo de alguien especial? No sabes lo que será, pero aprecias tanto a la persona que sabes que sea lo que sea, ¡te va a hacer mucha ilusión abrirlo!

De pequeña mi madre envolvía los regalos de Navidad y los colocaba de adorno bajo el árbol ¡por lo menos una semana! De niña recuerdo que la ilusión de imaginar lo que podría haber en esos paquetes dorados se convirtió en una de las tradiciones más anticipadas de las festividades navideñas.

No habíamos abierto los regalos, pero estábamos agradecidos, y alegres de tenerlos allí, ¡listos para abrir! La Biblia dice en 1 Corintios 2:9 que, “… está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Dios nos amó tanto que nos regaló a Su Hijo. Nos dio acceso directo a caminar y vivir cerca de Él experimentado una intimidad con Dios incalculablemente valiosa a través del Espíritu Santo. Aunque ahora no entendamos la completa magnitud de ese regalo, cada día vamos descubriendo algo más de Él, y si somos sinceros, con cada año que pasa, nuestra relación íntima con Él nos sorprende cada vez más y más de todo lo bueno y maravilloso que es con nosotros. El que ama a Dios y le busca, le haya y es bendecido. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7

Por nuestra cultura estadounidense celebramos Thanksgiving o “Día de Acción de Gracias” la cuarta semana de noviembre. Para mi familia el mes de noviembre siempre ha sido un mes en que intencionalmente nos enfocamos en meditar y cultivar una más profunda actitud de gratitud y generosidad.

Tomamos tiempo para mirar hacia atrás en familia recordando todas las bondades de Dios en nuestras vidas. Y como dice un antiguo himno y como mi madre me recordaba, “hija, cuenta tus muchas bendiciones, enuméralas una por una”. Años más tarde, este énfasis en la gratitud también me ayuda a preparar mi corazón para el verdadero sentido de la celebración de la Navidad: Anunciar a todos a gran voz que estamos convencidos de que sí, ¡Jesús llegó!, y es hoy el mejor regalo y el más preciosos tesoro que puedas tener aquí en esta vida y en la venidera.

¡Feliz mes de Thanksgiving a todos!

Angela

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Para cuando la vida es difícil

Ha sido una semana agotadora. No porque esté muy cansada físicamente. El cansancio es más bien mental y emocional.

Esta semana he visto, bastante de cerca, a tres familias sufrir por seres queridos: una abuela, un esposo y padre, un hijo… Y aunque no conocía a ninguna de estas tres personas, de algún modo me pude unir al clamor de sus familias. Hoy en la mañana las tres han partido. Sé que al menos dos de ellas eran cristianas, de modo que sabemos que su eternidad está garantizada junto al Salvador. Sin embargo, no fuimos creados para morir y la muerte siempre nos disminuye, como dijera aquel poeta inglés. En Cristo no sufrimos como los que no tienen esperanza, pero la separación nos duele y nos saca las lágrimas.

El país donde vivo está sumido en la mayor división política de su historia, división que incluso ha llegado a las iglesias. El caos parece reinar rampante en muchas ciudades. El futuro luce tan incierto como nunca para esta nación.

Criar hijos es siempre un reto y, cuando son adolescentes, todavía más. Esta semana tuvo de eso también.

Por otro lado, ha sido una semana desafiante a nivel mental porque después de muchos años regresé a la escuela. Comencé a estudiar en un seminario teológico. La noticia de la aceptación fue emocionante y provocó en mí ese entusiasmo de lo nuevo. En verdad llevaba muchos años considerando la idea, pero por una razón u otra la posponía. Este año surgió la oportunidad y, en medio de una pandemia, me lancé a la aventura de los libros, los exámenes, ¡y los trabajos de curso! Sin embargo, estudiar en esta etapa de la vida es muy diferente a cuando fui a la universidad por primera vez. Ahora soy esposa, soy madre, tengo varias responsabilidades de ministerio… ¡y ya no soy tan joven!

Decir que es desafiante sería el eufemismo del año. Para comenzar, es un mundo donde la mayoría de los estudiantes son hombres. Eso en sí ya lo hace medio intimidante. De ellos, la gran mayoría también son pastores. ¡Más susto todavía! Las lecturas asignadas requieren toda concentración, porque leer a teólogos es cosa seria. Y aunque parezca irónico, lo que más me aterra es escribir los ensayos requeridos. Digo irónico porque, aunque soy escritora, este es un mundo diferente, con requisitos y estilos muy específicos. De cualquier modo, aunque lo estoy disfrutando, ha provocado en mí cierto nivel de estrés.

Quizá al llegar a este punto de la lectura te preguntes por qué estoy contando todo esto. Bueno, sin dudas no es para añadir a las cargas que de seguro ya llevas. Tampoco para desanimarte si estás considerando comenzar a estudiar alguna carrera nueva, incluso el seminario. No, no es mi propósito. Mi propósito es compartir contigo el pensamiento recurrente que me ha servido de ancla, incluso en los momentos en que me he visto tentada a «tirar la toalla». ¿Cuál es? ¡Cristo es suficiente!

Cuando veo el dolor de otros y siento que no puedo hacer nada, Cristo es suficiente.

Cuando me pregunto hacia dónde nos dirigimos como nación y qué futuro aguarda aquí a nuestros hijos, Cristo es suficiente.

Cuando como madre creo que se me agotan las fuerzas, la paciencia, la sabiduría… ¡Cristo es suficiente!

Cuando un nuevo desafío llega a mi puerta o en este caso a mi computadora, ¡Él es suficiente!

Cuando mis temores amenazan y las inseguridades gritan muy fuerte, ¡Él es suficiente!

Amiga lectora, a veces nos hemos creído la mentira de que tenemos que ser mujeres fuertes, que en nosotras tenemos todo lo que se necesita para salir adelante en la adversidad o la prueba. Tal vez te han vendido la idea de que porque eres cristiana no puedes sentirte débil o asustada. Quizá puedas recordar aquella noche, en un jardín de olivos, cuando nuestro Salvador sufrió angustia. Cuando la perspectiva de una muerte dolorosa le sacó gotas de sangre. Él, en su humanidad, ¡también experimentó nuestra debilidad! Y por eso ahora puedo decir, ¡Cristo es suficiente! Él conoce, Él entiende, Él sostiene, Él abraza, Él perdona, Él da fuerzas, Él me regala su gracia. Sí, en toda mi debilidad, mi insuficiencia, ¡Cristo es suficiente!

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:15-16)

No sé cómo será la próxima semana, pero dadas las circunstancias que vivimos, es muy probable que se parezca mucho a esta. El sufrimiento de este lado del sol es seguro. La tarea de ser madre no termina. La política es una bomba de tiempo. Mis clases continuarán. Pero, más cierto que todo eso, es la presencia de Cristo, en todas y cada una de nuestras circunstancias. ¡Él es suficiente! 

Wendy