Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Salud y Belleza

Organizando un menu semanal

Hace unos años el agobio de la pregunta: ¿qué hay para cenar?, era aterrador. Para una necesidad tan primordial es increíble lo agotador que puede ser la alimentación. Al final del día me encontraba comiendo comida de preparación rápida o, en los peores casos, llamando al Dominos para saciar el hambre con algo poco nutritivo. Pero la verdad es que estas decisiones solo nos llevaron a tener una salud menos de lo ideal y sabía que algo tenía que cambiar. Te mentiría si te dijiera que el cambio vino de un día para el otro. La verdad es que tardó tiempo y aún hoy estoy haciendo cambios.

Quiero compartir algunas ideas para facilitar la planificación de comidas de una manera alcanzable.

1. Planea por adelantado

Aunque al principio pensaras que tarda demasiado tiempo planear por adelanto lo que vas a comer en los próximos días, en realidad ahorraras tiempo y dinero. Tener un plan reduce el estrés y también la cantidad de veces que tendrás que correr al supermercado. Lo más importante es que sepas que puedes planear noches de comida rápida- ¡Planear no significa que tienes que cocinar cada noche! Yo he encontrado que mi ideal es planear la comida para la semana entera y comprar los ingredientes en una compra. Si eso te agobia, intenta planear el menú para tres días. Verás lo liberador que es tener no solo un plan, pero los alimentos que necesitas ya en la nevera.

2. Intercambies una receta a la vez

Ya que estás planeando el menú, tal vez decides que quieres comer comida más sana. Lo difícil de cambiar la dieta de un día para el otro es que muchas veces significa aprender a cocinar de nuevo. Tendrás que encontrar recetas nuevas y pasar tiempo extra en el supermercado encontrando los ingredientes. En vez de cambiar toda la dieta de golpe, intenta encontrar una receta nueva cada vez que te sientes a planear el menú de los próximos días. Así encontraras que el cambio pasa de forma más natural, y poco a poco, construirás un menú más sano.

3. Encontrando opciones mas sanas

Hablando de comer más sano… a veces los cambios más significativos vienen en los cambios pequeños. Muchas veces podemos substituir lo que estamos consumiendo con opciones más sanas sin cambiar mucho los hábitos. Por ejemplo, en vez de tomar refrescos que tienen muchos ingredientes no naturales, intenta comprar un zumo que sea 100% fruta sin aditivos y mezclarlo con agua carbonatada. También puedes substituir el arroz por la quinoa, lo cual está llenísimo de nutrientes. ¡O la próxima vez que te pongas a hacer un plato de pasta, substituye la pasta con alguna calabaza o calabacín horneado- te prometo, disfrutarás de la salsa igual de bien!

La salud es unos de los regalos más grandes que tenemos. Es bueno aprovechar de ella y mantenerla lo mejor posible.

La comida es vida, y la comida buena y sana es la mejor medicina.

Carina

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