Espiritualidad, Familia

Por tu bien y el de tu familia decide «estar»

No fue solo la belleza del mar ni su olor cautivante, ni la suavidad de la blanquísima arena o la brisa refrescante  cargada de sal en medio del ardiente verano. Sí, disfruté todo eso, y mucho… pero lo que realmente me llevé de esas vacaciones fue mucho más duradero.

Esto lo anoté en mi diario en el último día:

“Sin dudas uno tiene que ser intencional para disfrutar las bendiciones, jugar con los hijos, reír con ellos, y sacar lo mejor de cada momento que se nos regala de este lado de la eternidad.”

Algo intencional es algo deliberado, es decir, que se hace a propósito, se decide. Y justo eso fue lo que marcó mis vacaciones aquel año: la decisión de “estar” en el momento. ¿Sabes? Podemos estar físicamente en un lugar pero no estar realmente. Nuestra mente puede divagar, la tecnología puede distraernos (¡y mucho!). Le pedí al Señor en esas vacaciones que me ayudara a ser intencional para “estar allí”, de verdad.
¡Y qué diferente fue! Estar para ver la sonrisa de mis hijos, para nadar y encontrar bizcochos de mar, para construir muñecos de arena y levantarnos temprano en busca de caracoles. Estar para abrazar  y besar a mi esposo una y otra vez, y disfrutar su compañía, y caminar de la mano. Estar para contemplar la magnificencia del atardecer, para darnos un chapuzón en la piscina y esperar que el cielo pasara de azul a negro con estrellas, matizado por el rojo y naranja del atardecer.
Dios me habló mucho en esos momentos. Me recordó que en un abrir y cerrar de ojos ya mis hijos crecerán. Que el mañana no es garantía, solo el hoy. Que para escuchar su voz tengo que bajar la marcha, que las relaciones necesitan tiempo no planificado; que nuestras familias crecen hacia arriba y hacia abajo, echando raíces profundas, cuando decidimos “estar” y dejar que el mundo siga girando mientras nosotros escogemos nuestro propio ritmo.
Esa fue nuestra tercera visita a esa playa, pero sin dudas, y por consenso familiar, fue la mejor. ¿Qué marcó la diferencia? Me atrevo a decir que fue la decisión de “estar”, de no apurarnos, de disfrutar la compañía mutua, de no llenar el horario de actividades, de decir sí a todo lo que verdaderamente lo meritaba y dejar pasar el resto.
Lamentablemente no podemos vivir en ese lugar para siempre, ni estar siempre de vacaciones, pero sí podemos escoger una actitud de “estar”. Una actitud intencional a favor de aquello que es en verdad importante.
En ese mismo día que te comenté al principio anoté:

“Señor, ayúdame para que al regresar yo pueda esconder todo esto y seguir actuando con un corazón agradecido… que pueda balancearlo todo.”

Vivir con la intención de “estar” es justo eso, vivir en equilibrio. Aprender que, como dice Eclesiastés: “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” (3:1). 
Muchas cosas reclaman a gritos nuestra atención, pero no todas nos corresponden. Leí esto hace un tiempo y te lo quiero compartir: “No todas las oportunidades están a destinadas a ser mi tarea”. Lysa TerKeurst.
Mi querida lectora, escojamos “estar”, de verdad. Busquemos una vida de equilibrio, con prioridades en las relaciones, en lo que de verdad importa. No aglomeremos tanto nuestra agenda que la vida se nos vaya de una tarea en otra, de un compromiso en otro. Recuerda, solo hoy puedes “estar” y disfrutar ese momento único que se convertirá en los dulces recuerdos de mañana.
Esa es la abundancia de vida que Dios diseñó, ¡disfrútala!  
Bendiciones,

Wendy

Publicado originalmente en wendybello.com 

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¡Conectar es más que una clave de wifi!

AMAR ES CONECTAR

¿CONECTAS MÁS CON EL WIFI QUE CON TUS HIJOS?AQUÍ TIENES 5 CONSEJOS PARA CULTIVAR LA CONEXIÓN EN CASA DURANTE EL AÑO ESCOLAR


1. PASEOS SIN MÓVIL, CONECTA HABLANDO
Guarda el móvil cuando sales a pasear con tus hijos o los llevas al parque. Si te sientas en un banco, habla con ellos o aprovecha el momento para conectar con otros vecinos y padres. Cuándo salís juntos a pasear al bandido de cuatro patatas, resiste la tentación de revisar estados de redes sociales y mandar mensajes. Habla con tus hijos aunque sean muy pequeños. Deja tu móvil en el fondo del bolso en modo silencio o en casa si es necesario. No contestes una llamada que puedas contestar cuando llegues a casa.

2. ANTICIPA LAS INTERRUPCIONES, NO TE FRUSTRES CON ELLAS, CONECTA MIRÁNDOLES A LOS OJOS
Si tus hijos te interrumpen mientras estás escribiendo un mensaje en el móvil, baja el móvil enseguida, déjalo sobre la mesa si es posible, abrázales o tómales la mano y mírales a los ojos. Sonríe, escúchales y atiende a su pregunta. Es probable que sólo precisen un momento de tu tiempo, el mensaje puede esperar.

3. CONECTA CON ELLOS JUSTO ANTES DE PONERTE EN LÍNEA
¿Estáis aprovechando el tiempo en casa? Si vas a estar ocupada en el móvil o tu ordenador con algo importante como una llamada, una conversación imperiosa o algún tipo de trabajo imprescindible y tus hijos están en casa, toma unos minutos para ver como está cada uno. Averigua si te necesitan o si deben estar cumpliendo con alguna de sus tareas diarias como recoger su habitación, asearse o hacer la tarea. Infórmales que estarás unos minutos ocupada para atender unos asuntos o llamadas. Dales instrucciones en caso de que necesiten algo, por ejemplo que le pidan a su hermano mayor lo que necesiten durante este tiempo. Ellos también tienen que respetar tu tiempo. Si puedes, elige un lugar específico para conectarte a redes sociales o a ordenadores. Así asocian ese lugar, sillón, escritorio, habitación como el lugar de trabajo o tiempo de conexión al movil de mamá. Intenta limitar tu tiempo conectada a ese lugar y también podrás controlar cuanto tiempo realmente estás pasando conectada cuando tu familia está en casa.

4. EN LA MESA CONECTA CON LAS PERSONAS, NO CON EL MÓVIL
Antes debatíamos si ver o no la televisión durante las comidas familiares. Hoy los móviles se han apoderado de algunas mesas. Lo mejor es usar este tiempo familiar para cargar los móviles, si es posible en otra habitación, o mantenerlos en modo silencio durante unas horas. Durante este tiempo es un buen momento para aprender que cuando alguien está hablando en la mesa, o nos encontramos en cualquier otro tipo de reunión familiar o entre amigos, estar revisando estados o escribiendo mensajes transmite una falta de respeto al otro y en general se considera de mala educación. También vemos que en varios países las horas de la comida del mediodía y la hora siguiente, se consideran de descanso o siesta, y se entiende que las personas están pasando tiempo en familia o descansado. Es un buen hábito enseñar a los hijos que durante un tiempo cada día apagamos los móviles para hablar unos con otros, escucharnos y cuando es posible descansar.

5. NO DUDES EN INTERACTUAR CON ELLOS CON LA TECNOLOGÍA
Mamá, tus hijos saben si te encanta o no estar conectada ¡Ellos te ven y hay pocas cosas que puedes ocultar de sus ojitos! Si te gusta el Facebook, por ejemplo, muéstrales alguna foto o algún video divertido de tu estado de vez en cuando. Si te gusta leer artículos en blogs, acércalos a tu pantalla y léeles algo que te ha hecho pensar en ellos o que crees que les interesará. Papá, si son pequeños y te ven escribiendo en alguna aplicación de mensajes como whatsapp a menudo, préstales el móvil de alguien en casa y déjales que te manden un par de mensajitos cariñosos. No dejes que ellos piensen que la tecnología que usas no les incluye a ellos, o peor aún, que prefieres interactuar con los dispositivos y redes sociales más que con ellos.
¡Usa el móvil para llamar a los abuelos, hacer video llamadas con familiares y amigos y enséñales a conectar con personas!

RECUERDA, MENOS ES MÁS
Así va el dicho, menos es más. Entre menos nos vean conectados a la tecnología, más conexión humana sentirán con nosotros. Intenta conectarte a redes sociales cuando estén en el colegio o cuando ya estén acostados. Hay tiempo para todo. Tus hijos vivirán en un mundo de nuevas tecnologías, así que difícilmente se las podremos prohibir, pero sí podemos modelar como seguir conectados con las personas y el mundo que les rodea a pesar de la influencia de una tecnología que por naturaleza nos aparta de la conexión humana.
Abraza, siente, ríe, juega, pasea y corre con tus hijos. Acuéstate en la hierba, ensúciate un poco y siente la lluvia caer. ¡Apaga el móvil y conéctate a tu familia!

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora…
Eclesiastés 3:1

Ángela

Equipo, Familia

Desvalorización social del matrimonio y la familia

Recomiendo este texto de Juan Varela:

«Nuestra sociedad moderna se enfoca en el individuo y su realización personal. En consecuencia, lo primero que se empieza a diluir y distorsionar es el concepto de matrimonio y familia. 

Como familia, en ocasiones nos gusta ver una película juntos y cenar pizza. A nuestro hijo Noel le encanta acompañarla de un buen refresco. Recordamos un viernes cuando habíamos decidido tener una sesión familiar de cine-pizza pero nos faltaba el refresco para nuestro hijo, así que decidí bajar al bar de la esquina y comprar un par de latas. Al entrar al establecimiento me dirigí a la máquina expendedora de bebidas y retiré dos envases. Cuando llegué a casa y nada más entrar María del Mar me dice, …»Leer más: Protestante Digital

Anneli

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Los niños durante el sermón

No sé cómo dividirán los tiempos de estudio en tu iglesia, pero en la mía, se comienza con un tiempo de alabanza, sigue la división de clases en la escuela dominical, un pequeño receso y después un devocional en el que todos estamos juntos, adultos y niños.
Cuando mis hijos eran más pequeños mi bolso era una sucursal del trastero de casa: cuentos, libros para colorear, pinturas, juguetes, algo para comer, algo para beber, una mantita por si se quedaban dormidos… cualquier cosa que ayudara a que estuvieran entretenidos y no molestaran durante el servicio en común.
Pero, a medida que iban creciendo, llegó un momento en el que empecé a sentirme incómoda con eso. No quería que el tiempo de estudio que compartimos en la iglesia fuera un simple “recreo”, así que empecé a pensar en qué hacer para que los niños fueran prestando atención al mensaje y que, al mismo tiempo, se fueran acostumbrando a estar en la iglesia “de mayores”.
Busqué por otras webs y páginas y empecé a ver algunas ideas de hojas para que los niños fueran coloreando (cuando no sabían leer) o anotando ideas (una vez que estaban cómodos escribiendo). Yo misma comencé a hacer mis propias hojas para los niños porque las que encontraba solían estar en inglés.
Para los más pequeños que aún no saben leer y escribir es algo tan sencillo como que marquen en su hoja cada vez que escuchan la palabra Dios, Jesús, Biblia… alguna que, sí o sí, sepamos que se va a mencionar en el sermón, y un espacio en blanco para que puedan hacer un dibujo sobre algo de lo que están escuchando. Te dejo un ejemplo para que puedas imprimirlo y usarlo si lo deseas o para que te pueda servir como inspiración –

Para mi hijo mayor, que va a pasar a tercer grado, hago algunas hojas un poco más complicadas para que él anote aquellas cosas que va escuchando, las palabras que no entiende o dudas y preguntas que puedan surgirle durante la predicación. Después, en casa, tenemos un tiempo para ver lo que cada uno hemos anotado y responder cualquier pregunta que tenga. Este es un ejemplo de una de las hojas que he hecho para él –

Lo que estoy pensando hacer, en lugar de ir imprimiendo hojas cada domingo, es hacer varias, imprimirlas a medio folio para que no sea demasiado grande y que ellos puedan manejarlo bien y encuadernarlas para que tengan su “cuaderno de apuntes de la iglesia”.
Si tus hijos todavía son demasiado pequeños para algo así, no desesperes, todas hemos pasado por ahí. A medida que vayan creciendo los domingos dejarán de ser una cuestión de mera supervivencia, te lo aseguro. Pero si tienes hijos más grandes, en edad escolar, que ya sepan leer y escribir bien, quizás esta idea te sirva para que los domingos comiencen a tomar sus propias notas en el sermón y puedan formar así, este hábito tan beneficioso para nuestra vida espiritual.
¡Espero que te sea de ayuda!
Contenta en Su servicio,
ElViajedeunamujer.com

Edurne

Familia, Uncategorized

Ayudando a los que ayudan

Hoy me dirijo a vosotras para daros a conocer una asociación que opera en Cobeña (Madrid) y que presta una ayuda inestimable a madres en situación de necesidad, y a sus bebés hasta los dos años de edad. Desarrolla asesoría y apoyo material con comida, pañales, ropita, artículos y enseres para las mamás y sus bebés.Disponen de una página web asociacionarboleda.org, con una sección específica para el apoyo a la mujer gestante que podéis ver Aquí y otra con noticias para las futuras mamás a la que accederéis pulsandoAquí. Disponen además de un teléfono de atención 24hs (691 41 28 43) específico para mujeres en necesidad, y otro teléfono para cualquier otro asunto relacionado (620 26 88 71).Y tras compartir con vosotras esta hermosa y útil información, quiero lanzaros un desafío. ¡Poder colaborar con esta gran iniciativa con un pequeño esfuerzo por nuestra parte que tendrá una gran repercusión para ellos! La asociación ha crecido y también la colaboración de muchas personas que donan generosamente ropa y otros artículos para las madres y los bebés, y se han visto obligados a alquilar un local más grande en el que almacenar, seleccionar y distribuir todos esos artículos donados. El compromiso económico mensual es mayor que sus recursos, por eso decidieron dar la oportunidad a personas como tú y como yo, a colaborar con ellos en la distancia, aunque no vivamos en Cobeña, ni podamos ayudar de otra manera. ¿Y cómo? Pues muy sencillo, ¡donando sólo 1€ al mes!Para ello utilizan la página del crowdfunding de Teaming, que podéis ver explicado en esta página. Podéis ver el estado actual del proyecto Aquí . Ahora que conocemos esta hermosa y necesaria iniciativa, no dejemos de darla a conocer y de colaborar con ellos, ¡al menos con 1€ al mes!
Y recordad, siempre en más bienaventurado dar que recibir.

Goyi

Familia, manualidades

Dos libretas personalizadas…

Mis hijas fueron a un viaje a Moldavia.  La hicieron con amigos del instituto y allí estuvieron colaborando con una ONG cristiana. Una semana llena de experiencias que tratamos de retratar en estas libretas hechas especialmente para este viaje. 

Materiales Necesarios:

1. Colección de papeles. Yo las he hecho 15×10 cms. He elegido la misma gama de colores, algunos con estampas, otros lisos, otros para journaling. 2. Una colección de tags para páginas.3. Tags grandes para añadir espacio para retratar toda la información4. Un método de encuadernación (Bind it All, Encuadernación Japonesa, etc)5. sellos, cintas a gusto con temas de viaje.6. 2 tapas de cartón reciclado. Yo añadí 1,5 cm en la lateral vertical para adicionar un boli.7. papel de estampa fino para facilitar en la hora de forrar las tapas, tipo encuadernación.

Aquí muestro algunas de las páginas de las libretas ya hechas. Traté de hacerlo variado y con muchas posibilidades para añadir información, journaling y fotos. He optado por poner algunos sobres también. He añadido una cinta para el bolígrafo. 

Voila! Ahora lo más divertido, ¡decorar!  Notad que he puesto la encuadernación grande para que cuando se añada las fotos e información y recuerdos no quede abierto.

Este el lo de Sarah, un look más romántico.

En la vista lateral se ve el efecto de las cintas y tags. Me encanta que se pueden ver. 

close up!

Lo de Amanda es de un look un poco menos convencional. 

De nuevo, las cintas y tags …

Un close up!


Espero que os haya gustado. Esta libreta ha llevado muchos recuerdos de una experiencia que ha cambiado sus vidas para siempre.
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9


Fue originalmente publicado en mi blog personal:  
EL RINCON DE MARA

Mara

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¿Separación?

Carta a una amiga:
¿Qué tal si empezáis de nuevo?       

Este es un momento donde tu relación está pasando por un momento muy difícil, está  pasando  por momento críticos, donde la separación quizás esté dentro de una de las posibilidad. Antes me gustaría reflexionar contigo.         Te animo a derruir para después construir:
Compromiso firme.       

Uno de los conceptos que se halla a veces ausente hoy en día al hablar del matrimonio, es el sentimiento de compromiso que se expresó en el día de la ceremonia con el intercambio de votos. Amar a alguien no es solamente un fuerte sentimiento, es una decisión, un compromiso, una promesa. Estoy convencida de que el compromiso que tengamos con Dios y el uno hacia el otro, es lo que mantendrá un matrimonio unido, incluso durante los momentos de dificultad. Si ese grado de compromiso es mayor que los problemas, éstos pueden resolverse. Pero si es débil, aun las pequeñas dificultades, desánimos y desilusiones nos pueden apartar.
Tiempo juntos         No conformarse con el tiempo libre que queda, aprendamos a conocernos mutuamente y a experimentar unidad cuando tomemos el tiempo para compartir nuestros sentimientos, procuremos saber lo que el otro piensa, y disfrutemos de estar juntos. Pero para encontrar ese tiempo necesitamos tener bien claras nuestras prioridades. Dios creó la familia, y eligió que su Hijo naciera en una familia,  es importante tener presente que no es un invento de los hombres, nuestra pareja debe ser una prioridad sobre lo demás, nuestra familia. Es importante tener un tiempo planificado  para poder pasar tiempo juntos.
Comunicación efectiva         A veces nos callamos para no herir a nuestro cónyuge y procurar ignorar nuestros sentimientos, pensando que nuestros problemas se desvanecerán. Esconder nuestros pensamientos y sentimientos debilita la unidad básica de la vida matrimonial, pues las dudas crecen en la oscuridad y los problemas se convierten en resentimientos que destruyen el amor. Sólo cuando hay apertura y honestidad podemos encontrar ayuda y felicidad.  Pero tiene que haber la voluntad y el deseo de comunicarnos, aprendiendo a hacerlo en los distintos niveles. A veces lo logramos sólo en un nivel superficial, con los comentarios propios de la convivencia diaria. Avanzando un paso, compartimos lo que pensamos sobre distintos temas. Pero la comunicación significativa sólo se produce cuando compartimos nuestros sentimientos más profundos de una forma sincera y abierta, aunque algo más difícil porque involucra tanto riesgo como confianza: “¿Cómo interpretará lo que digo? ¿Me comprenderá? “ Para mantener una relación, es esencial expresar nuestros sentimientos para hallar la solución. Y no nos olvidemos que la comunicación no es solamente palabras, sino también a través de la expresión del rostro, la sonrisa amante, el toque cariñoso de la mano…
Debemos magnificar lo positivo y minimizar lo negativo         O sea, las virtudes que nos atrajeron mutuamente, y los rasgos negativos con que nos encontramos al casarnos. Esto no significa que no busquemos mejorar y ayudarnos a superar los rasgos negativos, pero no debemos permitir que éstos se conviertan en el centro de atención y preocupación.         Cada cónyuge tiene dones y atributos que contribuyen al matrimonio, y cuando más reconocidos y respetados son estos, tanto más feliz será el matrimonio. La relación se fortalecerá al recibir y alentar las capacidades de cada uno.        

Debemos aprender a apreciar las diferencias en personalidad y percepción. Que los esposos consideren ciertas cosas desde puntos de vistas diferentes puede ser una gran ayuda para proporcionales una perspectiva más amplia. Recordemos que el matrimonio representa una relación complementaria. Esto implica armonizar dos distintas personas para mejorar a ambas Y al aceptar y apreciar lo que es el cónyuge, se llega a ser mejor de lo que hubiera podido ser solo. Las diferencias nos pueden apartar o pueden agregar una nueva dimensión, dependiendo de cómo las enfoquemos.         Aprendamos el valor de afirmar lo positivo en el otro. Es un factor que contribuye a la cohesión en una feliz relación matrimonial, ayudándonos a que seamos más cariñosos, cuidadosos y generosos.
Debemos gozarnos en la bondad y belleza del sexo.       

  Querida amiga espero que estas reflexiones y pensamientos puedan ser un grano que contribuya a decirte que creo que puede haber esperanza para que vuestra relación pueda seguir avanzando.        

Con todo mi cariño,       

MariCruz

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Madre

*** Artículo previamente publicado por Edurne en su blog EL VIAJE DE UNA MUJER
Proverbios 31:28a“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada”
Nuestros hijos son nuestros observadores más cercanos. Ellos son los que nos ven en la intimidad de nuestro hogar, en los momentos buenos y en los malos. Ellos son los que siguen nuestro ejemplo. Es por eso que esta mujer virtuosa se esfuerza en vivir cerca de Dios y ejemplificar cómo un verdadero creyente debe vivir, incluso cuando la vida se pone difícil.
“La familia de esta mujer veía el reflejo de su vida virtuosa día a día, prueba tras prueba, bendición tras bendición, decisión tras decisión. Su imperfecto, pero consistente, ejemplo piadoso, les daba gran estima por su madre.” – Elizabeth George, Woman of virtue
Decir que sus hijos “se levantan” es reflejar el respeto que ellos sentían por su madre. Es el mismo gesto que el rey Salomón tuvo con su madre Betsabé:
1 Reyes 2:19“Vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla, y se inclinó ante ella, y volvió a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su madre, la cual se sentó a su diestra”
La sabiduría, virtud, carácter y reputación que los hijos de esta mujer virtuosa disfrutan gracias a su amor y su dedicación, demostrado a través de los años, da rienda suelta a su gratitud, respeto y honor.
Los hijos de esta mujer virtuosa no solo la bendicen, sino que tienen un carácter resultado de su crianza que hacen de ellos una bendición y un provecho para todas las personas que los rodean. Su carácter es un reflejo de la virtud de su madre.
Eso fue lo que Pablo dijo sobre Timoteo:
2 Timoteo 1:5“trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”
El carácter de Timoteo era consecuencia directa de la obediencia y la fidelidad a Dios de su madre y de su abuela en su crianza a pesar de que su padre no era creyente (Hechos 16:1).
Una mujer virtuosa sabe que criar a sus hijos no es tarea fácil, pero se esfuerza en hacerlo de la mejor manera posible. La tarea de una madre se extiende durante 24 horas 7 días a la semana.
Tener hijos no nos convierte en virtuosas. Aquello que hacemos cuando los tenemos, la manera en la que invertimos el tiempo, la educación que les damos, los valores que les enseñamos, la guía espiritual que les brindamos… sí.
Ahora bien, una vez que nuestros hijos crecen, ellos son responsables de sus propias decisiones. Quizás estás leyendo estas líneas con el corazón en un puño porque alguno de tus hijos se ha alejado del Señor a pesar de todos tus esfuerzos. O quizás sientes que no hiciste todo lo que pudiste hacer o conociste al Señor cuando ya tus hijos eran grandes. Dios sabe. Confía en Su amor por ti, en Su gracia y en Su misericordia. Nunca es tarde para poder influenciar a nuestros hijos de manera positiva. Nunca es tarde para llevarlos al trono de la gracia en oración y rogar para que Dios haga Su obra en ellos.
Para pensar: en nuestra sociedad moderna tenemos madres en condiciones distintas: casadas con un creyente, casadas con un inconverso, madres solas por circunstancias diferentes, abuelas que hacen el papel de madres… sea como sea, cuando tenemos hijos a nuestro cargo, debemos dedicarnos a ellos de modo tal que seamos un impacto piadoso para sus vidas. 
Es nuestra tarea instruirlos y ayudarlos a moldear su carácter. Darles ejemplo y encaminarlos para que puedan tener su propia relación con Dios. Ayudarlos a crecer para que sean hombres y mujeres de provecho para nuestra sociedad. 
Ser mamá es, muchas veces, una tarea sin recompensa aparente. Habrás creído en demasiadas ocasiones que nadie aprecia tu duro trabajo, pero eso no es verdad. Recuerda que servir a nuestra familia, en este caso, a nuestros hijos, es una forma más de servir a Dios (Colosenses 3:23-24).

 
Contenta en Su servicio, 

Edurne

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Educar a adolescentes sin morir en el intento (libro)

Adolescentes ¡qué bonito dolor de cabeza! 

Parte 1

¿Quién no ha tenido o tiene o tendrá a un adolescente revolucionado con las hormonas patas arriba?

Durante dos o tres entregas intentaremos acercarnos al libro Educar a adolescentes sin morir en el intento, escrito por la psicóloga Lidia Martín Torralba. El libro está publicado por Andamo. Se puede adquirir en Amazon en versión papel o como libro electrónico.

Primero, hablemos un poco de su autora. Lidia Martín es licenciada en Psicología y Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente ejerce la psicología clínica en un gabinete privado además de colaborar activamente en docencia con otras entidades como FAD o la Univ Complutense de Madrid. 

Dentro de sus títulos publicados también encontramos: Primeros Auxilios Psicológicos, Las Crisis y Al rescate de padres de adolescentes. 
Como la autora nos decía en una de sus conferencias, este libro ha sido el resultado de la serie de encuentros llamados Escuela de Padres 4×4: Adolescencia. Por lo tanto, pasemos a entender un poco más la adolescencia y a desaprender algunos tópicos. Esta es una etapa difícil tanto para los adolescentes como para su entorno, ya que se trata de una crisis compuesta por un conjunto de crisis. 

También nos fija los cimientos sobre los cuales construir el edificio de convivencia con los adolescentes y nos muestra herramientas principales para enfocar su educación. No olvidemos que aunque el grupo de iguales va adquiriendo un valor y presencia mucho más activo y determinante en la vida del adolescente, el papel fundamental de mayor influencia para el desarrollo y protección sigue siendo, sin lugar a dudas, la familia.

Debemos empezar a comprender que la adolescencia es una carrera de fondo en la que los corredores sufren de diferentes maneras. Unos y otros hemos de encontrarnos y ubicarnos, posicionarnos y animarnos para dar respuesta al reto que supone encarar una transición de dimensiones titánicas, pero de posibilidades también gigantescas. La autora nos insta a no escatimar en prevención y a ser prudentes y flexibles a la vez. Nos hace tener claro que un inicio demasiado precoz es más preocupante y problemático que un moderado retraso en la aparición de esta etapa.

El libro se nos presenta dividido en cuatro grandes y amplias áreas:

– Psicología del adolescente; lo que es, piensa, siente y hace el adolescente.

– La comunicación con el adolescente cómo comunicarnos para poder entendernos

– Límites y normas en la adolescencia

– La construcción de la personalidad del adolescente.

Os animo a que nos acompañéis en esta aventura. En una próxima entrega os mencionaré algunos datos interesantes y a recordar de cada una de estas áreas.

¡hasta la próxima! 

Nilda