¡Si! Después de aprender a limpiar mi lavadora de ropa estoy mas atenta y me gustó la idea de este blogONE GOOD THING sobre como limpiar el lavavajilla.
La sugestión es colocar una taza llena de vinagre blanco en el lavavajillas en la parte de arriba. El vinagre va a ayudar que la suciedad y la grasa se suelten además de desinfectar y quitar el olor a humedad.
En una segunda etapa puedes espolvorear bicarbonato de soda en la parte inferior y hacer un ciclo corto, pero completo con agua bien caliente. Eso ayudará a refrescar el olor y dar brillo quitando las manchas.
En su blog puedes leer mas informaciones sobre esto y mucho mas cositas interesantes. Tómalo en cuenta.
Pensando en el malo olor, me acuerdo de que muchas veces nosotros no estamos tan bien en nuestro interior, hay dolores de alma, tristezas, amargor, enojo, ira que nos van hiriendo y nos haciendo daño. Nos deja una herida que huele mal y nunca se sana. La biblia nos enseña que no podemos dejar que el sol se ponga sin que tratemos de eso. La noche no puede venir mientras estamos malos por dentro, hay que tratarlo. No hay mejor manera que buscar al nuestro Creador que nos conoce y puede nos ayudar, a limpiar, a renovar, quitar las manchas y traer frescor y un nuevo olor.
¡Que tengamos siempre una dulce fragancia exhalando de nosotras!
«No dejéis que el sol se ponga estando aún enojados…Abandonad toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Mas bien, sed bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándoos mutuamente, así como Dios os perdonó en Cristo. –Efesios 4.26-32
Es impresionante como el perdón libera y relaja las personas que se sienten heridas! Conozco a muchas personas que sufren depresión o que no disfrutan de su vida al máximo porque su corazón está cargado con tristeza, rencores y sufrimiento do pasado. Quiero que sepas de una cosa:- el perdón es sanador!
Una vez un profesor nos contó que los Romanos tenían una costumbre muy peculiar. Cuándo alguien era asesinado, se ataba el muerto en las espaldas del asesino y este era obligado a ir por las calles cargando con el muerto y la multitud detrás insultando y tirándole cosas. No he podido verificar si esta historia era verdad, pero esto aclara muy bien cómo nos afecta la falta de perdón.. Dejar de perdonar es castigarse a uno mismo. Es estar con este muerto (algo no perdonado) atado en tu corazón impidiéndote de vivir una vida plena, con tu cónyuge, tus hijos, tus amigos, todos pagando la deuda del ofensor, menos él, porque muchas veces la persona que nos ha hecho daño no se arrepiente, y está por ahí disfrutando de la vida, menos tú y tu familia! Libérate de tu enemigo, porque esta persona que te ha herido no merece que pases la vida ocupándose con ella!
El psicólogo Frederic Luskin, director del proyecto Stanford Forgiveness Projects y autor de varios libros enfocó su vida a estudiar a las personas que se han visto afectadas por conflictos políticos internacionales (víctimas del atentado de las Torres Gemelas) explica que el perdón debe ser visto por quien lo concede como un favor autodirigido que viene a otorgar beneficios internos, no externos.
Hoy vamos ver dos claves para aprender a perdonar:
1- La obsesión con el perdón es tan malsana como la obsesión con la venganza.
EL PERDÓN TOMA TIEMPO
Por supuesto, el perdón toma su tiempo, no es solo un proceso interno esencial para librarse de emociones negativas y reforzar la buena salud mental, también es un camino empinado cuyo recorrido puede implicar años de resentimiento y ansias de tomar represalias en contra de un ofensor.
Un lastre común que dificulta el perdón es que las personas asumen que el hecho de perdonar equivale a minimizar la gravedad de la ofensa, restar importancia a su sufrimiento o permitir que quien los hirió se salga con la suya. No tiene por qué suponer un proceso de reconciliación con el ofensor, sino de liberación personal.
2- Perdonar, porque la herida que sufrimos pudo haber sido causada por nosotros en otras circunstancias
Perdón empático:- Una práctica que impulsa y facilita perdonar es el ejercicio de ponernos en el lugar de la otra persona, es decir, de quien nos lastimó. Una técnica efectiva para esto es el ejercicio de la silla vacía, que consiste en sentarse frente a una silla vacía y vaciarnos emocionalmente como si en ella estuviese sentada la persona que nos ofendió. El proceso incluye cuestionar a esa persona por lo que hizo y, más adelante, cambiar lugares y ocupar su silla para dar respuesta a nuestras propias preguntas.
El ejercicio está pensado para despertar sentimientos de empatía o incluso de lástima hacia el ofensor, lo cual reduce el malestar y las emociones negativas.
Y siempre nos faltan ganas de perdonar, no obstante podemos pedir y contar con la ayuda de Dios!
3:- Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Oración Padre Nuestro Evangélio de Lucas capitúlo
¿Vamos Hacer algo Divertido ?
Esta chica hace pintura super divertida con su bebe, se puede hacer con los niños, adolescentes… También es una actividad muy interesante para provecho personal: pensar en la vida, evaluar situaciones o reflexión sobre el perdón. A disfrutar:
Era una tarde de jueves y teníamos el deseo de celebrar el cumpleaños de mi amiga Raili y el mío. Los dos son en el mes de marzo, con pocos días de diferencia. Así que nos reunimos unas cuantas amigas(no todas las que son) para saborear una merienda con la tarta al final, claro…
Parece mentira cómo pasa el tiempo cuando estás en buena compañía. Podemos estar hablando de nuestras cosas, problemas, proyectos y familias por horas y… nos falta tiempo.
Dios es bueno; me ha dado unas amigas tan geniales y maravillosas, que me inspiran, me animan y me ayudan a enfrentar problemas. Todas somos muy diferentes pero eso no es un obstáculo sino una fuente de riqueza.
En todo tiempo ama el amigo, para ayudar en la adversidad nació el hermano.
Proverbios 17:17
Os dejo un enlace dónde se puede encontrar una muy buena receta para hacer el merengue, que es la base para la Pavlova. Después es solo cubrir con nata montada y frutas al gusto de uno.
María Lunarillos comparte recetas de merengue francés y japonés en su blog.
¡A disfrutar de esta delicia en compañía de amigos!
Para llegar a realizar nuestras tareas diarias con éxito, necesitamos establecer algunas reglas, algunos límites y seguir una rutina.
Significado de rutina: Costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir.
Rutina Matinal
Muchas veces, como maquilladora, procuro animar a las mujeres a tener un tiempo para sí mismas por la mañana, y muchas dicen que no hay tiempo, que la mañana es muy ocupada y por eso no pueden maquillarse.
Para alcanzar algunos objetivos necesitamos sacrificar algo que nos guste mucho. En este caso, unos 20 minutos de sueño ya resuelven esta cuestión. Un maquillaje sencillo, no va a llevar más que eso para ser hecho, y la buena noticia es que con la práctica, esos 20 minutos podrán convertirse en 10.
Cuidar de la piel y maquillarse, exige de nosotros una cierta dedicación, debemos seguir algunos pasos y disponer de algún tiempo. Si hacemos una analogía con nuestra vida espiritual, veremos que no será diferente, también necesitaremos dedicarnos y disponer de tiempo. En ambas situaciones, quien gana somos nosotras mismas y las personas que conviven con nosotras.
Importante:
«Acuérdate de que es el Señor, tu Dios, quien te da la fuerza para adquirir vigor.» (Deuteronomio 8,18)
Dios es un Dios de detalles, si tiene dificultad en realizar cualquier tarea, ore, Él dará la fuerza necesaria!
A continuación se presentan algunos ítems necesarios para hacer un maquillaje básico para el día a día:
1) Filtro solar
2) Base, BB cream o correctivo (elija lo que dé el resultado mejor en su piel)
3) Polvo facial para sellar cualquiera de los productos arriba.
4) Blush (preferiblemente en color coral, melocotón o rosa, esos colores dan aspectos de salud)
5) Máscara de pestañas
6) Brillo labial
Con pocos productos es posible hacer un maquillaje sencillo y bonito.
Que Dios os bendiga y capacite a cada una de vosotras a cuidar tanto de la belleza externa, como de la belleza interior.
“Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes” (Efesios 3:17)
Este versículo comienza con una palabra que indica consecuencia o fin al que se encamina algo: “entonces” (en la NTV) o “para” (en otras versiones). La presencia y acción del Espíritu Santo en nosotros es la presencia de Cristo mismo. Pero, sin ponernos demasiado exegéticas, esto fue lo que vino a mi mente mientras lo leía: el Espíritu Santo nos fortalece pero a medida que confiamos en Cristo, y entonces él habitará en nuestro corazón. Permíteme explicarme.
Hay una gran diferencia en tener a alguien como huésped o visitante y alguien que habita en nuestra casa. La persona que habita se establece, goza de los mismos derechos que el resto de sus habitantes.
Muchas veces aunque decimos que Cristo vive en nuestro corazón, lo tenemos más bien como un huésped pero no le dejamos habitar, establecerse. ¿Por qué? Varias razones pero esta que Pablo revela aquí me llegó mucho: por falta de confianza, o falta de fe. Cristo se establece, se adueña de nuestro corazón, cuando voluntariamente lo dejamos al mostrar que confiamos en él.
Normalmente no abrimos la puerta a extraños, y si lo hacemos, solo les dejamos llegar hasta la sala. Algunas amistades tienen acceso a nuestro comedor y cocina. Pero solo los más íntimos han estado en nuestra recámara, ¿cierto? Igual pasa con el Señor. Le limitamos el acceso a áreas de nuestra vida porque, la verdad sea dicha, no confiamos plenamente, incluso cuando lo digamos de labios para afuera.
Te confieso que esta palabra que te comparto me confrontó a mí. Solo la confianza en Cristo, confianza real, hará que él pueda establecerse, habitar en nuestros corazones. Confianza real es confiar cuando no entiendo, cuando llegan los huracanes, cuando el viento sopla, me quedo sin trabajo, llega la enfermedad, se rompen las cosas en casa y hay que reemplazarlas, la muerte ronda, las relaciones se rompen, y aun así poder decir: confío en que él tiene mi vida en sus manos, voy a estar bien.
Ahora mira, el resultado de confiar así es que nos arraigamos en el amor de Dios y eso nos mantiene fuertes. ¡Tremendo! ¿Te percataste? Cuando vienen los embates normales de esta frágil vida terrenal, lo que nos mantiene fuertes es tener raíces en el amor de Dios. Eso fue justo lo que el Espíritu Santo me hizo notar. Los vientos me estaban derribando porque en el fondo mi corazón dudaba del amor de Dios.
El mismo Pablo nos enseña en Romanos que nada nos puede separar del amor de Dios. Dios nos dice que nos ama con amor eterno. Nos dice que nos ama con amor inagotable. Pero nos toca a nosotros decidir aceptar y creer en ese amor. Justo por eso Pablo les dice en el versículo 18 que espera que ellos puedan comprender la medida del amor de Dios, y que puedan experimentarlo (v. 19), a pesar de lo incomprensible que es para nuestra mente humana.
Mi amiga lectora, si logramos aunque sea captar esta simple verdad, los embates de la vida no nos derribarán tan fácilmente: DIOS NOS AMA Y SU AMOR GARANTIZA QUE TODO LO QUE NOS SUCEDE TIENE COMO FIN NUESTRO BIEN. Es difícil entender un amor así, lo sé, pero es ahí donde entra la confianza de la que hablábamos antes, la fe.
Vamos a abrir el corazón, con plena confianza, y dejar que Cristo se convierta en residente no huésped. Y, confiando en él, agarrarnos con uñas y dientes al amor de Dios y allí encontrar la fuerza.
Cristo no se impone, él espera que confiemos y al confiar estemos dispuestas a abrir la puerta de nuestro corazón y dejarle entrar a todas las habitaciones.
El amor de Dios es incomprensible, pero real, y lo único que nos mantendrá firmes, incluyo cuando el suelo parezca desaparecer bajo nuestros pies.
Bendiciones,
Wendy
Este artículo forma parte del libro «Vivir en la luz», ahora disponible en forma impresa. Para adquirir tu copia, sigue este enlace.
Ya tenía ganas de pasar por aquí a dejaros una reflexión, alguna idea y humildemente algún consejo, desde mi propia experiencia. Hoy vamos a hablar de la familia, más concretamente de los hijos.
Todas sabemos lo importante que es la educación de nuestros niños. Queremos que sean personitas con hábitos saludables, educados, que caminen por la senda de Dios; en definitiva, que sean felices. Tenemos entre manos uno de los privilegios más grandes que el Señor nos da, la crianza. Pero no solamente es un privilegio, sino también una enorme responsabilidad. Y esta tarea no siempre es fácil, sobre todo para el modelo de familia actual, en el que la mayoría de las mamis no pueden permitirse pasar todo el tiempo que quisieran con sus hijos. De ahí la necesidad de que el tiempo que pasemos con ellos sea de calidad.
Cada día nuestros hijos necesitan un espacio en el que puedan disfrutar de sus padres en general, pero en especial de sus mamás, sin interferencias del mundo. Tiempo en el que ni el trabajo de casa, ni el móvil, ni la tele, ni los deberes, ni otras distracciones puedan invadir lo compartido juntos. Tiempo de amor, de sentir lo especiales que son para nosotras, de vivir aunque sea por un breve momento con nuestra PLENA atención para ellos. Y aunque podamos pensar que pasamos a diario tiempo con nuestros hijos, te animo a que observes cómo es tu día y qué actividades realizas con ellos de manera exclusiva.
El Señor me lleva hablando sobre esto los últimos meses. Yo tengo la bendición de trabajar desde casa y paso mucho tiempo con mis hijos. Y aun así cuando Dios llamó mi atención sobre el tema del tiempo de calidad, me di cuenta de que a penas les dedicaba tiempo exclusivo. Siempre había algo de por medio que les robaba parte de mi atención. Por eso decidí dedicar cada día un tiempo sólo para ellos. El nuestro es aproximadamente una hora al día; pero tú puedes decidir otra cantidad y adecuarlo a tus posibilidades. Incluso 10 minutos al día pueden suponer una diferencia enorme en vuestro día.
Durante este tiempo leemos cuentos, jugamos a juegos de mesa, contamos chistes, ponemos música y bailamos, etc. Todo es válido (excepto cosas electrónicas, en nuestro caso: nada de iPads, tablets, videojuegos y demás). Es un tiempo precioso en el que podemos aprovechar para contarles historias bíblicas, leer pasajes juntos, pero sobre todo recordarles y demostrarles cuán especiales son para nosotras y cuánto les amamos. Recientemente hemos incluido algunos juegos populares en nuestro tiempo y los quiero compartir con vosotras. Tan sólo necesitáis un rollo de cinta de pintor, unas pocas piedras o chapas y una caja de zapatos. El primer juego es el conocido «Sambori» en el que saltamos por los números teniendo que recoger la piedra allá donde ha caído, en versión casera, hecha a mano, económica y sin manchar.
El segundo es un dos en uno. Se puede jugar con la caja y con piedras, de manera que lanzamos la piedra desde el primer borde o línea de salida. Si la piedra cae en el rectángulo pequeño del fondo, sumamos un punto. Si conseguimos meterla en la caja son dos puntos. Si se va fuera, o queda en el rectángulo grande, cero puntos. La otra variante es jugar con chapas, de manera que las golpeamos para que recorran la distancia desde la línea de salida y se queden dentro del rectángulo pequeño. Si queda ahí, sumamos un punto, si se queda corta o se pasa no sumamos nada (en esta variante no utilizamos la caja).
Como veis, no hace falta mucho ingenio para pasar un tiempo entretenido con ellos. Desde que he empezado a pasar este tiempo exclusivo con mis hijos, os puedo asegurar que su comportamiento ha cambiado sobre manera. Viven con la seguridad de que cada día van a tener la atención de mamá, por lo que ya no hace falta pelearse y portarse mal para llamar la atención. El resto del tiempo que pasan juntos, se distraen jugando a sus propios juegos. Y me maravilla ver cómo aplican lo aprendido en nuestro tiempo, a sus propias formas de jugar. Para mí está siendo una forma de enseñar en el amor a mis hijos e incluso cubrir no solo su necesidad de afecto sino también suplir a nivel espiritual y educacional sus necesidades. Es mi oración que el Señor te muestre cuál es la mejor forma y la más adecuada de tener este tiempo con tus hijos, ya sean pequeños o más mayores. Es una inversión preciosa en el futuro de tus hijos y los frutos que recogerás, superarán tus expectativas.
¡Gracias por tu tiempo y por la visita! Nos vemos pronto en un siguiente post. ¡Que el Señor te bendiga y te guíe cada día!
Aquí está el Tabón de Notas que prometí compartir con vosotras en mi primera entrada . Es muy sencillo de hacer y muy útil para utilizarlo en tu casa. ¡A mi me ha encantado! Ya lo he hecho para mi, mis hijos, y ahora estoy preparando más 40 para un encuentro de trabajadores cristianos.
Lo siento por las fotos pues no he logrado tener una buena luz.
He utilizado cartulina normal para que aquellas que no tengan papel decorado también se sienta motivadas a hacerlo y a decorarlo con lo que tengan en la mano.
El material que he utilizado:
. Cartulinas en dos colores
. Pegamento Glossy Accent
. 125 cm de cinta para unir las partes del tabón (25 cm para cada hueco)
. Troquelador Nestabilities – Labels 4
. Troquelador Creatables Ribbon Flower 1
. Troqueladora – Mariposa
. Tim Holtz – M&S Mariposas Pequeñas
. Crop a Dile Big Bite
. Strass para Papel
Y aqui las plantillas:
Pegar la cartulina al cartón, y luego pegar la otra parte de la cartulina sobre el cartón.
¿Te das cuenta de que muchas veces vamos a la iglesia de la misma manera que vamos al cine o de tiendas? En muchas ocasiones la iglesia se reduce al lugar al que vamos cuando, en realidad, debería definir quiénes somos y cómo vivimos.
El justo florecerá como la palmera;Crecerá como cedro en el Líbano.Plantados en la casa de Jehová,En los atrios de nuestro Dios florecerán.Aun en la vejez fructificarán;Estarán vigorosos y verdes,Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,Y que en él no hay injusticiaSalmo 92:12-15
Somos llamadas a ser plantadas, a crecer en el Señor. No somos llamadas a una reunión, a un lugar, sino a una relación. Y es a través de esa relación con Jesús que somos transformadas cada día más al carácter de Cristo. Cuando somos plantadas nuestras raíces crecen de manera profunda.Jeremías 17:8 “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
No importa que haga frío o calor, no importa el cansancio, la lluvia o la sequía. Al tener raíces profundas y alargadas en el Señor, no hay nada que nos pueda mover.
Cuando somos plantadas, damos fruto.
Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Damos fruto en nuestro carácter al ser transformadas día a día por Dios. Damos fruto con nuestra vida a través del servicio, a través de las obras que Dios tiene para nosotras.
El objetivo último de Dios no es que vayas a un edificio, sino que seas plantada. No que vayas a la iglesia, sino que seas la iglesia.
Aquel que es plantado, aun en la vejez fructificará. Aun en la vejez estará listo para seguir haciendo la obra de Dios, para seguir sirviendo y creciendo.
La iglesia no existe para nosotras, sino para el mundo. Nosotras no vamos a la iglesia, somos parte de un movimiento que existe para transformar el mundo.
¿Estás bien plantada? Entonces crece y da fruto ahí donde el Señor te haya puesto.
Ya decía la famosa frase en latín “mens sana in corpore sano” de las Sátiras de Juvenal.
En la actualidad, por calidad de vida, muchas personas hablan de mudarse al campo, a zonas abiertas, cerca de la naturaleza, sin el ruido continuo ni la contaminación de los vehículos a nuestro alrededor. En la teoría, todo parece más bonito y fácil de realizar. Pero en la realidad, hay que tener mucha fuerza de voluntad para poder trasladarse a un lugar apartado, sin todas las comodidades ni facilidades que la gran urbe te puede ofrecer o a la que te tiene acostumbrada..
No voy a negar que las imágenes de los montes al amanecer y de los cielos estrellados durante las noches de cielo despejado son momentos mágicos y esplendorosos. Sobre todo yo, que me quedo embobada viendo las estrellas o admirando y buscando nuevos detalles en el monte en frente de la casa donde ahora vivo, buscando un nuevo detalle o un nuevo matiz de color marrón o verde; u observando cómo la nieve va desapareciendo por las zonas donde menos se posa el sol. Las imágenes que incluyo son fotos tomadas desde diferentes rincones en Villablino, provincia de León en estas semanas.
Así que aire puro, por supuesto y por todos lados. Cuestas y pendientes empinadas para transitar por las calles del pueblo. Pero también saltarse la dieta está a la orden del día. Los potajes, las castañas, el embutido, los quesos de cabra y vaca, la fruta y la verdura en general … Parecen tener otro sabor y otro olor, lo cual te invita a no dejar de probarlos continuamente. Pero una es bastante cautelosa o al menos lo intenta por bien de la salud; aunque en algunos momentos una no se pueda resistir.
Una tarde noche salimos a cenar unas cuantas chicas compañeras de estudios. Y claro, este kebab del restaurante regentado por un pakistaní estaba realmente contundente.
¡A Dios gracias! No fue tan lenta nuestra digestión. Aunque esto me hace pensar en los atracones de comida que nos damos durante las fiestas navideñas. Pensando que después del seis de enero todo volverá a la normalidad. Para personas sanas, esto puede funcionar. Pero en cuanto padezcas de alguna pequeña irregularidad en tus órganos vitales, todas las luces de alarma deben siempre estar encendidas. En algunas revistas, he leído sobre no cenar al día siguiente o cenar pescado al vapor o tomar alimentos ligeros como un yogur y alguna fruta; otros comentan sobre los desayunos cargados de nutrientes a basa de zumos naturales combinados con alguna rebanada de pan integral; en otros artículos he leído sobre los grandes aliados de color verde. Por lo general, mi lema es “pon verde en tu vida”; es decir que las comidas copiosas de celebraciones varias no tienen por qué estar reñidas con las ensaladas ya sean frías o calientes, las elaboraciones al vapor o al horno. Con lo cual queridas amigas, disfrutemos del buen yantar pero de una forma sabia y saludable.
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios y que no sois vosotros?”