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Tiempo de calidad con tus hijos

¡Hola hola! 

Ya tenía ganas de pasar por aquí a dejaros una reflexión, alguna idea y humildemente algún consejo, desde mi propia experiencia. Hoy vamos a hablar de la familia, más concretamente de los hijos. 

Todas sabemos lo importante que es la educación de nuestros niños. Queremos que sean personitas con hábitos saludables, educados, que caminen por la senda de Dios; en definitiva, que sean felices. Tenemos entre manos uno de los privilegios más grandes que el Señor nos da, la crianza. Pero no solamente es un privilegio, sino también una enorme responsabilidad. Y esta tarea no siempre es fácil, sobre todo para el modelo de familia actual, en el que la mayoría de las mamis no pueden permitirse pasar todo el tiempo que quisieran con sus hijos. De ahí la necesidad de que el tiempo que pasemos con ellos sea de calidad. 

Cada día nuestros hijos necesitan un espacio en el que puedan disfrutar de sus padres en general, pero en especial de sus mamás, sin interferencias del mundo. Tiempo en el que ni el trabajo de casa, ni el móvil, ni la tele, ni los deberes, ni otras distracciones puedan invadir lo compartido juntos. Tiempo de amor, de sentir lo especiales que son para nosotras, de vivir aunque sea por un breve momento con nuestra PLENA atención para ellos. Y aunque podamos pensar que pasamos a diario tiempo con nuestros hijos, te animo a que observes cómo es tu día y qué actividades realizas con ellos de manera exclusiva. 

El Señor me lleva hablando sobre esto los últimos meses. Yo tengo la bendición de trabajar desde casa y paso mucho tiempo con mis hijos. Y aun así cuando Dios llamó mi atención sobre el tema del tiempo de calidad, me di cuenta de que a penas les dedicaba tiempo exclusivo. Siempre había algo de por medio que les robaba parte de mi atención. Por eso decidí dedicar cada día un tiempo sólo para ellos. El nuestro es aproximadamente una hora al día; pero tú puedes decidir otra cantidad y adecuarlo a tus posibilidades. Incluso 10 minutos al día pueden suponer una diferencia enorme en vuestro día. 

Durante este tiempo leemos cuentos, jugamos a juegos de mesa, contamos chistes, ponemos música y bailamos, etc. Todo es válido (excepto cosas electrónicas, en nuestro caso: nada de iPads, tablets, videojuegos y demás). Es un tiempo precioso en el que podemos aprovechar para contarles historias bíblicas, leer pasajes juntos, pero sobre todo recordarles y demostrarles cuán especiales son para nosotras y cuánto les amamos. Recientemente hemos incluido algunos juegos populares en nuestro tiempo y los quiero compartir con vosotras. Tan sólo necesitáis un rollo de cinta de pintor, unas pocas piedras o chapas y una caja de zapatos. 
El primer juego es el conocido “Sambori” en el que saltamos por los números teniendo que recoger la piedra allá donde ha caído, en versión casera, hecha a mano, económica y sin manchar.  

El segundo es un dos en uno. Se puede jugar con la caja y con piedras, de manera que lanzamos la piedra desde el primer borde o línea de salida. Si la piedra cae en el rectángulo pequeño del fondo, sumamos un punto. Si conseguimos meterla en la caja son dos puntos. Si se va fuera, o queda en el rectángulo grande, cero puntos. La otra variante es jugar con chapas, de manera que las golpeamos para que recorran la distancia desde la línea de salida y se queden dentro del rectángulo pequeño. Si queda ahí, sumamos un punto, si se queda corta o se pasa no sumamos nada (en esta variante no utilizamos la caja). 

Como veis, no hace falta mucho ingenio para pasar un tiempo entretenido con ellos. Desde que he empezado a pasar este tiempo exclusivo con mis hijos, os puedo asegurar que su comportamiento ha cambiado sobre manera. Viven con la seguridad de que cada día van a tener la atención de mamá, por lo que ya no hace falta pelearse y portarse mal para llamar la atención. El resto del tiempo que pasan juntos, se distraen jugando a sus propios juegos. Y me maravilla ver cómo aplican lo aprendido en nuestro tiempo, a sus propias formas de jugar. Para mí está siendo una forma de enseñar en el amor a mis hijos e incluso cubrir no solo su necesidad de afecto sino también suplir a nivel espiritual y educacional sus necesidades. 
Es mi oración que el Señor te muestre cuál es la mejor forma y la más adecuada de tener este tiempo con tus hijos, ya sean pequeños o más mayores. Es una inversión preciosa en el futuro de tus hijos y los frutos que recogerás, superarán tus expectativas. 

¡Gracias por tu tiempo y por la visita! Nos vemos pronto en un siguiente post. 
¡Que el Señor te bendiga y te guíe cada día!

Iva

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