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Aire limpio, vida libre …

Ya decía la famosa frase en latín “mens sana in corpore sano” de las Sátiras de Juvenal.

En la actualidad, por calidad de vida, muchas personas hablan de mudarse al campo, a zonas abiertas, cerca de la naturaleza, sin el ruido continuo ni la contaminación de los vehículos a nuestro alrededor. En la teoría, todo parece más bonito y fácil de realizar. Pero en la realidad, hay que tener mucha fuerza de voluntad para poder trasladarse a un lugar apartado, sin todas las comodidades ni facilidades que la gran urbe te puede ofrecer o a la que te tiene acostumbrada..

No voy a negar que las imágenes de los montes al amanecer y de los cielos estrellados durante las noches de cielo despejado son momentos mágicos y esplendorosos. Sobre todo yo, que me quedo embobada viendo las estrellas o admirando y buscando nuevos detalles en el monte en frente de la casa donde ahora vivo, buscando un nuevo detalle o un nuevo matiz de color marrón o verde; u observando cómo la nieve va desapareciendo por las zonas donde menos se posa el sol. Las imágenes que incluyo son fotos tomadas desde diferentes rincones en Villablino, provincia de León en estas semanas.

Así que aire puro, por supuesto y por todos lados. Cuestas y pendientes empinadas para transitar por las calles del pueblo. Pero también saltarse la dieta está a la orden del día. Los potajes, las castañas, el embutido, los quesos de cabra y vaca, la fruta y la verdura en general … Parecen tener otro sabor y otro olor, lo cual te invita a no dejar de probarlos continuamente. Pero una es bastante cautelosa o al menos lo intenta por bien de la salud; aunque en algunos momentos una no se pueda resistir.

Una tarde noche salimos a cenar unas cuantas chicas compañeras de estudios. Y claro, este kebab del restaurante regentado por un pakistaní estaba realmente contundente.

 ¡A Dios gracias! No fue tan lenta nuestra digestión. Aunque esto me hace pensar en los atracones de comida que nos damos durante las fiestas navideñas. Pensando que después del seis de enero todo volverá a la normalidad. Para personas sanas, esto puede funcionar. Pero en cuanto padezcas de alguna pequeña irregularidad en tus órganos vitales, todas las luces de alarma deben siempre estar encendidas. En algunas revistas, he leído  sobre no cenar al día siguiente o cenar pescado al vapor  o tomar alimentos ligeros como un yogur y alguna fruta; otros comentan sobre los desayunos cargados de nutrientes a basa de zumos naturales combinados con alguna rebanada de pan integral; en otros artículos he leído sobre los grandes aliados de color verde. Por lo general, mi lema es “pon verde en tu vida”; es decir que las comidas copiosas de celebraciones varias no tienen por qué estar reñidas con las ensaladas ya sean frías o calientes, las elaboraciones al vapor o al horno.  Con lo cual queridas amigas, disfrutemos del buen yantar pero de una forma sabia y saludable. 

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios y que no sois vosotros?” 

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 6:19 

Nilda

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