Celebración, Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Navidad

Thanksgiving y Navidades

Thanksgiving y Navidad: dos celebraciones familiares que despertaron en mí la gratitud por mi amado Jesús.  

“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. 1 Corintios 13:12

¿Alguna vez has experimentado la ilusión de abrir un regalo de alguien especial? No sabes lo que será, pero aprecias tanto a la persona que sabes que sea lo que sea, ¡te va a hacer mucha ilusión abrirlo!

De pequeña mi madre envolvía los regalos de Navidad y los colocaba de adorno bajo el árbol ¡por lo menos una semana! De niña recuerdo que la ilusión de imaginar lo que podría haber en esos paquetes dorados se convirtió en una de las tradiciones más anticipadas de las festividades navideñas.

No habíamos abierto los regalos, pero estábamos agradecidos, y alegres de tenerlos allí, ¡listos para abrir! La Biblia dice en 1 Corintios 2:9 que, “… está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Dios nos amó tanto que nos regaló a Su Hijo. Nos dio acceso directo a caminar y vivir cerca de Él experimentado una intimidad con Dios incalculablemente valiosa a través del Espíritu Santo. Aunque ahora no entendamos la completa magnitud de ese regalo, cada día vamos descubriendo algo más de Él, y si somos sinceros, con cada año que pasa, nuestra relación íntima con Él nos sorprende cada vez más y más de todo lo bueno y maravilloso que es con nosotros. El que ama a Dios y le busca, le haya y es bendecido. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Mateo 7:7

Por nuestra cultura estadounidense celebramos Thanksgiving o “Día de Acción de Gracias” la cuarta semana de noviembre. Para mi familia el mes de noviembre siempre ha sido un mes en que intencionalmente nos enfocamos en meditar y cultivar una más profunda actitud de gratitud y generosidad.

Tomamos tiempo para mirar hacia atrás en familia recordando todas las bondades de Dios en nuestras vidas. Y como dice un antiguo himno y como mi madre me recordaba, “hija, cuenta tus muchas bendiciones, enuméralas una por una”. Años más tarde, este énfasis en la gratitud también me ayuda a preparar mi corazón para el verdadero sentido de la celebración de la Navidad: Anunciar a todos a gran voz que estamos convencidos de que sí, ¡Jesús llegó!, y es hoy el mejor regalo y el más preciosos tesoro que puedas tener aquí en esta vida y en la venidera.

¡Feliz mes de Thanksgiving a todos!

Angela

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Para cuando la vida es difícil

Ha sido una semana agotadora. No porque esté muy cansada físicamente. El cansancio es más bien mental y emocional.

Esta semana he visto, bastante de cerca, a tres familias sufrir por seres queridos: una abuela, un esposo y padre, un hijo… Y aunque no conocía a ninguna de estas tres personas, de algún modo me pude unir al clamor de sus familias. Hoy en la mañana las tres han partido. Sé que al menos dos de ellas eran cristianas, de modo que sabemos que su eternidad está garantizada junto al Salvador. Sin embargo, no fuimos creados para morir y la muerte siempre nos disminuye, como dijera aquel poeta inglés. En Cristo no sufrimos como los que no tienen esperanza, pero la separación nos duele y nos saca las lágrimas.

El país donde vivo está sumido en la mayor división política de su historia, división que incluso ha llegado a las iglesias. El caos parece reinar rampante en muchas ciudades. El futuro luce tan incierto como nunca para esta nación.

Criar hijos es siempre un reto y, cuando son adolescentes, todavía más. Esta semana tuvo de eso también.

Por otro lado, ha sido una semana desafiante a nivel mental porque después de muchos años regresé a la escuela. Comencé a estudiar en un seminario teológico. La noticia de la aceptación fue emocionante y provocó en mí ese entusiasmo de lo nuevo. En verdad llevaba muchos años considerando la idea, pero por una razón u otra la posponía. Este año surgió la oportunidad y, en medio de una pandemia, me lancé a la aventura de los libros, los exámenes, ¡y los trabajos de curso! Sin embargo, estudiar en esta etapa de la vida es muy diferente a cuando fui a la universidad por primera vez. Ahora soy esposa, soy madre, tengo varias responsabilidades de ministerio… ¡y ya no soy tan joven!

Decir que es desafiante sería el eufemismo del año. Para comenzar, es un mundo donde la mayoría de los estudiantes son hombres. Eso en sí ya lo hace medio intimidante. De ellos, la gran mayoría también son pastores. ¡Más susto todavía! Las lecturas asignadas requieren toda concentración, porque leer a teólogos es cosa seria. Y aunque parezca irónico, lo que más me aterra es escribir los ensayos requeridos. Digo irónico porque, aunque soy escritora, este es un mundo diferente, con requisitos y estilos muy específicos. De cualquier modo, aunque lo estoy disfrutando, ha provocado en mí cierto nivel de estrés.

Quizá al llegar a este punto de la lectura te preguntes por qué estoy contando todo esto. Bueno, sin dudas no es para añadir a las cargas que de seguro ya llevas. Tampoco para desanimarte si estás considerando comenzar a estudiar alguna carrera nueva, incluso el seminario. No, no es mi propósito. Mi propósito es compartir contigo el pensamiento recurrente que me ha servido de ancla, incluso en los momentos en que me he visto tentada a «tirar la toalla». ¿Cuál es? ¡Cristo es suficiente!

Cuando veo el dolor de otros y siento que no puedo hacer nada, Cristo es suficiente.

Cuando me pregunto hacia dónde nos dirigimos como nación y qué futuro aguarda aquí a nuestros hijos, Cristo es suficiente.

Cuando como madre creo que se me agotan las fuerzas, la paciencia, la sabiduría… ¡Cristo es suficiente!

Cuando un nuevo desafío llega a mi puerta o en este caso a mi computadora, ¡Él es suficiente!

Cuando mis temores amenazan y las inseguridades gritan muy fuerte, ¡Él es suficiente!

Amiga lectora, a veces nos hemos creído la mentira de que tenemos que ser mujeres fuertes, que en nosotras tenemos todo lo que se necesita para salir adelante en la adversidad o la prueba. Tal vez te han vendido la idea de que porque eres cristiana no puedes sentirte débil o asustada. Quizá puedas recordar aquella noche, en un jardín de olivos, cuando nuestro Salvador sufrió angustia. Cuando la perspectiva de una muerte dolorosa le sacó gotas de sangre. Él, en su humanidad, ¡también experimentó nuestra debilidad! Y por eso ahora puedo decir, ¡Cristo es suficiente! Él conoce, Él entiende, Él sostiene, Él abraza, Él perdona, Él da fuerzas, Él me regala su gracia. Sí, en toda mi debilidad, mi insuficiencia, ¡Cristo es suficiente!

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:15-16)

No sé cómo será la próxima semana, pero dadas las circunstancias que vivimos, es muy probable que se parezca mucho a esta. El sufrimiento de este lado del sol es seguro. La tarea de ser madre no termina. La política es una bomba de tiempo. Mis clases continuarán. Pero, más cierto que todo eso, es la presencia de Cristo, en todas y cada una de nuestras circunstancias. ¡Él es suficiente! 

Wendy

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Salud y Belleza

Organizando un menú semanal

Hace unos años el agobio de la pregunta: ¿qué hay para cenar? era aterrador. Para una necesidad tan primordial es increíble lo agotador que puede ser la alimentación. Al final del día me encontraba comiendo comida de preparación rápida o, en los peores casos, llamando al Domino’s Pizza para saciar el hambre con algo poco nutritivo. Pero la verdad es que estas decisiones solo nos llevaron a tener una salud menos de lo ideal y sabía que algo tenía que cambiar. Te mentiría si te dijera que el cambio vino de un día para el otro. La verdad es que tardó tiempo y aún hoy estoy haciendo cambios.

Quiero compartir algunas ideas para facilitar la planificación de comidas de una manera alcanzable.

1. Planea por adelantado

Aunque al principio pensarás que tarda demasiado tiempo planear por adelanto lo que vas a comer en los próximos días, en realidad ahorrarás tiempo y dinero. Tener un plan reduce el estrés y también la cantidad de veces que tendrás que correr al supermercado. Lo más importante es que sepas que puedes planear noches de comida rápida. ¡Planear no significa que tienes que cocinar cada noche! Yo he encontrado que mi ideal es planear la comida para la semana entera y comprar los ingredientes en una sola compra. Si eso te agobia, intenta planear el menú para tres días. Verás lo liberador que es tener no solo un plan, pero los alimentos que necesitas ya en la nevera.

2. Intercambiando una receta a la vez

Ya que estás planeando el menú, tal vez decides que quieres comer comida más sana. Lo difícil de cambiar la dieta de un día para el otro es que muchas veces significa aprender a cocinar de nuevo. Tendrás que encontrar recetas nuevas y pasar tiempo extra en el supermercado encontrando los ingredientes. En vez de cambiar toda la dieta de golpe, intenta encontrar una receta nueva cada vez que te sientas a planear el menú de los próximos días. Así encontraras que el cambio pasa de forma más natural y, poco a poco, construirás un menú más sano.

3. Encontrando opciones mas sanas

Hablando de comer más sano… a veces los cambios más significativos vienen en los cambios pequeños. Muchas veces podemos substituir lo que estamos consumiendo con opciones más sanas sin cambiar mucho los hábitos. Por ejemplo, en vez de tomar refrescos que tienen muchos ingredientes no naturales, intenta comprar un zumo que sea 100% fruta sin aditivos y mezclarlo con agua carbonatada. También puedes substituir el arroz por la quinoa, lo cual está llenísimo de nutrientes. ¡O la próxima vez que te pongas a hacer un plato de pasta, substituye la pasta con alguna calabaza o calabacín horneado. Te lo prometo, disfrutarás de la salsa igual de bien!

La salud es unos de los regalos más grandes que tenemos. Es bueno aprovechar de ella y mantenerla lo mejor posible.

La comida es vida y la comida buena y sana es la mejor medicina.

Carina

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Una pandemia que trae cambios

Mi 2020 no está ni dañado ni malo. El 2020 está para sacarme de mi zona de confort, de esa que solo vivimos para el «yoismo» y mis planes.

Para que aprenda el verdadero significado de lo que es amar a tu prójimo, o sea, a los que viven bajo mi techo. Eso porque no les tengo paciencia o tolerancia y exijo cosas que ni yo misma hago. ¡Soy tan imperfecta! Siguiendo y corriendo asfixiada detrás de un Dios perfecto.

Mi 2020 está para darme bofetones para que reaccione que hoy estamos, pero en una horita ya no. Acabo de pasar un domingo donde vi una persona conocida viva y pasaron menos de 6 horas y murió.

Mi 2020 está para que vea que la tierra tiembla, los vientos soplan y las pandemias existen, que todos los meses hay cosas cambiantes PERO Dios sigue siendo el mismo. ¡¡¡Él nunca cambia!!! Sigue estando junto a mí y me acompaña en este caminar por este mundo ¡el cual es temporero!

Que el Niagara sí se puede pasar en bicicleta cuando usas una bici tándem y lo montas a Él. Nadie puede asegurar que el 2021 será mejor; SOLO se puede asegurar que Dios si estará contigo si se lo permites…

Al final le doy gracias a Dios por darme un 2020 diferente lleno de muchos subes y bajas emocionales. Pero sobre todo que en este 2020, he visto Su mano como nunca lo había visto y con solo eso puedo decirle: No importa ya como serán mis meses venideros, solo importa que sigas conmigo y no me sueltes, sigue acompañándome porque ¡contigo todo se convierte en propósitos buenos!!

«Ya que has puesto al Señor por tu refugio,
 al Altísimo por tu protección,
 ningún mal habrá de sobrevenirte,
 ninguna calamidad llegará a tu hogar»

Salmo 91:9

Jelisa

Crecimiento Personal, Decoración, Familia, manualidades

Tapas de botellas: tesoros en la basura


¿Sabías que los tapones de botellas constituyen uno de los peores problemas relacionados con tirar basura en nuestro mundo?

Si vas a caminar por caminos rurales, visitar campamentos, parques, ríos o arroyos … casi siempre encontrarás tapas de botellas. Son una gran molestia en nuestro mundo.

PERO la buena noticia es que los tapones de botella también son útiles. Son pequeños, fuertes, de colores brillantes y de tamaño uniforme, lo que los hace perfectos para materiales de artesanía gratuitos.

Este año mis hijos y yo comenzamos a recolectarlos cada vez que salíamos a caminar y a guardarlos. Guardamos cientos de ellos. Ahora solo teníamos que averiguar qué hacer con ellos.

Utilizando materiales que ya tenía en casa, y después de navegar por Pinterest, mis hijos y yo decidimos hacer unas flores de tapón de botella para nuestro jardín.

Para completar este proyecto, necesitábamos:

¡Muchas tapas de botellas limpias y secas!

Pistola de pegamento caliente y barras de pegamento

Clavijas de madera

Joyas y abalorios brillantes para decoración

¡Construimos alegremente nuestras flores con tapones de botella y agregamos color instantáneo a nuestros contenedores de plantas de nuestro jardín en High Desert California, donde es difícil cultivar muchas flores! Incluso los enviamos a familiares y amigos y haremos algunos para Navidad.

Este proyecto requiere la supervisión de un adulto debido al Hot Glue, pero incluso mi hija de tres años podía colocar los pétalos de la flor de la tapa de la botella donde los quería, y se los pegué.

Esto me hace pensar en Dios. Hay mucha basura en nuestros corazones. El dolor, los celos, y la amargura contaminan nuestro corazón y nuestra alma. Pero si le pedimos que lo haga, Jesús vendrá, nos limpiará, tomará toda la basura de nuestro corazón y la usará como bloques de construcción para hacer algo hermoso.

La Biblia dice:

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3:11

Dios quiere tomar la basura de nuestros corazones y convertirnos en hermosas creaciones. Podemos pedirle a Jesús que sane nuestras heridas, que perdone los pecados que hemos dejado arraigar en nuestro corazón y que haga todo hermoso en Su tiempo.

Si se lo pedimos, ¡El lo hará!

Sandra

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Un corazón nuevo

Hoy nos toca la el tema de salud y belleza. Creemos firmemente que un «El corazón alegre hermosea el rostro», Proverbios 15:13. Por eso Annie comparte hoy sobre cómo conseguir ese corazón y, en consecuencia, conseguir esa belleza que viene de adentro. Os dejamos con Annie:

22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. …

25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Ezequiel 36:22,25-27

Israel era un pueblo que Dios había elegido para sí mismo. Un pueblo al quien amaría, cuidaría y finalmente redimiría. Él fue fiel al sacarlos de Egipto, donde fueron esclavizados durante 400 años. Escuchó su clamor y les brindó liberación. Después de todo, serían el pueblo elegido del cual vendría El Mesías, El redentor, el hijo de Dios mismo. Una y otra vez eran un pueblo que ofrecían su amor y afecto a otros dioses y no adoraban al único Dios verdadero con todo su corazón, alma y mente. Pero debido a su amor inquebrantable, el Señor continuó mostrándoles gracia. Pero por sus corazones adúlteros, no pudieron.

El pecado que irrumpió en el mundo que Dios había creado, fue manchado por la incredulidad y desobediencia de Adán y Eva. El pecado contaminó sus corazones y los nuestros, impidiéndonos amar a Dios de todo corazón. Pero cuán maravilloso es Dios por haber sido el que no solo inició sino que completó nuestra redención. El problema era que nuestros corazones eran inmundos, eran idólatras y estaban lejos de él. Teníamos corazones muertos. Pero a través de la descendencia de la mujer y del pueblo escogido de Israel vendría uno que podría ofrecer el pago por nuestros pecados.

Uno que viviría la vida que se suponía que debíamos vivir y moriría la muerte que merecíamos. Mediante el sacrificio expiatorio de Dios, el hijo Jesucristo, el Cordero Perfecto, recibiríamos la libertad. Libertad para ver a Dios como nuestro padre.

¡Libertad de la esclavitud del pecado y una vida nueva! Cambiaría nuestro corazón de piedra, por un corazón de carne. Un corazón como suyo, poniendo Su Espíritu en nosotros. Al poner su espíritu en nosotros, nos ha atado eternamente a él. Él ha asegurado nuestra salvación eterna y ha prometido hacernos más como su hijo. Él nos ha dado gozo eterno con Él y placeres sin medida. Todo porque Él nos amo más de lo que podríamos imaginar.

Amiga, ¡deleitémonos con esto! Aprendamos a abandonar nuestro antiguo yo, abandonándonos diariamente en arrepentimiento. No seamos como el pueblo de Israel, sino recordemos la bondad de su amor inagotable. Abracemos este nuevo yo por el que ha pagado tan caro y descubramos los placeres en su presencia para siempre.

Oración: Amado Señor, me arrepiento de todos los pecados que me han separado de ti.
Ayúdame a aceptar la verdad de tu palabra en mi vida. Ayúdame a recordar quién soy ahora
ante tus ojos por el sacrificio que Jesús hizo por mi. Lléname de tu espíritu y enséñame tu
camino. Que mis deseos sean conocerte más y amarte profundamente. Amén.

Annie

Os invitamos al Youtube de Annie, mayormente en inglés, tiene mucha información:

Crecimiento Personal

Siete maneras de vivir mejor la semana

girl wearing grey long-sleeved shirt using MacBook Pro on brown wooden table

¿Sabías que en el siglo XXI estamos padeciendo de un problema general? Se llama falta de atención. Y no me refiero a la enfermedad desde el punto de vista clínico. No, me refiero al fenómeno que cada vez se expande más por la sociedad aplastada por el peso de la tecnología. 

Varios estudios han demostrado cuánto ha disminuido la productividad de las personas porque sus cerebros están cambiando constantemente de actividad: correos electrónicos,  alerta de mensajería instantánea, mensajes de texto, varias ventanas abiertas en el navegador de internet y un ratón que hace clic aquí y clic allá, actualizaciones en Facebook, llamadas telefónicas… solo de pensarlo me agota pero sé que así vivo yo también.
El resultado de todo esto es primero, como dije, poca productividad. El famoso mito de la multitarea quita más de lo que da.  Muchas tareas comenzadas, pocas terminadas.

Agotamiento físico y mental. 

Y últimamente Dios ha estado llamando mi atención al respecto. Aparentemente estamos en muchas cosas y lugares a la vez, pero nuestra mente no está en ninguno. No de manera completa.

Esa no es la vida abundante que Dios quiere para ti y para mí. Una vida de torbellino, agotada, con la mente corriendo de aquí para allá, ese no es el plan de Dios. El plan de Dios es una vida con prioridades, una vida con paz en medio del caos, una vida en la que aprovechemos el tiempo. Pero aprovechar el tiempo no es hacer varias cosas a la vez durante el mismo período de tiempo sino vivir a plenitud, con intención, cada período de tiempo…porque nuestros días son muy cortos en esta Tierra.

El plan de Dios es que vivamos con intención.  intención. (Del lat. intentĭo, -ōnis).f.

Determinación de la voluntad en orden a un fin.

¿Qué vamos a determinar? Bueno, empecemos por hacer lo que leí una vez (lamento no recordar el libro): donde estemos, estemos allí 100%.  Y no me refiero solamente a un lugar físico, me refiero a la tarea que estemos haciendo, a la conversación que entablemos, etc.

Así que hoy te propongo una lista de “7” cosas que podemos hacer vivir con intención.

1. Aparta al menos 30 minutos para darle tu atención completa a Dios. {Si esta meta es muy alta para empezar, dedica menos tiempo, pero con toda intención.} Ese será sin duda el momento más importante de tu día. 

2. Cuando tu esposo llegue a casa por la tarde, o los niños regresen de la escuela, conversa con ellos mirándoles a los ojos, escuchando de veras. No trates de combinar ese momento con otro para ganar tiempo. Estas son las personas más importantes en tu vida. Lo demás puede esperar.

3. Besa y abraza. En la vorágine del siglo XXI hasta esto se ha vuelto escaso. Dicen los que saben que los matrimonios que se besan y abrazan todos los días, son más felices. Y los niños que reciben besos y abrazos de sus padres se sienten más seguros y queridos.

4. Usa un reloj o temporizador. Dividir las tareas por tiempo ayuda a concentrarnos mejor. Veinticinco minutos es un buen número. Y al terminar los 25, toma agua, camina un poco, haz algo que implique cambio de actividad. Y vuelve a empezar con otros 25 minutos.

5. Alimenta tu alma. Cambia un poco de televisión por un buen libro. Y si no eres de las que gusta mucho de la lectura {gracias de paso por dedicar unos minutos a esta}, entonces “escucha” un libro. Esta era de tecnología nos da esa ventaja. Leer, o escuchar, un buen libro nos desafía a pensar, y así ejercitamos el cerebro, que a fin de cuentas también es un músculo. 

6. Cuida de tu cuerpo. El templo del Espíritu. Sé que nos cuesta…a mí me cuesta. Pero somos responsables de él. ¿Media hora de ejercicios cada día es mucho? Comienza por menos, quizá tres veces por semana. El asunto es ser intencionales con los ejercicios, con lo que comemos. 

7. Cena en familia. Este es otro de los hábitos casi extintos de nuestra era post-moderna. Pero, ¿sabías que las familias que cenan juntas son más saludables emocionalmente? ¿Y que los hijos que cenan con sus padres son más abiertos y menos propensos a conductas dañinas? Los horarios a veces chocan, el tráfico nos demora, etc. Pero no es imposible. Si no todos los días, busca que sea la mayoría.

Podríamos añadir otras cosas, pero voy a empezar por estas siete. Sí, para mí misma. Tal vez tú las quieras hacer tuyas. 

Quiero vivir con intención mis días y así traer al corazón sabiduría.
¡Esa es la vida que Dios diseñó!
(Publicado originalmente en wendybello.com)

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Aprende a agradecer

A todos por naturaleza nos cuesta ver lo bueno de cada cosa, a algunos más y a otros menos, Algunos ven el vaso medio vacío y otros el vaso medio lleno. Eso es un hecho, pero aprender a agradecer cualquiera sea la situación que nos está pasando, eso sí es difícil, pero tenemos que hacerlo … aprender.

Os cuento que hace unos pocos meses me sucedió algo que quisiera contaros.

Se me perdieron las gafas de ver, las graduadas bifocales de sol, un día las tenía y al otro ya no. Eran unas gafas caras y necesarias para mi vista. Y me dije, «uf, no voy a comprar otras, son muy caras», y estuve dos meses esperando qué hacer. Finalmente decidí que debía hacerlas por mi vista. Cuando fui a la óptica me graduaron de nuevo y cuál fue mi sorpresa, que mi vista había cambiado mucho, había empeorado y necesitaba más graduación.  Después de hacerme las gafas nuevas, pensé, «si no se me hubieran perdido las gafas anteriores pues no sabía que necesitaba más graduación»; sí que di gracias a Dios por ese hecho.

En medio de este tiempo tan especial que estamos viviendo de la pandemia del Covid-19, podemos ver lo malo que es, y lo es, pero también podemos ver las oportunidades que Dios nos puede dar, y nos da, y aprovecharlas para ayudar, crecer, y sobretodo, agradecer.

Agradecer es una actitud, una actitud buena que debemos cultivar, no quejarnos por lo que no tenemos, o por lo que tenemos. Yo he tenido que aprender aunque no siempre he sido así.

Estudiando y aplicando lo que Dios nos dice en Su Palabra, la Biblia, en el libro de Filipenses 4:4-8; Pablo insiste una y otra vez en que nos “¡¡Regocijemos, en El Señor, y otra vez que nos regocijemos!!” y nos dice también que “por nada estemos afanosos, sino que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Aquí está la clave, “con acción de gracias”, cualquiera que sea nuestra circunstancia,

Además una promesa grandísima es:

“ y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones, y nuestros pensamientos en Cristo Jesús”

Saber que es Dios mismo el que nos da esa paz es impresionante. Pase lo que pase, nos da la tranquilidad y el agradecimiento de pensar en Cristo Jesús.

Como dice más adelante, “Por lo demás, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

El mismo Pablo tuvo que aprender a contentarse, como dice en Filipenses 4:11, “he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación”.

Aprendamos a agradecer y seremos más felices.

Myriam

Crecimiento Personal

Porque la edad cronológica no importa

Hace unos meses conversaba con diferentes amigas de cómo vuela el tiempo y pasamos
por alto los cuidados y las enseñanzas de nuestros mayores. Venían a nuestra mente
diferentes personas que aunque longevas, nos trasmiten mucha más vida de la que
podemos imaginar. Su vitalidad, junto con sus experiencias y sus dolores y tragedias
vividas son un pozo de sabiduría para poder seguir adelante en este camino.

La Biblia también nos enseña que nuestra responsabilidad es la de visitar y cuidar de las
viudas y que ellas junto con las mujeres mayores son quienes transmiten los
conocimientos a las más jóvenes para, entre otras cosas, amar a los esposos y a los hijos.
(Santiago 1:27, Tito 2:4, entre otros).

Una de mis amigas de Lima (Perú) me comentaba que una vecina suya de casi cien años
todo los días se arregla, se maquilla sin que nunca le falte el lápiz de labios bien puesto
y se sienta algún rato en su balcón esgrimiendo en todo momento una sonrisa que
invade todo su rostro. Esta amiga también me contaba que su vecina les aconseja no
perder demasiado el tiempo en las cosas efímeras. Así que para los vecinos es toda una
dosis de energía y de ánimos para seguir adelante un día más.

Otra de mis amigas de un pequeño pueblo cerca de Frankfurt (Alemania) nos animaba
con la historia de una de sus vecinas de 101 años y que había celebrado su cumpleaños
con familiares y vecinos. Esta vecina todavía cocina y de vez en cuando prepara algunos
bizcochos o pastelitos para invitar a sus vecinas más jóvenes a merendar o tomar un
café o té, contando su historia y penurias, pero sobre todo, haciendo hincapié en
disfrutar de la vida de una forma positiva. Esta amable vecina coincide con una
costumbre de la otra vecina de Lima: “la sonrisa nunca se borra de su rostro”.

Quizás leíste esta noticia, sobre Varda Yoran, cuya foto aparece al inicio de este post.
Escultora israelí-estadounidense. Nació en China, vivió en Israel y actualmente en los
Estados Unidos.

El artículo completo puedes leerlo en los siguientes enlaces:

https://www.huffpost.com/author/varda-yoran
http://vyoran.com/ huffingtonpost.es

Resumiendo el artículo, esta escultora tiene 90 años y por supuesto no entiende ni
comprende que se le pueda identificar como una persona prescindible debido a su edad;
como ella dice, “llevo un cuarto de siglo siendo anciana”. Ella viene adaptándose a las
nuevas tecnologías para poder estar en continua comunicación con familiares y amigos
de todo el mundo. Aunque debido a esta realidad que vivimos este 2020 su rutina ha
cambiado y por amor a su hija se ha trasladado a vivir con ellos a las montañas de
Peekskill (Nueva York, EEUU). Allí se siente segura rodeada de sus seres más
queridos, sin dejar de asistir a distintas clases y al club de filosofía que ha creado por
Zoom donde hablan de ética, de perdón, de rabia, de creatividad y de muchos otros
temas.

Hubo unos párrafos que me emocionaron sobre manera y que reproduzco aquí:

“Y aún me quedan muchas cosas por hacer”.
“Solo porque tenga 90 años no significa que no me queden cosas por aprender y
destrezas que perfeccionar”.
“No soy prescindible y me entristece que mucha gente piense que la edad es un criterio
para decidir si merece la pena salvar una vida humana o no”
“Tengo más limitaciones físicas y dolencias de las que me gusta admitir, pero eso no me
va a detener”..
“Nuestras vidas, nuestros sueños y nuestra productividad no se acaban cuando
cumplimos 65 años, una edad a la que la sociedad ya decide que eres “suficientemente
mayor. Las personas mayores podemos ser productivas y hacer contribuciones al
mundo con la perspectiva de la edad y la experiencia. No habría que fijar un límite a partir del cual la vida de una persona ya no tiene valor
“Mientras sea creativa, mientras siga rodeada por el amor de mis familiares y mis
amigos y mientras aún disfrute de la vida, nadie tiene el derecho a decirme que soy
prescindible”.

Queridas amigas, no perdamos más el tiempo. Si tienes a tu madre, abuela, o algún otro
ser querido cerca de ti, no dudes en decirle que la quieres, que le agradeces por todo lo
enseñado y que estás dispuesta a seguir aprendiendo y entrégale una vez más su vida en
manos de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo


Un fuerte abrazo,

Nilda

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Empieza bien el día con la práctica de la meditación

La meditación es una práctica que ha demostrado ser beneficiosa para nuestra mente, calmarnos y darnos equilibrio para afrontar las diferentes situaciones de la vida cotidiana, reduciendo el estrés y la ansiedad. Comenzar el día practicando la meditación es una excelente manera de liberar tu mente de pensamientos negativos y preocupaciones. Aquí quiero traeros una sugerencia de meditación paso a paso y también cómo usar la Biblia en este momento. Porque si la meditación ayuda a vaciar la mente de pensamientos negativos, la Biblia nos conducirá a los pensamientos correctos, reflexionando también sobre nuestras actitudes.

A continuación, describo el paso a paso que he estado usando, basado en las enseñanzas de Richard J. Foster en el libro Celebración de la Disciplina.

Paso 1 – Calmarse: comienza tu momento de meditación en un lugar tranquilo y silencioso. Manténgase en una posición cómoda y sin distracciones. Respire hondo y coloque las palmas hacia arriba, simbolizando la entrega de todo lo que te preocupa. Piense en cada situación e imagine que le entrega todo esto a Jesús, uno por uno.

Paso 2 – Meditar en la creación: después de calmarse, imagine un hermoso paisaje natural. Podría ser el mar, un bosque, montañas, etc. Admire cada aspecto de esta naturaleza e identifique en ella la grandeza, la creatividad y los atributos de Dios a través de la creación.

Paso 3 – Meditar en las Escrituras: elija una sección de la Biblia para meditar, puede ser un capítulo completo o algunos versículos. Lea lentamente e imagínese dentro de la situación que se cuenta en la Biblia. Por ejemplo, puede tomar una parábola de Jesús como la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32). Imagínese dentro de la historia, como si fuera uno de los personajes. ¿Cuáles serían sus sentimientos? ¿Qué aprende sobre uno misma en esta historia? ¿Y qué aprende acerca de Dios?

Paso 4 – Meditar sobre los eventos actuales: evalúe los eventos que han sucedido en el mundo y en su propia vida. Piense en lo que eso significa según la Biblia. Pídale a Dios que le dé sabiduría para comprender qué hacer o no hacer en cada situación.

Puede empezar a practicar durante 5 minutos y día a día aumentar el tiempo hasta 15 ó 20 minutos. Lo importante es practicar y aprender nuevas lecciones todos los días, llenando su mente de pensamientos buenos y verdaderos, como lo enseña la Biblia misma:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4: 8

Marilia