Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia, La Biblia

Coronavirus, malas noticias ¿cómo reaccionamos?

Hace unos años hubo una tragedia en un cine de los Estados Unidos a consecuencia de un tiroteo; algunos muertos y varios heridos, entre ellos niños. Horrible. A los pocos días algo similar ocurre en una escuela. Murieron muchas más personas. 

En aquel entonces mi hija tenía nueve años y en la escuela escuchó algo sobre esas noticias y vino con su carita preocupada a hacerme preguntas. Esas preguntas que nunca quisiéramos escuchar porque nos recuerdan el mundo caído e imperfecto en que vivimos.

Nos recuerdan que aunque queramos, nuestros hijos no pueden vivir en una burbuja y están expuestos al pecado y a sus consecuencias.  Preguntas para las que quisiéramos tener respuestas fáciles, pero no es así.

Hoy las noticias son diferentes, las noticias son acerca de un virus que se ha convertido en pandemia y para la cual todavía no hay muchas respuestas. Sin querer minimizar lo que está sucediendo, sí creo que el hecho de tener un acceso inmediato a tanta información ha sido determinante al crear un estado de pánico en muchas personas. Y te confieso que la ansiedad también ha querido atraparme por momentos. 

El asunto es dónde estamos poniendo la mirada. ¿Cuál es nuestro sentido de seguridad? Voy a compartir contigo lo que compartí con mi hija en aquel momento porque creo que es válido para todas. 

Aquel día me senté con ella e hice lo único que con certeza podría darle una respuesta verdaderamente sabia y tranquilizadora. Busqué mi Biblia y le mostré el versículo en los Salmos que durante tantos años ha dado paz a mi corazón en medio de muchas tormentas de malas noticias: 

“Ellos no tienen miedo de malas noticias; confían plenamente en que el Señor los cuidará.” Salmos 112:7

“¿Y quiénes son ellos?”, le expliqué yo a mi hija. “El Salmo nos da la respuesta un poquito antes: los justos (v. 4)”. Lo que nos llevó a otra pregunta: ¿Quiénes son los justos?  La misma Palabra nos da la definición: “sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo” (Gálatas 2:16). 

¿Será que somos más fuertes que los demás? ¡Para nada! Pero la Palabra de Dios nos enseña que si hemos puesto nuestra fe en Jesús, no debemos tener miedo de malas noticias porque confiamos plenamente en que el Señor es soberano sobre nuestras vidas, y sea lo que sea, estamos en sus manos. 

El temor es un sentimiento humano, y es válido, siempre y cuando no dejemos que nos domine. Una mala noticia puede hacer que nuestro corazón dé un vuelco  y sintamos esta sensación incómoda en el estómago. Pero es ahí donde la Palabra de Dios, se convierte en nuestra ancla, sustento, esperanza. Es  entonces cuando recordamos que aunque la situación puede producir temor, como “justos que hemos creído en Cristo”, no nos quedamos en el temor sino que confiamos. Recordar el amor que Dios nos tiene, y que ha hecho evidente en Jesús, tiene que echar fuera el temor de nuestras vidas.

Lamentablemente no puedo decirte que vivirás una vida exenta de malas noticias, pero sí puedo decirte que al ser declarada “justa” delante de Dios, al ser su hija por medio de la fe en Jesús, ya no tienes que vivir esclava del temor: “Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!» (Romanos 8:15).

Si ponemos nuestros ojos en la prensa, o si dejamos que nuestra imaginación cobre alas, es muy probable que suframos un ataque de pánico o por lo menos que nos inunden la ansiedad y el temor. Debemos reconocer que tenemos un enemigo que anda buscando a quién devorar y nuestra mente es un campo fértil si nosotros le seguimos el juego. 

Tú y yo estamos viviendo en espera de que llegue la nueva creación. Ahora mismo no podemos disfrutar de todos los beneficios que la obra de Cristo en la cruz hizo posible. Un día sí será así para siempre, como nos revela Ap. 21:1-5. Así que podemos vivir con la esperanza, ¡y debemos vivir de esa manera! 

¿Cómo lo hacemos? Te quiero recordar el pasaje que mi esposo me recordó a mí cuando la ansiedad estaba amenazándome, 1 Pedro 5:7. 

“…echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes”

Dos cosas claras ahí: dejar la carga de la ansiedad en manos de quien es el único tiene control y soberanía sobre todo, Dios. Y, segundo, sabiendo que ÉL cuida de nosotros, incluso cuando pasamos por incertidumbre, enfermedad, dolor, coronavirus, o lo que sea. ¡En verdad la Palabra de Dios es nuestra esperanza y sostén!

En estos tiempos de incertidumbre, seamos luz, vivamos el evangelio, ¡hablemos de Cristo a un mundo que tanto lo necesita! Y cuando la ansiedad y el temor quieran atraparnos, corramos a los pies de nuestro Señor y revistamos nuestra mente de Su Palabra.

(Un buen artículo que explica sobre el virus, escrito por un pastor y especialista en enfermedades infecciosas: haz clic aquí).

Bendiciones,

Wendy

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Consejos para vivir en medio del caos

En un mundo de tanto estrés e inestabilidad, es muy fácil ir con la corriente y convertirnos en un manojo de mujeres nerviosas y temerosas. Sin embargo, nada más lejos del diseño de Dios. Eso no es lo que nuestro Padre amoroso quiere para ti y para mí. El caos seguirá rodeándonos por todas partes, nuestra manera de reaccionar marcará toda la diferencia.

¿Qué hacer entonces? Hoy quiero compartir contigo algunas lecciones que he aprendido en mi caminar con Jesús.

  • Nuestra paz no viene por un cambio de circunstancias, nuestra paz es una persona, Jesús, y por tanto viene al conocerle. Cultiva cada día tu relación con él.
  • Sé selectiva al escuchar. Las malas noticias son lo que produce el sustento a la mayoría de las cadenas noticiosas pero no son el alimento para una mujer de Dios. Si les seguimos la rima, acabaremos escondidas debajo de las sábanas.
  • Cuando el temor saque la cabeza, acude a tu arsenal de promesas de Dios. Si dejas que asome más que la cabeza, le darás oportunidad de apoderarse de ti; si lo atacas desde el principio, la batalla estará ganada.
  • Pon tus reacciones bajo el control del Espíritu Santo. No podemos controlar lo que sucede, en la mayoría de los casos, pero sí cómo reaccionamos.
  • El negativismo es muy contagioso, rodéate de personas que te hagan reír y recordar que Dios te ama, sea lo que sea.
  • Camina, contempla la creación, respira profundo y da gracias por la belleza que nos rodea. Este simple acto nos hace recordar que estamos vivas y eso por sí solo es un regalo de Dios.
  • Canta, alaba. No importa si eres afinada o no, ni si tu voz es digna de una compañía de óperas. Cuando alabamos a Dios dejamos de pensar en las circunstancias y nos enfocamos en aquel que controla toda circunstancia.    
  • Dedica tiempo a las relaciones humanas. No hay nada que las pueda sustituir. Dios nos hizo para vivir en comunidad.
  • Memoriza la Palabra de Dios. Aquello que llene tu mente, llenará tu corazón.
  • Lee un buen libro. La lectura nos enriquece, nos permite viajar con la imaginación y nos da la oportunidad de aprender sin mucho esfuerzo.
  • Usa la creatividad. Hay algo en este acto que produce una sensación de bienestar. No importa qué sea, desde un rico plato de comida, una manualidad, hasta algo para el hogar, el jardín o algún miembro de la familia.
  • Descansa. El cansancio es el peor enemigo de un buen estado de ánimo, tal es así que Dios nos mandó a descansar. Sé intencional en disfrutar el descanso. Tú no eres una máquina, eres una persona.

Espero que estos consejos sean de bendición para tu vida, y si así es, ¡compártelos con tus amigas!

Bendiciones,

Wendy

(Publicado originalmente en wendybello.com)

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7 maneras de vivir con intencionalidad

¿Sabías que en el siglo XXI estamos padeciendo de un problema general? Se llama falta de atención. Y no me refiero a la enfermedad desde el punto de vista clínico. No, me refiero al fenómeno que cada vez se expande más por la sociedad aplastada por el peso de la tecnología.

Varios estudios han demostrado cuánto ha disminuido la productividad de las personas porque sus cerebros están cambiando constantemente de actividad: correo electrónicos,  alerta de mensajería instantánea, mensajes de texto, varias ventanas abiertas en el navegador de internet y un ratón que hace clic aquí y clic allá, actualizaciones en Facebook, llamadas telefónicas… solo de pensarlo me agota pero sé que así vivo yo también.

El resultado de todo esto es primero, como dije, poca productividad. El famoso mito de la multitarea quita más de lo que da.  Muchas tareas comenzadas, pocas terminadas. Agotamiento físico y mental.

Y últimamente Dios ha estado llamando mi atención al respecto. Aparentemente estamos en muchas cosas y lugares a la vez, pero nuestra mente no está en ninguno. No de manera completa.

Esa no es la vida abundante que Dios quiere para ti y para mí. Una vida de torbellino, agotada, con la mente corriendo de aquí para allá, ese no es el plan de Dios. El plan de Dios es una vida con prioridades, una vida con paz en medio del caos, una vida en la que aprovechemos el tiempo. Pero aprovechar el tiempo no es hacer varias cosas a la vez durante el mismo período de tiempo sino vivir a plenitud cada período de tiempo…porque nuestros días son muy cortos en esta Tierra. El plan de Dios es que vivamos con intención. 

intención.(Del lat. intentĭo, -ōnis).f. Determinación de la voluntad en orden a un fin.

¿Qué vamos a determinar? Bueno, empecemos por hacer lo que leí una vez (lamento no recordar el libro): donde estemos, estemos allí 100%.  Y no me refiero solamente a un lugar físico, me refiero a la tarea que estemos haciendo, a la conversación que entablemos, etc.

Así que hoy te propongo otra lista de “7”, para vivir con intención la semana y ver qué tal nos va.

  1. Aparta al menos 30 minutos para darle tu atención completa a Dios. {Si esta meta es muy alta para empezar, dedica menos tiempo, pero con toda intención.} Ese será sin duda el momento más importante de tu día.
  2. Cuando tu esposo llegue a casa en la tarde, o los niños regresen de la escuela, conversa con ellos mirándoles a los ojos, escuchando de veras. No trates de combinar ese momento con otro para ganar tiempo. Estas son las personas más importantes en tu vida. Lo demás puede esperar.
  3. Besa y abraza. En la vorágine del siglo XXI hasta esto se ha vuelto escaso. Dicen los que saben que los matrimonios que se besan y abrazan todos los días, son más felices. Y los niños que reciben besos y abrazos de sus padres se sienten más seguros y queridos.
  4. Usa un reloj o temporizador. Dividir las tareas por tiempo ayuda a concentrarnos mejor. Veinticinco minutos es un buen número. Y al terminar los 25, toma agua, camina un poco, haz algo que implique cambio de actividad. Y vuelve a empezar con otros 25 minutos.
  5. Alimenta tu alma. Cambia un poco de televisión por un buen libro. Y si no eres de las que gusta mucho de la lectura {gracias de paso por dedicar unos minutos a esta}, entonces “escucha” un libro. Esta era de tecnología nos da esa ventaja. Leer, o escuchar, un buen libro nos desafía a pensar, y así ejercitamos el cerebro, que a fin de cuentas también es un músculo.
  6. Cuida de tu cuerpo. El templo del Espíritu. Sé que nos cuesta…a mí me cuesta. Pero somos responsables de él. ¿Media hora de ejercicios cada día es mucho? Comienza por menos, quizá tres veces por semana. El asunto es ser intencionales con los ejercicios, con lo que comemos.
  7. Cena en familia. Este es otro de los hábitos casi extintos de nuestra era post-moderna. Pero, ¿sabías que las familias que cenan juntas son más saludables emocionalmente? ¿Y que los hijos que cenan con sus padres son más abiertos y menos propensos a conductas dañinas? Los horarios a veces chocan, el tráfico nos demora, etc. Pero no es imposible. Si no todos los días, busca que sea la mayoría.

Podríamos añadir otras cosas, pero voy a empezar por estas siete. Sí, para mí misma. Tal vez tú las quieras hacer tuyas.

Quiero vivir con intención mis días y así traer al corazón sabiduría.

¡Esa es la vida que Dios diseñó!

Wendy

Crecimiento Personal, Familia

Amar es una decisión, ¡decídete hoy!

En el amor como en la vida tomamos decisiones y dependiendo de estas, es el resultado de lo que estamos viviendo.  En el matrimonio pasan los años y se acaba la pasión desbordada y toda esa energía, pasa el enamoramiento, … pero si tomas la decisión, nos queda el amor más importante que es el amor verdadero, el que además de sexo nos da paz, seguridad, y muchas alegrías.

Seguramente tú, querida lectora, ya sabes el secreto o los secretos para tener un matrimonio exitoso.  Yo no soy experta ni profesional en relaciones matrimoniales.  No soy consejera, pero quiero compartir lo que yo he aprendido y sigo aprendiendo.  Así que este pensamiento y reflexión es para ti que eres joven, recién casada o que tengas una crisis en tu matrimonio.

Hace tiempo una amiga me dijo que yo tenía suerte en mi matrimonio porque siempre se nos veía felices, que los dos nos entendíamos muy bien, y que le dijera mi secreto.   Ella nunca se imaginó mi respuesta.  

Nosotros estamos muy lejos de ser el matrimonio perfecto, tenemos muchas diferencias, a veces discutimos, otras nos enojamos, a veces tengo sentimiento negativo hacia él cuando me hace enojar y seguramente el siente exactamente lo mismo por mí.  Pero tenemos un secreto:  no dejamos que este enojo supere más de un día, y sobre todo, nunca nos faltamos al respeto, porque hemos decidido amarnos aún con nuestros defectos.  Nadie es perfecto, sólo Dios es perfecto.  Esta es nuestra primera decisión.  Ya sabes lo que se dice  “Amar es una decisión y después un sentimiento”.

Nosotros decidimos  construir un matrimonio sólido, decidimos tener fidelidad, decidimos tener respeto, cuidado mutuo y confianza.   No olvides que un buen día tu decidiste amarlo y respetarlo todos los días de tu vida, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad,  así que si ya decidiste pasar tu vida juntos, entonces haz agradable este viaje!  

Amiga, por favor decídete; decídete a perdonar y a pedir perdón cuando te equivoques, a perdonar los conflictos que muchas veces son malos entendidos o mal interpretados porque él no lo dijo en el tono correcto o porque fue en un día que tu no estabas para aguantar nada, perdona siempre que puedas.  

Nunca debemos confundir perdonar con humillarse porque eso no es amor, no debemos soportar abusos, el amor no rompe la integridad moral ni física, ni la dignidad, el amor no humilla, el amor honra. 

Decide honrar a tu esposo, admíralo, respétalo. Fundamenta tu relación en principios sólidos.  Nacimos para amar y ser amados porque el amor te da vida.  Dejemos el egoísmo, tengamos más paciencia y tolerancia,  acéptalo tal como es, admíralo concentrándote en sus virtudes y minimizando sus defectos.

Yo podría darte varios ejemplos de mi vida pero te digo uno muy simple:  A mi no me gusta nada dedicarme a lo que tenga  que ver con mi coche, yo lo uso pero  mi esposo es el que se encarga de tenerlo a punto en todo, de lavarlo, llenarle de gasolina, de llevarlo a la ITV, del cambio de aceite etc.  Él sabe que a mí no me gusta dedicarme a ello y  él lo hace por mí, es una cosa tan simple pero que yo valoro mucho.  Él es generoso conmigo como en tantas cosas y así mismo yo intento agradarle haciendo cosas por él, y las hago con amor.   

El matrimonio es un compromiso, decídete y haz el esfuerzo constante por mantener una buena relación para disfrutarla plenamente.  Fortalece el amor compartiendo tiempo, alimentándolo de los recuerdos, de generosidad, ten empatía, y nunca decidas que tu felicidad depende de tu esposo porque  él sólo contribuye a tu felicidad pero no es el responsable.  Tu felicidad la decides tú y nadie más que tú! Nadie está para llenar vacíos, tu felicidad es una elección personal, Yo llevo mi felicidad a mi matrimonio y contribuyo a la felicidad de mi esposo.

El amor es diferente a el enamoramiento, el amor es un acto voluntario y debemos luchar para que no se apague cuando pasa el enamoramiento, para que se convierta en un amor maduro, con respeto y aceptación mutua.  Amar es más que sentir, el amor no es obligado, es un acto de la voluntad, es un compromiso que asumimos y disfrutamos día a día. 

En el matrimonio siempre habrá días buenos y malos, … y muy malos. Habrá problemas y discusiones pero si entendemos esto del amor verdadero prevaleceremos sobre las circunstancias que estemos pasando.    Hay una frase de una canción que dice: “Amar no es sentir sino actuar”.  Amar es un verbo el cual requiere acción, pero no es un sacrificio.  Es un esfuerzo agradable porque sabes que tiene recompensa, si requiere renunciar a los deseos egoístas, requiere de dedicación, de lealtad, de fidelidad, de invertir tiempo, pero no es sacrificio porque es voluntario.  El matrimonio es un proceso educativo donde crecemos mutuamente.   Si decides amarlo…todo lo demás será más fácil!

 Existen muchos consejos para mejorar tu vida en pareja, aquí en este blog las profesionales de Dulce Fragancia, Goyi, Wendy y Mara nos dan unos consejos buenísimos.    Por mi parte te recomiendo unos libros buenísimos de los que yo he aprendido mucho y sigo aprendiendo cada día.  Deseo con todo mi corazón que también te sirvan a ti. 

Siempre que tengo que tomar una decisión ya sea en algo que influye en mi matrimonio o en cualquier aspecto de mi vida le pido dirección a Dios que Él es el único que me puede guiar sin error, te animo a que también lo hagas!

Con sabiduría se edifica la casa,

Con prudencia se ponen los cimientos,

El que es sabio tiene gran poder,

Y el que es entendido aumenta su fuerza.

      Proverbios 24: 3,4.

Sonia

Ahora os dejo mis recomendaciones de libros:

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Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Recetas

Pakora india … y unos pensamientos

Hoy comparto “instrucciones” o “direcciones” de una receta luego abajo. Cuando vamos por la vida siguiendo una dirección, vamos por diferentes caminos. 

Antes, usábamos mapas para ir a la dirección correcta pero ahora hay GPS o navegador. Le dices a la dirección a la que quieres ir y te guía; aunque, no siempre sigues sus instrucciones y claro, si eso sucede, él te “recalcula” el itinerario. 

Esto me hace pensar en lo que Dios hace con nosotros, tenemos un guía que nos dice la dirección a seguir y si no lo hacemos, a veces nos perdemos, o nos cuesta un poco, o bastante más llegar al destino.

Pero el Camino está señalado para que lo sigas. 

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Salmos 143:10

Receta de Pakora

Ingredientes (4 personas):

100 g de coliflor

100 g de cebolleta

100 g de zanahoria

125 g de harina de garbanzos

70 ml de agua

10 g de comino molido

10 g de garam masala

5 g de bicarbonato

5 g de sal

aceite de oliva virgen extra

Salsa:

1 yogur griego

1 cucharada de miel

1 cucharada de zumo de lima

perejil

Elaboración de la receta de Pakora:

Pica las verduras finamente. Cuece la coliflor al vapor durante 3 minutos.
Coloca en un bol la harina de garbanzos y el agua y mezcla con una cuchara de palo. Sazona. Añade el bicarbonato, el comino y el garam masala. Mezcla bien. Agrega las verduras y mezcla bien.

Calienta una sartén con aceite. Cuando esté caliente, agrega a cucharadas pequeñas porciones de la masa. Fríelas y escúrrelas sobre una fuente cubierta con papel absorbente.
Pon el yogur en un bol, añade la miel y el zumo de media lima y mezcla bien.
Sirve las pakoras y acompáñalas con la salsa de yogur. Espolvorea la salsa con perejil picado.

Mayte

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

El primer paso de una mujer eficaz

En 1989 Stephen Covey publicó por primera vez su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” que ha vendido más de 25 millones de copias. De esto hace ya 25 años, sin embargo, la gente lo sigue comprando. ¿Por qué? Porque todos queremos lograr el éxito en la vida y para eso necesitamos ser personas efectivas.

Sin embargo, se le atribuye a Albert Einstein haber dicho lo siguiente: Seguir haciendo las cosas de la misma manera y esperar obtener resultados diferentes es locura. Esa es la clave. No basta con desearlo, necesitamos hacer algo al respecto, de manera intencional, cambiar lo que hemos estados haciendo que no nos ha dado resultados.

Una de las cosas que he aprendido acerca de la efectividad es el valor de planificar. Necesitamos una estrategia. Básicamente esto responde a una pregunta, ¿cómo llego de donde estoy a donde quiero estar?

Jesús conversaba un día con sus discípulos (aparece en Lucas 14) y usó esta ilustración:

“No comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? De no ser así, tal vez termines solamente los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se reirán de ti.  Dirán: “¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo terminarlo!”.¿O qué rey entraría en guerra con otro rey sin primero sentarse con sus consejeros para evaluar si su ejército de diez mil puede vencer a los veinte mil soldados que marchan contra él? Y, si no puede, enviará una delegación para negociar las condiciones de paz mientras el enemigo todavía esté lejos.

Ser eficaz requiere que adquiramos el hábito de tener planes, y para planificar necesitamos comenzar por evaluar:

  • ¿Cómo está mi vida a nivel personal (salud física, emocional, espiritual), relacional, profesional, etc.? Tómate tiempo para hacer esta evaluación. Sé honesta. Pídele a Dios que te ayude a ver con claridad las respuestas.
  • ¿Cómo quiero que esté en el futuro? Si no hago cambios, ¿cómo será? Si sí los hago, ¿dónde estaré? De nuevo incluye los aspectos físicos, emocionales y espirituales y busca la respuesta de Dios.
  • ¿Qué cambios puedo hacer, cómo y en qué orden?  Dice Proverbios 21:15: “Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza.” Para ser mujeres eficaces, con planes efectivos, necesitamos pensar bien, analizar, no actuar por impulso.
  • Establece maneras de chequear el progreso de tu plan y si es posible, busca una persona que pueda ayudarte a mantenerte enfocada en esos planes. Una especie de rendición de cuentas.

El escritor francés Antoine de Saint-Exupéry dijo: “Una meta sin un plan, es solo un deseo”. Incluso cuando sepamos adónde queremos llegar, la meta, si no tenemos un plan, se quedará en deseo. La gente altamente eficaz tiene planes. 

Y claro, no puedo hablarte de planes sin dejar de decirte algo de parte de Dios: “Podemos hacer nuestros propios planes,  pero la respuesta correcta viene del Señor. Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” Pr 16:1, 3. Ahí está la clave. 

Una vez que hayas hecho todo lo anterior, escríbelo. Escribir nos ayuda a visualizar las cosas y enfocarnos en lo que realmente queremos.  Hace que la idea se vuelva más tangible. Y luego, con tu lista en la mano, ve donde Dios y preséntasela. Pero ve dispuesta a que haya cambios, a que quizá el orden se altere, algunas cosas desaparezcan y otras que ni habías considerado se sumen. Pero ten la certeza de que como dice este pasaje, así tus planes tendrán éxito y recibirás la respuesta correcta.

¿Lista para comenzar? Vamos a dar el primer paso hoy para ser mujeres eficaces que viven en las metas y propósitos de Dios.

Wendy

Crecimiento Personal, Finanzas

Comienza el año con tus finanzas organizadas

Una de las metas que generalmente establecemos para el año es organizar nuestras finanzas. Puede ser que para lograr algunos de tus objetivos para este año, se necesiten algunos ahorros. De cualquier manera, administrar bien nuestro dinero puede permitirnos lograr objetivos muy importantes al largo de nuestras vidas y también nos posibilita ayudar a otras personas. Compartiré 3 consejos básicos sobre cómo comenzar a organizar su vida financiera. Para ponerlos en práctica, comience con lápiz y papel, o un odenador con un programa Excel.

1 – Tienes que calcular cuánto ganas

 Si recibes un salario fijo de manera regular, esta tarea se vuelve mucho más fácil, pero hay que considerar solo la cantidad neta, es decir, ya deducir impuestos y otros valores que su empleador descuente de ti. Pero si no tienes ingresos fijos, como es el caso de aquellos que poseen una empresa o trabajan como autónomos, por ejemplo, puedes ver cuánto has recibido en los últimos 6 meses y hacer un promedio.

2 – Tienes que calcular cuáles son sus gastos actuales

Enumera tus gastos mensuales separándolos por categorías. Por ejemplo: vivienda, alimentación, ocio, estudios, donaciones, transporte, agua, luz, internet, móvil, etc. Comienza enumerando los gastos fijos y luego los esporádicos. Para ayudar a identificar, puedes consultar tu extracto bancario y las facturas de tarjetas de crédito de meses anteriores. Lo importante es no olvidar ningún tipo de gasto que tengas.

3 – Planifica tus gastos en cada categoría

Para los artículos con valores fijos, hay que identificar los que realmente se necesitan y eliminar a los superfluos. Para aquellos que son variables, por ejemplo, el mercado, la ropa y el ocio, puedes establecer un límite basado en el promedio de gastos anteriores, o si te das cuenta de que hayas gastado más de lo que debería, establezca una meta, un límite de gasto por mes. Una categoría muy importante para incluir, si aún no la tienes, es el ahorro, una reserva mensual que pagarás a ti mismo. Esta reserva puede tener objetivos como: pagar una deuda anterior, hacer una reserva de emergencia si aún no la tienes, o incluso cumplir un sueño como comprar un coche, hacer un curso de capacitación o un viaje familiar especial.

Con toda esta información en papel, podrá montar una hoja de cálculo y monitorear mes a mes lo que se ha hecho en comparación con tu planificación, haciendo los ajustes necesarios. La primera vez que preparas esta hoja de cálculo puede ser un poco laborioso, pero luego será fácil de actualizarla.

En la Biblia hay un texto que muestra un muy buen ejemplo sobre la planificación financiera:

“Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla? Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14: 28-30)

Es decir, la planificación financiera es una herramienta esencial para ayudarnos a completar nuestros proyectos con éxito. Comienza con metas pequeñas y luego pasa a las más grandes. Esto pronto se convertirá en parte de su vida y traerá muchos beneficios.

Marília

Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Familia

Edurne Mencia: ser antes que hacer

Mi esposo salió ayer a un viaje a la selva con un grupo de hermanos. Algunos de ellos llegaron desde Argentina para ver “en directo” el ministerio que se está haciendo entre los indígenas de la selva de Venezuela. Y uno de ellos compartió algo que me ha dado que pensar:

Ser antes que hacer.

Los cristianos comprometidos con la obra de Cristo estamos siempre ocupados en hacer. Soñamos y oramos por hacer cosas grandes para Dios, en hacer un impacto a nuestro alrededor, en conseguir las metas que nos hemos trazado en nuestro servicio al Señor.
Ministerio. Servicio. Hacer.

Pero, muchas veces, nos olvidamos del ser. Nos olvidamos de que antes de hacer cosas para Dios tenemos que ser discípulos. Tenemos que ser adoradores. Tenemos que ser estudiosos de la Palabra. Tenemos que ser parte de una relación entre nosotras y Dios.

Comunión. Adoración. Ser.

La única manera de tener un ministerio efectivo es siendo. Ser antes que hacer.
Mis hijos están acostumbrados a vernos hacer muchas cosas, a servir a Dios de muchas maneras y de hacer ministerio hasta el agotamiento. Tienen en casa un ejemplo continuo de trabajo para el Reino y estoy muy contenta por eso. Creo que es algo que está forjando su carácter y les está dando una idea clara y práctica de cómo ser adultos que aman y sirven a Dios.

Pero me puse a pensar si también están recibiendo de nosotros la instrucción en el “ser”. ¿Estamos siendo ejemplos en comunión? ¿Estamos siendo ejemplos en nuestro tiempo de oración, de alabanza y de estudio de la Palabra de Dios? ¿Estamos enseñándoles a ser discípulos como lo más importante de todo?

No siempre. No de manera constante ni intencional al menos.

¿Cómo ayudarlos a entender que “ser” siempre tiene que venir antes que “hacer”? ¿Qué disciplinas espirituales necesitamos enseñarles y, sobre todo, en qué aspectos de nuestra relación con Dios debemos ser ejemplo a nuestros hijos? ¿De qué manera lo hacemos?

Oración

Desarrollar la disciplina de la oración lleva tiempo y esfuerzo. Lo primero que tienes que enseñarles es que no hay oraciones “correctas” o “incorrectas”. Orar no es nada más que hablar con Dios. Ayúdalos a entender que pueden hablar con Él de cualquier cosa: preocupaciones, cosas que les gustan, cosas que no les gustan, peticiones, acciones de gracias… Enséñales a orar versículos de la Biblia, ayúdales a perder el miedo de orar en público, ora por ellos y con ellos. Anota las peticiones de oración de los miembros de la familia y amigos para que puedan estar todos orando por eso.Lectura de la Palabra
Enseñemos a nuestros hijos a leer una porción de la Biblia todos los días. No solamente a leerla, sino también a pensar en ella, en qué dice, y, sobre todo, a buscar cómo aplicar a su vida diaria lo que han leído. Anímalos también a memorizar la Palabra de Dios. Puedes encontrar planes de lectura para ti y para tus hijos (con devocionales y actividades específicas para ellos) en Ama a Dios Grandemente.

Alabanza y adoración

Asociamos la alabanza al “tiempo de canto en la iglesia” y poco más. Pero esto no debe ser así. Seamos ejemplo de adoración para nuestros hijos. Enseñémosles que cualquier momento y lugar es bueno para adorarle, que no se trata de las canciones que cantas, del tono que usas o de que haya instrumentos o no. Que la alabanza y la adoración a Dios son una actitud del corazón.

Ayudemos a nuestros hijos (y a nosotras mismas en el proceso) a ser antes que hacer.

Contenta en Su servicio,

Edurne

Crecimiento Personal, Salud y Belleza

25 conselhos para una vida maravillosa

Todas las fotos preciosas de esta publicaciones tienen su enlace AQUI!   

Ahora disfrutad de estos consejos tan bonitos e inspiradores. 

1. Tome 30 minutos para caminar todos los días. Y mientras camina, sonríe. Es el mejor antidepresivo.

2. Siéntate en silencio por lo menos 10 minutos cada día.

3. Cuando te levantes por la mañana, pide a Dios orientación y su propósito para tu vida, hoy.

4. Coma más alimentos que crezcan en los árboles y plantas y coma menos alimentos que son  fabricados en plantas industriales.

5. Beba té verde y mucha agua. Coma arándanos, brócoli y almendras.

6. Trate de hacer que por lo menos tres personas sonrían cada día.

7. No pierda tu valiosa energía en chismes, fantasmas y problemas del pasado, pensamientos negativos o cosas que no pueden ser controladas.  Al inves, gasta tu energía en el momento que vives ahora.

8. Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un estudiante universitario con una tarjeta de crédito al límite.

9. La vida no es justa, pero aún así es buena.

10. La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien. Perdónalos a todos que te han ofendido!

11. No te tomes a tí misma tan en serio. Nadie más lo hace.

12. No tienes que ganar cada discusión. Esté de acuerdo en estar en desacuerdo.

13. Haz las paces con tu pasado para que no puedan echar a perder el presente.

14. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que pasa en la vida de los otros.

15. Nadie está a cargo de tu felicidad, excepto tú.

16. Enmarca todo desastre con estas palabras: “En cinco años, ¿esto importará? “

17. Ayude a los necesitados, ¡Sea generoso! Ser un “dador” no es un “tomador”

18. Lo que otras personas piensen de ti no te incumbe.

19. El tiempo lo cura todo.

20. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

21. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo, tus amigos lo harán. Mantente en contacto.

22. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

23. Cada noche antes de irse a la cama, ora a Dios y se agradecida por lo que has logrado en este día!

24. Recuerde que tú eres bendecida, razón para no estar estresada.

25.Comparte esto con todos tus conocidos … ¡todos lo merecen!

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8

Mara

Cosas de Casa, Crecimiento Personal, Familia, Organización

La paz y la tranquilidad en el hogar

Estos dos temas van juntos, como causa y efecto.  Si hay tranquilidad, hay paz; si hay paz, hay tranquilidad.  Los abordaremos juntos. 

La paz en el hogar viene, en primer lugar, como resultado de las buenas relaciones.  Podríamos escribir varios libros sobre este tema.  Obviamente no podremos cubrir todas las causas para las relaciones difíciles.  Aquí dejaremos algunas que a nuestro parecer son muy comunes:

1) El orgullo 

2) La falta de flexibilidad

3) La falta de empatía

Creo que todo tiene solución si uno se dispone.  No nos engañemos, cuesta mucho, así que sugerimos hacer pequeños cambios hacia la dirección correcta.  Son actitudes relativamente fáciles que en muchas ocasiones no somos capaces de tenerlas por las emociones.  

Hoy dejamos 3 pasos-bebe, pequeños pero eficaces.

PASSOS PRÁCTICOS:

1) La próxima vez que te equivoques, no tardes en pedir perdón.

2) La próxima vez que un plan no salga a tu manera, toma la actitud de evaluar y no reaccionar. Quizás hay otros caminos mejores que el tuyo.  

3) La próxima vez que discutas con tu pareja o hijos, deja de hablar, oye y trata de ponerte en su lugar antes de dar tu opinión.  En vez de opinar en todo, haz preguntas y escucha.  Si uno tiene la oportunidad de explicar su punto de vista se calma y puede recapacitar.

Estos tres pasos están reflejados en lo que nos enseña la Biblia:

Filipenses 2:3:

No hagáis nada por egoísmo o vanagloria; al contrario, sed humildes y considerad que los demás son mejores que vosotros.

La paz y tranquilidad también pueden fluir del ambiente de la casa, la limpieza y el orden.  Son pequeños detalles que hacen del ambiente acogedor y llenos de paz.  La organización de los horarios, de las finanzas, de las vacaciones – todo en su debido lugar y tiempo promueve la paz.  

Os dejamos una página de la internet que puede ayudaros en la tarea de organizaros y promover el bienestar en vuestras casas.  

Fly Lady en Español

Y para terminar una foto de Vania que nos relaja solo de mirar …

¿Verdad que esta mesa puesta para un té relaja?  Pues es un ejemplo que podemos seguir, aún que no instamos a la perfección del hogar, hay momentos en que los detalles pueden hacen maravillas.  Probad a preparar un desayuno especial o un té inglés para charlar sobre los problemas.  Seguramente podréis tener más buenos resultados en vuestras relaciones familiares. 

Mara y Vania