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Un plan de estudio: Mateo

Mañana empezamos este proyecto:

Como os hemos dicho, a cada día hay un video. Quisiéramos proveer algunos otros recursos para que puedas, a la vez, profundizar.

Cuando leemos la Biblia, la Biblia nos lee a nosotros. No es un libro como otro cualquiera. Es un libro vivo. Al leerla, tienes que tener una actitud de aprendiz. Conocerás verdades que en otros momentos has ignorado. Diferentes circunstancias cobran razón se ser. Las piezas del puzzle se encajan.

Para ayudaros, os proponemos unas preguntas que guiarán tu tiempo de estudio, tu TCD (Tiempo con Dios)

Una propuesta, que puede ser adaptada a tu vida personal y preferencias:

  1. Empieza por orar pidiendo al Espíritu Santo que dirija tu tiempo.
  2. Ver el video de Mateo
  3. Tratar de contestar las preguntas en un cuaderno.
  4. En caso de dudas, leer el capítulo para revisar el contenido
  5. Orar a respecto.
  6. Pasar un tiempo escuchando una canción de alabanza para enfocar tu mente en Dios.
  7. Orar sobre tus necesidades personales y otras que vengan a tu mente.

Os dejo con este video que he grabado sobre este tema:

Espero que sea de ayuda.

Mara

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Preparando las Navidades

Hay tanto que hacer, tanto que preparar, tantas cosas nuevas que añadir a nuestras experiencias … es para que una esté ansiosa y cansada cuando lleguemos a la fecha tan esperada. 

Allí, en este estado, me he encontrado muchas veces. Todo era hecho con muy buena intención, todo motivado por amor a mi familia y amigos… aún así, me sentía mal… como si me estuviera perdiendo algo. 

Este año estoy tratando de cambiar algunas cosas para que se celebre el motivo de estas fechas. No creo estar donde debería estar todavía. Mi mente y mis manos no quieren estar quietas, pero me estoy controlando un poco. 

No digo que hay algo de malo en todo eso, pero cuando estas cosas toman lugar del verdadero sentimiento y pensamientos, entonces algo hay que cambiar.

Os propongo lo que hice yo: una lista de prioridades.

Todo lo que hago tiene que estar relacionado con los siguientes puntos claves:

1) Reconocer a Dios en todo:

Contar, directa e indirectamente, la historia del nacimiento de Jesús con todas sus implicaciones para mi vida y para la humanidad. Quiero que mis hijos crezcan sabiendo que Dios ha enviado a su Hijo al mundo como un bebe, no porque lo merecíamos, pero porque estábamos perdidos. Es la historia de Su amor. 

2) Pasar tiempo con mi familia:

Muchas veces justificaba las horas en las tiendas buscando el regalo más especial como tiempo dedicado a mi familia, pero no es así… “amor”, para la familia, se deletrea T I E M P O. Para ayudarme en controlar mis “instintos” para comprar, ir de tienda en tienda, etc., hemos hecho un presupuesto bastante reducido. Es también. debido a la crisis que estamos viviendo, que nos llama a un tiempo de austeridad. Por otro lado, es porque el amor y cariño no están directamente relacionados al precio del regalo. 

3) Inspirar a otros con mi vida:

No digo construir una fachada para impresionar con todo lo que hago o la manera que les recibo en mi casa. Lo que digo es, llevar a otras personas a considerar estas prioridades en sus vidas. 

Podrías decirme que esto quita toda la diversión de las celebraciones. Yo creo que no, si usas todos tus recursos para crear un ambiente, planear actividades que reflejen estas prioridades, tendrás unas Navidades especiales, sin precedentes, y que dejará una marca en todos que las celebren contigo.

 También propongo un calendario de eventos, a los que estás invitada o a los que quieres invitar. Todo siguiendo las prioridades, para que sepas cuando decir “no”.

Así que sugiero estos pasos para una Navidad especial, llena de significado:

1) Hacer tu lista de prioridades 

2) Hacer un calendario de eventos y actividades

3) Decidir cuánto vas a gastar (para ayudar el presupuesto, ¡puedes hacer algunos regalos tú misma!)

4) Documentar todos los momentos en un diario

La primera Navidad no pudiera ser más sencilla y humilde:

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Lucas 2:7

Mara

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San Nicolás y la Navidad

En nuestra familia, en Navidad comemos comida deliciosa, decoramos la casa y tenemos regalos debajo del árbol.

Cuando colgamos nuestros calcetines navideños, contamos la historia de San Nicolás. Sin embargo, no les decimos a los niños que San Nicolás (Papá Noel) bajará por la chimenea. Les decimos la verdad, que fue un cristiano primitivo en Grecia conocido por su generosidad y amor por Jesús. Era un hombre que murió hace mucho tiempo y hoy vive con Jesús en el cielo.

Hay muchas historias, películas y libros que enfocan en la fantasía y la tradición; pero en nuestra familia, es importante que nos enfoquemos en el nacimiento de Jesús.

Todas las noches, a partir del 1 de diciembre, hablamos sobre el Adviento (la venida) de Jesucristo, y le damos a cada niño un pequeño regalo desde el interior de nuestro calendario de adviento en forma de árbol. Mi esposo está a cargo de esta tradición. Crea una pequeña lección, compra las golosinas y lee la Biblia a los niños todas las noches, para que cuando llegue el 25 de diciembre, entiendan por qué celebramos la Navidad.

Mi familia celebra la Navidad porque es cuando la Esperanza, la Alegría y la Paz bajaron a la tierra para caminar como un hombre, morir por nuestros pecados y darnos la vida eterna.

La Navidad es la razón por la que tengo esperanza para mi familia, para mis hijos y su futuro.

¿Por qué y cómo celebras la Navidad en tu casa?

Sandra

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Para cuando la vida es difícil

Ha sido una semana agotadora. No porque esté muy cansada físicamente. El cansancio es más bien mental y emocional.

Esta semana he visto, bastante de cerca, a tres familias sufrir por seres queridos: una abuela, un esposo y padre, un hijo. Y aunque no conocía a ninguna de estas tres personas, de algún modo me pude unir al clamor de sus familias. Hoy en la mañana las tres han partido. Sé que al menos dos de ellas eran cristianas, de modo que sabemos que su eternidad está garantizada junto al Salvador. Sin embargo, no fuimos creados para morir, y la muerte siempre nos disminuye, como dijera aquel poeta inglés. En Cristo no sufrimos como los que no tienen esperanza, pero la separación nos duele y nos saca las lágrimas.

El país donde vivo está sumido en la mayor división política de su historia, división que incluso ha llegado a las iglesias. El caos parece reinar rampante en muchas ciudades. El futuro luce tan incierto como nunca para esta nación.

Criar hijos es siempre un reto y, cuando son adolescentes, todavía más. Esta semana también hubo de eso.

Por otro lado, ha sido una semana desafiante a nivel mental porque después de muchos años regresé a la escuela. Comencé a estudiar en un seminario teológico. La noticia de la aceptación fue emocionante y provocó en mí ese entusiasmo de lo nuevo. En verdad llevaba muchos años considerando la idea, pero por una razón u otra la posponía. Este año surgió la oportunidad y, en medio de una pandemia, me lancé a la aventura de los libros, los exámenes, ¡y los trabajos de curso! Sin embargo, estudiar en esta etapa de la vida es muy diferente a cuando fui a la universidad por primera vez. Ahora soy esposa, soy madre, tengo varias responsabilidades de ministerio… ¡y ya no soy tan joven!

Decir que es desafiante sería el eufemismo del año. Para comenzar, es un mundo donde la mayoría de los estudiantes son hombres. Eso en sí ya lo hace medio intimidante. De ellos, la gran mayoría también son pastores. ¡Más susto todavía! Las lecturas asignadas requieren toda concentración, porque leer a teólogos es cosa seria. Y, aunque parezca irónico, lo que más me aterra es escribir los ensayos requeridos. Digo irónico porque, aunque soy escritora, este es un mundo diferente, con requisitos y estilos muy específicos. De cualquier modo, aunque lo estoy disfrutando, ha provocado en mí cierto nivel de estrés.

Quizá al llegar a este punto de la lectura te preguntes por qué estoy contando todo esto. Bueno, sin dudas no es para añadir a las cargas que de seguro ya llevas. Tampoco para desanimarte si estás considerando comenzar a estudiar alguna carrera nueva, incluso el seminario. No, no es mi propósito. Mi propósito es compartir contigo el pensamiento recurrente que me ha servido de ancla, incluso en los momentos en que me he visto tentada a «tirar la toalla». ¿Cuál es? ¡Cristo es suficiente!

Cuando veo el dolor de otros, y siento que no puedo hacer nada, Cristo es suficiente.

Cuando me pregunto hacia dónde nos dirigimos como nación y qué futuro aguarda aquí a nuestros hijos, Cristo es suficiente.

Cuando como madre creo que se me agotan las fuerzas, la paciencia, la sabiduría… ¡Cristo es suficiente!

Cuando un nuevo desafío llega a mi puerta, o en este caso a mi computadora, ¡Él es suficiente!

Cuando mis temores amenazan y las inseguridades gritan muy fuerte, ¡Él es suficiente!

Amiga lectora, a veces nos hemos creído la mentira de que tenemos que ser mujeres fuertes, que en nosotras tenemos todo lo que se necesita para salir adelante en la adversidad o la prueba. Tal vez te han vendido la idea de que porque eres cristiana no puedes sentirte débil o asustada. Quizá puedas recordar aquella noche, en un jardín de olivos, cuando nuestro Salvador sufrió angustia. Cuando la perspectiva de una muerte dolorosa le sacó gotas de sangre. Él, en su humanidad, ¡también experimentó nuestra debilidad! Y por eso ahora puedo decir, ¡Cristo es suficiente! Él conoce, Él entiende, Él sostiene, Él abraza, Él perdona, Él da fuerzas, Él me regala su gracia. Sí, en toda mi debilidad, mi insuficiencia, ¡Cristo es suficiente!

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:15-16)

No sé cómo será la próxima semana, pero dadas las circunstancias que vivimos, es muy probable que se parezca mucho a esta. El sufrimiento de este lado del sol es seguro. La tarea de ser madre no termina. La política es una bomba de tiempo. Mis clases continuarán. Pero, más cierto que todo eso, es la presencia de Cristo, en todas y cada una de nuestras circunstancias. ¡Él es suficiente! 

Wendy

Este artículo fue publicado originalmente en wendybello.com

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Bizcocho de Zanahorias

Esta receta es ideal para que los niños merienden después del cole. Lo preparaba antes de recoger a los niños y cuando entraban en casa y sentían el olor a chocolate caliente corrían a la cocina gritando – ¡Bien! ¡Bizcocho de zanahoria con chocolate! 

Bolo de Cenoura com Cobertura de Brigadeiro - Uma Delícia de Receita

Ingredientes:

3 zanahorias medianas

3 huevos

½ taza de aceite de oliva

1 ½ taza de azúcar 

1 ½ taza de harina de trigo

1 cuchara sopera de levadura Royal

Cobertura:

½ taza de azúcar

3 cucharas de leche

2 cucharas de chocolate en polvo (Colacao)

Fideos de chocolate (opcional)


Preparación: Precalentar el horno.  Lavar y pelar a las zanahorias, cortándolas en rodajas. En el vaso de la licuadora poner los huevos, añadir el aceite, la zanahoria y el azúcar en este orden. Batir hasta licuar los ingredientes. En un bol, tamizar la harina y la levadura, verter la mezcla de zanahorias sobre la harina con levadura y mezclar bien. Untar un molde con mantequilla y espolvorearlo con harina, sacudiendo para que caiga la harina sobrante. Verter la masa en el molde y llevar a hornear a 180cº durante 30 a 35 minutos.  Al pinchar con un palillo debe de salir limpio. Dejar enfriar por 10 minutos y desmoldarlo sobre un plato.
Llevar al fuego una olla con los ingredientes de la cobertura, dejar que hierva para espesar. Verterla caliente  sobre el bizcocho, y decorar con los fideos. ¡Qué aproveche!

Bolo de cenoura com cobertura de chocolate e granulado! ️ - Picture of Casa  de Bolos - Campo Belo, Sao Paulo - Tripadvisor

Esta receta me recuerda mucho a la crianza de mis hijos. Cada día preparábamos el  desayuno mi marido y yo mientras los niños se preparaban  para  ir al cole o al  Instituto y cuando terminaban se incorporaban a nosotros  en los preparativos. Desayunábamos todos juntos y agradecíamos la noche de descanso y pedíamos por los exámenes  y por algún amigo o profesor que pasaba por dificultades. Les abrazábamos  y les decíamos a cada uno de ellos  «¡Te amo, hijo mío!   Nunca te olvides, ¡Eres muy importante para mí!». Buscábamos a cada día infundir  en nuestros hijos confianza y certeza de que eran obras primas de un Dios vivo.  Estos hábitos demandaban de nosotros  disciplina y esfuerzo, pero sabemos que esta actitud  ha marcado positivamente nuestra vida y la vida de nuestros hijos, que crecieron con un auto estima y un auto concepto muy equilibrado.


“Instruye  al niño en el camino correcto y aun en su vejez no lo abandonará”

Proverbios 22:6

Rosa

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¿Inteligente o sabia?

Una mujer sabia

Sabiduría e inteligencia son dos cosas muy diferentes, la Real Academia de la Lengua Española nos lo demuestra:

inteligencia. (Del lat. intelligentĭa).

  1. f. Capacidad de entender o comprender.
  2. f. Capacidad de resolver problemas.
  3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender.

sabiduría.

  1. f. Grado más alto del conocimiento.
  2. f. Conducta prudente en la vida o en los negocios.

De manera que se puede ser muy inteligente, con gran capacidad para entender o comprender, pero la sabiduría va más allá de la capacidad, está presente en nuestro actuar. Nuestro mundo está lleno de mujeres inteligentes, pero lamentablemente tenemos una escasez de mujeres sabias. Yo quiero pertenecer a ese segundo grupo, y espero que tú también.Llegar a ser una mujer sabia es una especie de viaje, pero un viaje de todos los días. Lo bueno es que tenemos una garantía excelente porque Dios nos promete en su Palabra que si se lo pedimos, nos dará sabiduría. Y no en una medida estrecha, sino amplia (Santiago 1:5). 

Ese es el paso inicial, pero hay mucho más.

Fue justo como parte de ese viaje que me dediqué a explorar el libro de Proverbios, porque en sus páginas se encierra todo un caudal de consejos sabios. De esa búsqueda surgió este libro, “Una mujer sabia”.  En él vamos a explorar los diferentes rasgos que caracterizan a esa mujer: cómo maneja su hogar, cómo se relaciona con su familia y sus amistades, cómo organiza sus finanzas, su tiempo, etc., y todo entretejido con experiencias de la vida que cualquiera de nosotras pudiera haber experimentado. 

La meta de alcanzar la sabiduría pudiera parecer difícil, pero en este libro descubrirás que con la ayuda de Dios, y la disposición a seguir sus principios, sí puede lograrse. En este enlace puedes ver el video promocional del libro. Y para adquirirlo, haz clic aquí. Muchas bendiciones,

Wendy

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Nuestra colaboradora, Vania

Queremos presentar a nuestra colaboradora:  Vania Heringer

Es brasileña y va a participar con nosotras compartiendo no solo ideas para la organización de la casa, sino también recetas y otros tips para fiestas, etc.

Podéis acompañarla aquí en Instragran y en su Facebook

Aquí os dejamos con Vania:

¡Orden en la casa, placer en la vida!

Es tan bueno llegar a una casa limpia, que huela bien y organizada. Es así, pero sabemos lo difícil que es mantenerla en estas condiciones, porque el trabajo necesario es cansino, repetitivo y muchas veces, desvalorizado.

No podemos desanimarnos: podemos hacerlo  con cariño y dedicación. Además de trasmitir estos valores a toda la familia, para que vean la diferencia y el esfuerzo que supone y que lo valoren debidamente.

La Biblia habla de la mujer virtuosa y sus valores.  Nosotras tenemos que buscar ser esta mujer ejemplar en nuestro hogar. 

Proverbios 31:10

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

    Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

Los detalles marcan la diferencia: una cama recién hecha, que huela de maravilla, las toallas limpias y suaves, los armarios ordenados, una comida recién hecha y deliciosa ¡¡para toda la familia y amigos!!

¿Tratamos de hacerlo juntas?

Por lo tanto, iré enviando algunas ideas de mi casa para vosotras.  Quizás vosotras tenéis otras ideas y podréis compartirlas.  Aprenderemos juntas a mejorar nuestras vidas en familia.


Salmo 33:12

“Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor.”

Queda claro que esta misma verdad se traduce a nuestro hogar: 

Feliz es el hogar que tiene a Dios como Señor.