Cosas de Casa, Recetas

Tu lavadora… ¡problemillas solucionados!

¡Hola chicas!
Todas sabemos que para que nuestra ropa salga limpia de la lavadora, esta no puede estar sucia. 
Pues bien, yo no tengo problema con el tambor, el cajón  dosificador, alrededor de la puerta….pero con el filtro, ya era una verdadera pelea.

No sé si todas las lavadoras lo tienen casi a ras de suelo, pero la mía sí.
Cuando quitaba el tapón ponía una palangana ( o barreño), siempre se escapaba el agua por el suelo y claro por debajo de la lavadora.

Después de hacer varios intentos con trapos, poniendo un recogedor… Nada funcionaba.

Entonces se me ocurrió este invento con una botella. Recorté la botella como veis en la foto, adaptándola al hueco del tapón de mi lavadora.

¡Por fin encontré un canal para que el agua fuese directo a la palangana y no al suelo!


 “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor.

Él lo dirige donde le place”


Proverbios 21:1

Mayte

Uncategorized

No nos olvidemos de la hospitalidad

Quizá os parece un poco extraño mi tema: la hospitalidad.

Creo que es un tema poco tratado, pero como a mí me toca muy de cerca, os comparto algunos pensamientos.

La definición de hospitalidad, según Lévinas, es: “ La acogida de aquél diferente a mí. Práctica que requiere el reconocimiento de las necesidades del otro, de su dignidad y su diversidad. La acogida puede considerarse como tal cuando el ser humano es tratado como un fin en sí mismo, y no es cosificado”.

Otra definición es:”Movimiento extático que realiza el anfitrión con respecto al huésped y que tiene como finalidad la superación de los prejuicios, y la recepción y la escucha del otro”.

En el cristianismo, la hospitalidad ha sido una tradición, una ley, una práctica, una costumbre, un deber , un valor moral . En Hebreos 13:2 dice : “ No os olvidéis de la hospitalidad”

Creo que la hospitalidad es algo hermoso, cuando nace de un corazón amoroso y generoso. Nuestro hogar puede ser un oasis y una fuente de paz para personas que están atravesando un mal momento, para personas que en su hogar no experimentan el calor de familia , personas que creen que no significan nada para nadie, personas que se encuentran solas.

La hospitalidad es una oportunidad de demostrar el amor cristiano, donde la persona que llega se puede sentir valorada, aceptada y amada.

-Creo que la forma y las palabras con las que la persona es recibida son muy importantes. El tipo de diálogo que establecemos con la persona le hace percibir si es bien recibida.

-Otro factor, que quizá no parezca importante, pero para mí lo es, es el lugar físico, mi casa. Siempre he dicho que quiero que cuando una persona venga, quiero que se siente a gusto, da igual si es pobre o si es rica. No quiero un hogar ostentoso y lujoso, no , sino un hogar hogareño, práctico y cálido. Quiero un lugar cómodo para todos , sea cual sea su condición social.

-Y otro factor muy importante: el corazón que acoge. Es importante que nuestro corazón esté lleno de amor, un corazón que escucha, comprende y no juzga. Si las personas recibidas perciben un corazón sincero y amoroso, disfrutarán de un tiempo reconfortante y enriquecedor en nuestro hogar.

Recuerdo el hogar de mis padres, que siempre estaba abierto a quien viniera, siempre había sitio para uno más. Es algo que marcó mi vida, y ha hecho que yo también tenga un hogar abierto y disponible para los que vengan. Lo que no quita que a veces no me sienta con muchas ganas de visita, hay días que apetece estar tranquila, pero viene bien recordar las palabras de Jesús “ Lo que habéis hecho a uno de estos pequeños a mí me lo habéis hecho”. Hacemos bien en recordar, que cuando servimos al prójimo, estamos sirviendo a Jesús, y eso cambia radicalmente nuestra actitud.

Mi hogar está bastante concurrido, y creo que , sin darnos cuenta, estamos proporcionando un modelo de familia “normal” a personas que quizá vienen de hogares disfuncionales, quizá han crecido sin padre o madre, quizá de hogares donde las riñas son contínuas…..Se necesitan hogares normales abiertos a los demás , donde reina el amor de Dios, formados por personas imperfectas, pero que se quieren y se perdonan.

Anneli

Cosas de Casa, Decoración

El estilo Shabby Chic

Shabby Chic Mood

Personal, delicado, romántico, vintage… con estos calificativos, ¿quién se resiste al estilo shabby chic?
Bien, si miramos en la madre de todas las enciclopedias, Wikipedia, podemos ver cómo define al estilo Shabby chic de la siguiente manera: “Es un estilo de decoración que tiene su origen en la época de las grandes casas de campo de Gran Bretaña y que consiste principalmente en mezclar elementos antiguos con modernos. Se distingue por utilizar una paleta de colores pasteles, tales como rosa, verde agua, etc. con predominancia del blanco. También es propio del estilo la preponderancia de flores en los diseños.”

Shabby Chic Mood

Hoy descubriremos sus claves y te invitamos que te dejes cautivar por este estilo romántico. Como hemos leído anteriormente,  el estilo Shabby Chic significa literalmente desgastado y sofisticado, de allí que las piezas clásicas con evidentes marcas del paso del tiempo sean un icono de este estilo. 
Colores suaves, motivos florales, ramos, muebles pintados de color blanco son los que dominan este estilo especialmente con líneas redondeadas…a continuación veremos algunas fotos para que podamos visualizar claramente sus características.

Shabby Chic Mood

Algo que me ha llamado mucho la atención de este estilo es el re-aprovechamiento, o sea la RESTAURACIÓN de diferentes piezas para encajar en la apariencia final.  Si lo aplicamos a la vida diaria, podemos ver la potencia de esta palabra en nuestra propia vida.

Imagínate, tú, una mujer que entiende que es una hija del Todopoderoso. Estás llena del espíritu de amor, poder y dominio propio; tomando el lugar que te corresponde en este mundo, gritando un “ya basta” a las dudas, al temor, al abuso. Mírate al espejo y di: Dios me ha hecho inteligente, preciosa, fuerte, valiente. ¡Soy vencedora en Jesús!  Ponte a pensar: una mujer como tú, educando a tus hijos varones; enseñándoles respeto hacia los demás, especialmente hacia las mujeres. Enseñándoles a ser trabajadores, educados, responsables, limpios, alegres y a obedecer a Jesús.

Enseñando a tus hijas a no conformarse a este mundo, sino a buscar ese lugar prominente que Dios tiene para ellas; a no soportar más ningún tipo de abuso cruel y violento; a entender la visión amplia de un futuro lleno de paz y de bien que Dios tiene para ellas, y no esos conceptos de la mujer que este mundo corrupto las quiera forzar a vivir.Una nueva generación de hombres y mujeres valientes está creciendo en este momento dentro de nuestros mismos hogares.  Si sigues a Jesús, esfuérzate para que pueda presenciar esta realidad de restauración.  Pero si aún no Le sigues o no estás llevando en serio esta responsabilidad, todavía hay tiempo.  Empieza hoy, con pequeños pasos, a vivir la vida abundante del Señor y ser este ejemplo que tanto necesitan nuestros hijos. 
“… Eres preciosa a mis ojos, eres estimada y yo te amo… No temas, que yo estoy contigo…” Isaías 43:4

Shabby Chic Mood

Si quieres saber más acerca de los estilos decorativos más actuales, no te pierdas nuestras próximas entregas.