Crecimiento Personal

“No fue culpa tuya” … secuelas del abuso

Cada a vez que veo esta escena me estremezco, y sí, hubo un tiempo que ni siquiera la podía mirar y la quitaba, porque era tanto el dolor que yo sentía en mí que no lo podía asumir…. Es un dolor que sale desde lo más profundo de nuestras entrañas….
Pero hoy puedo mirar la escena, hoy puedo saber que ese abrazo me lo dieron un día para fundirme en el amor de Dios, en su ternura, en su perdón y restauración…
Y hoy puedo mirar la escena recordándome, “no fue culpa mía”. No fui yo la responsable, no fue mi hermosa sonrisa, que Dios me dio la que provocó…. No fue mi alegría que provocó deseo en otros, no fue…. Y así podría seguir, porque con cuantas mentiras nos inunda Satanás cada día recordándonos el pasado. 
Si hemos decidido seguir a Cristo, somos hijas de Dios, hemos creído, recibido la salvación, pero estamos atadas al dolor del abuso ¿por qué? Porque en la mayoría de veces no hemos contado a nadie de nuestro abuso, dolor, nos hemos creído durante años todas las mentiras que Satanás ha puesto en nuestra mente herida y como consecuencia hemos tomado hábitos pecaminosos y no los reconocemos ya que somos las víctimas y son defensas erróneas que aplicamos para no sentir el dolor profundo que nos producen.
Así viví por largos años, sirviendo en mi comunidad cristiana, llenando mi vida de actividades, viviendo en una prisión emocional, hasta que me enamoré de mi marido, quien me amaba tal como era, ”sin merecerlo yo” al menos eso es lo que yo creía. Cuando nos casamos dependía absolutamente de él, y por primera vez fui libre para expresar mi dolor y frustración. Eso produjo en mí ataques de ira incontrolables cuando no controlaba las situaciones y no recibía las respuestas de mi marido que necesitaba. El gran error es que no acudía a Dios y mi marido no me podía dar lo que necesitaba, sanidad y restauración a través de amor perfecto y un perdón profundo. 
Dios me dio la promesa de Jeremías 29:11 durante años y yo me agarré a ella como mí respirar diario. Dios en su misericordia me guió a ayudar las personas en el tema de Sanidad interior, donde pude hablar lo que nunca había sacado de mi corazón y aprendí a perdonar, perdonarme y corregir muchos hábitos incorrectos. Entender que no soy culpable y que Dios me ama a pesar de tantas debilidades, que día a día estoy corrigiendo y luchando para que no me dominen. 
Ahora soy Su seguidora y quiero ayudar, para dar de su palabra y consolación, para abrazar a mujeres con los sufrimientos profundos de sus heridas y que puedan recibir el bálsamo de su amor y restauración. Y mi corazón está profundamente agradecido por toda su bondad, paciencia y fidelidad. Dios me da la mano cada día, a pesar de mis fallos y debilidades, siento su fuerza y cada día camino con fe, decidiendo que Él es el que gobierna mi vida, no mi dolor ni mi pecado. Él me da nuevas fuerzas cada día y me da paz profunda para reflejar su gloria a los que me rodean!
Os deseo compartir una reflexión corta pero muy profunda de una amiga que siempre se había rechazado físicamente por el abuso que recibió. Después de trabajar su herida y permitir que Dios la cubriera de su amor, sintió una profunda reconciliación con su propio cuerpo y así lo expresó y me lo compartió:
Reconciliación con mi cuerpo

El cuerpo me lleva, me sostiene, tengo que amarlo y cuidarlo.Mi cuerpo es hermoso. Es obra de Dios. Este cuerpo bonito ha dado a luz a mis hijos, los ha llevado durante nueve meses. Los ha amamantado. Les da calor y cobijo, amor y caricias. Este cuerpo bonito alegra los ojos de mi esposo, le satisface. Este cuerpo bonito también me satisface a mí.Mi hermoso cuerpo da calor y cobijo a mis amigos y amigas, les abrazo, les beso.Este cuerpo bonito canta para Dios, baila para Dios, muestra su belleza porque soy corona de la creación.Este cuerpo bonito me lleva a todas partes, hace que la gente se fije en mi cabello, en mis ojos, en mis brazos amorosos.Este cuerpo bonito es un regalo de Dios para mí. Lo diseñó cuidadosamente, el color de mi iris, la forma de mis caderas, el tamaño de mis rizos. Gracias Dios mío por mi cuerpo, no permitas q me olvide que es un cuerpo para bendición.
Deseo, que todas vosotras, las que aún tenéis secretos, heridas sin sacar, que seáis tan valientes como esta amiga que después de muchos años abrió su corazón para dejar entrar el amor profundo de nuestro Padre Celestial y así recibir la restauración y sanidad de nuestro amado Jesús. 
Reconozco que este proceso es doloroso, pero solo en el Dios Todopoderoso lo podemos realizar y conseguir la sanidad. Él nos da nuevas fuerzas cada día. Tiene un ejército de ángeles cuidando de nosotras, nos cubre de paz y nos da entendimiento y nos guía cada día para recibir de su bendición. Él nunca nos deja solas, nos guía a esa persona cercana para que el proceso de la sanidad interior sea más tranquilo y liviano, para que no lloremos solas y compartamos los momentos alegres y los milagros que experimentamos.

Cada día es un paso de fe, “Encomiendo al Señor tu camino, tu dolor, tu soledad, etc… confía en Él y Él hará.” Salmo 37:4
Muchas bendiciones y Dios os bendiga profundamente

Susana

Crecimiento Personal, Equipo

Encontrando libertad…

Es hermosa la postal con el versículo ¿verdad?  Qué representación más gráfica, la mariposa volando con libertad…. Y mi pregunta es, ¿ya somos mariposas siendo las hijas del Gran Rey? O como me comentó una hermana de la iglesia hace varias semanas, “aún me queda mucho para convertirme en mariposa” y yo le decía, “no, no, ya lo somos en la libertad y la salvación que nos trajo Jesús con su sacrificio en la cruz….” 


Pero me hizo reflexionar…. ¿Realmente somos libres? ¿O nos lo queremos creer? Porque a veces de verdad no me siento libre para nada, y soy hija del gran Rey, pero entonces ¿qué falla?


Falla que estamos demasiado atadas a nuestras cadenas pecaminosas, cadenas que no queremos abandonar por miedo, por no confrontarnos al pasado, dolor, angustia, y si queremos vivir en la comodidad del día a día, sin examinarnos profundamente y confrontar temas como el perdón de situaciones donde hemos sido abusadas emocionalmente, físicamente, hasta sexualmente…. Pero me diréis, es que somos las víctimas de esas situaciones y nos duele demasiado, nos llena de ira y sentimos mucha frustración porque nadie nos entiende…. Sí, tenéis razón, ¿pero Jesús quiere que vivamos siendo víctimas con todo ese dolor? ¿Quiere Jesús que llevemos el lastre del saco de mentiras como: no puedo perdonar, le odio, no puedo confrontar, ya no puedo más, soy débil, no me van a oír o entender, etc..?


No, Jesús vino a darnos la libertad verdadera, a darnos las fuerzas para confrontarlo, el amor para sentirnos especiales y únicas y no permitir que nos sigan arrebatando lo mejor que Dios nos ha dado, el ser Mujer, con esencia femenina y todo el esplendor que conlleva reflejando Su Gloria!


Sí! Ya Somos MARIPOSAS! Pero depende de nosotras, si lo queremos creer y si le entregamos a Él nuestro dolor, nuestras heridas profundas, y nuestra confesión de pecado que nos hacía vivir en ese pozo de mentiras.

Porque el mismo David lo dijo “Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como el calor del verano, porque de día y noche tu mano pesaba sobre mí.” Salmo 32:3,4 y si seguís leyendo sabéis que al confesarlo, Dios en su gran misericordia nos perdona, pero también NOS RESTAURA de las heridas que provocaron esos pecados, que fueron consecuencias del dolor que nos infringieron….


Os animo a que luchemos para volar alto, con esos colores preciosos que Dios nos da, colores que son el fruto del Espíritu Santo, (todo lo contrario que antes mencionábamos), colores que llenan la creación de Dios, colores que reflejan el amor y el poder de Dios!

Somos Mujeres fuertes, somos mujeres llenas de pasión y amor, decidamos decir NO a la oruga y luchemos por vivir el propósito de Dios que tiene para nosotras!

Con amor

Susana

Crecimiento Personal, Familia

¿Qué es el hombre?

Quiero empezar por recomendar esta lectura, por Juan Varela Álvarez, Director y Fundador del INFFA. INSTITUTO DE FORMACIÓN FAMILIAR

¿QUÉ ES SER HOMBRE? Los roles tradicionales de masculinidad están en crisis. El concepto rancio del superhombre que todo lo puede profesional, económica, y sexualmente se desmoronó ya hace tiempo, alentado en su caída por el avance de las mujeres en los distintos ámbitos que antes estaban reservados sólo para los hombres. Ante todo esto, el mundo masculino se derrumba intentando reubicarse en el nuevo escenario social con cambios demasiado rápidos. Frente a este panorama repetimos la pregunta del millón: ¿Qué significa ser hombre hoy?Esta es la pregunta planteada y el reto al que nos enfrentamos. La imagen del hombre y su identidad como varón han sufrido un desgaste histórico. La pérdida de identidad y por lo tanto de autoridad, ha sumido al hombre en una … (continuar leyendo)

Como mujeres, esposas y madres, se nos intenta engañar muy sutilmente de quién es un hombre y por ello debemos estar muy atentas. No queda demás reflexionar de cómo Dios creó al hombre y para qué! 
Debemos apoyar a nuestros maridos, hijos a que el código varonil inventado por la sociedad no les “..castre la auténtica masculinidad perpetuando en muchos hombres un modelo inmaduro y desconectado de su realidad.” (artículo arriba compartido).
Debemos orar por nuestros maridos y educar a nuestros hijos con los valores que Dios nos dio, y abandonar la mentira que esclaviza al hombre para ser más femenino y a la mujer más masculina. Son roles que confunden y trastocan el modelo familiar que Dios estableció y que llevan al matrimonio sufrir graves crisis que acaban en la mayoría de las veces en roturas de los vínculos sanos en el matrimonio. 
El marido debe ser el ejemplo sano varonil para sus hijos, con el carácter que Dios le dio y la mujer disfrutar de su feminidad, maternidad y mostrar sus cualidades emocionales (que tanto quiere eliminar el mundo a través de mentiras de contenido espiritual) para que sus hijos respeten realmente y entiendan quién y qué es el hombre y su papel correcto. También es importante tener en mente quién y qué es la mujer y su valor correcto. Así sabrán, sin lugar a dudas, cual es su verdadera identidad como hombres en Dios.
Como mujeres luchemos en oración, luchemos a lado de nuestros maridos respetándoles, valorando sus vidas, y amándoles con todo nuestro corazón. Con eso, que como matrimonios y padres seamos luz para nuestros hijos y que sus anhelo lleguen a ser el querer reflejar la verdadera identidad en Dios como hombres!
A parte de leer el artículo, os recomiendo leer :

Salvaje de corazón, John Eldredge. Descubre el héroe que hay en ti. Alcanza tu propósito divino y sé el hombre que debes ser.
En Salvaje de Corazón, John Eldredge invita a los hombres a recuperar su corazón masculino, definido en la imagen de un Dios apasionado. E invita a las mujeres a descubrir el secreto del alma de los hombres, y a deleitarse en la fortaleza y valentía con que fueron creados.

Una servidora,

Susana