Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal, Feliz Año Nuevo

¡Que éste sea tu propósito para el Nuevo Año!

Este escrito fue pensado cuando hablé con una amiga hace pocos días, y en confianza me dijo: “Me siento más triste en estas fechas navideñas, NO HE PODIDO PERDONAR, AÚN HAY HERIDAS EN MI CORAZON”.  Mi único consejo fue “¡Perdona, perdona!”, a lo que ella me respondió: ¡Será mi propósito de año nuevo!

Sé que estás sufriendo, sólo tú sabes cuánto dolor y amargura llevas, pero perdonar es la única manera de sacar ese dolor que llevas por dentro, porque el perdón es la mejor medicina para tu paz interior.

Yo sé que no es fácil perdonar cuando te han hecho tanto daño, no es fácil al principio, porque te niegas a tener compasión, porque te duele demasiado la ofensa que te han  hecho. Quieres de alguna manera” castigar” a quien te hirió. No es fácil porque sientes que te estás traicionando a ti misma. Sin embargo, querida amiga, no puedes avanzar si en tu corazón hay rencor y algunas veces hasta deseos de venganza.  Crees que ver a esta persona mal, es la única solución de justicia y para tu tranquilidad.

¿Pero sabes? No es así. El rencor y la ira, a ti no te hacen bien. La venganza o saber que a tu ofensor le vaya mal no te hará sentir mejor y nada cambiará. ¡Debes saber que tú eres la única víctima! Esa persona que te ofendió, que te hirió, humilló o cualquiera que haya sido su ofensa, sigue con su vida, tal vez es muy feliz, tal vez no sienta que te hizo tanto mal, o ni se acuerde.

¿Quieres tranquilidad? ¿Quieres paz en tu corazón? — ¡Perdona! Aunque esta persona no te pida perdón, perdona!  Perdonar no es un favor o un beneficio que le haces, es una liberación que te das a ti misma. Perdonar es una actitud buena y beneficiosa para ti.

¡Ten la decisión y actúa por tu tranquilidad!

Si tú, como mi amiga, aún no perdonas, éste puede ser un propósito para año nuevo, pero empieza desde hoy mismo. Si te decides, date el regalo del perdón, porque te beneficiarás enormemente. Al hacerlo te liberas del pasado y te permites estar bien, cumplir con tu verdadero propósito. Al perdonar no quiere decir que no pasó nada, o que tu relación con esa persona volverá a ser igual. No necesariamente, pero tú vivirás mejor.

Reconstruye tu vida a partir de la libertad, no del rencor, perdonar te libera  de la carga del dolor, de seguir pensando en el daño que te hicieron. El perdón es un acto de inteligencia, perdonas sin necesidad de decirle al otro que lo perdonas. Sólo déjalo ir, deja ir la ira, el rencor. Suelta y sé feliz, piensa que no te debe nada, o aún mejor, bendice a esta persona.

¡Bendícela! Desea que le vaya bien. Sé que cuesta desearlo, pero pide ayuda a Dios. Poco a poco El Señor sanará tu corazón y verás que el Espíritu Santo te muestra el camino. Acuérdate como dice la oración  de El Padre Nuestro: Perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden y no nos dejes caer en tentación, Amén.

Date el regalo de la libertad y paz interior.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también vuestro Padre Celestial. –Mateo 6:14-15

Sonia

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