
Ha llegado la primavera y, con ella, ese deseo de poner la casa en orden. ¿Por qué no aprovechar para incluir también en esta limpieza nuestros productos de maquillaje y belleza? Aquí te dejo algunos consejos para hacer tu rutina de belleza más práctica y saludable a través de la limpieza y la organización:
1. El primer paso es revisar todo lo que tienes y desechar los productos caducados. No olvides mirar en cada armario y cajón, ya que muchas veces dejamos cosas olvidadas sin usar durante mucho tiempo. Los productos caducados pueden perjudicar la salud de tu piel y causar alergias. Deshazte de ellos.

2. De los productos que quedan, separa aquellos que están más cerca de acabarse y proponte usarlos en los próximos 3 meses o hasta terminarlos. Esta es una tendencia llamada “project pan”, que consiste en utilizar los productos hasta el final, o hasta ver el “pan” (fondo del envase). Esto ayuda a reducir el consumismo, evitando comprar productos solo porque se han vuelto virales en internet, cuando aún tienes otros en casa por terminar. Además, con el tiempo tendrás menos productos, lo que facilita mucho más la organización.

3. Limpia los espacios donde guardas tus productos: armarios, estanterías y cajas. Aprovecha también para limpiar tus herramientas de maquillaje (brochas y esponjas). Estas herramientas acumulan muchas bacterias y deberían higienizarse al menos una vez al mes, o cada dos semanas si te maquillas todos los días. Te dejo aquí un enlace a un vídeo donde te enseño cómo hacer este proceso de limpieza:
https://youtube.com/shorts/FnLsJmTgloA?is=zEv_DhYJJhq_i5mS
4. Asegúrate de guardar tus productos en un lugar adecuado. Por ejemplo, el baño no es un lugar apropiado para conservar el maquillaje, ya que es un ambiente muy húmedo. Guardarlos en el dormitorio, por ejemplo, es una mejor opción.
5. Crea un rincón de belleza organizado y bonito. Utiliza cajas organizadoras que faciliten la visualización de tus productos y hagan tu rutina más práctica y rápida.

Pero, por encima de todo, no olvides mantener tu corazón en orden, con integridad y prioridades correctas, porque esa será siempre tu primera fuente de belleza. Cuando tenemos la paz interior que viene de Dios, esto también se refleja en nuestra apariencia, en nuestra sonrisa y en la forma en que tratamos a los demás y a nosotras mismas.
“Que vuestra belleza no dependa de lo exterior, como peinados llamativos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino de lo íntimo, del corazón, del adorno incorruptible de un espíritu afable y sereno, ya que este tipo de belleza es muy apreciada por Dios.”
1 Pedro 3:3-4
