Cosas de Casa, Recetas

Coulant (Petit Gateau) fácil

¿Lo has probado alguna vez? ¡Es muy rico, lo he hecho varias veces y siempre les encanta a todos! Para que salga bien tienes  que formar una capa fina de bizcocho, tocas con el dedo, si está líquido dejas un minuto más en el horno, pero no te pases sino se espesa demasiado y no tendrá el chocolate derretido por dentro. También puedes probar el Coulant de Dr. Oekter. Me sale muy bien, sólo hay que añadir 2 huevos y seguir estrictamente las instrucciones.

Ingredientes:

200 g. de chocolate negro

2 cucharas de mantequilla sin sal

¼ de taza de azúcar

2 cucharas de harina de trigo

2 huevos enteros (quitar la piel de la yema)

2 yemas

4 bolas de helado, fresas o frutos rojos y hojas de menta (opcional)

Preparación:

Precalienta el horno a 180ºC. Funde el chocolate con la mantequilla (al baño María o en el microondas).

Monta los huevos y las yemas con el azúcar hasta duplicar su volumen (se puede mezclar bien sin las varillas, no es imprescindible) y agrega la harina tamizada. Vierte el chocolate fundido y mezcla bien moviendo despacio. Unta con mantequilla 4 moldes individuales (o los de magdalena) y espolvorea con harina. Viertae la mezcla en los moldes, llenándolos hasta la mitad porque van a crecer.  Hornea a 180ºC  por 7 minutos.

Desmolda caliente, espolvorea con azúcar glas, y ábrelos por la mitad pon la bola de helado y sirve caliente. Yo cuando lo hago, dejo los platos decorados y dejo a los invitados esperar un poquito en la mesa  mientras lo preparo, son 10 minutos y  se puede oler el delicioso aroma de chocolate caliente, nadie se queja y todos encantados de esperar!

El origen del árbol de Cacao se remonta a 4000 años en las cuencas del Amazonas y del Orinoco. Los Aztecas le atribuían múltiples virtudes como calmar el hambre y la sed, proporcionar sabiduría y curar enfermedades. Para los Mayas simbolizaba vigor físico y longevidad.

El chocolate, aun hoy, es visto como un superalimento, pero solo es un alimento.  Pero nosotros somos seres espirituales y necesitamos de alimento espiritual. Jesús se refiere a sí mismo como el verdadero alimento espiritual:  “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4.4), “Yo soy el pan de vida, el que a mí viene nunca pasará hambre y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed” (Juan 6.35).

¡Un beso a todas!

Rosa

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