Celebración

El Día de la Mujer Emprendedora

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora conmemora la lucha de ésta por su participación en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Sin lugar a dudas, este no es un 8 de marzo más, sino que hoy se ha convertido en un tsunami reivindicativo que moviliza a millones de mujeres del mundo.

No podemos olvidar que la fecha 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, se funda en los sucesos terribles del día 8 de marzo de 1857 en el que un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Sus patrones se sintieron amenazados por el hecho, por lo que encerraron a las mujeres dentro de la fábrica y las quemaron vivas. Durante esa huelga, perecieron más de un centenar de mujeres quemadas en la fábrica de Sirtwoot Cotton.

A este acto le fueron siguiendo distintos movimientos.

Fue en 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) donde más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Las mujeres reclaman igualdad en los entornos donde se les niega, derechos en las culturas que se los arrebatan, reconocimiento en los países donde son invisibles y su papel simplemente como personas en todo el mundo. En numerosos países del mundo, las mujeres solo existen en el censo. Y en ocasiones, ni siquiera eso. 

Desde Dulce Fragancia, creemos que hoy es un día más de denuncia que de celebración. Queremos sumarnos a la lucha por la mujer, siempre mujer trabajadora, porque hoy todavía la pobreza tiene rostro de mujer. Hay tantas luchas por luchar. Aquí sólo mencionamos algunas.

Nos unimos a la lucha por la escolarización de las niñas y la alfabetización de las mujeres. En el mundo, más de 40 millones niñas no acuden a la escuela, más de 500 millones de mujeres no saben leer ni escribir. Por lo tanto, desconocen sus derechos y no pueden participar en la toma de decisiones de sus comunidades. 

Nos unimos a la lucha por el acceso a la salud y a la atención humanitaria; temas aún pendientes en la lucha de las mujeres en muchos países. 

Nos unimos a la lucha contra la Mutilación Genital Femenina, una de las violaciones de los derechos más terribles y silenciosamente tolerada. Una práctica que atenta contra la integridad física y la salud. Más de cien millones de mujeres sufren de ablación, en su mayoría en países africanos.

Nos unimos a la lucha contra la Violencia de la Mujer, contra el abuso de la mujer en todas sus expresiones.

Todo esto nos mueve y remueve, nos conmueve y nos indigna.

Pero sobre todo nos unimos a la lucha para que el mensaje de Jesucristo cale hondo en los corazones, cambie formas de pensar y de actuar.

La única esperanza es Jesucristo. Su vida, su mensaje, nos muestra que Él vino a traer vida abundante para todos, mujeres, hombres, niños, marginados de la sociedad, pobres, etc. Jesús, en un tiempo en la que la mujer no era escuchada ni considerada, Él la escuchó y la consideró. Y este es el legado que Jesucristo nos ha dejado a nosotras y nosotros, como cristianas y cristianos. 

Creo que juntas y juntos, unidas y unidos, de manera armoniosa mujeres y hombres podemos construir un mundo mejor, con justicia, amor, gozo y paz, siguiendo el Evangelio, que nos anima y nos da vida. Debemos sentirnos desafiadas y desafiados a construir juntos, mujeres y hombres, espacios sin opresión y violencia, espacios de verdadera vida plena.
Recordemos que Dios nos creó a Su imagen y semejanza, hombre y mujer, los dos géneros somos, pues, semejantes a Él. Y no olvides que nadie ha hecho más por la dignidad de la mujer que Jesús.

Hoy es un momento oportuno para reflexionar cómo ha sido nuestra vida de mujeres, para conversar con nuestras amigas y compañeras sobre las luchas que nos unen, para el diálogo con nuestros hijos, padres, maridos y amigos. Sobre todo, para construir en unidad, superando las dificultades que todavía quedan por enfrentar y para celebrar victorias que hemos ganado juntas y juntos. Y todo lo hacemos desde nuestra fe.

Hoy le damos gracias a Dios por la vida de todas esas mujeres que abrieron caminos para lo que somos hoy.

Raili

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