Año Nuevo, Crecimiento Espiritual, Crecimiento Personal

Es mejor dar que recibir

Es mejor dar que recibir dice el Señor” (Hechos 20:35)
He estado leyendo diversos artículos sobre cómo las personas olvidamos rápidamente los propósitos para el nuevo año. Algunos estudios confirman que, pasada una semana de la realización de esas buenas intenciones, los buenos deseos se esfuman. Aunque también mencionan que existen demasiados motivos y circunstancias. Puede ser por concentrarnos demasiado en nosotros mismos. No obstante, podemos hacer un ejercicio de concebir esos planes no solo para nuestro desarrollo y evolución personal, sino también pensando en quienes nos rodean.

Así que éstas son solo algunas ideas que he tomado de diferentes autores y que podemos extrapolar a nuestra vida cristiana, basándonos en palabras del Señor Jesucristo.


“Estuve … enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y me visitasteis” (Mateo 25:36)
Conocemos decenas de ONGs que nos rodean. Algunas de ellas promocionan campañas para enviar cartas de felicitación o de ánimo a personas enfermas, en la cárcel o a menores.
Podemos elegir escribir a una persona en una de esas situaciones y puede que encontremos amistades verdaderas o que contribuyamos a su valor como persona útil para la sociedad.


Si es posible, en cuanto se pueda; estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18)
De sobra sabemos que no podemos agradar a todo el mundo que nos rodea. Cada vez más puede ser que nos encontremos con personas que no están de acuerdo con nosotros, que no piensen como nosotros. Quizás sea una buena idea tomarnos una café con esa persona o invitarle a comer. Aunque ¡cuidado! No es una reunión para convencer a la otra persona. Solo es una manera de hacer ver a la otra persona que, aunque no tengamos puntos en común, podemos estar dispuestos a respetarnos, al menos.


Antes bien, que tu hablar sea ‘Sí, sí; no, no’.” Mateo 5:37
No solamente que vayamos por la verdad por delante sin murmuraciones, sin contradicciones; sino también que aprendamos a decir Sí y No cuando sea necesario y cuando identifiquemos el efecto que va a tener en nuestra vida esa posible respuesta y sus consecuencias.


Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra.” (Hechos 1:8)
No hace falta que seamos grandes oradores; solo que digamos a alguien buenos días bendiciéndole ya estaremos aportando un pequeño granito de arena. En general, desconocemos por lo que esa persona esté pasando en su vida. Simplemente planear hablar con un desconocido una vez a la semana, creo que no nos supondrá un gran esfuerzo.


Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía; sino de poder, amor y dominio propio”. (2 Timoteo 1:7)
Muchas veces vivimos atemorizados por experiencias del pasado o por circunstancias ajenas a nuestra voluntad. Vayamos pasito a pasito y pongamos una de esas situaciones en valor, confiando que el Espíritu Santo está presente en nosotros para poder afrontar ese miedo, superarlo y hasta quizás curar y cerrar esa herida por completo. No será sencillo, pero nada es imposible para Dios.
Como podemos ver, la Palabra de Dios es viva y eficaz; es atemporal, moderna, directa.

Mucho ánimo para este nuevo año.


El equipo de Dulce Fragancia.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.