Crecimiento Personal

Estad quietas

Nota de la editora: este texto fue enviando antes de esta pandemia. Interesante es que puede ser totalmente adaptado para este momento, mientras afrontamos este gran reto:

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. –Salmo 46:10

Soy la peor en “estar quieta”. No solo soy una mujer normal que tiene un millón de cosas en mente en un momento dado, sino que también tengo TDAH de adultos, soy una pensadora extrovertida y apenas puedo terminar un pensamiento una vez que lo comienzo.

Me preocupo y pienso demasiado en casi todo lo que podrías poner delante de mí. En un día típico, me pierdo cien veces, y al final de cada día me encuentro con una lista completa de cosas por la mitad, porque en medio de cada nueva tarea me distraigo y empiezo una tarea diferente.

Últimamente, me encuentro agotada, sintiéndome improductiva, cobarde e inútil. En lugar de mantenerme firme y pelear la buena batalla, recurro a un estado paralizante, escondiéndome detrás de cualquier razón que se me ocurra para no ser audaz. Es asqueroso. Parece que el diablo y el ángel, uno en cada uno mis hombros, están constantemente luchando para salirse con la suya.

Esto me hace sentir culpable y no importa cuántas veces mi marido (tan majo) me recuerde que no hay condenación en Cristo y que la próxima vez que vea una oportunidad necesito aprovecharla. Cada una de esas oportunidades perdidas parece dejar una cicatriz.

En los meses más recientes, me encuentro delante del Señor desesperada por saber de Él lo que pretende hacer conmigo. Me he encontrado gritando: “¡Señor! ¡Soy un desastre! ¿Qué puedo hacer para complacerte cuando mi corazón está agotado? No tengo nada y me encuentro vacía. No sé a dónde ir desde aquí y no sabría cómo llegar incluso si lo supiera. ¿Cual es tu propósito? Porque siento que me estoy equivocando “. Me pongo muy nerviosa teniendo esta conversación con Dios una y otra vez. No es de extrañar que esté agotada. Entonces … alivio.

Es cuando oigo este susurro:

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. –Salmo 46:10

Escuchar este recordatorio generalmente me deja sin palabras, en un estado de plena humildad … Mientras estoy tan ocupada, todo lo que Él quiere que haga es estar quieta ante Él. Este versículo me sorprende porque no se limita a que Él me pida que “esté quieta” ante Él, sino que sigue con la esperanza de que Él sea exaltado entre la tierra. Él se dará a conocer. Recibirá toda la gloria que se le debe y cumplirá su propósito global. Sobre todo, Él lo hará con o sin mí. Esto me da esperanza porque me recuerda que realmente solo tengo que tomar una decisión, y es, “¿Estoy en su equipo o no?”.

Deseo desesperadamente ser parte de su propósito y de lo que está haciendo, sea lo que sea que eso signifique. Entonces, cuando se trata de tomar decisiones, ¿realmente importa lo que elijo? Porque si confío en que Él me está guiando, entonces todas, o al menos la mayoría de las cosas que se me presentan pueden ser filtradas por esa pregunta: “¿Es esto para su gloria o la mía?” Si es para su gloria, la respuesta es “sí”, y si es para la mía, la respuesta es “no”. Al menos, DEBE ser tan simple como eso. ¿Cierto?

En los próximos meses, estaré segura de “estar quieta” y elegir las cosas que le traen gloria. Nuestra familia ha estado enfrentando una agitación a la que no podemos dar palabras y en cada esquina hay más decisiones que tomar. Afortunadamente, Dios es Soberano y cuento con que intervenga.

Pase lo que pase, a través de todos mis éxitos y fracasos como madre y como esposa, rezo/oro para que mi familia esté firme en la verdad de que nuestro Creador se deleita en nosotros y tiene un plan para nosotros. Él ya conoce el final desde el principio; y al final es glorificado. Entonces, con fe en el Señor, continuamos en este viaje hacia la quietud. Nos convertiremos en mejores padres al tratar de proteger, enseñar, consolar y amar a nuestros hijos. Nos convertiremos en mejores cónyuges al tratar de protegernos, enseñarnos, consolarnos y amarnos. Nos volveremos terriblemente conscientes de lo humanos que somos y seremos desafiados profundamente por los deseos de nuestra carne.

Sobre todo, seguiremos necesitando desesperadamente de nuestro Salvador para satisfacer todas nuestras necesidades. El caos adquirirá un significado completamente nuevo. Tendremos que esforzarnos aún más para elegir ser pacientes los unos con los otros, amarnos, respetarnos y luchar por los demás. Comenzaremos un capítulo completamente nuevo en nuestro viaje hacia “estar quietas”, y continuaremos preguntándonos, “¿es esto para Su gloria o la nuestra?”.

Mi oración por cada una de vosotras mientras buscáis hacer crecer a vuestra familia en la paz, el amor, el conocimiento y la verdad del Señor es la siguiente: que sean maleables con sus enseñanzas, una esponja al recibir su gracia y un vaso para su gloria. Rezo/oro para que intentéis ser de la misma opinión con vuestro cónyuge para que juntos puedan criar hijos que sepan realmente “estar quietos” ante el Señor Todopoderoso y confiar en Él para satisfacer todas sus necesidades. La verdad que todos podemos sacar es que Dios será exaltado. Así que empieza con Él siendo exaltado en cada uno de nuestros hogares y continúa cuando aprendemos, a pesar de todo, sencillamente “estar quietas”.

Anna